Captura de consejero y alcalde: terremoto en Córdoba que se siente en Palacio

Silla Caribe
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Carlos Correa (izquierda) y Marcos Daniel Pineda pertenecen al mismo grupo político conservador de Córdoba que por 12 años ha ganado las elecciones en Montería.

Carlos Correa es el primer alto consejero de Santos capturado. Con Marcos Daniel Pineda son reconocidos en Montería como los alcaldes que le cambiaron la cara a la ciudad.

Las capturas esta tarde del alto consejero presidencial para las regiones, Carlos Correa Escaf, y del alcalde de Montería, Marcos Daniel Pineda García, por casos de corrupción en Córdoba generan un terremoto político en ese departamento que se siente hasta la Casa de Nariño en Bogotá.

Por un lado, son un duro golpe a la imagen que ha querido mantener el presidente Juan Manuel Santos de que su gobierno ha estado blindado de escándalos de ese tipo, como argumentó a inicios de año en medio del ciclón de Odebrecht. Y por otro, impactan con fuerza en la poderosa casa política conservadora que tiene hace 10 años el poder en la Alcaldía de la capital cordobesa y que le ha modernizado.

Ambas capturas, según han dicho reportes de prensa locales, tendrían que ver con al menos 11 contratos para la construcción del coliseo Miguel ‘Happy’ Lora y la Villa Olímpica de Montería, que estaban entre las 24 investigaciones que priorizó la Fiscalía en Córdoba en su operación ‘Bolsillos de Cristal’.

El Coliseo se empezó a construir en 2011, a fines de la primera administración de Pineda, para los juegos nacionales de 2012, pero las obras se retrasaron y por eso la construcción siguió durante todo el mandato de Correa y solamente a mediados de este semestre la entregó Pineda, reelegido en 2015.

El contrato para remodelar la villa lo firmó la alcaldía de Correa en 2015 por 13 mil millones de pesos y las obras han ido avanzando. En mayo de este año el alcalde Pineda dijo que iban en un 70 por ciento de ejecución, pero que su costo total había subido a 20 mil millones de pesos.

Como por ahora la Fiscalía no ha dado declaraciones, no es claro qué pruebas tendría contra Correa y Pineda, pero dado que obtuvo una orden de captura contra ellos de un juez de control de garantías, la situación pinta grave. Y por eso empieza a tener efectos políticos, arrancando por la Casa de Nariño.

El golpe al Presidente

“En mi gobierno no hay un solo funcionario en la cárcel acusado y condenado por corrupción y yo espero que nos mantengamos así”, dijo Santos en febrero, cuando la Fiscalía comenzaba a investigar la financiación de esa corrupta multinacional a sus campañas.

Ese discurso recibe un duro golpe con la captura de Correa, pues es la primera vez en sus casi siete años de Gobierno que un alto funcionario de Palacio es detenido por un caso judicial. Además, no es un funcionario cualquiera, sino un político con buena imagen que ha ido ganando espacios en el Ejecutivo.

Después de haber sido alcalde de Montería como conservador entre 2012 y 2015 (y ganar el premio City Mayors Convention como mejor alcalde del mundo en 2014), Correa llegó al Gobierno como Viceministro de Agua, cuando Luis Felipe Henao era Ministro de esa cartera.

Solo cuatro meses después, en mayo, Santos lo posesionó como Alto Consejero para las Regiones, un cargo clave porque es el que está en contacto con alcaldes y gobernadores del país, le organiza las reuniones en las ciudades al mandatario, lo pone en contacto con gremios y sociedad civil, y está a cargo de los compromisos de Santos con departamentos.

Además de cumplir esas funciones, Correa fue vocero en las regiones de la pedagogía del Acuerdo de paz en la campaña del plebiscito.

“Nuestro querido amigo Carlos Correa no puede estar en un mejor sitio para el esfuerzo de lograr consolidar la paz (...), de hacer pedagogía, de ganar el plebiscito”, dijo Santos en la posesión de Correa como su consejero presidencial.

Por esa evidente cercanía, la captura puede golpear la ya alicaída imagen de Santos cuando pase el puente del día del padre, como ya muestran las primeras reacciones de opositores a Santos en redes sociales

El impacto local

Mientras la Casa de Nariño guarda silencio, en Córdoba había desconcierto porque, según dos políticos del departamento de grupos distintos, el ex alcalde no tenía manto de duda por su trabajo.

E impacta más en la región porque los políticos que más tienen nexos con los 50 capturados por la corrupción en el departamento son otros: el ex gobernador de Córdoba, Alejandro Lyons (prófugo), y los senadores Bernardo ‘el Ñoño’ Elías y Musa Besaile de La U.

El vuelo que había adquirido Carlos Correa por cuenta de su trabajo en Palacio, iba en que ya estaba sonando como un eventual candidato fuerte para la Gobernación.  

Ahora, su captura y la de su aliado Pineda golpean el corazón del conservatismo de Montería, del que ellos dos son cabezas junto con la senadora Nora García (madre de Marcos Daniel).

 

Las detenciones también podrían afectar al representante David Barguil, que hasta este año perteneció a ese grupo y se distanció por su posible aspiración al Senado, en la que competiría con la senadora García, pero que entre muchos monterianos y cordobeses sigue siendo parte del grupo que ayudó a hacer fuerte.

Marcos Daniel fue en 2008 el alcalde más joven del país, y venía de ser asesor del entonces concejal y ahora ministro de las TIC, David Luna; había trabajado para el Ministerio del Interior y Justicia durante varios años de los gobiernos de Álvaro Uribe y para su primera campaña se alió con su amigo David Barguil.

Contando con el apoyo de la casa conservadora de la que hace parte su mamá, Marcos Daniel llegó a la Alcaldía derrotando a los liberales de la casa del parapolítico Juan Manuel López, que llevaban décadas mandando en la Alcaldía.

Con 31 años y el 82 por ciento de aprobación, Marcos Daniel le cambió la cara a la capital cordobesa y La Silla lo calificó en 2009 como el Peñalosa de Montería, debido a la ola de obras que contrató para mejorar la ciudad.

Apoyado por el mismo grupo conservador de Barguil y Nora García, en reemplazo de Pineda llegó su amigo, Carlos Eduardo Correa, quien cuenta como máximo logro en su administración dejar contratado el 100 por ciento del alcantarillado de la ciudad.

También por su cuenta, tuvo poderosos aliados, como su suegro, William Salleg, dueño del Meridiano de Córdoba, el medio más influyente del departamento, y para llegar a la Alcaldía, tuvo el apoyo del clan Bechara, dueños de la Universidad del Sinú, y cuya hija y principal cabeza, Mara, adhirió a Correa en las elecciones locales de 2011.

Para los comicios de 2015, Pineda quería volver a repetir y tuvo el respaldo azul, el de La U y del vargasllerismo a través del alcalde de Barranquilla, Alejandro Char. Así ganó con 83 mil votos sobre sus contrincantes.

Ambos son reconocidos en el Córdoba político, incluso por sus adversarios, como los mandatarios que ayudaron a cambiarle la cara a Montería, que pasó de ser una ciudad estancada a convertirse en una urbe en desarrollo alrededor del recuperado río Sinú.

Todo ese brillo, sin embargo, hoy se opaca por cuenta de este golpe de la justicia que salpica los primeros círculos de Santos, mientras se demuestre su inocencia o culpabilidad.

 

 

 

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