Profes, no perdamos la oportunidad

Profes, no perdamos la oportunidad

He defendido a ultranza el regreso a la educación presencial. La evidencia científica es amplia y suficiente para demostrar que las clases presenciales no incrementan los riesgos de contagio de covid entre las personas.

Incluso, hay pruebas de que se ha aumentado el reclutamiento forzado de niños y niñas por la suspensión de la educación presencial, se ha incrementado la deserción escolar, la violencia intrafamiliar, los problemas en la salud mental y en la motivación, entre otras afectaciones que han sufrido estudiantes de todo el país.

La educación virtual pone en evidencia las disparidades y desigualdades de nuestra sociedad. Por ejemplo, las niñas deben ocupar más tiempo en las labores del cuidado, los hogares con menores ingresos tienen menos capacidades y tiempo de sus cuidadores para acompañar los procesos de aprendizaje, espacios inadecuados, baja conectividad o falta de elementos tecnológicos para estudiar, entre otros.

Como es debido, siendo los niños, niñas y jóvenes el centro de la educación, hemos concentrado la discusión en su bienestar y desarrollo, pero poco hemos hablado de los profesores, quienes, algunos en silencio, estamos sufriendo los mismos flagelos: estrés, perjuicios a la salud mental, falta de motivación, problemas de conectividad, cansancio adicional por el esfuerzo que se debe hacer por la virtualidad, entre otros.

El contexto que afrontamos exige mayor acompañamiento y ser cuidadosos para no desfallecer.

Es claro que los profesores también necesitamos del soporte de toda la comunidad para mantenernos firmes en guiar el aprendizaje de nuestros estudiantes. De acuerdo con la Encuesta Internacional de Enseñanza y Aprendizaje (Talis) de 2018, sabemos la importancia que tenemos y así lo reconocieron 69 por ciento de los profesores colombianos que resaltaron que la docencia permite influir en el desarrollo de niños, niñas y jóvenes; no dejemos de lado que los profesores somos un modelo a seguir de niñas y niños fuera de sus casas y que tenemos un rol esencial en la sociedad.

Los sindicatos territoriales de profesores por medio de más de 500 acciones de tutela han pretendido suspender el regreso a la presencialidad en varias zonas del país. Por eso, en vez de mostrarles una faceta de que por medio de vías judiciales se pueden desconocer acuerdos con el Gobierno y actuaciones sinuosas que pretenden sobrepasar a las autoridades administrativas, perdiendo legitimidad y respaldo de la sociedad, tenemos en nuestras manos la oportunidad para mostrarles a niñas y niños que es posible mantenernos incólumes a pesar de la pandemia.

Enseñemos que se puede salir adelante, que ante las dificultades debemos adaptarnos y que miramos a la escuela con cariño, con optimismo y que somos conscientes de tener la profesión más noble y gratificante de todas.

Mucho se ha escrito acerca de que el factor más determinante para el progreso y rendimiento de la escuela es el maestro; las competencias y metodologías son fundamentales para motivar a los estudiantes. En este momento requerimos del apoyo de toda la comunidad y no desaprovechemos esta oportunidad para que la sociedad valore nuestro rol, para ser un ejemplo de superar las adversidades y reducir, en mayor medida, nuestras afectaciones con el regreso a la nueva normalidad.

Materialicemos la frase de don Agustín Nieto Caballero: “lo que sea el maestro, será la escuela”. Padres de familia, cuidadores y estudiantes, apóyennos, por favor: demostremos que la educación es prioritaria, regresemos a la presencialidad y seamos los mayores defensores de que las escuelas sean las últimas en cerrar y las primeras en abrir.

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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