Pueblo misak: tierra, historia y memoria

Pueblo misak: tierra, historia y memoria
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La Autoridad Ancestral del pueblo misak, el Cabildo Indígena de Guambia y la Ala Kusreik Ya Misak Universidad adelantan entre el 15 y el 22 de julio la jornada de reflexión y movilización “Recuperar la tierra, la historia y la memoria para recuperarlo todo". Se trata de un conjunto de actividades que se valoran como ejercicios de lucha por el territorio Pubén.

La memoria reciente del pueblo misak se remonta hasta la década de los años sesenta del siglo pasado cuando se constituyeron las cooperativas de Delicias y Chiman. Cooperativas que realizaron el 19 de julio de 1980 la recuperación de tierras de la actual vereda Santiago. En sus palabras:

"Este proceso de lucha fue la consolidación de los puntos reivindicativos del movimiento indígena en el departamento del Kauka, generando transformaciones sociales y políticas a partir del posicionamiento de la autoridad, el territorio y la recuperación de la ancestralidad como elementos que hasta el día de hoy siguen siendo de gran importancia".

Como guambianos se reconocen parte del movimiento indígena en el cual se articularon con nasas, pastos, ingas e kamëntsa. Pueblos que a la par que desalambraron la tierra y la reclamaron como suya desde los tiempos de los ancestros, fortalecieron sus estrategias de recuperación de la “historia, la lengua, el vestido y los valores culturales”.

La jornada de este año 2022 tiene el carácter de propuesta académica y comunitaria ya que las autoridades buscan afirmar en y con la comunidad el plan de vida presente como derivación de las luchas gestantes. La Ala Kusrei Ya- Misak Universidad, entendida “como espacio revitalizador de la educación propia”, juega un papel protagónico en las luchas epistémicas misak. De ahí su presencia en la generación de espacios de acción y reflexión. Tres grandes actividades entre el 15 y 19 de julio son:

1. Conversatorio Memoria y arqueología en el territorio pubenence (15 de julio): Universidad del Cauca Popayán.

2. Minga de Trabajo (16 de julio): Vereda Santiago.

3. Movilización (19 de julio): Zona Urbana de Silvia.

El conversatorio convocó la participación de la Universidad del Cauca y tuvo el objeto de pensar la relación entre la recuperación de la tierra, la historia y la memoria en tanto disputa ante la “colonización física y epistémica” empeñada en el olvido de la ancestralidad. A propósito de esa disputa con el colonialismo señalan:

“En este sentido, acciones como la recuperación de tierras, el fortalecimiento de la autoridad, la restitución de la memoria histórica a través del derribamiento de la estatua y las diferentes marchas adelantadas son manifiestos de la recuperación de la memoria y de la resignificación del territorio prehispánico de los ancestros que dieron origen al hoy pueblo misak”.

La minga para el pueblo misak está asociada al trabajo y a la tierra como relaciones que fundamenta su forma de estar en el mundo. Hacer minga es trabajar como comunidad en el cuidado amoroso de la tierra, cultivando con ella la relación milenaria legada por los ancestros y por las luchas en su defensa: “recuperar la tierra para recuperarlo todo”.

La movilización es el tercer ejercicio académico y comunitario propuesto. Responde al objetivo de posicionarse en los espacios donde se ejerce el “Deber y Derecho Mayor” y la Ley de Origen. Movilizarse es el acto de estar aquí, defender que es aquí donde nacieron y aquí es donde se enfrentan a los colonialismos que explícita o soterradamente buscan anularles como pueblo y territorio. Al respecto exponen:

“Por eso, manifestamos nuestra memoria a quienes nos han querido acabar desde la colonización, a quienes nos discriminan y nos quieren desaparecer. Nos movilizaremos en la zona urbana de Silvia posicionando nuestro pensamiento, nuestros saberes y nuestras prácticas como pueblo originario”.

Según registra el Centro de Memoria Histórica en un documento titulado la Memoria del Pueblo Misak, la población misak: en 1537 era de 179.982 habitantes; en 1700 estuvo a punto de la desaparición llegando a 100 habitantes; en 1933 los datos dan cuenta de una recuperación significativa, pues se indica que los habitantes eran 10.378; aumentó hasta 15.650 en el año 2005; y en el año 2012, a 26.871.

En el mismo informe se indica que el territorio perdido es el equivalente a un 70% de la extensión originaria, pues de 657.830 hectáreas actualmente tienen 33.316. Estos datos no son solo números, sino que traslucen el sufrimiento causado al pueblo misak y soportan la validez y legitimidad de sus reclamos y acciones, aunque incomoden ciertas visiones de la historia nacional.

Es de especial recordación para quienes vivimos en la denominada Capital de la Resistencia la madrugada del 28 de abril de 2021, cuando el inicio del Paro Nacional fue bautizado con la acción de derribar la estatua de Sebastián de Belalcázar. Sin duda alguna esa acción enmarcada en el Derecho Propio y la Ley Mayor Misak tuvo una importancia simbólica impetuosa en los ánimos de los y las manifestantes urbanos.

El profesor Wilson Martínez Penagos, quien adelanta una investigación sobre videojuegos indígenas, es docente solidario de Ala Kusreik Ya- Misak Universidad y estudiante de maestría del Instituto de Investigación de la Tecnología y la Cultura de México. Por su compromiso con el pueblo misak, consultamos su opinión sobre el proceso que la comunidad adelanta. A esto respondió:

“La memoria es muy importante para las comunidades indígenas porque la colonización buscaba que olvidaran su cultura, su historia y su lengua. Hoy hay muchos pueblos indígenas que están luchando por recuperar su memoria, es decir, sus saberes. Para ello se adelantaron acciones de recuperación de la memoria que involucraron la recuperación del territorio, romper con instituciones como la terrajería y la hacienda. A su vez han debido enfrentar a la academia occidental que les ha negado su ancestralidad y con ellos su derecho a la tierra. De ahí el lema misak: recuperar la tierra para recuperarlo todo. En concreto, los misak crearon un Comité de Historia que se dedicó a hacer arqueología e historia en el territorio. Cuentan con publicaciones y contestaciones a académicos que pretendieron negarle su pertenencia al territorio. El trabajo integra la memoria oral, excavaciones arqueológicas, interpretaciones o lecturas de las exploraciones arqueológicas desde las cosmovisiones. Es importante indicar que los misak tienen sus propias formas de investigar, por ejemplo a partir de los sueños y de la medicina propia. Para este pueblo esas son fuentes muy importantes de conocimiento. De todo su trabajo reivindican sus derechos ancestrales sobre los territorios de la Confederación del Pubence y lo soportan en los hallazgos de estructuras piramidales y centros ceremoniales, entre otros”.

Para el profesor Martínez Penagos, a partir de todo este acumulado, el pueblo misak adelantó acciones como el juzgamiento a Belalcázar por acciones genocidas. Derribar la estatua desencadenó reacciones en contra, pero también apoyo, solidaridad y reconocimiento.

Al igual que adelantar investigaciones, crear una universidad propia, realizar un juicio, desarrollar movilizaciones, la jornada “Recuperar la tierra, la historia y la memoria para recuperarlo todo" se inscribe en los esfuerzos por recuperar la memoria.

El pueblo misak tiene certeza de que aunque las formas hegemónicas de interpretar el mundo siguen siendo poderosas y continúan imponiendo la dominación que tanto daño causa, los pueblos mantienen luchas de todo tipo, incluyendo las epistemológicas y científicas.

Cali, Bogotá y Popayán fueron interpeladas por el pueblo misak. Con una fuerza comunitaria poderosa cuestionó la existencia de simbologías de genocidas y esclavistas. Esas acciones permanecerán por mucho tiempo en la memoria urbana nacional.

El gesto misak de derribar las estatuas de invasores a quienes juzgaron y declararon responsables de crímenes contra sus ancestros y su pervivencia cultural, económica, espiritual, territorial y política no fue un acto autorreferencial, sino de diálogo y construcción de lazos y tejidos.

Sin duda esa reclamación ancestral simbólica y material convoca a la nación colombiana que se dice pluriétnica y multicultural a trabajar con entereza y sinceridad en la construcción de una nueva humanidad.

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