PNV: un rumbo que se pierde por el afán de cumplir una meta

PNV: un rumbo que se pierde por el afán de cumplir una meta
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Liderar y gestionar una empresa, una institución o un proyecto es una tarea compleja. Y para evaluar su éxito, quienes están al frente deben tener claros los objetivos que persiguen y los indicadores para medir su éxito. Esto, que parece obvio, con frecuencia se olvida, y en lugar de perseguir un objetivo nos concentramos en cumplir las metas de los indicadores.

La vacunación contra el covid es un desafortunado ejemplo de este error.

La medicina nos sorprendió presentando vacunas seguras y eficaces que fueron desarrolladas en tan solo unos meses, cuando el proceso normal puede tardar varios años. Con esta nueva herramienta, los diferentes gobiernos iniciaron una carrera sin precedentes para llevar las escasas y preciadas vacunas a todos los rincones del planeta.

La vacunación comenzó a ser seguida en tiempo real por todo el mundo y empezaron a aparecer diferentes mediciones, como la del portal Our world in data que registra diferentes indicadores de la cobertura de vacunación en todo el planeta.

Así se está viviendo la carrera por la vacunación en Colombia

El Gobierno colombiano lanzó en diciembre 21 de 2020 el Plan Nacional de Vacunación (PNV), un plan que con gran esfuerzo en medio de escasez, e incertidumbre en el suministro de vacunas y de una emergencia social y de salud, se propuso la compleja tarea de vacunar al menos unas 35 millones de personas (inicialmente mayores de 16 años), que implicaba más 71 millones de aplicaciones,

Conforme arrancó el difícil y complejo proceso, en medio de una presión local e internacional y comparaciones por doquier, las metas propuestas solo se alcanzaban parcialmente. La gráfica adjunta muestra el cumplimiento acumulado hasta octubre, asumiendo una meta de 70 millones de aplicaciones para diciembre -aunque lo ideal hubiese sido cumplirla lo antes posible, según permitiera el recibo de dosis-.

PNV: un rumbo que se pierde por el afán de cumplir una meta
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Gráfico 1: Aplicación vacunas covid - Fuente: Msps - Cálculos Decisiones Logísticas

El cumplimiento ha estado por debajo del esperado y si bien no se ha tenido el flujo suficiente de dosis para esa meta general, tampoco se ha cumplido según las dosis recibidas, quedando hasta julio por debajo del 80 %. Esos meses de más bajo cumplimiento eran los críticos y cuando más importante era hacer una vacunación oportuna, dado el alto largo tercer pico vivido.

En esta desbocada carrera de vacunación, el apremio por vacunar crece, transformando una labor de salud en un “botín” político y burocrático, en el que lo que cuenta es vacunar. Pareciera que ahora nos estamos enfocando más en cumplir metas de los indicadores en lugar del objetivo de preservar la salud de los colombianos, donde lo que importa es vacunar a toda costa sin importar el individuo y si realmente aporta a su salud o la salud pública.

Tres decisiones que deben revisarse

De este virus y su extraña enfermedad se continúa aprendiendo, pero vale la pena reflexionar sobre algunos principios y medidas que parecen olvidarse, con el fin de ganar esta desquiciada carrera, que desafortunadamente para muchos ya se perdió.

Desde que Jenner hizo su primera aplicación en 1796, hasta tal vez julio de 2021, la vacunación era considerada preventiva, no curativa, es decir, debe ser aplicada oportunamente antes que la persona se contagie. Aplicarla posterior a la infección es una nueva condición antes no considerada.

Recordemos lo principal: según se indica en el documento del PNV el objetivo es: “reducir la morbilidad grave y la mortalidad específica por covid, disminuir la incidencia de casos graves y la protección de la población que tiene alta exposición al virus y reducción el contagio en la población general, con el propósito de controlar la transmisión y contribuir a la inmunidad de rebaño en Colombia”.

La aprobación de emergencia de las vacunas está acorde a ese objetivo, pero ello parece olvidarse, porque una vacunación posterior al contagio no tiene fundamentos técnicos sólidos, para demostrar su efectividad en el objetivo trazado, pero poco parece importar porque vacunar es lo que cuenta.

Si bien hay artículos académicos que indican que una vacuna posterior al contagio puede contribuir a reforzar la inmunidad contra el virus (“inmunidad híbrida”), aún no hay certeza sobre ello, pero muchos acuden a este nuevo concepto, quizás sin comprenderlo bien, pero que contribuye a justificar vacunar a diestra y siniestra.

Recientemente el Gobierno nacional indicó que las personas que tuvieron covid “solo deben esperar 30 días para vacunarse”. Los principios inmunológicos básicos indican que la respuesta inmune humoral (anticuerpos) de esta y cualquier enfermedad decae con el tiempo, pero ello no implica que desaparezca, y varios estudios han encontrado que permanece por varios meses.

Esta indicación también estaría dejando de lado el papel de la respuesta celular asociada al largo plazo y que hace parte de la batería de herramientas de nuestro sistema inmune.

Salvo casos específicos que habría que estudiar y según el médico tratante (como el de las personas inmunosuprimidas), no hay fundamento para que a la población general se le esté indicando que se apliquen dosis de la vacuna después de tan solo 30 días de la fecha de diagnóstico. Lo mejor para la salud del individuo, tal vez sería esperar unos 6 meses a que su respuesta inmune decaiga, si es que necesitare una aplicación.

Claro sin olvidar que, si la persona se infectó y fue antes de finales marzo de 2021, falló el sistema de salud en su esquema educativo y de control de la pandemia. Pero si fue posteriormente, falló el sistema de vacunación que no actuó oportunamente, aun cuando había localmente vacunas disponibles, pero mal administradas.

Otra decisión cuestionable es la de adelantar el tiempo entre dosis para que sea aplique antes de 84 días.

Hasta hace tan solo unas semanas, el Gobierno defendía –con razón, y no solo por la escasez de vacunas- ampliar el tiempo entre dosis. Ahora, súbitamente, cambia de opinión. ¿Acaso cambió la condición inmunológica? ¿Solo porque ya hay excedentes de vacunas, se debe adelantar? ¿Qué consideraciones motivaron este ajuste en el PNV?

Por último, hay que revisar la vacunación para niños y niñas contra el covid.

En el documento del PNV se indica que los niños no son priorizados, resaltando que “no se conocen los datos sobre la seguridad y la eficacia en niños, niñas y adolescentes menores de 16 años”. Pero, desde octubre 31 se habilitó en Colombia la vacunación para niños y niñas mayores de tres años.

Sin embargo, no se conocen los estudios que soportarían esta decisión (en la resolución no se mencionan) y, como indica esta carta de reconocidos y prestigiosos profesionales, a la fecha “no se dispone de estudios que hayan evaluado la eficacia y la seguridad de CoronaVac en niños de tres a 11 años”.

La severidad del covid en menores es muy baja y no ha aumentado con el tiempo. Además, con una seroprevalencia estimada por el INS desde el mes de agosto en 89 %, lo más seguro es que ya la mayoría de colombianos hayan tenido contacto con el virus (por contagio o por vacunación). Es decir, vacunarlos será tardío y no significa una protección diferencial.

Algunos argumentan también que debe protegerse a los adultos que conviven con los niños. A estas alturas, los adultos ya deben estar vacunados y usar a los menores como “escudo”, no tiene justificación alguna.

Finalmente recordar que diferentes medios y autoridades locales e internacionales han mencionado el tema de inequidad en la distribución de vacunas y de cómo países ricos vacunaban población que no era de riesgo (incluyendo jóvenes y menores), por encima de personal de salud o población de riesgo en países de bajos ingresos. ¿Acaso la inequidad acabó en octubre o Colombia pasó a ser un país rico?

No se justifica impulsar una vacunación tardía solo por alcanzar una meta que poco o nada aporta al objetivo de preservar la salud. Hay otros problemas de salud pública que estamos desatendiendo por estar enfocándonos en vacunar contra el covid sin tener claridad sobre si hay que seguir haciéndolo en la manera en que lo hemos hecho. Es otro momento más de repensar la estrategia para enfrentar el covid: México por ejemplo, aun sin alcanzar la meta inicialmente propuesta, finalizó su plan de vacunación.

Es necesario hacer un alto en esta carrera por la vacunación, recordar el objetivo principal y dejar de aplicar vacunas solo para aumentar las cifras de cumplimiento de este indicador por aparecer mejor rankeado, cuando al parecer la inmunidad colectiva ya se alcanzó y sólo sería efectivo vacunar población de riesgo que no se ha cubierto.

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