Así resucita la revista Cambio en la era digital

Así resucita la revista Cambio en la era digital
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En un apartamento al norte de Bogotá se hizo el primer consejo de redacción de la resucitada revista Cambio. El lugar, la sala de Federico Gómez Lara, el director del medio, se ha convertido en la sede no oficial de la publicación que relanzará su primera edición este domingo. Esta vez en digital y no en papel.

Fue en diciembre de 2021. En la pantalla del televisor las caras de Daniel Coronell, el presidente de Cambio, y su editor José “El Mono” López, quien fue editor de la revista Semana a finales de los noventa y principios de los 2000, y luego pasó a Univisión como director de Proyectos Especiales con Coronell.

Del otro lado, repartidos en los sofás, estaban la jefe de redacción Dora Montero, periodista de investigación que ha pasado por las redacciones de El Espectador, Vanguardia Liberal, RCN Televisión, y La Silla Vacía; Gómez Lara, y una decena de periodistas entre sus veinte y treinta años con nervios y emoción. 

“Un consejo de redacción con estas leyendas es una cosa muy berraca”, cuenta Simón Posada, uno de los encargados de la parte digital de Cambio.

“Más que un consejo de redacción fue una cosa como de colegio, “venga nos conocemos””, recuerda Federico Gómez, hijo de Patricia Lara, la escritora que puso la marca, capital, y las conexiones para revivir el proyecto.

Los siguientes consejos han sido otra cosa. Reuniones de hasta seis horas, donde los periodistas hacen la presentación de sus propuestas, se discute el foco, los temas claves que deben cubrir.

La meta es que el contenido que empezarán a publicar este domingo, solo en internet, llene las altas expectativas que en los últimos dos meses han venido alimentándose. No es para menos: Cambio fue la revista que denunció el escándalo Agro Ingreso Seguro, el medio en el que escribía el premio nobel de Literatura Gabriel García Márquez y un símbolo del periodismo contrapoder de principios de este siglo.


El nacimiento

La idea de Cambio arrancó a caminar en forma en febrero de 2021. En ese entonces Federico Gómez Lara, ya había salido de Semana, la revista en la que por cerca de cinco años fue mano derecha de Felipe López, lo apoyaba en los confidenciales y escribía artículos sobre política y tenía una columna en El Espectador.

Por la misma época el país presenciaba el fin de una era en uno de los medios más influyentes del país, convertido en la caja de resonancia de la derecha colombiana, bajo el liderazgo de su nuevo dueño, Gabriel Gilinski y la dirección de Vicky Dávila. 

Gómez Lara, de 30 años, es administrador de empresas, hijo del exfiscal Alfonso Gómez Méndez y la periodista y escritora Patricia Lara. Además de tener medio siglo de experiencia en el oficio, ella es la única heredera de Rómulo Lara Borrero, industrial huilense que, junto a sus hermanos, levantó fortuna a mediados del siglo convirtiéndose en uno de los grandes exportadores de café del país. 

Desde los 70 Patricia Lara ha invertido parte de su fortuna en la creación de medios, entre ellos la revista Cambio, en el 98. Cuenta que desde el 2020 empezó a tener conversaciones informales con su hijo sobre resucitar la marca ante el vacío que dejaba Semana. Pero fue en febrero del año pasado cuando decidieron registrarla ante la Superintendencia de Industria y Comercio. En mayo ya la tenían y empezó la filigrana de armar el medio.

Lara habló con Daniel Coronell, que aún estaba en Univisión, él la conectó con Diego Carvajal, un experto en temas de medios digitales que ha trabajado con Semana, Univisión, Infobae, entre otros medios, y empezó a buscar socios.

Al comienzo Coronell era solo un entusiasta del proyecto, porque todavía tenía un pacto de no competir con Univisión. Otro entusiasta inicial fue Alejandro Gaviria, hoy candidato presidencial en la Coalición de Centro, que se retiró del proyecto una vez arrancó su aspiración política.

“Un paso clave fue conseguir los socios, porque yo no estaba dispuesta a repetir la historia de echarme sola al hombro semejante rollo. Dije, ‘no, esto tiene que ser compartido’. Por fortuna, pude contactar a Gabriel Silva y Maurice Armitage”, cuenta Patricia Lara quien se autodenomina gestora de Cambio.

Hoy Patricia Lara no solo impulsa suscripciones, también trabaja en reportajes especiales con algunos periodistas, en un rol de editora/maestra, en el que pone sobre la mesa sus años en el oficio. También tiene el 10 por ciento de participación en la compañía.

Silva, empresario y exministro de Juan Manuel Santos, y Armitage, empresario y exalcalde de Cali, tienen un 20 por ciento de participación cada uno. El otro 50 por ciento se lo comparten en fracciones iguales Gómez Lara y Coronell. Pero no están cerrados a recibir nuevos socios a la revista.

Según los libros de la Cámara de Comercio, en octubre del año pasado, los cinco constituyeron Cambio Comunicaciones S.A.S.

La noticia del resurgimiento de Cambio se filtró a los medios antes de que tuvieran todo el modelo de negocios definido. Aún hoy, cuenta Federico Gómez, son conscientes de que buena parte del modelo económico se va a tener que ir ajustando en el camino.

Pero el envión de la marca y los nombres detrás, les ha dado pie al optimismo.

Arranque con pie firme

Todavía no ha circulado la primera edición de Cambio y ya han recogido unos mil millones de pesos para arrancar. Se lanzará con un modelo de muro de pago, es decir, la mayoría de su contenido no estará disponible gratuitamente. Pero ya tiene casi el mismo número de suscriptores que medios que llevan años con muros de pago, como El Espectador.

La cifra no es oficial, y Gómez Lara no nos la confirmó, pero sí nos confirmó que el año pasado habían alcanzado los 6.000 suscriptores en diciembre, cuando lanzaron la revista (por 79.000 pesos cada inscripción, son 474 millones de pesos).

Además tienen 400 “suscriptores fundadores”, una estrategia que se le ocurrió a Patricia, recordando que en los 70 cuando lanzó un medio que se llamaba Nueva Frontera lograron levantar capital inicial pidiéndole plata a amigos y personas interesadas en apoyar el periodismo.

Con eso en mente, a finales del año pasado empezaron a enviar cartas y vendieron suscripciones especiales a 1 millón de pesos, solo por el privilegio de ser fundadores. Con estos suscriptores tienen grupos de whatsapp, y conversan periódicamente sobre temas para la revista y enfoques. Esas 400 suscripciones suman más de 400 millones de pesos, porque algunos donaron más del millón.

Este inusual arranque se alimenta del cariño y la nostalgia por la marca Cambio, que además ha sido promovida en redes sociales como un símbolo del gran periodismo, de investigación y reportajes de largo aliento. Y como adverso al “periodismo de clics”, que en todo caso es una apuesta arriesgada pues como dice aquí el analista de medios Guillermo Franco: “Obliga a plantearse la pregunta de si esta no está condenada a convertirse en otra publicación de nicho, para una élite.”

La marca de Cambio cuenta con el respaldo del nombre Daniel Coronell, con el empuje de la ola de indignación hacia la revista Semana, y la mano que le han dado medios aliados como la W Radio, en la que Julio Sánchez Cristo ha sido clave para impulsar las campañas de suscripciones que ha hecho el medio.

“Una campaña como la que le hizo hoy Julio a la revista le puede traer unos mil suscriptores adicionales”, nos dijo una fuente que conoce de cerca el proceso pero que no quiso que diéramos su nombre.

En Twitter, la cuenta de @estoescambio alcanzó en menos de 24 horas, con pocos trinos, 14 mil seguidores. Al cierre de esta nota llevaba 24 mil, mientras iba soltando a cuenta gotas algunos nombres de personas que serán columnistas de opinión en la revista.

El número de suscriptores es clave porque es uno de los ejes centrales de la estrategia de negocios que se basará, además, en alianzas comerciales y publicidad tradicional. Del otro lado, Cambio ha cuidado sus costos fijos, con una estructura liviana, con más reporteros que editores, cuyo mayor costo es el pago a los periodistas y columnistas. Tampoco imprimirá revistas, ni tiene sede, lo que abarata los costos de producción.

A la cabeza de todo lo gerencial y administrativo los directivos contrataron a Elena Mesa, quien por años fue gerente de Publicaciones Semana, y es descrita por quienes la conocen como una ejecutiva sagaz que conoce como pocas el panorama de los medios de comunicación en Colombia.

Gómez Lara dice que en principio no tendrán publicidad invasiva, pues la meta es tener contenta a la gente que pagará por el contenido, y en cuanto a las alianzas esperan conseguir socios comerciales que paguen por hacer publicaciones relevantes periodísticamente.

Sostenerse a punta de chivas y aliados

Para mantener el envión inicial de Cambio la apuesta es por ofrecer periodismo de investigación, análisis y opinión.

La parte de investigación y análisis estarán a la cabeza de “El Mono” López que desde Miami tirará la línea como editor y Dora Montero, desde Bogotá, como jefa de redacción. Ambos coordinarán un grupo de 17 reporteros que, por el momento, no están especializados en áreas específicas como judicial, política o economía, sino que trabajarán temas que pueden ser diversos.

“El objetivo, más que cubrir un tema, es que lo que publiquemos marque agenda”, dice Federico.

En el equipo hay periodistas jóvenes y talentosos como Edinson Bolaños, que trabajó en El Espectador y reveló los audios de Santrich en la DEA, María Fitzgerald, que viene de 070 e hizo parte de la investigación que reveló cómo fue asesinado Dilan Cruz y ganó un premio Simón Bolívar en 2020  y María Camila Hernández, que hizo parte del equipo que investigó los Pandora Papers en Colombia. 

Coronell, que ha sido un presidente particular de la revista, que tira línea en lo editorial, anunció esta mañana en la W que en la primera edición saldrá con una bomba informativa que seguramente dará de qué hablar: “Una llamada telefónica de una senadora o representante de la Cámara, miembro del partido de Gobierno, que hablando con una persona se refiere en forma muy despectiva a los jefes naturales de esa colectividad”, dijo.

Gómez Lara también explicó que el contenido tendrá un componente fuerte de historias regionales, aunque no con base en información de corresponsales, sino de enviados especiales y alianzas con medios locales y periodistas freelance y grandes plumas como la de Alejandra de Vengoechea, que estuvo en Cambio 16. 

Adicionalmente, Gómez Lara explicó que están formando una red de expertos para que contribuyan a hacer análisis a profundidad de temas muy técnicos o especializados como reforma tributaria, temas de salud y cultura. Por ejemplo, Eduardo Arias, que viene de Semana, estará escribiendo sobre cultura y coordinando la red de expertos de esta sección.

El director de Cambio explica que no tendrán noticias de registro del minuto a minuto. “Buscamos explicar lo que pasa, no contar lo que pasa”, dijo a La Silla. En ese sentido no tendrán historias de entretenimiento o deportes, aunque sí cubrirán algunas historias sobre esto último.

Las alianzas no se circunscriben al periodismo regional, sino también a otro tipo de medios. Una de las más notables es la que tendrán con Los Danieles, el portal de opinión que crearon Daniel Coronell y Daniel Samper. Aunque seguirá existiendo en su página original, sin muro de pago, la marca también tendrá un espacio dentro de Cambio en la sección de opinión, como una pestaña.

Otra alianza que ya tienen concreta es con Noticias Uno, un medio que fue dirigido por Coronell, quienes publicarán parte de su contenido en la página de Cambio y trabajarán especiales en equipo con la redacción de Cambio. “Esas alianzas son parte de ese ejercicio de hacer más con menos”, dice Gómez Lara.

La opinión hacia el centro antiuribista

Coronell también adelantó que no solo tendrán columnas tradicionales en texto, sino también videocolumnas y formatos nuevos de análisis de opinión como “paistilina”, un formato audiovisual de opinión con figuras de plastilina, que hay que ver para explicar bien.

La idea es replicar un poco el éxito digital que ha tenido Los Danieles que todos los domingos logra posicionar sus contenidos a través de Twitter y un ejército de seguidores.

Todos los días tendrán entre 2 y 3 artículos periodísticos y unas 4 columnas de opinión. La sección de opinión es tan central para el nuevo medio, que hoy toda la campaña de promoción en twitter se ha centrado en presentar a sus columnistas. Además de Daniel Coronell, en la lista (por ahora) están:

  • Gabriel Silva, fundador de Cambio y exministro de defensa de Santos
  • Camilo Enciso, director del Instituto Internacional de Estudios Anticorrupción, y zar anticorrupción del gobierno Santos. 
  • Jaime Honorio González, periodista, exdirector de Noticias Uno.
  • Jorge Enrique Abello, actor 
  • Velia Vidal, escritora
  • Carolina Sanín, escritora y docente
  • María Jimena Duzán, periodista, excolumnista de Semana
  • Lucas Pombo, fue periodista de política de la W, hijo del exdirector del tiempo Roberto Pombo
  • Valeria Santos, abogada y periodista. Es sobrina de Juan Manuel Santos
  • Paola Herrera, periodista de la W, ganó el premio de Periodista del Año en los premios Simón Bolívar de 2021.
  • Yohir Akerman, periodista fue columnista de El Espectador.
  • Sebastián Nohra, periodista, trabaja en Blu Radio

La mayoría de los opinadores que han presentado hasta el momento tienen en común que se ubican ideológicamente en el centro político y han sido críticos con el Gobierno actual y del uribismo. Hay varios delfines del periodismo, con apellidos como Pombo y Santos. Al consultarle por esta línea Gómez Lara dijo que tenían columnistas también de derecha y de izquierda que irían publicando en las horas siguientes.

También tienen en común que son voces que ya tienen relevancia en el debate público, bien sea por su número de seguidores en redes sociales o porque ya tienen espacios de opinión en otros medios de comunicación.

A partir del domingo, y por una semana, Cambio se podrá leer gratis. A la siguiente se levantará el muro de pago.

El desafío será ofrecer un contenido lo suficientemente innovador para que cumpla con la promesa de, como dijo una de sus columnistas, “ser una luz en tanta oscuridad”. Una que, además, sea lo suficientemente seductora como para que muchos paguen suscripciones y mantenerla encendida.

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