Un poeta de la luz

Un poeta de la luz
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Tengo un recuerdo vívido del placer de pintar con vinilo sobre cartón paja un círculo cromático que aún no entendía bien, y de ver a esa misma edad adolescente, a través del vidrio del laboratorio de física del colegio, cómo las niñas más grandes observaban inmóviles un círculo cromático que se volvía blanco al girar sobre un aparato parecido a un tornamesa. Esa imagen en movimiento era la prueba de un fenómeno que nunca me dejará de ser mágico: la luz.

Hace días, y a propósito de la exposición La Caliente y nublada atmósfera de un silencioso sol, conversé con Esteban Peña Parga, autor de unas piezas que él describe como experimentos pictóricos inspirados en fenómenos cósmicos. La muestra que tuvo lugar en la Galería Nueveochenta de Bogotá se puede seguir visitando este enlace.

C.L. es Catalina López.

E.P. es Esteban Peña.

C.L. ¿De dónde surge tu interés por el sol?

E.P. Mi interés por el sol ha venido creciendo a medida que pasa el tiempo. Hace algunos años, visitando a la familia de mi esposa en Inglaterra me tenían la sorpresa de ir a la casa de campo de Sir Isaac Newton, de quien soy admirador. Una curiosa coincidencia que mi esposa y Newton fueran del mismo condado. Escapando de otra pandemia que azotaba Europa por 1665, Newton se resguardó en su Woolsthrope Manor, su casa familiar en el campo, y durante dos años hizo aportes extraordinarios.

Fue sorprendente poder conocer el espacio físico en el cual los experimentos ópticos fueron realizados y en donde extrañamente fue comprobado que la luz blanca que vemos día a día, está en realidad compuesta por múltiples y variados colores. En la visita guiada contaban muchos detalles sorprendentes de cómo desde pequeño, Newton jugaba a ver la luz a través de los filamentos de las plumas que encontraba y cómo saltaba y aparecía de diferentes colores. Ese fenómeno aún se me hace sorprendente, que la luz blanca que nos llega del sol está compuesta de muchísimos colores. Es algo poético que olvidamos en nuestra cotidianidad.

Un poeta de la luz
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Supernovita 6

C.L. ¿En qué momento y cómo el sol se te vuelve disculpa para exploración del color?

E.P. Recién graduado de Arte de la Universidad de Los Andes, al principio del milenio, la mayoría de mis proyectos eran en blanco y negro. Poco a poco he venido descubriendo la luz y el color, y se ha convertido en una obsesión y una investigación continua. Yo me consideraba dibujante, pero ahora que las exploraciones de color me han llevado a resultados experimentales como manchas, gotas, chorriones, materias o proyecciones, ya no sé bien si esa definición es precisa.

Los primeros experimentos de color, más allá de los ejercicios de clase, fueron los retratos de personajes en gotas que inicié en 2006. Rostros de diferentes personalidades fueron elaborados con miles de gotas coloreadas de un solo color. El retrato de Jorge Eliécer Gaitán, por ejemplo, fue elaborado en gotas rojas, el de Héctor Lavoe en morado. Las gotas tenía diferentes intensidades para generar las luces y las sombras.

Para el proyecto Croma de 2010, decidí involucrar pinturas a todo color de la mano de las pruebas y errores que me acompañaron en el proceso. En varias de las muestras de este proyecto las pinturas finalizadas se mostraban junto a un espacio que simulaba mi taller, lleno de objetos, anotaciones, referencias y bocetos que daban cuenta del proceso y experimentación de la obra final.

Ya para el proyecto Aguadas de 2012 empecé a entender mejor cómo podía articular los colores en una técnica personal que surgió de muchos experimentos. Este proyecto reconstruía imágenes de inundaciones causadas por los diferentes fenómenos del cambio climático en múltiples capas muy transparentes de colores primarios. Los colores acrílicos aguados humedecían el papel que se expandía por la carga líquida y, al secarse, hacían que se arrugara en los lugares con mayor pintura.

Esta materialidad de la obra de arte, el hecho que se arrugara el papel, que la pintura se chorreara en lugar de considerarlo un error, fue para mi el acierto en la coherencia del proyecto. La manera como la pintura aguada modifica el papel es un paralelo de cómo las inundaciones modifican los terrenos que anegan. En 2016 con la obra un día es toda la vida, el color se convirtió en luz. Una cabeza robótica fue programada para proyectar en el espacio de la galería el rosetón de cristales de la iglesia La Porciúncula. Lentamente este haz de luz y sus difracciones lumínicas por los cristales no uniformes, generaban múltiples colores en los bordes de sus formas. Reflexionaba acerca del tiempo y nuestra temporalidad, un homenaje a mi hermana Ximena Peña de Santamaría (qepd) quien por esa época seguía batallando contra un cáncer galopante.

La obra por la que conversamos, y que le da el nombre a la muestra, es una serie de Soles de diferentes colores, elaborada con la técnica que he venido depurando desde 2012. Soles vistos a través de telescopios especiales que capturan luz más allá de nuestra percepción humana. Telescopios como Chandra o Huble son capaces de detectar luz de diferentes longitudes invisibles para nuestro ojo, como lo son la luz infrarroja, la luz ultravioleta, los rayos x o las ondas de radio. Todas estas ondas electromagnéticas son percibidas por los telescopios y traducidas a información científica.

Las imágenes capturadas por los telescopios son en blanco y negro, son las diferentes intensidades de un tipo de color (onda electromagnética). A estas imágenes después se les asigna un color, generando los diferentes contrastes. Por ejemplo, si tuviéramos tres imágenes, una de luz infrarroja, una de luz visible y otra de luz ultravioleta, podríamos asignarles un color a cada una. La infrarroja estaría en el color rojo ya que es el color mas cercano en los colores visibles.

La imagen de luz visible se le asignaría el verde ya que es un color que está en el centro de los colores visibles, y finalmente a la luz ultravioleta, se le asignaría el azul que sería el color más cercano a su espectro. Al combinar estas tres imágenes con estos tres colores, obtenemos una imagen que ilustra muchos más colores de los que realmente podemos percibir con nuestros ojos. Las pinturas de los soles son las diferentes combinaciones de imágenes de ondas electromagnéticas que están más allá de la percepción del ojo humano, pero a las que asigno colores visibles para visualizar sus diferentes emisiones. El sol visto en rayos x, el sol visto en infrarrojo, el sol visto en ultravioleta, y así.

Un poeta de la luz
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Próximas

C.L. ¿Cómo se ha configurado y cuáles son los datos recopilados que más te han sorprendido durante este proceso de investigación?

E.P. De niño me cautivó la serie Cosmos de Carl Sagan, que definitivamente sigue siendo un hito que marcó a muchas personas de mi generación, y no hace mucho salió una versión actualizada con el astrofísico Neil deGrasse Tyson que también se me hace muy buena. Como pintor o dibujante, yo hago las obras con mis manos y tengo libres los oídos para poder oír radio.

Mientras ejecuto las diferentes capas de colores me pongo a oír charlas, música o noticias, pero lo que más me ha interesado durante este proyecto fue haber encontrado el podcast Startalk Radio de Neil deGrasse Tyson, quien explora diferentes aspectos del cosmos con invitados de primer nivel y acompañado por un comediante que les da un toque de humor a las conversaciones en las que a la vez hace preguntas una persona del común para que los temas técnicos sean digeribles por entusiastas de la astrofísica.

Aterrizando lo que hemos venido hablando y en especial con la serie de los soles, me parece que las obras aportan a ver de una manera sorprendente algo tan cotidiano que percibimos durante el día como lo es el sol. También en la noche el cielo está emitiendo un montón de luz que para nuestros ojos parece oscuridad. Tal vez el concepto central de esta expo es el de la luz invisible, que a primera vista parece ser un absurdo.

Un poeta de la luz
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Sol rojos

C.L. ¿Cuáles han sido tus influencias pictóricas al pronunciar la palabra atmósfera?

E.P. Una de las cosas más interesantes de internet y de las redes de información es la hiperconectividad y cómo el acceso al arte y a los artistas activos es cada vez más efectivo. En Instagram no es difícil encontrar artistas de todas partes trabajando en problemas similares a los que uno trabaja.

A mí me gusta mirar de todo y paso mucho tiempo explorando las imágenes en la red. Al pensar en atmósferas pienso en las pinturas de finales de los años 70 de Ana Mercedes Hoyos, unas pinturas abstractas, casi blancas que requieren de un poco de tiempo por parte del espectador para que el ojo se tranquilice y empiece a percibir las diferentes variaciones y sutiles colores que tienen los fluidos blancos en la superficie.

A estas pinturas les pasa algo similar a cuando uno entra a una sala de cine oscura y la película ya ha empezado, uno es casi ciego por unos instantes mientras la pupila se va dilatando. Esto sucede de manera inversa con las obras blancas y atmosféricas de Ana Mercedes.

C.L. ¿Cómo te ha resultado el proceso de reconstrucción análoga de imágenes arrojadas por tecnología digital?

E.P. Una de los intereses que tengo en el arte es la materialidad de las obras. Creo que no solo son las imágenes que ellas crean y su propuesta investigativa, sino que están hechas de cosas, de materia. Muchas veces olvidamos que las obras de arte están hechas de cosas y ocupan un lugar físico en el mundo y que también vivirán en nuestra mente y en nuestra imaginación, pero primero tuvieron que existir de alguna manera para poder hacerlo. Creo que lo que hago se podría llamar "pintura mediática".

Mis obras tienen la mediación de las pantallas y de las tecnologías de captura de luz, una especie de matrimonio entre la manera en la que como artista deconstruyo y reelaboro las imágenes fotográficas y como las imágenes son capturadas por los telescopios y su posterior mezcla, para generar imágenes de color "falso" pero cargadas de información invisible para nuestros ojos.

C.L. ¿Compartes ese proceso de trabajo con tus pequeños hijos, qué te cuentan ellos del sol?

E.P. Con mis hijos, mi esposa y yo tenemos muchas actividades de experimentos, algunas veces de ciencia y otras de arte. Les gusta visitarme al taller y ver los proyectos que voy elaborando. Juntos visitamos museos de todo tipo y conversamos continuamente de las cosas que vemos. La pandemia nos permitió estar unidos y hacer un montón de cosas para entretenernos (cosa que no hubiera ocurrido si estuviésemos en las cotidianidades y ocupaciones diarias). A veces delegamos muchas labores al colegio que también podríamos hacer en casa.

Estar en casa sin poder salir hizo que tuviéramos que inventarnos muchos experimentos con los niños, mi esposa es una maga para eso, consiguió libros y cosas por redes que fueron muy enriquecedoras. Hicimos experimentos con agua, con espuma, con aceite, con jabón, con aire, con colores.

En la casa que estamos viviendo, hay un cuarto que tiene un espejo al que le pega todo el sol de la tarde y los diferentes cortes y ángulo de los bordes hacen que las paredes se llenen de arcoíris de muchos tamaños e intensidades. Ahí charlamos acerca de la luz del sol y jugamos a comernos la luz o a que el arcoíris nos quema la piel porque somos "seres de sombra" a los que no les gusta la luz.

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