Cancillería recorta la atención de miles de colombianos en el exterior

Cancillería recorta la atención de miles de colombianos en el exterior
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“Su gobierno los defiende antes que nada", prometió el presidente Gustavo Petro a los colombianos en el exterior. "Antes que las mercancías, que los grandes capitales” dijo hace cuatro meses frente a una multitud colombiana en Queens, en Nueva York.

A pesar de las palabras del presidente, la Cancillería, liderada por Álvaro Leyva, expidió una circular interna que exige a los consulados requisitos imposibles si quieren hacer jornadas consulares por fuera de su sede física. La Silla Vacía tuvo acceso al documento, firmado por Fulvia Elvira Benavides, directora de Asuntos Migratorios, Consulares y Servicio al Ciudadano el 18 de enero. Citando falta de plata, pone nuevas exigencias a los llamados consulados móviles. La medida golpea los servicios consulares básicos de miles de colombianos en el exterior.

Sin estas jornadas, la comunidad colombiana por fuera de las grandes ciudades donde están los consulados físicos se enfrenta a la inoperancia de un sistema obsoleto, la falta de personal en el servicio consular y una Cancillería que hace oídos sordos a su planta de empleados.

Vivir a miles de kilómetros de un consulado

“En un país como Australia, por ejemplo, solo tenemos dos consulados –uno en Canberra y uno en Sídney–. Eso significa que para hacer un trámite un colombiano que viva en la costa oeste de ese país tendrá que volar seis horas para llegar al consulado” cuenta Francisco Burchardt, presidente de Semrex, el sindicato más grande de empleados de la Cancillería.

Para que los colombianos no tengan que emprender esos viajes, el servicio consular hace jornadas de consulados móviles dirigidos a los colombianos que no tengan acceso a las sedes físicas. Se trata de jornadas de tres o cuatro días en las que se mueven todos los recursos de la sede –impresoras, papeles, huelleros, computadores, etc.-- hacia otra ciudad dentro de su jurisdicción.

Desde diciembre del año pasado, la Cancillería les pidió a los cónsules que hicieran un plan de consulados móviles para este año según los nichos de colombianos de los que ellos tienen registro.

Por ejemplo, para el consulado de Roma –que responde también por los colombianos en Grecia, Malta, Chipre, San Marino, Albania y Kosovo– había planeado 14 consulados móviles en Atenas, Chipre y Malta a lo largo del 2023.

Ese plan, sin embargo, se canceló después de la circular interna que Cancillería envió a los consulados el miércoles pasado. La circular exige un mínimo de 30 trámites al día por funcionario para que se justifique la aprobación del consulado móvil aludiendo a “precisas instrucciones de austeridad en el gasto público”. 

Requisitos imposibles de Leyva

“Con esa circular a mí me toca cancelar los consulados móviles porque yo no puedo cumplir con 30 trámites al día con un sistema que no sirve” le dijo a La SIlla una funcionaria de un consulado en Italia, que pide mantenerse en el anonimato para dar más detalles. “Y cuando se quejen mis colombianos, me va a tocar decirles que vengan a la sede principal” dice.

El principal obstáculo para cumplir los requisitos es el sistema con el que funcionan los consulados, el Sistema de Información y Trámite para Atención al Ciudadano (Sitac).

“El Sitac es un tema que no se toma en serio cuando se habla de servicio exterior” cuenta Burchardt. Es un sistema que tiene más de 20 años y debe conectar a los 121 consulados en todo el mundo con el Palacio de San Carlos en Bogotá.

Este sistema se ha vuelto obsoleto para resolver los trámites de los al menos seis millones de colombianos que viven en el exterior. Según le confirmaron a La Silla dos funcionarios de consulados distintos –uno en Italia y otro en Estados Unidos– el sistema falla constantemente y obliga a los funcionarios a cerrar el consulado.

“Un trámite que yo haría en 20 minutos, como la emisión de un pasaporte, me toma por lo menos una hora” cuenta uno de los funcionarios que hablaron con La Silla, “y si me toca hacer algo más complicado, como el registro de un menor de edad, sé que me voy a demorar por lo menos tres horas”.

Según calculan en el Semrex, el sistema se cae como mínimo dos veces al mes. Algunas veces la caída dura días enteros de trabajo consular perdido, como ocurrió en diciembre en el consulado de Roma, que tuvo que cerrar porque las fallas del sistema.

“El lío es que cuando se cae, no tenemos especialistas en tiempo real que puedan arreglarlo en hora Asia o Europa. Entonces si el sistema se cae a las 8PM de Colombia y no lo arreglan hasta la mañana siguiente, perdemos un día completo de trabajo en los otros continentes” cuenta Burchardt.

Y más allá de las fallas en el software, el servicio consular también se queda corto en equipo humano que atienda los 121 consulados que tiene el país. En el servicio consular, Cancillería tiene 400 empleados de planta que tienen que responder por los seis millones de colombianos en el exterior.

Además, las políticas de austeridad del gobierno no deberían afectar al servicio consular que se sostiene por sí mismo en un 70 por ciento. “Cuando hay un consulado en donde hay suficiente población, el consulado se sostiene con los costos de los trámites consulares” cuenta Burchardt.

Esta publicación fue modificada de su versión original para incluir la respuesta de Cancillería. Según el ministerio, con la decisión de exigir estos requisitos se busca optimizar las atenciones y el gasto en el servicio consular. 

El Canciller no responde a los reclamos del servicio exterior

El Semrex, el sindicato más grande de Cancillería, solo ha tenido una reunión con el Canciller en seis meses para comunicarle las fallas humanas y de software del servicio consular.

“Nos recibió el 19 de agosto, le transmitimos nuestra inconformidad y el 23 le presentamos una propuesta técnica para resolver las fallas del sistema. Pero hasta ahora no hemos recibido ninguna respuesta desde su despacho” cuenta Burchardt.

Los que terminan perdiendo son los colombianos que conforman esa comunidad que envió al país una cifra récord de 10 mil millones de dólares el año pasado en remesas y se configuró como el segundo ingreso del país, después del petróleo. “Lo mínimo es que les diéramos un servicio óptimo a esos colombianos” concluye el presidente del sindicato. 

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