Alejandro Gaviria presiona un centro más allá de la Coalición

Alejandro Gaviria presiona un centro más allá de la Coalición
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Alejandro Gaviria sacudió al centro político.

Hoy Alejandro Gaviria le apostó al todo o nada, parándose en la raya frente a la Coalición de la Esperanza y anunciando que irá por un centro más amplio que el que representa el grupo liderado por Sergio Fajardo.

Esta mañana sacó un video en el que dijo que no ve un ánimo de unión en la Coalición de la Esperanza para una consulta del centro en marzo, con lo cual elevó al cien la presión sobre los precandidatos del centro, y en particular, sobre Fajardo.

“Siempre será muy difícil unirse alrededor de una pretendida superioridad moral, de los señalamientos y la suspicacia”, dijo Gaviria, tras reunirse con Sergio Fajardo, Juan Manuel Galán, Jorge Robledo, Juan Fernando Cristo y Humberto de la Calle.

La reunión se dio el lunes a las siete de la noche en el club Metropolitan, en el barrio Rosales de Bogotá.

La definición de las reglas del encuentro se fueron modificando sobre la marcha: habían quedado de reunirse a las 6, y media hora antes del encuentro, los de la Coalición de la Esperanza movieron la cita para las siete de la noche; habían quedado de reunirse en un lugar institucional, y pocas horas antes, de la campaña de Fajardo propusieron más bien que se reunieran en su casa. En fin, antes de la reunión ya había un tire y afloje sobre cosas superficiales que anticipaban un encuentro difícil.

Lo fue.

Según una fuente que estuvo en la reunión, Gaviria llegó acompañado del abogado Martín Carrizosa y de Hernando Salazar. Del otro lado, estaban los cinco precandidatos de la Coalición y Beatriz Gallego, una de las coordinadoras del grupo.

Gaviria arrancó la conversación diciendo que su objetivo no era hacer su solicitud de entrada a la Coalición de la Esperanza porque entendía que ellos ya tenían un recorrido de año y medio trabajando juntos.

Que lo que él quería era comenzar a discutir las reglas para que el candidato que saliera de esa coalición se midiera con él y otros candidatos en marzo en una consulta de la que saldría el representante del centro en la primera vuelta.

Esta propuesta, que partía del supuesto de que el centro era más grande que la Coalición de la Esperanza, sorprendió a sus miembros. Dijeron que si hubieran sabido que eso era lo que Gaviria quería podrían haberse reunido antes para discutirlo.

Sergio Fajardo tomó la palabra y habló sobre sus más de dos décadas de trayectoria política y la importancia que le daba a una forma de hacer política alejada del clientelismo, que era incompatible con el Partido Liberal de César Gaviria.

Juan Fernando Cristo, que durante décadas fue un exponente de ese tipo de política tradicional pero que en los últimos años se peleó con Gaviria y se salió del partido, secundó a Fajardo. Finalmente, Jorge Enrique Robledo dijo que el proyecto político de Gaviria era incompatible con el de la Coalición.

De la campaña de Gaviria replicaron. Dijeron que no se iban a poner en el esfuerzo de recoger firmas si no tuvieran la intención de hacer política de manera independiente. Que ya han pagado un costo por esa independencia y que consideraban que si se trataba de unir al centro no podía ser a partir de vetos. Que una vez ellos tuvieran el aval de las firmas y fueran viables, podrían establecer las reglas para las alianza con partidos de centro como el liberal. Su argumento no caló.

Y ya eran las 8 de la noche. La campaña de Gaviria había organizado una comida con empresarios y se pararon y se fueron.

Antes acordaron un trino que todos —Gaviria y los de la Coalición— sacaron sobre la reunión. 

Pero las reacciones al trino no se hicieron esperar en twitter, y Juan Fernando Cristo comenzó a contestar uno a uno agregando elementos de la reunión. Que hubo “coincidencias y diferencias”, que no se contemplan alianzas con Petro, o que la participación de César Gaviria era uno de los puntos a tratar.

Luego, se filtró en CM& que la reunión había salido mal, y hoy Gaviria sacó su video en el que le cerró la puerta a entrar a la Coalición de la Esperanza. Ellos le pusieron a decidir entre ellos y César Gaviria, y él optó por no someterse a esas condiciones. Dijo que continuaría su objetivo de unir al centro y que lo hará por fuera de la Coalición. 

La propuesta de Gaviria

Al tomar distancia, Gaviria planteó armar otra consulta de centro más amplia que la Coalición, que no excluye al Partido Liberal: “Alrededor de las ideas liberales, el reformismo democrático, la implementación de los acuerdos de paz y la moralización de la política”, señaló.

El exrector de Los Andes ya venía avanzando esa idea desde antes de la reunión y le suena a integrantes de la Alianza Verde y el Nuevo Liberalismo. Lo que de concretarse, dejaría coja a la Coalición, especialmente a Sergio Fajardo.

Hace dos semanas en una visita a San José de Guaviare, a Alejandro Gaviria le preguntaron cuáles eran las opciones para posicionar su propuesta de centro.

El exministro planteó dos escenarios: el conocido, el de la posibilidad de entrar a la Coalición de Fajardo. El otro, el que hoy empieza a tomar vuelo.

“La otra es, quizás, buscar con el Nuevo Liberalismo y sectores del partido Verde una consulta alternativa. Mi idea es unificar eso que en Colombia se llama el centro, que incluye al Nuevo Liberalismo, algunos sectores del Verde, otros del Liberalismo y demás”, dijo.

El planteamiento alternativo tuvo de telón el hecho de que a finales de septiembre, Gaviria recibió el portazo de la Coalición, que condicionó su entrada a cambio de negar el respaldo del partido Liberal de César Gaviria. 

En ese momento, Gaviria eligió a Fajardo como el interlocutor en ese pulso. “Sergio, estamos en lo mismo: transformar a Colombia desde el centro político y ofrecer una esperanza de cambio de verdad. Pensemos en un centro incluyente. Trabajemos para que la consulta de marzo nos permita unirnos en este propósito”, dijo el exministro ante el portazo.

El intercambio entre Fajardo y Gaviria tiene varios trasfondos: uno filosófico, otro electoral, y quizás uno más personal. 

Pero como Fajardo y compañía no bajaron el tono e insistieron en posicionar la idea de que Gaviria es el candidato oficial del partido Liberal, el exministro mantuvo vivo ese plan B.

Antes del encuentro del lunes, el exrector de Los Andes se reunió con el precandidato presidencial de la Alianza Verde, el exgobernador de Boyacá, Carlos Amaya, y le planteó esa posibilidad.

“Yo veo tres escenarios. Uno, que insistamos en la unión del centro, incluyendo la Coalición, Gaviria y el Verde. Dos, que la Coalición no acepte a Gaviria y él decida montar una consulta de centro derecha, a la que yo, personalmente, no le jalaría. Y está la tercera, intermedia, y es que haya una consulta entre Gaviria, el Verde, el Nuevo Liberalismo y otros sectores que no necesariamente se identifiquen con la Coalición”, le dijo Amaya a La Silla.

Para llegar a ese escenario intermedio, Amaya debe esperar que su Partido avale su candidatura, un escenario que no es tan probable porque uno de los tres copresidentes del partido, Carlos Ramón González, es del ala petrista de los verdes y se atravesará en esa posibilidad. Los verdes irán divididos.

Con el Nuevo Liberalismo, en cambio, hay una posibilidad.

Por ejemplo, Rodrigo Lara Restrepo, quien está pujando por tener el aval presidencial del partido recién reconocido jurídicamente, le dijo a La Silla: “Lo único que le gana a Petro es un proyecto liberal reformista serio”.

Juan Manuel Galán, que aunque está desde el principio con la Coalición, no tiene todavía asegurada su participación ahí, como lo reconoció en El Tiempo. “Tengo intención de participar como candidato a la presidencia por el Nuevo Liberalismo en esa consulta popular de la Coalición de la Esperanza, pero yo me tendré que someter a las decisiones que el partido tome en relación a esa participación y a la definición de esa candidatura”, dijo Galán. 

Como contamos, mientras se termina de organizar, el rumbo político del Nuevo Liberalismo se tomará con base en los estatutos viejos del partido. Así, las grandes decisiones como elegir a un candidato presidencial y definir alianzas, deben pasar por un congreso nacional al que puedan asistir delegados de todo el país. 

Y hay ciertos incentivos en el Nuevo Liberalismo a jugar por fuera de la Coalición de la Esperanza como la posibilidad de armar sus propias listas al Congreso.

Pero si no cuaja la consulta con los verdes y el Nuevo Liberalismo, Gaviria tendría otras opciones.

De la Coalición de la Esperanza a la de la Experiencia

Una vez se empezaron a conocer detalles de la fallida reunión de Gaviria y la Coalición, el exalcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, y el exministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverri, que también van por firmas, vieron una oportunidad.

Los dos le propusieron a Gaviria armar la Coalición de la Experiencia, al lado del exalcalde de Medellín, Federico Gutiérrez. Bajo el argumento de que los cuatro tienen recorrido en lo público y no encajan en los extremos políticos.

“Para que defendamos la democracia, que se sepa que en cuatro años el que sea escogido como presidente de entre nosotros sí va a entregar el Gobierno. Eso es mucho más de lo que promete el Pacto Histórico”, dijo Echeverri.

“A mí me daría mucho gusto que Alejandro esté en la coalición en la que yo esté: de quienes demos prioridad a construir igualdad, seguridad, progreso económico, con políticas responsables y buena gerencia”, comentó Peñalosa.

A Fico Gutiérrez, por ahora, no le sonó la idea. “A la gente lo que le preocupa es el centro, pero el de la mesa, donde están las comidas”, respondió Gutiérrez. “Hablemos menos de mecánica política y más de las necesidades de la gente”.

En su video, Gaviria no descartó nombres, pero sí partidos. “Quiero seguir trabajando en la construcción de un centro político incluyente que representa el cambio y se oponga a la agenda del Centro Democrático anclada en el pasado y, al mismo tiempo, a las falacias de la izquierda radical y mesiánica, que pretende cambiarlo todo sin plan, sin rumbo y sin método. Colombia quiere el cambio, no el suicidio”.

Eso lo alejaría de Gutiérrez. Como contamos, los caminos del 2022 de Fico conducen al uribismo. Y ya hay varias evidencias de que es el candidato preferido del presidente Iván Duque. 

El camino que escoja Gaviria, si es que finalmente no arregla las cosas con los de la Coalición, de todos modos va a depender de la viabilidad y el peso de su campaña.

El futuro de Gaviria y Fajardo

Por ahora, tras dos meses como precandidato, Gaviria tiene unas 500 mil firmas, la mitad de las que se propuso para conseguir el aval independiente, ha logrado que los empresarios le financien la recolección de firmas (ha recogido 314 millones de pesos), y tiene unos 20 mil voluntarios.

Sin embargo, sigue siendo un desconocido para la mayoría de los colombianos. Según la última Gallup, el exministro tiene un reconocimiento del 46 por ciento. Además, su porcentaje en las encuestas sigue estando en el margen de error, y sus propuestas no han generado impacto mediático como sí lo ha hecho Petro.

Pero el exrector de Los Andes, le resta importancia a los números, y cree que sí puede ser el conector del centro.

“Uno podría decir que la campaña presidencial no ha comenzado, uno podría decir que estamos en el minuto 5 del primer tiempo de un partido de fútbol para hacer una analogía —dijo recientemente en una entrevista en el Guaviare— En el fondo, una forma de leer las encuestas es que hay un candidato que viene liderando porque lleva en esas desde hace rato que es Petro, 20-25 por ciento, una quinta, una cuarta parte de los votos. Los otros estamos empezando. La encuesta no dice todavía de lo que va a pasar el otro año”.

En ese arranque (a un mes y medio de que venza el plazo para inscribir las consultas), Gaviria optó por patear el tablero del centro. 

Por ahora, los candidatos de la Coalición de la Esperanza no han contestado. La Silla llamó a Fajardo pero dijo que estaba en reuniones con gremios y no había podido ver todavía el video que Gaviria había sacado cinco horas antes. Los demás no contestaron.

No es fácil para Fajardo y los de la Coalición dar el siguiente paso. Si Galán se sale y los Verdes no entran, la Coalición corre el riesgo de quedarse como un cascarón pues Cristo y Robledo no representan una verdadera competencia para Fajardo.

Además, porque ya Fajardo hizo lo mismo en el 2018: se opuso a una consulta con Claudia López y con Robledo porque ambos tenían partidos y la puja sería desigual. Y tras ser ungido como el candidato de la Coalición Colombia, rechazó una alianza con Humberto de la Calle, precisamente porque tenía al Partido Liberal detrás.

Esa decisión, en retrospectiva, le costó la Presidencia pues De la Calle sacó casi exactamente los votos que le faltaron para derrotar a Gustavo Petro.

De hecho, fue esa lección la que le había dado pie para abrirse a la posibilidad de juntarse con políticos con trayectorias diferentes a la suya como Cristo en enero de hace un año. En ese momento, dijo a La Silla que se había dado cuenta de que la polarización del país era el verdadero problema.

Su veto a la entrada de Gaviria ahora plantea nuevas preguntas hacia el futuro, en particular, cómo podría ganar una eventual segunda vuelta rechazando cualquier apoyo partidista.

Sin embargo, por ahora lo que existe es un sacudón. Las definiciones seguramente las impondrá la realidad política y las encuestas. Todos saben que si el centro se divide no sobrevivirá ninguno.

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