A Claudia López los concejales se le oponen en Twitter, pero votan con ella

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Pese a que su coalición no es mayoritaria, el cupo de endeudamiento por casi 11 billones será aprobado sin problema.

Si nada extraordinario ocurre, entre hoy y mañana el Concejo de Bogotá terminará de aprobar el plan de reactivación económica de Claudia López, a pesar de que algunos concejales han sido fuertes críticos de él y especialmente de la parte que falta, un cupo de endeudamiento por 10,79 billones de pesos.  

Pese a que la coalición de gobierno formalmente solo suma 17 de los 45 concejales (12 verdes, cuatro del Polo y uno del Mira) y dos de ellos (la verde peñalosista Lucía Bastidas y el polista Carlos Carrillo) le hacen oposición; y a pesar de que muchos consideran que el secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, es grosero con algunos concejales e ignorante del reglamento, los proyectos de López suelen pasar con el apoyo de la mayoría de las bancadas (los tres galanistas de Bogotá para la gente, los siete liberales, los dos conservadores, los dos cristianos de Colombia Justa Libres y el de La U).

Y las dos oposiciones que tiene (por la derecha, Cambio Radical y Centro Democrático, y por la izquierda, la Colombia Humana, que formalmente es independiente pero en la práctica le hace oposición) no votan casi nunca en su contra en bloque ya sea porque se ven representados por algunas de sus políticas o, en el caso del primer grupo, por miembros del gabinete. 

Antes no, ahora sí 

Nueve concejales de diferentes bancadas consultados para esta historia concuerdan en que la oposición que enfrenta López en el Concejo es mucho menos cerrada que la que han tenido los alcaldes previos, como la que le hicieron La U, Cambio y los conservadores a Gustavo Petro o la del Polo, Hollman Morris y la verde María Fernanda Rojas a Enrique Peñalosa.

A Petro le hundieron proyectos clave como un cupo de endeudamiento para la Séptima, la creación de la empresa Metro o los cobros por congestión; y si bien Peñalosa tenía pocos concejales de oposición, lograron bloquear con demandas y movilizaciones proyectos bandera como el TransMilenio por la Séptima o las intervenciones en los humedales. 

López no tiene ese problema a pesar de que la oposición le ha mostrado sus dientes. Por ejemplo, al convocar una fallida moción de censura a su secretario de Seguridad, Hugo Acero, por los hechos ocurridos el 9 y 10 de septiembre

Incluso cuando le va mejor a la oposición, fracasa.

El uribista Andrés Forero lideró una moción de observación contra el secretario de Movilidad, Nicolás Estupiñan, porque iba a adjudicar el piloto del cobro de parqueo en vía a la empresa mexicana Compesa.

Aunque Forero logró recoger 17 firmas para impulsarla, Rolando González y Yefer Vega de Cambio Radical, y la liberal Luz Marina Gordillo, se corrieron a último momento después de haber firmado.

Finalmente Forero consiguió los 15 votos que necesitaba por otro lado, pero la votación fracasó. 

Lo mismo pasó con el cupo que se debatió el sábado pasado en la comisión de Hacienda, cuando se jugaba su futuro.

Allí se esperaba que los uribistas Jorge Colmenares y Humberto Amin, y Rolando González, de Cambio, apoyaran la ponencia de la liberal Sara Castellanos para recortarle unos dos billones de pesos a obras que carecen de estudios, incluyendo el corredor de la Séptima

Al fin y al cabo habían sacado trinos muy críticos contra López y su proyecto, como:

Al final no lo hicieron. Y Castellanos tampoco logró el apoyo de los concejales de su propio partido, Samir Abisambra y Armando Gutiérrez. 

“Yo he invitado a los concejales a que sean coherentes. Porque en Twitter critican a la Alcaldía, pero a la hora de la votación terminan votando a favor de lo que critican”, dijo Castellanos a La Silla.  

En cuanto a por qué su partido no la apoyó, aseguró que muchos se mueven teniendo en cuenta si van a quedar del lado ganador. 

Una oposición no tan radical

Carolina Arbeláez, de Cambio Radical, le dijo a La Silla Vacía que desde el principio declararon “una oposición constructiva” y que terminan apoyando los proyectos de la Alcaldía que “quedaron estructurados en el gobierno de Peñalosa. Habría sido incoherente oponernos a ellos”. 

Entre ellos están las troncales de TransMilenio como la Cali y la Avenida 68, el metro elevado, la construcción del cable de San Cristóbal, de hospitales, colegios y ciclovías, o el mejoramiento del espacio público.

Estas obras también tienen el aval de varios concejales verdes que venían del peñalosismo como Lucía Bastidas, María Clara Name y Edward Arias. 

Lo curioso es que López también ha logrado que los concejales del Polo, que en el gobierno de Peñalosa se opusieron a ellos, ahora los aprueben. 

Manuel Sarmiento, concejal del Polo y del Moir, argumenta que apoyó la plata del metro, por ejemplo, para llevarlo a Suba y Engativá, y que el proyecto de movilidad de López se diferencia del de Peñalosa en que le apuesta a una red férrea y no a TransMilenio.  

“No podemos ser tan charlatanes de seguir pidiendo la terminación unilateral de una obra que ya está contratada”, dijo.

Solo Carrillo, del Polo, se ha negado a apoyarla en estos casos.

“Es vergonzoso que el Polo decida aprobar un cupo de endeudamiento de 780 mil millones de pesos para una obra que nosotros mismos hemos demandado (metro)”, le dijo a La Silla. Pero su voz sigue siendo solitaria. 

Agregó que tampoco entiende que su partido haya objetado proyectos de Peñalosa por falta de estudios y ahora aprueben la plata que la concejala Castellanos buscó sacar del cupo precisamente porque no tienen estudios que los respalden.

Cuando la Alcaldesa ha propuesto cosas que no son tan atractivas para la oposición de derecha, ha logrado el beneplácito de sus contradictores de izquierda. 

Cambio Radical y el Centro Democrático se oponían, por ejemplo, a que el plan de reactivación aumentara impuestos en los sectores a los que les ha ido bien en la pandemia (como constructores, entidades financieras y empresas de servicios). Pero ese punto le encantaba a las cuatro concejalas petristas y lo votaron a favor cuando fue aprobado hace unos pocos días. 

Algunos en la oposición sospechan que detrás de tanto apoyo puede haber entrega de contratos o burocracia, aunque no tienen ejemplos de ello. Por ahora, hay una cosa evidente y es que la Alcaldesa gobierna con gente que hace feliz a diferentes sectores del Concejo.

Gobierna con representatividad y reinarás

Los peñalosistas, incluyendo a uribistas, Cambio Radical y algunos verdes, se sienten representados en los temas de movilidad.

El Metro está en manos de Andrés Escobar, quien llegó al Distrito para esa función con Peñalosa y lo mantiene; el gerente de Transmilenio, Felipe Ramírez, era subgerente con Peñalosa; y Diego Sánchez, director del Instituto de Desarrollo Urbano, viene de trabajar en la estructuración de muchos proyectos de Peñalosa en la Financiera de Desarrollo Nacional. 

Además, el economista Mauricio Ramírez, secretario de Hacienda, hizo parte del equipo que estructuró el Plan de Desarrollo de Iván Duque. 

Por el lado del Polo está Xinia Navarro, exconcejal de ese partido y a quien López nombró como secretaria de Integración, uno de los cargos políticamente más apetecibles porque maneja la política social del Distrito y la entrega de subsidios que se pueden convertir con el tiempo en votos.

Varios liberales se sienten representados por el secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, y el veedor, Guillermo Rivera; y la secretaria de Hábitat, Nadya Rangel, viene de la Colombia Humana pues trabajó en la Alcaldía de Gustavo Petro como subsecretaria de Hábitad y de Gobierno- aunque no hay buena relación con las concejalas porque fue parte de los que apoyaron a López y no a Hollman Morris a la Alcaldía.  

Al final, López no desecha de entrada ni funcionarios ni ideas que vengan de la derecha o de la izquierda, y así mantiene puentes con los dos lados, un modelo de gobierno que muestra que, por lo menos en ese sentido, el centro sí existe.

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