¿Qué podrá esperar la prensa de Petro?

¿Qué podrá esperar la prensa de Petro?
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Una de las líneas que han marcado la trayectoria política de Gustavo Petro es la crítica, muchas veces estigmatizante, de los grandes medios de comunicación y de aquellos que son críticos sobre sus ideas o gestión. ¿Será que Petro evolucionará su discurso hacia solucionar los obstáculos para el periodismo libre en Colombia?

Hasta ahora, hablar de Gustavo Petro y libertad de expresión lleva por lo general a dos discusiones: por un lado, están aquellos que critican el poder de los grandes medios de comunicación y los intereses de estos y, por el otro, están quienes resaltan que la forma en la que el presidente electo se aproxima a este tema es a través de la estigmatización (uno de los ejemplos más recientes es cuando Petro señaló a un columnista de RCN de ser nazi). Ahora que Petro será presidente, se esperaría una agenda menos simplista.

Es muy evidente que los grandes medios de comunicación colombianos gozan de un gran poder en el debate público nacional. También es inevitable llegar a la conclusión de que muchas de estas empresas tienen intereses comerciales alineados a los de sus dueños, banqueros y dueños de las principales industrias del país. El problema no se agota en que estas personas tengan tanto poder en la agenda pública, sino en que no hay más medios de comunicación aparte de los de ellos.

La Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) ha señalado desde hace varios años que Colombia está llena de desiertos de información. Se trata de zonas silenciadas en las que no hay ni un solo medio que produzca noticias locales. Según los estudios de la Flip, 666 municipios de 1.109 se encuentran en estas condiciones.

Al mismo tiempo, nos encontramos con que una de las principales herramientas para equilibrar la balanza, los medios públicos, tienen muy pocas garantías de independencia y pueden ser usados como herramienta política de los gobiernos con mucha facilidad. Para la muestra está el botón de Juan Pablo Bieri, quien actuando como director de Rtvc censuró a Santiago Rivas por criticar una política de gobierno. Bieri exigía fidelidad al jefe, Iván Duque, en lugar de a sus audiencias o a la pluralidad de opiniones en la agenda pública.

La forma en que un gobierno ataca la falta de pluralismo de posturas en el debate público no puede ser el señalar a RCN de albergar nazis o de subrayar el sesgo uribista de Semana. Los gobiernos, en especial el presidente, no pueden tomar una agenda de señalar a sus críticos como opositores o enemigos. Su deber es ser tolerantes a la crítica y a las informaciones inconvenientes y trabajar para que haya más voces dentro del debate público. ¿Qué va a hacer Petro para que existan más medios?

Como funcionario público y más como presidente, Petro está en la obligación de crear un ambiente favorable para la libertad de expresión. Esto implica, idealmente, reformas que permitan la creación y sostenibilidad independiente de más medios, especialmente en esas partes del país que se encuentran silenciadas. ¿Pasará Petro a una agenda más propositiva que la que ha mostrado hasta ahora?

Al mismo tiempo, Petro se encuentra con otros desafíos muy bien conocidos. Una de las razones por las que existen pocos medios de comunicación es el miedo. Colombia ha sido durante muchos años uno de los lugares más peligrosos para el periodismo. Aunque hay menos periodistas asesinados por año que en los 90, nuestro país todavía tiene cifras récord de amenazas o agresiones físicas contra estas personas cuando cubren eventos de interés público como las protestas. Ya han sido varias las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que han señalado la violencia contra la prensa como un problema sobre el que el Estado colombiano tiene que actuar; la más reciente es la del caso de Jineth Bedoya. A pesar de esto, los avances son pocos.

Pero además de esto está el miedo a la cárcel, a la quiebra, o al simple hecho de enfrentar procesos judiciales largos y tediosos. Colombia es un país litigioso, con un abogado debajo de cada piedra, y cada vez es más frecuente que los periodistas terminen empapelados por publicar denuncias de interés público. El año pasado, Petro se mostró reacio a votar a favor de un proyecto de ley que busca atajar los procesos judiciales antes de que se vuelvan una herramienta de censura. Sería bueno saber si, como presidente, va a seguir con esta retórica o va a contribuir a solucionar este problema.

El Gobierno Duque hizo poco para contribuir a que Colombia tuviera un entorno favorable para la libertad de expresión. Todo lo contrario, implementó medidas que ayudaron a profundizar el ambiente de censura. Duque se encargó de mostrar que quería ser el dueño de la agenda pública, con acciones patéticas pero dicientes como su autoentrevista en inglés. En un nivel más preocupante y menos cómico, está la campaña #Colombiaesmiverdad, a través de la que el Gobierno quiso legitimar el ciberpatrullaje de las redes sociales, traducido en la vigilancia de lo que decimos en las redes para poderlo señalar como noticias falsas o “ciberterrorismo”.

Por ahora, Petro se ha mostrado con el interés de crear unidad y de que la política sea más plural. Para lograr esto también se requiere más para la libertad de expresión, tanto de aquellos que son bien recibidos como de los que generan incomodidad. ¿Estará a la altura del reto?

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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