Aurelio Suárez, una audaz carta del Polo para la alcaldía de Bogotá

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Anoche, la coordinadora distrital del Polo Democrático estuvo a punto de elegir a Aurelio Suárez como candidato a la alcaldía de Bogotá. Aunque Suárez es poco conocido por la opinión pública, es un hombre estudioso, que conoce Bogotá, tiene buen fogueo en debates y sin vínculos con los escándalos de corrupción que tienen golpeado al partido. Por eso, su probable elección sería una buena movida del Polo.

Después de que el nombre de Tarsicio Mora sonara fuertemente, los últimos dos días se empezó a mencionar a Suárez. Jaime Dussán, recién elegido Presidente del Polo, hizo público que Suárez estaba en la terna de opcionados, junto con Tarsicio Mora y Orlando Herrán.

Anoche Mora y Herrán declinaron sus aspiraciones, pero un cuarto aspirante, el joven y poco conocido Augusto Forero, asesor de la concejal Ati Quigua, pidió garantías puesto que a diferencia de Suárez él sí se había inscrito como precandidato en el plazo establecido por el partido. El concejal Celio Nieves lo secundó y pidió que se votara nominalmente. Para hacerlo se revisó el quórum, se determinó que no había suficientes delegatarios presentes, y se suspendió la sesión hasta el martes.

La decisión del Polo quedó en suspenso. Pero en este momento, lo único que separa a Suárez de su candidatura es que el martes tampoco haya quórum. Y el quórum podría faltar porque dentro del Polo existen varios que están pensando seguir los pasos de Carlos Vicente de Roux y de Roberto Sáenz y renunciar el partido para irse a Progresistas, el movimiento de Gustavo Petro. Y también están quienes preferirían que no hubiera candidato para poder apoyar a Petro sin incurrir en doble militancia.

Pero, aún si no hay quórum y Suárez no resulta elegido, la fuerza de su nombre muestra unos interesantes cambios dentro del Polo.
 

¿Quién es Aurelio Suárez?

En los últimos meses, Suárez ha estado mostrándose más en público, usando juiciosamente su cuenta de Twitter y su perfil en Facebook y dándose a conocer. En abril Suárez decidió lanzarse al Concejo y luego sonó para firmar parte de la terna del Polo para reemplazar a Samuel Moreno y, hace pocos días, como nuevo Secretario de Hacienda. Pero no muchos conocen su trayectoria.

Suárez es Ingeniero Industrial de la Universidad de los Andes. Y ese dato es clave porque fue en la universidad que conoció a Jorge Enrique Robledo, líder del Moir y compañero de muchas luchas de Suárez. En la ebullición del movimiento estudiantil de principios de los años setenta, fue uno de los líderes del Movimiento de Juventudes del Moir, movimiento que se inspiró en las ideas de Mao Tse-Tung y que fundó Francisco Mosquera, junto con Robledo. Son tan cercanos que, en esa época, Robledo le prestó a Suárez el vestido de matrimonio. Y cuando Aurelio tuvo que salir de su casa por ser de izquierda, se fue a vivir a donde Robledo. “Son como hermanos”, dijo a La Silla Vacía una militante del Moir.

Jorge Enrique Robledo es amigo íntimo de Aurelio Suárez y su principal sostén político. Los dos son dirigentes del Moir.
La eventual candidatura de Suárez podría afectar la de Gustavo Petro, quien cuenta con simpatizantes dentro del Polo. Si no hay quórum para elegir a Suárez, Petro podrá contabilizarlo como una victoria.
La sombra del suspendido alcalde Samuel Moreno persigue al Polo. Aunque Suárez proviene de una corriente que no participó en su administración, el Moir sí lo defendió durante varios meses.
Jaime Dussán, nuevo presidente del Polo, tendrá que dirigir al partido de izquierda durante la campaña. Su labor incluye reducir la salida de cuadros del partido hacia el movimiento Progresistas.

Tan pronto se graduó de la Universidad, Suárez se ‘descalzó’, como se decía en el argot de la izquierda de la época: se fue de la ciudad para sembrar entre campesinos y obreros las ideas de izquierda. A diferencia de sus enemigos dentro de la izquierda de la época, como los comunistas, el Moir nunca estuvo de acuerdo con la lucha armada. Por eso, su actividad era más proselitista y de fomento a las organizaciones sociales.

Suárez se fue a vivir a Risaralda, donde vivió hasta hace unos diez años. Allá trabajó de cerca con los campesinos cafeteros y con diferentes sectores obreros. En 1985 fundó, con Robledo, la Unión Cafetera Colombiana, una asociación de pequeños caficultores que le hace contrapeso a la Federación Nacional de Cafeteros. Luego, participó de la creación de la Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, un movimiento que unió a los cafeteros de la Unión Cafetera con los arroceros del Tolima, el Huila y los Llanos. En 1994 se lanzó a la asamblea de Risaralda y fue elegido.

Suárez fue catedrático de varias universidades del eje cafetero, hizo un posgrado en gerencia de organizaciones comerciales del Icesi, manejó varias empresas, empezó a trabajar como consultor privado, fue miembro de la junta directiva de Fenalco Pereira  y escribió varios libros sobre economía y agricultura. En 2000 se lanzó a la Gobernación de Risaralda y obtuvo casi 15 mil votos.

Pero en 2001 regresó a Bogotá para participar en los movimientos de convergencia de movimientos de izquierda que terminaron en la creación del Polo Democrático Alternativo. Además, se puso a la cabeza de Salvación Agropecuaria y participó muy activamente en la Red Colombiana Frente al Libre Comercio y al Alca, Recalca, una iniciativa de la izquierda para oponerse al TLC.

En los últimos años fue asesor de la campaña presidencial de Carlos Gaviria en 2006, candidato al Concejo de Bogotá en 2007, y miembro del Comité Ejecutivo del Polo Democrático. Desde su candidatura del 2007, amplió sus intereses y se interesó en los temas de Bogotá.

En las últimas semanas, con su participación en diferentes foros, debates en los medios y a través de su columna en el diario La Tarde, de Pereira, ha sido muy activo en su oposición a la venta de la ETB, y ha sido crítico del manejo de los servicios públicos en Bogotá, incluyendo la operación de Transmilenio. Estas posiciones seguramente se convertirán en sus banderas de campaña.

Con esa trayectoria, Suárez sigue siendo un izquierdista de la vieja guardia. Es un hombre acelerado, sonriente, que todos reconocen por el tamaño de unas gafas que nunca abandona. Es a la vez muy amable y malgeniado. Pero, sobre todo, es uno de los más fogueados miembros del Moir.

La victoria de Robledo

Dentro del Polo, la elección de Suárez marca un gran avance del Moir y el aumento de la importancia de Robledo, que es quizás la mayor figura que captura voto de opinión que le queda al partido.

El Moir era un grupo relativamente pequeño dentro del Polo. Los ex militantes del M-19, los sectores sindicales de Lucho Garzón o la maquinaria de la Anapo eran mucho más grandes. Pero con la salida de líderes como Garzón y Petro, o con la actual debacle de la Anapo por el escándalo del ‘Cartel de la Contratación’, ha ido ganando fuerza. Además, el arrastre de la figura de Robledo en la opinión es una carta importante para el partido, especialmente ahora que tiene el sol a sus espaldas.

Esto ayuda a entender que el Moir esté a punto de quedarse con la candidatura más importante del Polo en las elecciones de octubre. No sólo la Alcaldía de Bogotá es el segundo cargo más importante de elección popular, sino que ha sido el gran bastión del Polo en los últimos ocho años. Ni Garzón ni Moreno ni Clara López fueron o son del Moir, y ese movimiento no tuvo participación burocrática. Es decir, no ha gobernado Bogotá. Y ahora, por pequeña que sea, tiene la opción de lograrlo.

Esta victoria de Robledo se debe, según le dijo a La Silla Vacía una militante del Moir, a un acuerdo con otros sectores que permitió también a Jaime Dussán obtener la presidencia del Polo. Esto querría decir que el Moir no domina el partido y tiene que hacer concesiones para obtener una victoria como ésta.

Pero aún si eso es así, la posibilidad de que Suárez sea el candidato es una victoria de Robledo y una gran oportunidad para que las banderas del Moir estén presentes en un debate que va a concentrar la atención de cientos de miles, o millones, de bogotanos.

La empinada cuesta de la campaña

La eventual elección de Suárez, si bien posiblemente no mueva las encuestas tanto como una eventual entrada de Mockus o de Uribe a la carrera, no deja de tener efectos. Y aunque de arranque su posibilidad de llegar a la alcaldía, como la de cualquier candidato del Polo, es muy lejana, es mayor que la de otros posibles candidatos como Jaime Dussán (que fue cercano a los Moreno) o Tarsicio Mora (menos preparado que Suárez y alejado de su base de poder, los sindicatos). Suárez es menos conocido que ellos y aunque eso le pone el reto de darse a conocer, no tendrá que enfrentar el desafío aún más difícil de cambiar una imagen negativa.

La primera consecuencia es que, si finalmente es elegido, habrá un candidato que dará la cara por el partido por el que se eligió a Samuel Moreno. Y con la mala imagen de Moreno, ese es un rol muy difícil de manejar en campaña. Pero Suárez tiene dos ventajas frente a otros posibles candidatos del Polo: él personalmente no tiene ninguna vinculación con Moreno y la Anapo y si bien defendió inicialmente a Moreno, no tuvo participación en su administración. 

Otro efecto sería que la campaña tendría aún más candidatos: con Suárez serían, hoy, ocho los candidatos. Y aunque aún falta camino por recorrer, ese escenario de dispersión de votos es favorable para una candidatura de nicho, como la de Suárez, que difícilmente puede salir a buscar votantes en la derecha. Pero que podría tener una oportunidad si logra seducir a todos los votantes de izquierda y la votación se disgrega en muchos candidatos.

Pero el efecto más directo tiene que ver con la candidatura de Petro. Si, como señala la encuesta de Ipsos para Gina Parody, uno de los principales talones de Aquiles del canidato Progresista es que es de izquierda, ahora habrá otro candidato más a la izquierda. En contraste, Petro parecerá menos extremo, lo que puede aprovechar para tratar de quitarse ese 'lastre'. Y si a Petro se le asocia con el Polo, y al Polo con corrupción, como también parece indicar esa encuesta, un candidato del Polo podría servirle de pararrayos al ex candidato presidencial.

Pero la entrada de Suárez también podría traer efectos negativos para Petro. Suárez es un excelente argumentador. Radical y claro en sus posturas de izquierda, puede ser un duro contrapunto para Petro, quien también tiene como uno de sus fuertes su habilidad en los debates. Con Suárez al frente, Petro tendrá un contendor que será difícil de opacar y que le quitará el monopolio de las ideas de izquierda. Y esta competencia será aún más dura porque, antes de salir del Polo, Petro y Suárez tuvieron grandes diferencias, incluyendo un duro rifirrafe cuando la Comisión de Ética del Polo sancionó a Iván Moreno. 

Pero el problema más grande para Petro puede estar en el origen de sus simpatizantes. En las encuestas buena parte de los que dicen que votarán por Petro también afirman que se sienten pertenecientes al Polo. Por eso, un candidato del Polo, y especialmente uno que no haya estado vinculado a la administración de Moreno, ni al cartel de la contratación, puede morderle parte de la intención de voto al candidato de Progresistas.

La pregunta es cuántos polistas son petristas porque no hay candidato, o si más bien los petristas siguen teniendo mucho poder dentro del Polo. La elección del candidato del Polo, el próximo martes, será el primer gran pulso entre las dos corrientes de la izquierda en Bogotá. Ese día se sabrá si los simpatizantes de Petro logran evitar que haya quórum. Si lo logran, el futuro del Polo podría estar más comprometido de lo que parece. Si no, la candidatura de Petro podría sufrir un golpe.

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