Arleth Casado: el dilema de Pardo

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Arleth Casado: el dilema de Pardo


Por más de 25 años, Arleth Casado ha sido la organización detrás del poder electoral de su esposo Juan Manuel López, condenado por parapolítica.
Foto: Laura Rico
Rafael Pardo ha sido un fuerte crítico de la parapolítica. Por eso, cuando se supo que en sus listas estaba Arleth Casado, esposa de Juan Manuel López, el ex senador cordobés preso por sus relaciones con los paras, la opinión pública le cayó encima. Hasta la Misión de Observación Electoral le pidió al partido que reconsiderara su aval.

Muchos esperan que Casado, que por décadas ha manejado el fortín electoral de su esposo Juan Manuel López, tenga una de las más altas votaciones al Senado en el país. Pardo defiende su larga trayectoria política y asegura que el esposo de la candidata no recibió votos de los paramilitares.

¿Sacrificó Pardo sus esfuerzos de renovación del partido por 150.000 votos, o tiene razón en defenderla?

La respuesta no es fácil. Por un lado, es la esposa de un congresista condenado por concierto para delinquir con los paramilitares. Pero por otro, la justicia comprobó que el crimen de 'Juancho' López no fue salir elegido con la ayuda de los paramilitares sino el haberle entregado dos secretarías en la gobernación de su hermano a Mancuso a cambio de que le respetaran la vida y mantuvieran una neutralidad en las elecciones para la gobernación de Córdoba. Es decir, los votos de Arleth Casado, si bien pueden ser el producto de una afinada maquinaria clientelista, no son el resultado de una movilización paramilitar.

Juan Manuel López fue condenado por la Corte Suprema por firmar el Pacto de Ralito y hacer pactor burocráticos con Salvatore Mancuso. Había sido senador por cuatro periodos.

 

Esta es la historia


Juan Manuel López Cabrales, luego de servir cuatro periodos en el Congreso, fue el primer liberal en ser capturado por el escándalo de la parapolítica. En noviembre de 2008, la Corte Suprema lo condenó a seis años y dos meses de cárcel por concierto para delinquir (ver sentencia). La Corte lo castigó por firmar el Pacto de Ralito con los paramilitares y por entregarle a Mancuso dos secretarías en la gobernación de su hermano Libardo López.

López Cabrales tuvo una lista de casi 40 personas que dieron testimonios a su favor en la Corte, incluyendo los ex presidentes Andrés Pastrana y César Gaviria; el ex comisionado de Paz de Pastrana Camilo Gómez; los ex Procuradores Alfonso Gómez Méndez y Edgardo Maya; Horacio Serpa, y Piedad Córdoba. Muchos declararon que el ex senador era un enemigo de las Autodefensas Unidas de Colombia en una zona donde los 'paras' tenían control absoluto, y que solo firmó el famoso pacto para salvar su vida.

En su sentencia contra López, la Corte reconoce que el ex senador había sido la víctima de “distintas manifestaciones de violencia” por parte de los paramilitares. Había sido secuestrado por orden de Carlos Castaño, líderes de su movimiento como Saúl Pérez y Manuel Benítez Palencia y su primo René Cabrales Sosa habían sido asesinados, y dirigentes del Resguardo Zenú de San Andrés de Sotavento, afines a los López, habían sido presionados. Además, Mancuso lo había declarado objetivo militar en dos ocasiones.

En su defensa, López Cabrales argumentó que siempre había confrontado a los grupos ilegales, incluso había promovido el allanamiento de la casa de Mancuso en Montería, y que por eso precisamente el paramilitar lo tenía en su mira. Alegó que fue a Ralito “no a suscribir ningún acuerdo, sino a salvar su vida”. Horas antes de la reunión en la que se firmó el pacto para “refundar la patria" (con los paramilitares), López se había reunido en una finca con el jefe de las AUC para pedirle que quitara la órden de matarlo. La Corte confirmó estos hechos.

El Procurador recomendó que se absolviera al Senador por haber firmado el pacto pero no por las cuotas burocráticas entregadas a Mancuso en la gobernación de su hermano. Y la Corte lo condenó por ambas cosas.

Según la Corte, “la opción a la que recurrió el doctor López Cabrales no era la única, pues cuando le hicieron exigencias que no estaba en disposición de atender las desestimó.” En otras ocasiones había acudido a las autoridades para denunciar los hechos, como cuando dirigentes de su partido fueron asesinados, cosa que no hizo cuando el Pacto de Ralito.

La sentencia también menciona que otros políticos de igual perfil como Zulema Jattin y Julio Manzur no fueron a la reunión de Ralito y no les pasó nada. En ese caso, la coacción era superable, especialmente para un senador que tenía acceso a toda la protección que podía proveer el Estado.

Pero la firma del Pacto de Ralito no fue lo único que metió en problemas al cacique cordobés. Salvatore Mancuso también declaró que antes de las elecciones para gobernador de 2003 hizo un pacto con López para poner a Manuel Troncoso, su cuñado, en la Secretaría de Salud del departamento.

Las AUC inicialmente tenían planeado apoyar la candidatura a la Gobernación de Juan Carlos Aldana, rival del hermano de Juan Manuel López, pero a cambio de dos secretarías por parte de quien ganara las elecciones acordaron la neutralidad de los paramilitares en esa contienda. Entonces, aunque los paras no apoyaron directamente a López Cabrales o a los candidatos de su grupo Mayorías Liberales, estos sí pudieron hacer política libremente gracias a la concesión que le hicieron a los grupos ilegales.

"Por supuesto que la designación (del cuñado de Mancuso) se pretende explicar ahora como manifestación de la autonomía del gobernador Libardo López. Sin embargo, por las responsabilidades políticas del doctor Juan Manuel López Cabrales como jefe de Mayorías Liberales es de comprender que ese nombramiento debía contar con su aquiescencia", dijo la Corte. "Al fin y al cabo un cuñado del jefe paramilitar resultó siendo designado a la cartera de salud departamental, lo cual en criterio de la sala constituye una muestra del doble discurso del senador: enemigo en lo público, amigo en lo privado".


La red de 'la niña' Arleth


Uno de los mayores argumentos de los que defienden el aval del Partido Liberal a Arleth es que lleva años de labor política por mérito propio. Arleth nunca ha tenido un cargo público, pero ha sido el poder detrás del trono de su esposo por 25 años. La ex reina de belleza se casó con Juan Manuel cuando era aún muy joven, y ya había empezado en la política antes de conocerlo. Desde que era adolescente había hecho campañas con su padre, un líder liberal de San Andrés de Sotavento.

Pero su verdadero poder lo construyó de mano de su esposo, quien es el líder de una de las más poderosas dinastías políticas de Córdoba. El padre de Juan Manuel, Libardo López, fundó el movimiento 'Mayorías Liberales', y fue senador y gobernador del departamento. Juan Manuel heredó el movimiento y lo consolidó, logrando volverlo una de las más importantes fuerzas electorales del país. Fue elegido senador por cuatro periodos y logró la mayor votación del Partido Liberal con 145.000 votos en las últimas elecciones. Dicen, además, que su grupo y Arleth, concretamente, le puso 70.000 votos en la región a Rafael Pardo en la consulta liberal. Críticos como la senadora Cecilia López aseguran que por eso el candidato presidencial la defiende.

A pesar de que la foto de su esposo fue siempre la que apareció en el tarjetón, en Montería aseguran que Arleth es la verdadera dueña de los votos. Es ella la que se ha encargado de hacer las campañas, organizar los líderes y recoger los votos que habían llevado al poder a su marido. Su base de datos computarizada es legendaria. No hay líder político en la zona que no reciba una llamada suya en su cumpleaños, un ramo de flores cuando se muere uno de sus familiares, o el contacto que necesita cuando tiene un problema. Y no es solamente en tiempos de campaña, pues Arleth mantiene su maquinaria cuidadosamente aceitada todo el año.

Por eso, Casado también ha sido criticada. Cecilia López dice que así ella no haya tenido pactos directos con los paras, “es la antítesis del voto de opinión, representa el clientelismo y la vieja forma de hacer política de los clanes del departamento”. Según la revista Cambio, “es un secreto a voces que ella mueve los hilos de la Gobernación y que los alcaldes de Cereté, Cotorra, La Apartada y Tierralta, entre otros, la consultan sobre el gasto público y no hacen movimientos burocráticos sin su visto bueno.”

Arleth no es una recién llegada a la política, y los votos de su esposo no le caerán del cielo. Ha sido desde siempre una parte integral de la red de poder del clan López Cabrales, y está en la política para quedarse. El partido tomó su decisión, pagó el precio en voto de opinión, y seguramente 'la Jefa' conseguirá una curul. Si llegan las presiones de los ilegales, habrá que esperar que tenga más fuerza que su marido para resistirlas.



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