Así será la mecánica de la Mesa con las Farc

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Hoy a las 8.30 de la mañana arranca la segunda y definitiva fase de negociaciones entre el Gobierno y las Farc para poner fin al conflicto armado. La gran incógnita de este período es si Iván Márquez llega con la voluntad de liderar la negociación o de boicotearla.

La mesa de negociación constará de cinco plenipotenciarios del Gobierno y cinco de las Farc. En total, cada parte tiene derecho a tener un equipo ampliado de 30 personas, de las cuales solo 10 podrán entrar al recinto.

 

Hoy a las 8.30 de la mañana arranca la segunda y definitiva fase de negociaciones entre el Gobierno y las Farc para poner fin al conflicto armado. La gran incógnita de este período es si Iván Márquez llega con la voluntad de liderar la negociación o de boicotearla.

La negociación se llevará a cabo en el Palacio de Convenciones de la Habana y se hará de manera directa, sin un facilitador.

Tanto la delegación del Gobierno como la de la guerrilla consta de 30 miembros. Pero de esos 30, solo pueden entrar al recinto 10, y de esos, solo cinco podrán actuar como plenipotenciarios, es decir que tienen plenos poderes para tomar decisiones. Puede haber una rotación entre los diez pero en cada ocasión solo pueden estar cinco negociando en la mesa y cuando cambia algún plenipotenciario tienen que avisarle previamente al otro equipo.

Los plenipotenciarios del Gobierno son el general retirado Jorge Enrique Mora; el representante del gremio empresarial Luis Carlos Villegas; el general retirado de la Policía Óscar Naranjo; el Alto Comisionado Sergio Jaramillo y el jefe negociador Humberto de la Calle y el exministro Frank Pearl. La idea es que roten entre los seis porque nunca puede haber mas de cinco en ninguno de los dos lados.

Humberto de La Calle es el jefe negociador del Gobierno y quien llevará la batuta del equipo negociador del Gobierno. Por ahora, De la Calle es muy poco lo que ha hablado.

En teoría, Humberto de La Calle será el director de orquesta y quien decidirá en qué momento intervienen los otros cuatro de acuerdo con un libreto previamente acordado sobre la base de múltiples hipótesis de ofertas y posibles escenarios que han barajado los negociadores.

En la mesa, durante la mañana, los miembros del Gobierno deben actuar como un solo bloque, y en la tarde, se reúnen con el equipo ampliado de 30 para construir sus argumentos de negociación con los insumos que provean estos expertos. En esta ronda, por ejemplo, en el que el tema del desarrollo agrario integral es el primero viajó a Cuba el asesor del ministro de Agricultura y gran experto en tierras Alejandro Reyes.

Del lado de la guerrilla, el equipo de apoyo juega, además, un papel fundamental y es el de llevarle razones a los respectivos frentes que no están necesariamente representados en la mesa.

Dada la fragilidad de los canales actuales de comunicación de las Farc, esos 30 se convierten en una línea de comunicación fundamental para mantener a los frentes al tanto de lo que se está discutiendo en La Habana. El temor de algunos es que las Farc también utilice ese ‘cupo’ de 30 para sacar guerrilleros que necesiten un respiro en las zonas de confrontación o con quienes quiera planear algún operativo de envergadura sin las trabas que tienen en Colombia para ponerse de acuerdo sin ser interceptados.

La idea es trabajar durante nueve días ininterrumpidos, descansar dos o tres días, y luego, retomar la discusión si se ve que se está avanzando. Al final de esta etapa seguramente habrá un comunicado conjunto, aunque al parecer eso no está decidido todavía.

La sociedad civil podrá participar enviando propuestas y sugerencias a La Habana. Si la guerrilla o el Gobierno encuentran alguna de ellas pertinente la podrán poner sobre la mesa y aunque las Farc probablemente insistirán en contar con la participación directa de la comunidad, el Gobierno parece vehemente en impedir que esto suceda antes de que culmine la segunda fase.

Las dos partes acordaron confidencialidad sobre lo que se discuta, entonces, salvo que haya filtraciones, será poco lo que los colombianos sepamos antes de que los negociadores anuncien conjuntamente los avances. Suponiendo que haya avances.
 

La gran incógnita

El primer punto que se discutirá será el de desarrollo agrario integral.  Aunque el Alto Comisionado Jaramillo y el guerrillero Mauricio Jaramillo alias ‘El Médico’ discutieron durante meses para acordar la Agenda Marco de la negociación, que describe una lista de temas sobre los cuales negociarán, del discurso de Iván Márquez en Oslo se infiere que la guerrilla interpreta esta hoja de ruta de manera más amplia que el Gobierno, que cree que es taxativa.

Márquez participó tanto en las fallidas negociaciones de Tlaxcala como en las del Caguán y a esta negociación llegó en el último momento, sin haberse reunido previamente con ‘El Médico’, quien ya no tiene una silla en La Habana. Volvió a comandar el poderoso Bloque Oriental.

Según se ha sabido, Márquez no estaba de acuerdo con negociar con el Gobierno el fin del conflicto armado que condujera a la desmovilización y no es claro por qué el Secretariado lo designó como jefe negociador.

La tesis más optimista es que Timochenko lo puso allí para que ante la responsabilidad histórica de poner fin al conflicto armado, Márquez terminara apostándole al fin de la guerra y conduciendo por este camino al sector más reticente de la guerrilla a dejar las armas. La pesimista es que en realidad no hay voluntad de negociación y quién mejor que Márquez, el más dogmático de todos, el que tiene más vivo el trauma del genocidio de la UP y quien además comanda el bloque más débil militar y financieramente, para boicotearla.

Cuál de las dos tesis es la cierta solo se sabrá en un par de meses cuando se comiencen a ver (o no) los avances en la Mesa.

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