Así se mueve el uribismo por Duque

Silla Paisa
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Iván Duque y Álvaro Uribe Vélez.

La elección del candidato o candidata de la Coalición del No será el resultado del pulso que se dé entre los que aman a Uribe y los que le temen, más los conservadores que se movilicen y en la dirección que lo hagan.

Al día siguiente de que Marta Lucía Ramírez, el anulado exprocurador Alejandro Ordóñez e Iván Duque acordaron ir a una consulta el 11 de marzo, el expresidente Álvaro Uribe acabó con cualquier ilusión de neutralidad que hubieran podido tener los otros dos candidatos e inclinó la balanza hacia el candidato de su partido.

En las siguientes 24 horas, llegó a todos los directorios del uribismo una circular en la que expresamente el Centro Democrático les advertía a sus militantes que respaldar a un candidato diferente a Duque sería causal de doble militancia.

Eso, según explicaba la circular, con el ánimo de calmar “brotes de indisciplina” al interior de sus toldas.

Desde entonces, en la mayoría de regiones, los diputados, concejales y congresistas del Centro Democrático se organizaron para ponerlo a sonar.  

Aunque la verdadera maquinaria de ese partido es el mismo Uribe que jalona los votos, esta estructura sí le ha servido a Duque para que la gente reconozca su nombre en las regiones, algo vital para él dado que aún con el impulso que le mete Uribe, en una campaña corta y con los focos puestos en las legislativas, partió en esa carrera con menos reconocimiento que Ramírez y con Ordóñez afinando la maquinaria del conservatismo más de derecha.

La campaña de las estructuras de base a favor de Duque está cimentada en tres pilares: desmarcarlo de los demás de la consulta bajo la consigna de que él es el candidato de Uribe, que va con él en todas las giras; hacerle pedagogía al tarjetón para asegurar que los uribistas que asistan a las urnas pidan el de la consulta; y mostrar su hoja de vida para contrarrestar la idea de que no tiene experiencia.

La estrategia ha funcionado hasta ahora a juzgar por las encuestas pues ha repuntado en todas y se acerca al pelotón delantero achicando la distancia con Gustavo Petro y Sergio Fajardo.

La movida local

La dinámica del uribismo ha sido diferente en cada región.

En Bogotá, el Centro Democrático cuenta con una base de votantes que ha rodeado los 300 mil apoyos en las últimas elecciones a Congreso y locales. Para este año, a diferencia de 2014, tiene la ventaja de contar con una estructura de 28 ediles (la tercera más grande de la ciudad) y 6 concejales (la segunda bancada más grande).

La Silla consultó con nueve fuentes del Partido en la ciudad y en Cundinamarca (donde el uribismo es menos fuerte aunque tiene el respaldo particular de los ganaderos de Ubaté) y coincidieron en que han centrado sus esfuerzos en que Iván Duque vaya a las localidades y a los municipios en recorridos al lado de Uribe.

En Antioquia, el uribismo tiene cohesionada la estructura, tiene al sector privado jugado.

La campaña la lidera el gerente de Comfenalco Antioquia, Carlos Mario Estrada, quien, como contamos, es el que organiza toda la logística con los empresarios y gremios para moverle apoyos a Duque.

El candidato ha ido ocho veces desde que fue ungido y ha visitado en menos de tres meses los 35 municipios en los que el Partido tiene más caudal electoral.

En Risaralda y Caldas el uribismo también tiene de su lado empresas cafeteras, textileras, el supermercado Mercamás, los Comités de Ganaderos de Risaralda y de Caldas y la constructora de vivienda Gerenciar, de la que es gerente Luis Fernando Ossa, miembro de la Junta Directiva de Camacol en Pereira.

La Iglesia Católica también está del lado del uribismo en Antioquia y el Eje Cafetero.

Además del empujón en parroquias a los feligreses en Caldas respaldando las tesis uribistas, en Risaralda, como nos lo describió César Giraldo, cafetero reconocido del departamento y gerente de campaña, el apoyo de la Iglesia es determinante.

El concejal de Pereira César Gómez y el diputado Durguez Espinosa nos confirmaron que en la mañana del 15 de febrero el expresidente Uribe se reunió con el obispo de Pereira, Rigoberto Corredor. Aunque no pudimos confirmar los detalles del encuentro y el Obispo le dijo a La Silla que se reúne con todo político que se lo pida, varias fuentes lo ven desde afuera como un guiño a la aspiración de Duque.

En Antioquia, mientras tanto, la postura del Arzobispo de Medellín, Ricardo Tobón, quien es conocido por tirar línea política a favor de la derecha, todavía no se conoce.   

Los representantes uribistas a la Cámara Germán Blanco y Regina Zuluaga le confirmaron a La Silla que desde diciembre del año pasado no se han vuelto a reunir con él, pese a que convoca a los congresistas paisas cada mes para hablar de diferentes asuntos nacionales y de la región.

En el Caribe, específicamente en Córdoba, los candidatos, diputados, concejales y el gremio de los ganaderos le están haciendo activamente campaña a Duque. Esto es clave para el uribismo porque Montería ha sido uno de sus fortines y en el 2014, Óscar Iván Zuluaga le ganó a Juan Manuel Santos en segunda vuelta.

En Sucre, Atlántico, Magdalena y Cesar, así como en el sur del país -en el Huila, Putumayo y Amazonas-  también están siguiendo al pie de la letra la instrucción de hacerle campaña a la consulta.

En el Amazonas la tienen más fácil porque, según confirmamos con tres fuentes allí, no hay líderes haciendole campaña a Marta Lucía Ramírez ni al anulado exprocurador Alejandro Ordóñez, mientras que el uribismo cuenta con la casa Acosta, de la que viene el exgobernador condenado por corrupción Félix Acosta (que sacó 9427 votos cuando fue elegido en 2007) y que hoy tiene a su hija, la odontóloga Yénica Acosta, en la lista a la Cámara.

En todas esas regiones, nos dijeron que el uribismo no veía problemas para ganar. El panorama es menos claro en otras regiones.

La competencia

En Santander la campaña para la consulta arrancó con fuerza hace 15 días, luego de que, según le dijeron a La Silla dos fuentes del Centro Democrático, les llamaran la atención en Bogotá a algunos candidatos por no mover la consulta.

Aún así, según nos lo contaron dos fuentes por separado, en ese departamento no ha sido tan sencillo vender el nombre de Duque.

Las razones son varia: el candidato solo ha ido una vez a hacer campaña; hay sectores que no se sienten identificados con él; y los otros candidatos se están moviendo en el departamento.

Ramírez tiene a la alcaldía de Floridablanca (el segundo municipio del área metropolitana de Bucaramanga) de su lado y los 121 mil votos que sacó en 2014 en ese departamento; y Ordóñez el respaldo de la diputada Ángela Hernández, famosa por las marchas del 2016 contra la supuesta ideología de género en las cartillas escolares.

Aunque los cacaos tienen de candidato al Senado a Carlos Alberto Gómez por el Centro Democrático y se están moviendo para apoyarlo, para las Presidenciales están divididos principalmente entre Vargas Lleras y Duque.

Cinco fuentes, entre candidatos y políticos de derecha en Santander, nos dijeron que veían la competencia cabeza a cabeza y que creían que Marta Lucía tenía probabilidades de ganar en esta región.

La pelea también está cantada en el Pacífico, donde hay zonas clave como el Valle, que pone 3 de los 10 votos presidenciales.

En esa región se están mordiendo los votos de estructura.

En el Valle, Duque sumó al candidato a la Cámara Christian Garcés (exconcejal azul y excandidato a la gobernación uribista) y el excandidato a la asamblea azul y hoy aspirante a la Cámara Edwin Ramírez.

Además en el norte y centro de ese departamento, mientras Ramírez tiene el apoyo de los diputados azules Carlos Orozco y Amanda Ramírez con fortines electorales en Tuluá y Cartago, el sector uribista es fuerte en esa zona con la senadora Susana Correa, quien tiene fortín político allá (en las elecciones a la Alcaldía del municipio su candidato sacó 17 mil votos).

Allí Duque suma el apoyo de buena parte de los cacaos uribistas que están detrás del  aspirante al Senado y exdirector de la Andi, Gabriel Velasco, quien tiene el respaldo de una porción de Fenalco y Comfandi.

En el caso de Marta Lucía, un miembro de su campaña nos confirmó que tiene el respaldo del grupo empresarial Carvajal.

En el Cauca hay godos que se fueron con Iván, como el exdiputado azul Juan Miguel Angulo, quien durante la campaña peleó con Marta Lucía Ramírez y anunció su respaldo al uribista.

Entre tanto, la exministra de Defensa tiene de su lado a otro aspirante azul, el exalcalde payanés Ramiro Navia. Pero en ese departamento, Duque logró el apoyo de cultivadores de caña.

Además, tiene como su gerente de campaña en Nariño a Salvador Escobar, el dueño de Lacteos Andinos, una de las distribuidoras del producto en ese departamento, de cerca al gerente de Alkosto Ernesto Patiño, a quien Uribe directamente le pidió el respaldo y al único concejal uribista de Pasto, Mauricio Torres. 

En Caquetá y Norte de Santander la alineada no ha existido.

En el primero, como nos lo dijo una fuente que lo sabe de primera mano, los candidatos uribistas están concentrados en hacer su campaña.  En el segundo, no hay estrategia.

En Norte el panorama es el mismo y los que tienen trabajo más visible son Basilio Villamizar -que va al Senado- y el concejal de Cúcuta Juan Carlos Capacho. Adicionalmente el partido está fracturado y sin riendas, mientras que los conservadores -con el senador Juan Manuel Corzo, los tres concejales de Cúcuta y los tres diputados azules del departamento- están moviendo su maquinaria para respaldar a Ramírez.

“Los votos que pongan acá (por Duque) serán los de opinión porque trabajo visible que le compita a los conservadores es muy poco”, le dijo a La Silla un periodista de la región.

Incluso, Iván Duque no ha ido a Cúcuta este año. No irá sino hasta el 8 de marzo y más que una reunión multitudinaria, será un acto sencillo en el que paseará por Cenabastos (la central de abastos) así como por el San Andresito de la ciudad.

A Chocó no lo han visitado ni Duque, ni Ramírez, ni Ordóñez. Aún así, tres fuentes políticas nos confirmaron que con la división conservadora (sus principales electores saltaron a La U y Cambio Radical) el que podría sacar votos sería el uribismo, que tiene apoyo entre los comerciantes de Quibdó.

Los votos cristianos están con Ordóñez. Con la salida de la Misión Carismática Internacional esa facción abandonó el uribismo y se fue a Cambio Radical.  

En la porción que mantenía y que incluía a la Iglesia Ríos de Vida del controvertido pastor cartagenero Miguel Arrázola, no hay votos para Duque. Arrázola está jugado con el anulado exprocurador Ordóñez, así como varias iglesias pequeñas en todo el país.

Pero más allá de estos apoyos organizados que puedan tener los otros candidatos, el mayor riesgo para el uribismo es la posibilidad de que sectores antiuribistas voten por Marta Lucía para atajar la aspiración de Duque.

Al final, la elección del candidato o candidata de la Coalición del No será el resultado del pulso que se de entre los que aman a Uribe y los que le temen, más los conservadores que se movilicen y en la dirección que lo hagan.

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