Abudinen estrena las reglas de la memetocracia

Cuando tu apellido se vuelve un verbo, estás en problemas. Si, además, no entiendes dónde radica hoy la influencia para defenderte, ya no tienes vuelta atrás. Eres Karen Abudinem y acabas de descubrir las nuevas reglas de la política. 

Los hechos:

El viernes 3 de septiembre, la entonces ministra se defiende ante el Congreso. Un discurso grandilocuente en la línea de los de su jefe. El Presidente Duque se la juega a fondo por ella, y manda a su pesada al Capitolio a reforzar el apoyo de la coalición oficial: los ministros de Hacienda, Trabajo, Defensa e Interior y la directora del Departamento de Prosperidad Social. Tienen una misión: blindarla políticamente. Salen convencidos de que lo lograron.

Abudinem les habla a los políticos en su idioma, sin ningún asomo de contrición por los 70 mil millones de pesos que se esfumaron bajo su encargo. Después de explicar por qué ella es a la vez víctima y salvadora de todo el escándalo, sale victoriosa por los pasillos del capitolio. “Se salvó”, titula La Silla Vacía. También los otros medios.

Es una victoria pírrica. El poder ya no está ahí. O por lo menos, no solo ahí. Internet ha golpeado el poder de los intermediarios, ¿y qué son, acaso, los congresistas?

Mientras tanto, en las redes avanza otro tipo de juicio contra la ministra.

El 12 de agosto empieza a moverse en redes el término “abudinear”. Un trino de Actualidad Panamericana, un medio satírico (con quien la Silla tiene ahora una alianza con la Actualidad Vacía) lo usó en una frase como sinónimo de robar.

Otros memes de la ministra comienzan a poblar las redes sociales. Burlándose de la plata que no aparece:

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De la llamada que no le contesta al periodista Juan Diego Alvira, de Caracol:

De la que sí le contesta:

Y después viene el incidente de la RAE. Dos días antes de su salida triunfal del Capitolio —el 1 de septiembre— un usuario le consulta a la Real Academia de la Lengua (RAE) sobre el término abudinear.

Es un usuario cualquiera. @yeto03 no es un bot ni un militante antiuribista. No tiene muchos retrinos ni interacción con otros usuarios. Tiene publicaciones contra Vicky Dávila y contra Claudia López, retrina algunos influenciadores petristas. Un usuario promedio de twitter.

La RAE le suele responder dudas ortográficas a los usuarios que utilizan los #dudaRAE o #RAEconsultas y ante la duda de @yeto03 respondió que documentó el uso de “abudinear” o “abudinar” como términos derivados a partir del apellido de una política que circulan en redes. 

La respuesta de la RAE tarda cinco días en volverse viral. El domingo, influenciadores en twitter —Félix de Bedout, Daniel Samper Ospina y otros— empiezan a citar el trino de la RAE. Comienza la caída de la ministra. Pero todavía no lo sabía.

La Real Academia de la Lengua, fundada bajo el reinado de Felipe V hace más de cuatro siglos, ha quedado inmersa en el juego político colombiano. Entró en la memetocracia por la puerta grande.

“Si el rap o el grafiti dieron expresión artística al malestar social de los años ochenta, muchos de los memes que se producen y consumen expresan el virtual del siglo XXI —escribe el intelectual español Jorge Carrión— A todos nos une, para bien y sobre todo para mal, el poder imantador de los memes.”

El 6 de septiembre, cuando ya su respuesta se ha hecho viral, la RAE vuelve a responderle a otro usuario aclarando que el hecho de que haya documentado esas palabras no implica su aceptación ni inclusión a su diccionario.

Sin embargo, la ministra Abudinem, que hace días ha exaltado a su natal Barranquilla, cuna del carnaval, no reconoce el humor digital. Le pide a la RAE que “se pronuncie públicamente y desmienta lo que en redes y en algunos medios colombianos se afirma. Mi apellido y el de ningún ser humano puede ser utilizado para degradarlo, eso es un crimen”.

La twitosfera estalla. Los memes de la ministra y su solicitud “saltan de mente en mente”, y las horas de Abudinem están contadas.

Los partidos políticos de la coalición de Duque acaban de aprobar de manera express su reforma tributaria. Se tragaron un sapo, dos ya es mucho. El resto es historia.

El 8 de septiembre, como contó La Silla, la directora de La U, Dilian Francisca Toro, llamó a una reunión de bancada. Según tres fuentes presentes en el encuentro, hubo consenso en que la ministra debía salir. “La conclusión fue esa, con mucho dolor”, nos dijo una de las fuentes, que había defendido internamente a la ministra. A seis meses de las elecciones del Congreso, en donde esa bancada quiere crecer, “la imagen y las elecciones” hicieron que el Partido de la U se le volteara a la ministra.

Los liberales hicieron lo mismo. En Cambio Radical, los charistas estaban cada vez más solos.

Esa misma noche, el Presidente Duque y su pequeño círculo de Palacio le piden la renuncia.

La ministra renuncia en medio del partido de fútbol. Algunos se dan cuenta.

El Presidente Duque y su estrecho círculo de Palacio acaban de entender cómo opera el poder en una memetocracia.

Abudinen estrena las reglas de la memetocracia

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