Antes que Petro, Uribe acuñó el término “paz total”

Antes que Petro, Uribe acuñó el término “paz total”
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Fue hace 14 años. El 2 de julio de 2008, tras la operación Jaque, que liberó a Ingrid Betancourt y otros 14 secuestrados por las Farc, el presidente Álvaro Uribe cerró su alocución presidencial destacando que el Ejército no hizo un solo disparo: “Para que las Farc entienda que nuestra política de Seguridad Democrática no es un fin en sí mismo, sino un camino a la paz, a la paz total”.

No fue la única vez que Uribe usó el término, que se ha vuelto la principal consigna del hoy presidente Gustavo Petro, del que Uribe es opositor.

En 2008 parecía estar entre las expresiones recurrentes de Uribe. Un mes antes de la Operación Jaque, en la instalación de la Asamblea General de la OEA en Medellín, Uribe dijo: “Colombia ha enfrentado el desafío más grande con el terrorismo más rico, por el narcotráfico. Hemos avanzado muchísimo, pero reconocemos que aún falta para la paz total”.

Fue una expresión olvidada por la historia. El Gobierno de Uribe fue recordado sobre todo por su lucha frontal contra las guerrillas, el camino contrario al que ha propuesto Petro. Tan olvidada, que sorprendió incluso a los integrantes del Gobierno actual.

A mediados de septiembre, Jaime Silva, el autor de una investigación sobre los discursos presidenciales publicada este año, le contó al comisionado de paz de Petro, Danilo Rueda, sobre la frase de Uribe. Rueda visitó las oficinas de RTVC, donde trabaja Silva, y vio personalmente el video con el discurso de Uribe.

El comisionado, que es uno de los hombres de más confianza de Petro, le pidió a Silva si se podía llevar una copia. Y unas semanas después de eso el presidente Petro dijo en público que no estaba del todo convencido con el término. En la instalación de los diálogos regionales en Cali señaló que, en su opinión, era “la mal llamada paz total. Lo que queremos es la paz sin apellidos”.

Pero antes de eso Petro había usado esa expresión seis veces en los ocho minutos en su primera (y única) alocución presidencial, y también en el cierre de su primer discurso en la Asamblea General de Naciones Unidas. La duda de Cali parece no haber sido definitiva. De hecho, la Paz Total tiene un capítulo completo en el borrador del Plan Nacional de Desarrollo presentado a mediados de noviembre y Petro la ha retomado en redes sociales y en sus discursos públicos.

Aun con la duda de Petro, esas dos palabras que hace 14 años eran pronunciadas por el presidente más representativo de la derecha han marcado el inicio del primer Gobierno de izquierda en Colombia. Pero el camino por el que Uribe y Petro llegaron a ellas fue muy distinto.

La paz con un adjetivo

Petro no fue el que llevó el término “paz total” a su Gobierno. La expresión llegó por uno de sus aliados, el senador del Polo Democrático Iván Cepeda, otro de los enemigos políticos más visibles de Uribe.

Cepeda planteó ese concepto, paz total, en una columna de 2019, que tituló “La paz total y definitiva”, en la que dijo que no bastaba con el Acuerdo del Gobierno Santos con la guerrilla de las Farc y que era necesario negociar también con grupos derivados de los paramilitares y con las bandas criminales.

Es una idea que está en el corazón de la propuesta de Petro, quien durante más de una década ha propuesto procesos de negociación o sometimiento para grupos criminales. Por eso Petro acogió la expresión cuando Cepeda entró en la comisión de paz de la campaña presidencial y la incluyó en su programa de gobierno.

“Es un concepto al que llego por mi experiencia como facilitador y mediador de los procesos de paz con el ELN, las Farc y el sometimiento del Clan del Golfo. Veía que la paz era fragmentaria y parcial si no se tenían en cuenta a todos los actores de la violencia y se atacaban las causas del propio conflicto”, le dijo Cepeda a La Silla.

El senador se sorprendió cuando supo que esa misma expresión había sido usada por Uribe. “No lo sabía, es una coincidencia”, dijo en la llamada y se le escapó una risa.

El adjetivo total viene más de la política que de la academia. “No hay literatura sobre paz total. Se habla de paz positiva, paz transformadora, pero la paz total es más bien una consigna política. ¿Qué dice esto?: en los últimos cuarenta años se ha intentado la paz parcial, desde Belisario, ahora hay que hacer la paz total”, dijo Luciano Sanín, director de la corporación Viva la Ciudadanía y que hizo parte del empalme de paz de Petro.

Pero, al menos desde los intentos, la idea no es nueva. Uno de los primeros en hablar de paz total, sin llamarla así, fue de hecho Carlos Pizarro, el comandante del M-19 (la guerrilla a la que perteneció Petro) y que luego de su desmovilización fue asesinado cuando se lanzó a la presidencia.

Luis Trejos, experto en el conflicto armado y profesor de la Universidad del Norte, recuerda que el vocero del M-19 en los ochenta, Álvaro Jiménez, señaló en un libro que Pizarro estaba “convencido de la necesidad de construir un espacio de diálogo con todos los actores que se encontraban en la ilegalidad”.

Y antes de Pizarro el expresidente Belisario Betancur planteó acuerdos con las Farc, la Autodefensa Obrera (ADO), el EPL y el propio M-19, aunque sin mucho éxito en la mayoría de estos.

Pero el que le puso las mismas palabras que hoy usa el Gobierno de Petro fue Uribe.

Para José Obdulio Gaviria, que fue asesor de Uribe en los ocho años de su Gobierno, fue un asunto “incidental”, y cree que la paz que buscaba Uribe es contraria a la de Belisario y la de Petro, que para él tienen puntos en común.

“La Seguridad Democrática fue un rompimiento con la unanimidad de la clase dirigente colombiana que creía, como cree hoy Petro, en unas causas objetivas del conflicto y en la justicia de la lucha armada”, le dijo José Obdulio Gaviria a La Silla.

La de Uribe, pues, era una paz que firma un ejercito vencedor (el Estado) con otro vencido (las guerrillas), no una conversación desde las bases de la sociedad como el que han propuesto Petro y Cepeda.

“Una cosa son las palabras y otra los conceptos. Hay una diferencia importante. No es solo juntar dos palabras, sino pensar en una concepción de paz. La pacificación de Uribe no es la paz”, señala Iván Cepeda.

Pero Jaime Silva, director de Señal Memoria y quien encontró la expresión “paz total” en los discursos de Uribe, dice que hay más puntos en común que las palabras. “No es gratuito que con el primer exmandatario que se reunió Petro fue con Uribe. Hay una coincidencia de cómo ven un problema de orden público, y su convicción de negociar con grupos de origen no revolucionario como los paramilitares”, dice.

Con todos los matices, Petro y Uribe se encuentran en ese par de palabras, dichas ante un atril presidencial. Los enemigos políticos, por lo general, tienen entre sí un lenguaje común, unas palabras que comparten y cuyas interpretaciones enfrentadas son justamente la base de su enemistad.

Uribe y Petro también se encuentran en la importancia que ambos le dan al lenguaje. Según dijo el propio Petro hace unos días en la entrega del Premio Simón Bolívar: “El oficio de periodista y lo que se ha convertido en el oficio de la política comparten los mismos rituales. Son grandes comunicadores sociales”.

Esa consciencia de las palabras ha llevado al presidente a acoger las de sus aliados, como la “paz total” que le sugirió Cepeda. Pero también lo ha empujado a dudar de ellas. Y luego de que su mayor asesor en temas de paz supo que el término coincidía con la expresión de Uribe hace 14 años, Petro trató por un momento de regresar a la paz sin apellidos. 

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