A las doce perdieron las cenicientas: así se concilió la reforma política

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Ayer a las doce de la noche las ilusiones de las cenicientas del Capitolio se esfumaron. La carroza de cristal se convirtió en calabaza, los caballos en ratones y el vestido de baile, con diamantes y seda, en harapos: las mujeres, los gays, los políticos locales y las minorías étnicas vieron cómo en la conciliación de la reforma política se hundieron todas las conquistas que creyeron ya habían conseguido.

Una de las reuniones de la bancada de mujeres congresistas. Se les fue de las manos la ilusión de lograr una cuota fija para mujeres en las listas al Congreso. Fotografía cortesía Isabel Londoño

 

 

Ayer a las doce de la noche las ilusiones de las cenicientas del Capitolio se esfumaron. La carroza de cristal se convirtió en calabaza, los caballos en ratones y el vestido de baile, con diamantes y seda, en harapos: las mujeres, los gays, los políticos locales y las minorías étnicas vieron cómo en la conciliación de la reforma política se hundieron todas las conquistas que creyeron ya habían conseguido. 

El texto de la conciliación aprobado ayer a media noche en la plenaria del Senado dejó vivitos todos los artículos que favorecen a la coalición uribista, como el transfuguismo y las coaliciones multipartidistas, pero eliminó la posibilidad de que las mujeres contaran con una cuota fija de participación en las listas de los partidos al Congreso. 

Los 26 conciliadores no aprobaron el párrafo del proyecto que obligaba a los jefes de los partidos a conformar sus listas a concejos, asambleas y al Congreso con por lo menos un tercio de candidatas. Más allá de si este tipo de cuotas realmente sirven para algo o si viola la autonomía de los jefes de los partidos para integrar sus listas libremente, uno de los principales argumentos utilizados por los congresistas fue claramente machista: que no había suficientes mujeres interesadas en ocupar estos cupos. 

Los “padres de la patria” también le mataron la ilusión a los políticos locales que aspiran a llegar al Congreso. Si bien en el texto conciliado metieron un parágrafo transitorio para que los actuales concejales, diputados, alcaldes y gobernadores sí puedan lanzarse en el 2010 al Congreso si renuncian con seis meses de antelación a las elecciones, a partir del 2014, todos los políticos locales quedarán bloqueados para aspirar al Capitolio si no renuncian un año antes. 

Así la Comisión de Conciliación dio gusto a los representantes a la Cámara que fueron los que hicieron fuerza por bloquear a sus competidores directos por los votos en las regiones: los diputados, concejales, alcaldes y gobernadores son los que tienen el contacto directo con la gente y los puestos para repartir en las administraciones locales. 

“El día que yo me posesioné me exigieron unos requisitos y no voy a aceptar que me los cambien,” afirmó la concejal Gilma Jiménez, quien aspira a lanzarse al Senado. Como cree que la norma viola el derecho a la igualdad le va a escribir una carta hoy al Presidente Uribe pidiéndole que no sancione esta reforma. “Los congresistas sí pueden hacer campaña a la Presidencia desde su curul, pero a nosotros nos exigen que renunciemos con seis meses de antelación a nuestro cargo, ¿y qué pasa con los que necesitamos de nuestro sueldo para sobrevivir y hacer campaña?”. 

A los líderes de las minorías sexuales LGBT y a los indígenas y las negritudes, también les dieron un portazo a última hora en la reforma. El lobby de los cristianos, representados en Claudia Rodríguez Castellanos, de Cambio Radical, y Alexandra Moreno Piraquive, del Mira, enterró los incentivos para que los partidos incluyeran a minorías étnicas y sexuales en las listas. El único que actualmente tiene cuotas de poder obligatorias para las minorías es el Polo Democrático. 

“Si los partidos no hacen énfasis en la capacitación y en las oportunidades el sector LGBT no se va a fortalecer, tampoco las agendas de estos sectores van a ser visibilizadas. Una cosa es una intervención de Juan Fernando Cristo y otra de una persona que si sienta la causa gay,” dijo Ricardo Montenegro, activista LGBT, del equipo de la senadora liberal Piedad Córdoba. 

A la reforma política sólo le queda la sanción presidencial y el estudio de constitucionalidad de la Corte. Las cenicientas todavía esperan que allí esté su príncipe para salvarlas.

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