Así se mueve Rodolfo Hernández por la revocatoria de su sucesor

Así se mueve Rodolfo Hernández por la revocatoria de su sucesor
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“Tenemos ya la cura pa’ Juan Carlos...”, dijo el precandidato presidencial Rodolfo Hernández en su transmisión semanal de hace nueve días. Sonriendo frente a las cámaras agregó: “la revocatoria... ahoritica que van a entregar los formularios”. 

Ese día, el lunes pasado, el Ministerio del Interior todavía no había firmado el decreto con el nombre de la alcaldesa ad hoc que vigilará la recolección de firmas de la revocatoria de mandato del Alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas. Eso sucedería tres días después. 

Sin embargo, el exalcalde Rodolfo Hernández ya tenía presente la fecha. Porque si bien el ahora candidato presidencial dice que no está detrás de la revocatoria de su apadrinado en la Alcaldía, el impulso que le dará desde sus redes es más que suficiente para convertirse en la cara más visible de ese proceso. 

Y tiene el incentivo para hacerlo pues esa visibilidad le ayuda a impulsar su candidatura y a crear listas al Congreso que respalden su aspiración, un propósito que le ha quedado difícil hasta ahora.

Más que tras bambalinas

Tal y como contamos en esta historia, el exalcalde de Bucaramanga y hoy precandidato presidencial por firmas, Rodolfo Hernández, y su ahijado, Juan Carlos Cárdenas, partieron cobijas desde la posesión del segundo. 

Durante todo el 2020, fiel a su estilo confrontacional, Hernández se fue despachando contra Cárdenas. 

Primero, haciéndole “llamados de atención”. Recordando que era un completo desconocido en la ciudad hasta que Hernández renunció a la Alcaldía –tras ser suspendido por la Procuraduría por presunta participación en política–,  y le hizo campaña de frente. Entonces Cárdenas despegó en las encuestas y finalmente ganó con 140 mil votos. 

Después, empezó la lluvia de críticas a las decisiones de Cárdenas en la Alcaldía, señalándole de mancillar las banderas con las que él lo ayudó elegir, como la austeridad administrativa, la lucha contra el clientelismo o tener la Alcaldía de puertas abiertas. En esas tres cosas, tal y como contamos en esta historia, Cárdenas sí significó una ruptura con la administración de Hernández.

Hasta que a principios de septiembre pasado, en sus redes sociales puso a sonar la idea de revocarle el mandato. Como contamos, era la primera vez que un líder de la ciudad o de la región mencionaba el tema. Con esa noticia, Rodolfo logró convertir la revocatoria en titulares. 

Finalmente, en enero, se inscribió un comité de revocatoria. Hernández no forma parte de él, aunque hay dos personas de su confianza.  Ayer la recolección de firmas arrancó. 

El comité tiene como meta recolectar 46 mil firmas en dos meses. Para eso, esta semana abrirá un punto de información en la zona céntrica de la ciudad y tendrá una avanzada de 22 personas en las calles recogiendo firmas, de miércoles a domingo. Inicialmente, según dijeron sus integrantes, se financiará con su propia plata.

Eso nos lo contó Pedro Nilson Amaya, el vocero del comité que inscribió el proceso contra Cárdenas.  

Amaya fue concejal de Bucaramanga del viejo PIN, el extinto partido del parapolítico Luis Alberto ‘El Tuerto’ Gil, entre 2016 y 2019. En las regionales pasadas, intentó lanzarse a la Alcaldía por firmas, no las consiguió y terminó adhiriendo a la campaña liberal de Claudia López Morales, esposa del senador Miguel Ángel Pinto, quien se quemó. 

Los otros tres miembros del comité son Ángela Romero, Jorge Nieto y Reynaldo Barrera. 

Ángela Romero es una líder comunal de la ciudad, amiga de Pedro Nilson Amaya. 

Los otros dos están relacionados con Rodolfo Hernández. Jorge Nieto es su amigo personal y trabajó en su administración. Primero, como subsecretario de Desarrollo y luego como secretario Jurídico. 

Reynaldo Barrera es pensionado de la Registraduría y fue quien coordinó la recolección de firmas de la candidatura de Hernández a la Alcaldía en 2015, la de Cárdenas en 2019 y según nos dijo el mismo exalcalde, lo más probable es que también coordine la recolección de firmas de su candidatura presidencial. 

Según Rodolfo, Barrera llegó al comité luego de que él lo recomendara. “Él me ayudó en la recolección de firmas y Pedro Nilson, que es el que lidera eso, me preguntó y yo le dije ‘Reynaldo Barrera’. Solo le dije el nombre”, nos dijo. 

A pesar de esos vasos comunicantes, Pedro Nilson Amaya también nos negó que Rodolfo Hernández estuviera detrás de la logística y organización de la revocatoria. Su rol es difundirla. Y lejos de hacerlo en un sentido pedagógico, lo está haciendo —según nos dijo— cómo ha hecho política hasta ahora: generando emociones. 

“¡Es un bandido! ¿Cómo se le ocurre desbaratar las licitaciones públicas? (...) Pues claro, yo voy a votar a favor de la revocatoria de él. ¿Cómo no? Si traicionó los intereses de los ciudadanos. ¿Cómo es posible que este vergajo cierre la puerta y no atienda a nadie?”, dijo en un Space de Twitter la semana pasada. 

A falta de candidatos, cazar pelea 

Lo que más repite Hernández sobre Cárdenas es que es un traidor. Eso, que es importante dentro de su visión política pues su eslogan es ‘no mentir, no robar, no traicionar’, también es vital para él en un sentido personal.

Justamente, tras sentirse traicionado por el exalcalde liberal Luis Francisco Bohórquez, cuya campaña financió en 2012, Hernández decidió meterse en política. 

Ahora a su pelea contra Cárdenas, Hernández le saca punta a su campaña presidencial. Ya fuera del poder, le permite mantener vigente su legado de lucha contra la clase política tradicional. 

“Le salí (a Juan Carlos Cárdenas) como un león y le he retrasado la robadera. Y lo vamos a poner en evidencia sin miedo, porque el problema de Colombia es la politiquería”, nos dijo. 

En esa pelea, Cárdenas tiene bastante para perder. Hernández es el político en Santander con más alcance en redes. Tiene 813 mil seguidores en Facebook, versus 85 mil que tiene el gobernador Mauricio Aguilar, del clan Aguilar, el grupo tradicional más popular de la región.  Y todas sus campañas, tanto las electorales como las que hizo en defensa del Páramo de Santurbán, las ha promovido por ese medio. Todas han sido exitosas. 

En cambio, para Rodolfo mantener viva su pelea contra los políticos es clave para él porque su proyecto sigue siendo unipersonal como está quedando en evidencia con lo difícil que le ha resultado armar listas a la Cámara y al Senado por su movimiento. 

La única que hasta ahora tiene algunos nombres fijos es la lista cerrada a la Cámara por Santander.

La cabeza de lista será el uribista Jorge Figueroa, quien fue su secretario de Desarrollo Social en la administración de Bucaramanga, y el séptimo y último renglón será Rodolfo José Hernández, su hijo. Él figura, según nos dijo el exalcalde, “de manera simbólica”.  

En el segundo renglón, estaría Juan Manuel Cortés, excandidato a la Asamblea por el Partido de La U e hijo de un exdiputado liberal. Viene de hacer política tradicional y fue recomendado por el concejal de la Liga de Gobernantes Anticorrupción, Antonio Sanabria. 

Y en el tercer renglón estaría Mireya Forero, quien trabajó 15 años en la constructora de Rodolfo Hernández y fue secretaria de Hacienda en su administración. 

Hernández dice que aunque recibe cientos de hojas de vida de candidatos, no tiene de dónde escoger. Según él, el problema es elegir mal y que lo traicionen. Por eso, lo más probable es que no saque más listas a la Cámara.

“Si aquí está difícil, imagínese yo armando una lista a la Cámara en La Guajira. ¿Cómo hago?”, nos dijo. 

Además, su primera lista a la Cámara por Santander se le cayó. Tal y como nos contó Jorge Figueroa, cuando la fueron a inscribir supieron que uno de los candidatos estaba denunciado penalmente por violencia sexual y tuvieron que rehacerla. Y al Senado, aún no hay un solo nombre sonando. 

De modo que, por ahora, casar pelea pública promoviendo la revocatoria de su sucesor es lo único seguro que tiene el exalcalde de Bucaramanga.

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