Populismo: ¿qué es? ¿Quién lo es? Y otras cosas más

Populismo: ¿qué es? ¿Quién lo es? Y otras cosas más

El interés por el populismo ha resurgido. Las búsquedas en Google del término “populismo” crecieron en más de 200 por ciento entre 2015 y 2016. De ahí en adelante han seguido creciendo.

El número de documentos académicos sobre el tema también ha aumentado de manera importante desde 2016. Al parecer, los detonantes de este interés fueron el Brexit y la elección de Trump, que hicieron que el fenómeno empezara a ser de interés en los países occidentales desarrollados.

Para nosotros, los latinoamericanos, esto puede parecer extraño, puesto que llevamos escuchando la palabra desde hace mucho rato. 

Durante los 60, 70 y 80, el populismo en la región se identificó con personas que proponían soluciones rápidas y fáciles para reducir los altos niveles de desigualdad. Algunos estudios han mostrado los malos resultados de esas políticas: subsidios y transferencias financiadas a través de impresión de dinero que llevaron a varias crisis macroeconómicas.

Sin embargo, el reciente interés por el populismo ha traído consigo nuevas ideas y análisis. Un trabajo reciente de Sergei Guriev y Elias Papaioannou hace una buena recopilación de estos estudios, en particular sobre la economía política del populismo.

Lo primero que hay que destacar es que se ha repensado la definición de populismo. Como siempre, no hay total consenso al respecto. Sin embargo, parece que sí hay consenso en dos características mínimas que tiene el populismo: antielitismo y antipluralismo.

En varios trabajos, Cas Mudde y Cristóbal Rovira Kaltwasser plantean que el populismo se caracteriza por considerar que la sociedad está separada entre dos grupos, homogéneos en su interior, pero antagónicos: la "gente pura” y la “élite corrupta”. 

El primer grupo tiene una superioridad “moral” sobre el segundo y, por lo tanto, el derecho a gobernar sin cuestionamientos. La homogeneidad de los dos grupos no deja espacio al pluralismo o diversidad de opiniones. 

El aspecto antiélite implica que el populismo podría suprimir los controles y los sistemas de pesos y contrapesos de la sociedad, ya que estos son herramientas usadas por la élite corrupta.

En esta definición la ideología no es importante. De hecho, tanto políticos de izquierda como de derecha podrían ser catalogados como populistas.

En este contexto las “élites” se entienden de forma amplia. Por ejemplo, partidos que se han alternado el poder durante décadas (Liberal y Conservador en Colombia, por ejemplo), jueces, tecnócratas al servicio de agencias o instituciones del Gobierno, agencias reguladoras independientes, organizaciones internacionales, principales medios de comunicación, ONG nacionales e internacionales, entre otros.

En un esfuerzo tremendo, Manuel Funke, Moritz Schularick y Christoph Trebesch usaron esta definición para identificar, dentro de una muestra de 60 países (incluida Colombia) y entre 1900 y 2018 (no incluye el Gobierno de Duque), los gobiernos que pueden catalogarse como populistas. La gráfica de abajo, tomada directamente de este estudio, muestra los países que han tenido gobiernos populistas, los periodos en que han gobernado y los respectivos nombres de los gobernantes. Las barras más oscuras corresponden a populismos de derecha; las más claras, a populismos de izquierda.  

Populismo: ¿qué es? ¿Quién lo es? Y otras cosas más

Si uno lo piensa bien, con la definición que se usa en el trabajo (antiélite y antipluralista), no sorprende que Colombia no haya tenido presidentes populistas durante los más de 100 años tenidos en cuenta (a mí me queda la duda del gobierno entre 2006 y 2010, cosa que preguntaré a los autores). Sin embargo, debería resultar claro que, aplicando la definición que tenemos, dentro de la contienda electoral actual hay por lo menos dos partidos (dos políticos) de importancia nacional que podrían cumplir con esas características.

Independientemente de la definición de populismo usada (hay definiciones que agregan más características), se ha encontrado que este ha crecido significativamente en el mundo durante las últimas dos décadas, principalmente en países desarrollados, y sobre todo populismos de derecha. Con un poco de esfuerzo, esto también se puede apreciar en la figura de arriba.

¿Qué ha causado el aumento del populismo? Dos factores importantes han sido el comercio internacional y la automatización. Estos han creado ganadores y perdedores al interior de todos los países sin que estos últimos hayan recibido una compensación adecuada por sus pérdidas. 

Esos grupos se han convertido en un campo fértil para los populistas. En Colombia, desde la apertura económica hay políticos que han tomado esta línea.

Las recientes crisis económicas globales, incluida esta pandemia, también han incentivado su crecimiento. Se han usado estas crisis para castigar a los partidos políticos que las han tratado de manejar desde los gobiernos, especialmente en países que han sido austeros con el gasto. Aquí también entraría Colombia con la reciente crisis causada por el covid.

Factores de identidad, justicia, moralidad, igualdad y estatus han sido importantes. La percepción de que las “élites liberales” han introducido valores “progresivos” (empoderamiento de la mujer, apoyo a grupos no privilegiados, protección a las minorías, entre otros) ha promovido el crecimiento de algunos populismos. 

La migración ha sido otro factor aprovechado por el populismo creando falsas narrativas al respecto. Todos estos aspectos también han estado presentes en el país durante los últimos años.

Por último, el crecimiento de las comunicaciones y redes sociales, facilitado por la mayor penetración de Internet, ha contribuido a su aumento. El populismo ha buscado siempre tecnologías de comunicación alternativas, separadas de las élites de los medios. 

Además, estas nuevas redes resultan perfectas para diseminar mensajes simples, aún si son distorsionados y falsos. Sí, aquí también ha ocurrido esto.

Para terminar y de forma muy breve: ¿qué sabemos sobre las consecuencias del populismo? Aparte del estudio nombrado anteriormente sobre Latinoamérica, la literatura más reciente ha identificado (de forma causal) que los gobiernos populistas reducen el crecimiento económico y tienden a destruir instituciones de control, sistemas de pesos y contrapesos y agencias independientes. Ninguna de estas cosas pinta bien.

Espero que estas líneas puedan ser útiles para que nos hagamos una mejor idea de qué es populismo (sin sesgos cognitivos), quién es populista (sin sesgos cognitivos) y qué nos podría ocurrir si decidimos apoyarlos (sin sesgos cognitivos). También espero que la existencia de un buen conjunto de candidatas y candidatos no populistas para las próximas elecciones presidenciales del país ayude como antídoto para reducir los populismos que nos rodean. Sin embargo, hay que echarles ojo a las elecciones del Congreso y a las regionales.     

Temas destacados

Este espacio es posible gracias a

Paz

*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

Compartir
0
Preloader
  • Amigo
  • Lector
  • Usuario

Cargando...

Preloader
  • Los periodistas están prendiendo sus computadores
  • Micrófonos encendidos
  • Estamos cargando últimas noticias