Tres mensajes al Estado por el caso Jineth Bedoya

Tres mensajes al Estado por el caso Jineth Bedoya
alejandracoll.jpg

La Corte Interamericana de Derechos Humanos acaba de condenar al Estado Colombiano por el secuestro y violencia sexual contra la periodista Jineth Bedoya en el año 2000. Esta condena es histórica y representa un avance en la compresión de la forma en que la violencia armada tiene impactos específicos en las mujeres (sobre todo en las que ejercen el periodismo).

Además, le manda unos mensajes muy concretos al Estado colombiano.

El primer mensaje claro es que en Colombia sí hay un contexto de ataques a la prensa enmarcado en el conflicto armado. Esto ha sido negado por años desde diferentes gobiernos, argumentando que en el país sí existen garantías para el ejercicio del periodismo y los casos que se presentan son aislados.

La sentencia de la Corte deja en claro que, en Colombia, ser periodista implica un riesgo importante por cuenta de la guerra. Pero va más allá. Aclara que los riesgos para las mujeres que ejercen el periodismo son diversos y específicos. La Corte dejó claro que contra las mujeres en medios de comunicación se usan formas distintas de violencias como, por ejemplo, la sexual.

Además, retoma una frase de la perita Catalina Botero (exrelatora para la libertad de expresión), clave para entender las dimensiones de género de los ataques a las periodistas: “Atacar a las mujeres periodistas no es solo afectarlas a ellas, sino a esas historias que solo las mujeres buscan contar en su ejercicio periodístico”.

El segundo mensaje de la Corte es que hay responsabilidad directa del Estado en violaciones a los derechos humanos contra periodistas en Colombia. Es decir, el Estado no solo es responsable por no proteger a Bedoya y a su madre, sino que deja en ciernes la responsabilidad por acción a través de la actuación de funcionarios estatales que se vieron involucrados en el caso y facilitaron el secuestro de Bedoya, y por los hechos que vinieron después.

Alguien tenía que decirlo. Tenemos un Estado que históricamente ha atacado directa o indirectamente a la prensa cuando cuestiona a los poderes o pone en evidencia falencias institucionales.

El tercer mensaje que envía la sentencia es un secreto a voces en Colombia: la justicia opera de una forma ineficiente y revictimizante en casos de violencia sexual en la justicia nacional. Esto fue tan evidente durante todo el proceso que el mismo Estado reconoció (parcialmente) su responsabilidad por haber obligado a Bedoya a dar su versión 12 veces en los 20 años que ha durado su proceso penal.

Jineth ha dedicado su vida a visibilizar lo complejo que les resulta a las mujeres víctimas de violencia sexual obtener justicia y a revelar la ineficiencia del sistema judicial para responder a sus necesidades.

La Corte interamericana le dio la razón con relación a sus reclamos de más de 20 años ante una justicia que cuestiona a las mujeres más que a sus agresores, que se tarda más allá de los plazos razonables para impartir justicia y que las obliga una y otra vez a contar su historia sin que eso repercuta en avances concretos en los procesos.

El caso de Jineth permite zanjar una discusión de años en Colombia sobre lo dificil que resulta ser mujer periodista en Colombia. Pero, sobre todo, pone sobre la mesa la necesidad de que el Estado se ponga al día con sus obligaciones en la protección a las periodistas y trabaje en la construcción de medidas más allá del papel para la prevención de la violencia contra ellas.

Este fue un logro de Jineth, el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (Cejil) y la Fundación para la Libertad de Prensa (Flip) como colitigantes. Pero, sobre todo, de las víctimas de violencia sexual agrupadas en la campaña “No es hora de callar”, que están rompiendo el silencio sobre la violencia sexual como una forma de callar a las mujeres.

Ojalá esta sentencia sea una oportunidad para que Colombia empiece a saldar una deuda histórica con las víctimas de violencias sexuales. 

Temas destacados

Este espacio es posible gracias a

Mujeres

*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

Compartir
0
Preloader
  • Amigo
  • Lector
  • Usuario

Cargando...

Preloader
  • Los periodistas están prendiendo sus computadores
  • Micrófonos encendidos
  • Estamos cargando últimas noticias