Vacunados y no vacunados ¿priorización de la atención en caso de complicaciones?

Vacunados y no vacunados ¿priorización de la atención en caso de complicaciones?
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Actualmente, en twitter se está llevando una discusión sobre si hay que priorizar la atención de las personas vacunadas sobre las no vacunadas en caso de saturación de los servicios de salud. No obstante, el panorama no es blanco y negro, sino que tiene varias aristas que analizaré a continuación.

1. La decisión de vacunarse o no

Aunque el movimiento antivacunas está presente en el país, no tiene tanto alcance como en otros países de Europa, en donde, a pesar de la disponibilidad de vacunas, las tasas de vacunación son bajas. Los argumentos para no aceptar la vacunación van desde la desconfianza por el rápido desarrollo de las vacunas, dudas sobre su utilidad porque no previene la transmisión, sino las complicaciones de la infección, temor a posibles efectos adversos, las teorías de la conspiración que hablan de la aplicación de un microchip o argumentos que señalan que la vacunación es un negocio con el que no se está de acuerdo.

Sin importar el argumento, en este caso las personas toman la decisión de no vacunarse.

No obstante, no siempre es esa la situación que lleva a una persona a no recibir las dosis. En el caso de Colombia se presentan otras situaciones ajenas a la voluntad de las personas. Cuando no se cuenta con una cita establecida para recibir la vacuna, el proceso implica pasar horas en una fila. No para todas las personas es fácil dedicar un día entero a este proceso, ya sea porque su ingreso depende del día a día, o no consigue un permiso en el trabajo para ausentarse.

Adicionalmente, está el factor de la disponibilidad de las dosis. En ocasiones, aunque la persona haya logrado presentarse al punto de vacunación y esperar, cuando llega su turno se entera de que no hay más vacunas. Este último problema se ha evidenciado en diferentes partes del país. Además, las coberturas por territorio muestran diferencias enormes, pues mientras Pereira estaba por alcanzar el 80 % con dos dosis, en Mitú tan solo llegaba al 32 %, según el comunicado del Ministerio de Salud del 14 de enero. Y qué decir de las diferencias entre las zonas urbanas y las rurales. En la Amazonía o la Orinoquía, hay regiones en las que no se ha hecho ninguna campaña de vacunación río arriba, más allá de las cabeceras municipales.

2. La sensación de seguridad con ómicron

La identificación de la variante "ómicron" a fines del año pasado en Sudáfrica al principio generó preocupación por su mayor tasa de transmisión en comparación con la variante "delta", aunque el número de personas que desarrollan complicaciones que requieren hospitalización o cuidado en Unidad de Cuidado Intensivo es menor.

No obstante, aún no se sabe si esta variante es efectivamente menos agresiva o si el menor número de complicaciones se debe al efecto de la vacunación y de la exposición previa al virus en las personas que han tenido la infección o una combinación de todos los factores.

Lo cierto, es que como mencionó el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, la nueva cepa sigue causando hospitalizaciones y muertes que están generando presión sobre los sistemas de salud y no es adecuado bajar la guardia. Hay que mantener las medidas de uso de tapabocas y distanciamiento social.

Asimismo, recientemente ha surgido información preliminar en Japón que sugiere que las personas infectadas con la variante ómicron pueden transmitir el virus durante más tiempo comparado con las otras variantes, lo que significaría que la reducción de los tiempos de aislamiento para las personas que resultan con prueba positiva no sería pertinente para cortar la cadena de transmisión del virus.

3. El impacto de las complicaciones en el sistema de salud

Uno de los argumentos en contra de la propuesta de priorizar la atención en el caso de complicaciones a pacientes vacunados es que no hay evidencia de que la situación de saturación de los servicios de salud haya causado desplazamiento de otros pacientes. Aunque en la situación actual con el predominio de la variante "ómicron", el número de muertes y de casos que requieren hospitalización ha sido menor, durante los picos anteriores cuando la cobertura de la vacunación era menor, la saturación de los servicios de salud llevó a la no disponibilidad de camas de Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) para personas que sin tener diagnóstico de covid la necesitaban, y riesgos adicionales para la atención de todas las personas en UCI cuando se presentó el desabastecimiento de analgésicos y sedantes. El personal de salud tuvo que hacer maromas con “lo que había” para el cuidado de todos los pacientes.

Un ejemplo claro del “desplazamiento” de la atención de pacientes no covid se vio en el caso de cirugías que tuvieron que ser aplazadas porque para la recuperación el paciente requería una UCI y/o porque no se contaba con los medicamentos necesarios para el proceso de anestesia.

La preocupación con ómicron es que, al tener una tasa de transmisión mayor, también irá aumentando en el tiempo el número de personas que requieran atención hospitalaria, aun cuando en este momento hay más presión sobre los servicios de hospitalización que sobre las UCI.

4. El Estado debe garantizar la salud de todos los ciudadanos

Un aspecto que no se puede perder de vista, en cualquier caso, es que los Estados deben garantizar el derecho a la salud de todos los ciudadanos y que este derecho tiene tanto una dimensión individual como colectiva. Estas dimensiones entran en conflicto en escenarios de recursos escasos, en donde surgen los dilemas éticos para la toma de decisiones.

Además, se debe tener en cuenta que el derecho a la salud no se limita al acceso a medicamentos ni a servicios de salud. Y que, como lo que ha mostrado la pandemia de covid, aunque es un tema que desde hace más de un siglo se sabe, existe una correlación entre el estado de salud de la población y la equidad de la sociedad que permita condiciones adecuadas de vida, que hagan más fácil el control de enfermedades transmisibles, y genere confianza en el estado y sus instituciones. Este último es un factor clave para que las personas tengan una mayor aceptación de las medidas sanitarias. 

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*Este es un espacio de opinión y debate. Los contenidos reflejan únicamente la opinión personal de sus autores y no compromete el de La Silla Vacía ni a sus patrocinadores.

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