Violencia, paz y el voto 2022

Violencia, paz y el voto 2022
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Después de cuatro intensos años, que incluyeron el aumento de asesinatos de líderes sociales y ambientales y una serie de movilizaciones y protestas inéditas, Colombia está comenzando sus ciclos de elecciones para la Presidencia. Estas elecciones son cruciales para todos los problemas que el país está enfrentando actualmente: un acuerdo de paz histórico en peligro, una crisis económica profunda, altísimos niveles de migración desde Venezuela y una agudización en el número de desplazados forzados al interior del país.

El actual presidente, Iván Duque, ganó la Presidencia con la promesa de deshacer los Acuerdos en 2018. Pero mis investigaciones muestran que esta no sería la mejor estrategia para los actuales candidatos en este este ciclo electoral.

Paz, violencia y votos

Investigaciones pasadas sobre los legados de violencia política muestran que los votantes que han tenido experiencias con la violencia votan en una manera más afín a discursos militaristas. Es decir, están más dispuestos a votar por políticos que con discursos fundamentalmente enfocados en políticas de seguridad basadas en pie de fuerza y menos dispuestos a votar por los políticos que proponen una política de paz más integral.

Pero, en una nueva investigación que lideré, hice un análisis de la relación entre violencia y el comportamiento electoral en Colombia. Los resultados van en contravía de lo que estas investigaciones pasadas nos habían mostrado.

Examiné diferentes ciclos de elecciones en Colombia en donde el enfoque de la campaña estuvo concentrado en el problema de paz y los Acuerdos con las Farc: las elecciones presidenciales de 2014, el voto por el plebiscito sobre los acuerdos de paz de 2016 y las elecciones presidenciales de 2018, cuando Duque ganó.

La relación entre violencia y preferencia electoral en estas elecciones colombianas es menos clara y tal vez más compleja de lo que las investigaciones pasadas nos habrían podido anticipar. Ninguna de mis regresiones estadísticas para explorar esta relación fue significante, excepto una: el modelo que examinó la relación entre personas que han tenido experiencias con la violencia perpetrados por las Farc y la probabilidad de apoyar los Acuerdos de Paz. Es decir, encontré que la gente que ha tenido experiencias con violencia perpetrado por las Farc estuvo más dispuesta a votar a favor del Acuerdo de Paz con esta guerrilla.

Los legados de violencia y su efecto en los votantes

A diferencia de las investigaciones pasadas, los legados de violencia no necesariamente vuelven a los votantes más dispuestos a apoyar en una línea de acción militarista. De hecho, los hacen más dispuestos a votar por una política de paz y más proclives para salir a votar. Si esto es así, en el caso de Colombia, es claro que las campañas que actualmente apoyan la implementación del Acuerdo de Paz tienen más posibilidades de acoger votantes que las que no.

Los otros modelos estadísticos mostraron que en 2016 los votantes que han tenido experiencias con violencia estuvieron más proclives para salir a votar, y en 2018 estuvieron más incentivados para votar, y es menos probable que votaran por Duque (que representaba la opción más militarista).

Así, al contrario de otros estudios sobre los legados de la violencia política (muchos de los cuales sugieren que la violencia contribuyó a más violencia), los votantes que han tenido experiencias con violencia estuvieron más dispuestos a apoyar candidatos que apoyaron el paz y no quisieron arriesgar un regreso a la violencia con políticos o políticas más militarista. Estos resultados, no obstante, sí están en consonancia con otros estudios hechos sobre el caso de Colombia en estudios de la violencia política.

¿Qué significa eso para las elecciones de 2022?

Colombia sigue enfrentando problemas como los asesinatos de líderes sociales y ambientales, y contra los firmantes de los Acuerdos de Paz. Quien gane estas próximas elecciones va a tener una responsabilidad muy grande frente a los Acuerdos de Paz. Si la próxima administración se dedica a interrumpir su implementación, todo el proceso podría fracasar. Pero si el próximo presidente muestra un compromiso real a seguir implementando los acuerdos y implementando las promesas que el Gobierno colombiano hizo en las negociaciones, aún podrían tener esperanza.

En las consultas en marzo, el candidato Gustavo Petro ganó decisivamente con su campaña sobre redistribución, la reducción de una economía basada en la explotación de combustibles y la promesa a seguir adelante con la implementación de los acuerdos de paz. Las encuestas dicen que podría enfrentar a Federico Gutiérrez, Rodolfo Hernández o Sergio Farjado en la segunda vuelta, pero que, en cualquier escenario, ganaría. Pero como siempre, los resultados finales podrían sorprender.

Los colombianos tienen muchos temas importantes por resolver y el Acuerdo de Paz es uno de ellos, pues es una posiblidad real para mejorar la seguridad por muchos colombianos en regiones diferentes del país. Claro, solo si la proxima administración presidencial toma la decisón a realmente implementarlos.

Sobre la autora

Shauna N. Gillooly recibío su doctorado en ciencia politica desde la Universidad de California, Irvine donde hizo su tesis doctoral en relaciones internacionales y estudios de paz y conflicto sobre el conflicto colombiano. Ella tiene una beca posdoctoral con the American Council for Learned Societies (ACLS).

Twitter: @ShaunaGillooly

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