Caso de Depp vs Heard: lo que las feministas pueden aprender

Caso de Depp vs Heard: lo que las feministas pueden aprender
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Ayer un juez civil de Estados Unidos declaró responsables a los actores y exesposos Johnny Depp y Amber Heard por difamación, luego de que él denunciara afectaciones a su carrera por una columna en la que ella dijo que representaba a las víctimas de violencia de género. El jurado dijo que Depp había sido el más afectado por lo que Heard tendrá que pagar una multa de 15 millones de dólares, mientras Depp una de solo 2 millones.

El juicio, uno de los más mediáticos en los últimos años, impacta al movimiento #MeToo –con el que las mujeres denuncian públicamente a sus presuntos agresores–. En Colombia, donde las denuncias de mujeres por violencia de género también se han presentado, aterriza en una discusión sobre cuáles son los riesgos de cubrirlas como un show mediático y que el exista un efecto boomerang que aumente el descrédito a las denuncias por violencia de género.

El caso Johnny Depp vs. Amber Heard

En 2018 Amber Heard publicó una columna de opinión en la que se describió a sí misma como “la representación del abuso sexual”. Fue en pleno auge del movimiento #MeToo, que empezó con las denuncias de varias mujeres por abuso y acoso sexual por parte del productor Harvey Weinstein, y que terminó llevando a cientos de famosas al rededor del mundo a que contaran sus propios casos de violencia de género.

Desde la separación de los actores, en 2015, Heard pidió una orden de restricción contra Depp por diversas agresiones cuando estuvieron juntos. Y aunque en su columna no se refirió directamente al actor, en 2019 él la demandó por 50 millones de dólares por las afectaciones económicas que la columna tuvo en su carrera. Por ejemplo, en 2020 le cancelaron un papel que tenía en una de las películas de la saga Animales Fantásticos.

El juicio civil por difamación, que empezó este año y duró seis semanas, se convirtió en un relato sobre las agresiones que ambos sufrieron y que cometieron en la intimidad. Heard acusó a Deep de haberla golpeado y dijo que la había violado, incluso en una ocasión con una botella. Depp negó esas acusaciones y en cambio dijo que ella le había lanzado una botella de vidrio que le cortó un pedazo de dedo y que se hizo popó en su cama.

Durante el juicio en Los Ángeles, que fue televisado y seguido con obsesión por redes sociales y medios de comunicación. Los apoyos a Deep y a Heard dividieron a hombres y mujeres, feministas y sus detractores, en una guerras de hashtags #JusticeForJohnnyDepp vs. #IStandWithAmber.

Como este no se trató de un proceso penal sobre violencia de género, no se tuvieron en cuenta los parámetros y recomendaciones para ese tipo de casos. Estos incluyen, por ejemplo, que la mujer no puede enfrentarse en un careo con su presunto agresor, como sucedió, y que el testimonio de agresión por parte de la víctima se considera como prueba válida. 

Finalmente los jurados –un grupo de ciudadanos a los que los actores tuvieron que convencer con sus testimonios– determinaron que ambos tenían responsabilidad, pero que Depp había sido el más afectado civilmente. Participar en el Me Too le costó a Heard una millonada que hoy dice que no tiene cómo pagar.

Cómo aterriza la discusión en el movimiento feminista

El desenlace del juicio, en el que Heard aparece como la perdedora porque tuvo que pagar más, subraya los riesgos de la utilización del escrache y los testimonios públicos señalando a hombres de violencia de género.

  • El riesgo de exponer a víctimas imperfectas

Por el testimonio de Depp de que Heard hizo popó en su cama surgió el hashtag #MePoo que sometía a una burla cruel a todo el movimiento de denuncia, y varias personas justificaron descreer de los testimonios de violencia de Heard. No solo los seguidores de Depp permanecieron fuera del juzgado apoyándolo, sino que algunos medios de comunicación tomaron partido y deslegitimaron completamente las denuncias de la actriz.

Varias feministas, por su parte, respondieron con el numeral #IStandWithAmber, tratando de demostrar que sus acciones no disminuían que había sido agredida y que ella está metida en un entramado de discriminación estructural.

De hecho, la misma terapeuta de la pareja declaró durante el juicio que ambos “habían caído en un círculo de abuso”. Es decir, fueron víctimas y victimarios. Y aunque por ser civil este juicio no dio un veredicto sobre esos hechos, sí existen pruebas –audios, videos y fotos– de las agresiones.

“En este caso se ha incorporado a Amber en el estereotipo de la mala mujer. Lo que hicieron fue ubicar a Amber como la única agresora y fortalecer el estereotipo de que es la mujer la que miente”, explica Cristina Rosero, abogada y consultora legal del Centro de Derechos Reproductivos.

  • El MeToo no ha superado las asimetrías de género

La diferencia entre ambos actores es enorme. Mientras Heard empezó su carrera en 2004 y saltó a la fama solo en 2012, Depp hizo su primera película en 1984 y es uno de los actores más elogiados y premiados de Hollywood.

La diferencia en el poder y el reconocimiento quedó en evidencia en los estrados judiciales. Depp tenía a un equipo de comunicaciones, que lo ha acompañado por años, y que produjo contenido a favor del actor. Y sus seguidores convirtieron las redes sociales en una "máquina de odio", como lo explica este reporte del NY Times. Y aunque para Heard hubo una estrategia similar su éxito fue menor.

De hecho, a pesar de las pruebas y del veredicto del juzgado que les asigna responsabilidad a ambos, hace poco se confirmó el estreno de la última película del actor.

Mientras que ya existe una petición firmada por más de 4 millones de personas para que a ella la saquen de Aquaman 2. Las personas más cercanas a Heard dijeron a medios internacionales que “no hay vuelta atrás para ella en Hollywood”.

El efecto boomerang contra el feminismo de denuncia

Para Fernanda Vanegas, experta en derechos de las mujeres y consultora de ONU Mujeres y el Banco Mundial en esos temas, la reflexión principal de este caso es que “cada paso que se da hacia adelante siempre está en riesgo de retroceso”, refiriéndose a la conquista de las feministas de empoderar por años a muchas mujeres para denunciar.

Hace parte de una narrativa que cada vez toma más fuerza en Estados Unidos, como también está pasando con la posible caída de la sentencia que despenalizó el aborto hace 70 años en ese país. Y es sobre todo un golpe al discurso de los derechos de las mujeres, que en todo caso lleva vigente más años que en otros países del mundo

Lo cierto es que el #MeToo logró mostrar un problema estructural, pero se devolvió como un boomerang para un movimiento que ya estaba agrietado. Vanegas describe la situación diciendo que “si los ataques en redes fueron piedras al muro de la casa, este caso fue una bomba”. Y que por eso las feministas deberían hacer un alto en el camino para explicar mejor sus estrategias e impulsarlas con más fuerza.

Por un lado, lo que pasó con el juicio empoderó el discurso antifeminista. El veredicto y las pruebas del caso crearon la idea de que Heard era la única agresora y que su contrademanda del doble de dinero del que le estaba pidiendo a ella Depp era para aprovecharse de él.

Por otro, reafirmó para las feministas que el cambio tiene que ser estructural y que hay que seguir denunciando. “El movimiento sigue muy vivo y no le van a afectar este tipo de cosas. Pero puede propiciar una conversación, porque por ahora se han reforzado los estereotipos de género”, dice Rosero. 

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