Angélica Lozano, el último pulso por resolver en la apuesta al Senado del Centro

Angélica Lozano, el último pulso por resolver en la apuesta al Senado del Centro
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Angélica Lozano, senadora de la Alianza Verde

Mañana a las 10 de la mañana los partidos y movimientos políticos de la Coalición Centro Esperanza se reunirán en la sede de la Alianza Verde para hacer las últimas modificaciones a la lista conjunta al Senado. Aunque las inscripciones se cerraron el lunes pasado en una maratón en Corferias, hasta el próximo lunes se pueden hacer ajustes.

Después de eso el que quedó, quedó.

Por eso, en la reunión de mañana se sabrá si la senadora Angélica Lozano entra, como lo dan por hecho los precandidatos presidenciales y sus aliados, o se mantiene en no aspirar tras haber renunciado al Verde. Consultada al respecto, la senadora optó por no comentar.

Es el último pulso que queda. Pero no es menor porque Lozano no solo representa la facción verde que está jugada con la apuesta presidencial del Centro desde un principio, sino porque fue la segunda senadora más votada en 2018 con 100 mil votos, un capital importante para jalonar la lista que ya no tiene al más votado hace cuatro años, Antanas Mockus. Y es la esposa y principal aliada política de Claudia López, la alcaldesa de Bogotá y la figura más poderosa del Verde.

La expectativa es que con Lozano, más el salpicón con candidatos de Dignidad de Jorge Robledo, En Marcha de Juan Fernando Cristo y los movimientos Colombia Renaciente y la ASI, esa lista sea, según palabras del cabeza de lista, Humberto De la Calle, “¿por qué no? la más votada”.

Un cambio en 18 horas

El viernes a las 3 y 47 de la tarde, segundos después de que De la Calle aceptara encabezar la lista, Lozano trinó: “Mi honor será hacer equipo con ud en el Senado”.

Para ese momento la Alianza Verde ya había acordado como partido, tras varias discusiones, hacer parte de la lista al Senado de la Coalición. Ese fue un punto de honor para el ala verde que ha estado ahí desde el arranque, la de Lozano, que el 12 de noviembre tuvo que aceptar que decretaran libertad para la campaña presidencial.

En esa lista conjunta y abierta el Verde impuso condiciones: logró que su logo fuera el más grande en el tarjetón y metió 37 de los 100 candidatos al Senado, la mayor cantidad de todas las fuerzas de la coalición. Por ejemplo, Dignidad tiene 20, Oxígeno Verde tiene 11 y la ASI, que avaló a los de Cristo, 25.

Además, tiene seis de los 10 primeros: la mockusiana Viviana Barberena que va con el número 2, la senadora Sandra Ortiz que busca repetir con el 3, el senador Jorge Londoño que será el 5, el senador Iván Name que tendrá el 7, el representante León Freddy Muñoz que se quedó con el 8 y la poco conocida Zamira González que tiene el 10, que en 2018 fue el número de Lozano.

El sábado a las 10:40 de la mañana Lozano volvió a dar noticias: anunció su renuncia a la Alianza Verde y por ende a su aspiración al Senado. “No puedo tolerar más el incumplimiento sistemático de las decisiones tomadas en la Dirección Nacional, máximo órgano de decisión permanente del Partido”, dijo en su carta

Ante especulaciones de que se iba a lanzar avalada por Oxígeno Verde, el partido resucitado de Ingrid Betancourt, explicó que no lo tiene contemplado.

¿Qué pasó entre la tarde del viernes y la mañana del sábado? Que el Verde se enfrascó en una nueva disputa interna por la lista al Senado.

El punto central fue el nombre con el que aparecerá la lista en el tarjetón: cómo lograr que la lista no se viera funcional a la Coalición de Fajardo y compañía, en la que no están todos los verdes, sino cómo una alianza aparte de lo presidencial. Eso cuando la Dirección verde había decidido estar en la lista al Senado de la coalición.

“Fue por las repercusiones políticas del nombre”, le dijo a La Silla, Jaime Navarro, secretario general de la Alianza Verde. “Volvió a ser un problema de semántica, de adjetivos”, dice Ingrid Betancourt, quien se ha convertido en una mediadora de las decisiones políticas de la Coalición.

Los verdes petristas como León Freddy Muñoz e Inti Asprilla, ambos representantes que quieren dar el salto al Senado, plantearon dejar por fuera del nombre las palabras “Coalición Centro Esperanza”. Lozano pidió respetar la decisión del partido de entrar a la lista sin condicionamientos.

“Al final no dimos más vueltas, los votos se van a pelear uno a uno, no por el nombre”, nos dijo un candidato de la ASI, y la lista quedó llamándose ‘Coalición Alianza Verde y Centro Esperanza’.

El domingo, a horas de cerrar el periodo de inscripciones, los tres presidentes del Verde, Antonio Navarro, Carlos Ramón González y Mockus, sacaron una carta pública no aceptando la renuncia de Lozano.

“El Partido reafirma las decisiones tomadas por la Dirección Nacional en donde se aprobó, libertad en elección presidencial y lista de coalición con la Coalición de la Esperanza. Usted ha sido artífice de ese proceso y es más que legítimo y merecido, que usted continúe y reciba el reconocimiento, por estos logros que se le presentarán al país”, dice.

Pero Lozano se mantuvo en su postura y no estuvo el lunes en Corferias. Aunque eso no significa que esté cerrada la puerta.

La esperan y ella no da señales

En Corferias estuvieron De la Calle y cinco de los nueve senadores verdes: Jorge Londoño, Iván Marulanda, Antonio Sanguino e Iván Name, que buscan repetir; y Jorge Guevara, que se baja a la Cámara de Bogotá. 

Angélica Lozano, el último pulso por resolver en la apuesta al Senado del Centro
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Verdes con De la Calle en Corferias

También el precandidato presidencial de origen verde, Carlos Amaya, quien está en la coalición de Centro y a quien Lozano apoyaba en el pulso presidencial de los verdes.

Como Lozano ha sido una de las arquitectas de la Coalición con ese apoyo a Amaya, su presencia en el ‘cónclave’ de aceptación a Gaviria o su impulso para que de La Calle aceptara encabezar la lista, esa ausencia fue notoria. 

Pero que no haya ido no descarta que finalmente entre a la lista.

“Por fortuna Angélica está firme y va a estar en la lista. Fueron discusiones básicamente internas del Verde, pero yo entiendo que todo eso está superado”, dijo De la Calle a La Silla en Corferias.

Jaime Navarro, secretario del Verde, dijo que esperaban sentarse a hablar con calma con ella para convencerla.

“Si estuviera firme en no aspirar y renunciar se habría apartado de las reuniones del partido y de la Coalición, pero ahí ha estado participando”, nos dijo un senador que pidió no citarlo para evitar que las conversaciones con Lozano se dañen.

“Son asuntos de conveniencia de ella, del partido y la misma Coalición. Representa un contingente de votos que no puede transferir a nadie”, comentó un delegado de las conversaciones de las listas de la Coalición, que justamente por estar en ese comité prefirió no ser citado.

Otro directivo Verde dijo que la mayor muestra de que Lozano sí va a entrar es que el número 10 quedó en cabeza de Zamira González, quien realmente no es candidata.

Ese número es el que Lozano ha escogido en sus apuestas electorales: en 2014 se lanzó a la Cámara de Bogotá con el 110, y en 2018 dio el salto al Senado con el 10. Ese año usaron el 110 sus fórmulas de Cámara como Juanita Goebertus en Bogotá o Daniel Duque en Antioquia.

No todos pueden escoger su número, y menos uno tan fácil de recordar como el 10.

Por ejemplo, el senador Antonio Sanguino quería el 3 y le dejaron el 22. Y Nelson Alarcón, el líder sindical de Fecode que va con el 18, dice “Me tocó el que me dejaron”.

Aún con esos guiños y lo que dicen figuras como De la Calle o Betancourt, Lozano no ha querido volver a hablar del tema.

Y puede que no vuelva, como cuando trinó que la exdirectora del Jardín Botánico de Bogotá y líder mockusiana Viviana Barberena es “mi senadora”.

Mañana, en la reunión programada justamente en la sede de la Alianza Verde los partidos que hacen parte de la lista deben llegar a la mesa con las modificaciones que deben hacer en los cupos que les correspondió.

El primer punto a tratar será Angélica Lozano porque los demás partidos van a preguntar por ella.  La duda será resuelta. 

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