Captura de Ramos torpedea alianza azul-uribista

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La orden de captura contra Luis Alfredo Ramos golpea al Centro Democrático y su posibilidad de aliarse con el Partido Conservador, justo cuando esa opción había revivido hoy con una estrategia llamada “operación cremallera”.

La orden de captura contra Luis Alfredo Ramos golpea al Centro Democrático y su posibilidad de aliarse con el Partido Conservador, justo cuando esa opción había revivido hoy con una estrategia llamada “operación cremallera”.

Como contó La Silla, Ramos era el candidato más fuerte para la consulta programada por el Centro Democrático y era el mejor punto de encuentro entre esas dos fuerzas. Había logrado llevarse a todo el conservatismo antioqueño al uribismo, después de haber limado asperezas con Fabio Valencia, y el anuncio de hoy de Hernán Andrade de que parte de su bancada no quería que impulsara la ponencia al referendo para la paz, que es clave para Santos, es una señal más de que su posición de que el conservatismo y los uribistas debían ir juntos a las próximas elecciones iba ganando fuerza entre los conservadores.

Pero después de la decisión de la Corte Suprema, esa opción se enreda.

Operación cremallera

La estrategia no es nueva, fue planteada hace unos seis meses y es liderada dentro del Partido Conservador por la precandidata presidencial Marta Lucía Ramírez. Pero esta mañana en una reunión de bancada azul fue retomada y será discutida el próximo martes en un encuentro del directorio ampliado. Se trata de la Operación Cremallera, que consiste en que los azules y el Centro Democrático del expresidente Álvaro Uribe presenten una única lista conjunta a las elecciones de Congreso en la que alternarían, como en una cremallera, un conservador y un uribista.

Un congresista conservador le detalló a La Silla que, además, la propuesta incluye un único candidato presidencial que sería del Centro Democrático pero cuya fórmula vicepresidencial vendría de las toldas azules.

La idea responde al dilema que viven los conservadores ad portas de comenzar una época electoral (en 2014 son las elecciones a Congreso y a Presidente) en la que ellos quedaron en un sánduche: entre Uribe, a quien son más cercanos ideológicamente; y Santos, quien está en el poder y les ha dado cuotas burocráticas, como por ejemplo, el Ministerio de Agricultura, tal y como lo ha contado La Silla.

Prueba de que la Operación Cremallera está calando en el Partido sería lo que han llamado los medios “la rebelión conservadora” que esta mañana, en la misma reunión en la que Marta Lucía Ramírez volvió a plantear su estrategia, se registró luego de que un grupo de congresistas azules le pidiera al senador de esa colectividad, Hernán Andrade, renunciar a la ponencia que debe presentar sobre el referendo para la paz de Santos.

El referendo para la paz -que permitiría cambiar la ley de participación ciudadana para permitir que el día de las elecciones coincida con el referendo para refrendar los acuerdos a los que llegue el Gobierno con las Farc en los diálogos de La Habana- es clave para el Presidente. El ponente de la propuesta en la Comisión Primera del Senado es el conservador Andrade y si él no le colabora al Gobierno en ese punto, el trámite de la iniciativa podría demorarse y si algo necesita el Gobierno es que esta se apruebe en tiempo express.

En esa misma reunión de hoy, los conservadores propusieron una moción de censura para la canciller María Ángela Holguín y revivieron la idea de una alianza con el Centro Democrático.

Es una idea que ya había sido rechazada por los conservadores, que anunciaron hace unas semanas que seguirían en la Unidad Nacional, pero que vuelve a revivir porque le resulta atractiva a muchos congresistas por un asunto de mera matemática electoral.

De acuerdo con los cálculos de algunos azules, una lista única al Congreso con los votos que aportaría Uribe les permitiría obtener una curul con 40 mi votos en cambio de los 60 mil que requerirían si van solos. Esto implica no solo una mayor garantía de volver al Capitolio sino también una campaña menos costosa.

En el Centro Democrático dicen que aún no han recibido oficialmente la propuesta de la Operación Cremallera de parte de los conservadores y que, en todo caso, en ese movimiento por ahora están concentrados en armar una lista propia y seguir con los talleres democráticos que dicta el expresidente por todo el país buscando adeptos.

De cualquier manera, en el Partido Conservador se lo están pensando y ya algunos tienen fijada su posición, pues esa colectividad está dividida entre quienes quieren irse con Uribe y quienes quieren permanecer en la Unidad Nacional de Santos y ayudarle en su reelección.

Por ejemplo, el representante por Bogotá Telésforo Pedraza (antiuribista, más cercano a Santos) le dijo a La Silla que no está de acuerdo con la propuesta, mucho menos teniendo en cuenta que viene de Martha Lucía Ramírez “una persona que no tiene ningún anclaje en el Partido Conservador. Lo que debe hacer el partido es presentarse con un programa propio a las elecciones”.

Además de la resistencia de Pedraza, la Operación Cremallera encontraría oposición en los congresistas Roberto Gerleín, Hernán Andrade, Lina Barrera, Miriam Paredes y Efraín Cepeda, quienes según algunas fuentes que conocen al partido son los legisladores mejor tratados por el Gobierno Santos en materia de burocracia.

De hecho, como lo contó La Silla hoy, el Gobierno publicó la hoja de vida de un político costeño cercano a Efraín Cepeda para ocupar la gerencia del ICA, que está a cargo de todos los temas sanitarios en el país. Se trata del veterinario Luis Humberto Martínez, que fue Secretario de Gobierno de Atlántico del conservador Carlos Rodado y del liberal Eduardo Verano (que fue apoyado por Cepeda).

En la orilla de los conservadores uribistas que querrían irse al Centro Democrático están los senadores José Darío Salazar y Liliana Rendón (ahijada política de Luis Alfredo Ramos y quien se está preparando para ser candidata a la gobernación de Antioquia en 2015) y la gran mayoría de representantes de ese partido en la Cámara, además de muchas de las bases azules.

El costo de la captura de Ramos

Si los conservadores se alían con el Centro Democrático conservarían las 8 cámaras y las diez curules del Senado que probablemente perderían si se van solos. Pero al mismo tiempo, si se da la alianza tendrían que asumir unos costos políticos pues se quedarían sin cuotas en este Gobierno y en los próximos cuatro años si Santos repite mandato. En todo caso, con la captura de Ramos esta posibilidad de una alianza entre conservadores y uribistas pierde mucha fuerza.

Por el lado de los uribistas, el anuncio de hoy patea el tablero para las presidenciales y les quita su principal barón electoral, por lo que Ramos era clave para el Centro Democrático. Sacó más de 800 mil votos a la Gobernación de Antioquia en 2007, es el único precandidato uribista con movimiento político propio, que tiene una maquinaria para poner candidatos en el Congreso.

Que Ramos esté en la cárcel quiere decir que no podría ir a reunirse con sus alcaldes y concejales, asistir a los talleres democráticos ni estar presente en las reuniones para definir la lista al Congreso, aunque un pupilo suyo, Andrés Julián Rendón, aparece como fijo en la lista a Senado.

Su captura le deja el camino libre a Francisco Santos para ser el más probable ganador de la consulta interna del Centro Democrático y le facilita la vida a Marta Lucía Ramírez, que quiere ser la candidata del partido Conservador y que está proponiendo la Operación Cremallera. A Santos también le cae como anillo al dedo, pues debilita aún más las opciones presidenciales de los uribistas.

La investigación a Ramos

La investigación preliminar que le abrió la Corte Suprema hace dos años y medio iba avanzando en medio del hermetismo. Como contó La Silla, la investigación partió de las declaraciones del ‘Tuso Sierra’, quien dijo que Ramos recibió dinero de la Oficina de Envigado durante una reunión en una tienda de Medellín.

Además, la condena contra otro político conservador antioqueño, el exsenador Óscar Suárez Mira, dejó a Ramos mal parado. En la sentencia contra Suárez, la Corte Suprema dijo que éste se habría reunido con un financiador de paramilitares llamado Albeiro Quintero, y que en esa reunión habían estado otros políticos conservadores, incluyendo a Ramos.

Ramos, además, había liderado un grupo político que tiene varias personas condenadas por parapolítica. Equipo Colombia fue el partido que creó en los años noventa, y por el que llegó al Senado en 2002 y a la Gobernación de Antioquia en 2007. Para 2006 se alió con los costeños de Alas y crearon Alas - Equipo Colombia, que terminó mermado por parapolítica.

Algunos golpes fueron por Alas, como la condena de Álvaro Araújo. Pero otras afectaron directamente al equipo de Ramos.

De sus tres fórmulas para la Cámara en 2002, uno, Antonio Valencia Duque, fue condenado por parapolítica en 2008, tras ser señalado por los jefes paras ‘HH’ y ‘El Alemán’ de haber hecho parte de su estructura política en el Urabá. Otro, el parlamentario andino Óscar Arboleda, está siendo investigado por la Corte por la reunión en la que estuvieron Suárez y Ramos.

Arboleda también tuvo el apoyo de Ramos para repetir en la Cámara en 2006 y para llegar al parlamento andino en 2010 y Valencia también lo tuvo para saltar al senado en 2006.

Otro de sus cuatro senadores de ese momento fue Óscar Suárez Mira. Luego Suárez se separó de Ramos, y su hermana Olga llegó al Senado con un grupo político autónomo.

Ramos, quien salió de la Gobernación con una excelente imagen que se mantuvo a pesar de las denuncias de Sergio Fajardo y su Libro Blanco, había sobrevivido esta debacle de su partido sin mayores inconvenientes.

Pero ahora, si termina con prisión preventiva, revive en la agenda pública el fenómeno de la parapolítica, que golpea especialmente al Centro Democrático, y además, este movimiento se queda sin su candidato más opcionado para las presidenciales del 2014.

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