Cauca muestra los dientes y Duque responde con mano dura

Silla Sur
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Ministro de Defensa en consejo de seguridad en Popayán

Las dos recientes confrontaciones entre la fuerza pública y campesinos en el sur del Cauca pusieron en evidencia la existencia de una bomba social que podría explotar en cualquier momento.

Las asonadas en Argelia y Patía, en el Cauca, y la respuesta del Gobierno del lunes por la noche al anunciar una intervención militar y capturas masivas de los culpables, muchos de ellos campesinos, muestran el tono de la tirante relación que muy posiblemente habrá en los próximos cuatro años entre la administración de Iván Duque y los cocaleros de la región.

 

En el trasfondo de esto está, por el lado de los campesinos, una olla a presión cuyos ingredientes son: la histórica ausencia estatal en el sur del departamento, una ruta de coca que disputan disidencias, el ELN y grupos narcotraficantes con nexos con extranjeros; y las fallas de un acuerdo de sustitución que no han aterrizado en la región.

Y por el lado de Duque: la idea de su Gobierno de legalidad y de mano dura sobre la protesta social, que en varias declaraciones ha dejado clara el ministro de Defensa Guillermo Botero, que incluso propuso reglamentar ésta última.

Las asonadas y la respuesta

Según las fuerzas militares, el viernes 19 de octubre al menos unas 500 personas retuvieron en Argelia a 60 soldados que realizaban un operativo en contra de una cocina de pasta de coca, para evitar la incautación de la mercancía.

Dos días después, también según versión oficial, el 21 de octubre, al menos unas 80 personas evitaron la captura de un presunto integrante del ELN, Didier Calvache Vásquez, alias Conejo, en la vereda El Pital de Patía.

Para evitar la captura las personas habrían rociado gasolina y atacado con palos, piedras y machetes al carro en el que se transportaban los militares.

”No había líderes sociales sino delincuentes”

Guillermo Botero, ministro de Defensa

Tras un consejo de seguridad del lunes en Popayán, el Ministro de Defensa Botero dijo que en esas asonadas “no había líderes sociales, sino delincuentes, personas que incurrieron por lo menos en cinco delitos penales, entre ellos unos agravados como secuestro extorsivo y terrorismo”.

Advirtió que al menos seis personas en Argelia y diez en Patía serán capturados en los próximos días -en operativos que arrancaron ayer- y que esos hechos responden a “una estrategia delincuencial de unas economías criminales” que las fuerzas militares van a combatir.

Estos anuncios tienen en zozobra a los campesinos de Argelia y a los de Patía que no quisieron hablar en micrófonos justamente por los anuncios de Botero.

En lo que coinciden cinco fuentes, entre funcionarios públicos y líderes sociales, con las que hablamos por aparte, es que este anuncio de fortalecer los operativos puede terminar desencadenando más episodios como los vividos este fin de semana.

La razón es que la realidad es mucho más compleja de lo que dice el Ministro. En terreno, las lógicas de los cultivos ilícitos abarcan mucho más que la criminalidad.

El olvido estatal y la relación con los ilegales

Tanto Argelia como Patía son dos municipios del sur de Cauca que, para empezar, han padecido un histórico olvido estatal que no sólo ha hecho malvivir a sus habitantes (Argelia tiene 26 mil y Patía 36 mil), sino que ha terminado generando que muchos de ellos creen unos lazos y legitimen actores armados ilegales que por años han administrado justicia y han hecho las veces de ‘Estado’ para muchos.

Ese olvido estatal se evidencia en que las vías destapadas de la zona rural de Argelia han sido hechas por las mismas Juntas de Acción Comunal, que las financian con parte de las ganancias de la coca.

”El 96% de la economía en Argelia es la coca”

Fuente gubernamental

Las veredas de ambos municipios no tienen acueducto, tampoco colegios en buenas condiciones -muchas aulas han sido construidas por la comunidad- ni tampoco tienen puestos de salud.

Las economías ilegales, del narcotráfico sobre todo, han estado presentes en ambos lugares y hoy son objeto de un conflicto que amenaza con subir como la espuma.

Argelia y Patía comprenden parte de la ruta del narcotráfico del río Micay por el sur del departamento que lleva hacia el Pacífico (la otra ruta es el corredor que va hasta la zona del Naya en Valle y pasa por el norte del Cauca).

Específicamente en la zona del sur del Cauca ha sido clave “la presencia dominante” del frente José María Becerra del ELN y también están tratando de llegar algunas disidencias de las Farc del antiguo frente 60, según nos dijo una alta fuente gubernamental que estuvo lunes en el consejo de seguridad.  

Según una versión de las autoridades recogida por El Tiempo, la vereda Los Picos de Argelia, que fue donde ocurrieron los hechos, es controlada por Pedro Luis Zuleta, alias el Inválido, que sería exintegrante de las Farc (aunque tres fuentes en terreno nos dijeron no haber visto nunca allá a ese personaje), además de ELN y carteles mexicanos que están intentando ingresar a la zona.

Según el diputado de Cauca Jonathan Patiño, del Partido Verde e integrante de Marcha Patriótica y de la Asociación de Campesinos de Argelia (Ascamta), la más fuerte de la zona, los campesinos involucrados en la asonada allá no son delincuentes.

”No hubo confrontaciones ni peleas”

Jonathan Patiño, diputado

Patiño nos dijo que los campesinos reaccionaron así para evitar capturas de personas que se encontraban en las cocinas y no para evitar la incautación de la droga.

“No hubo confrontaciones, peleas, ni retuvieron a ninguna persona. Lo que pasó fue que sacaron a los policías hasta el casco urbano”, nos dijo el Diputado.

Una reacción que encuentra explicación en que la única fuente de ingresos de esos campesinos es la coca y por eso su lógica es defenderla hasta tanto no lleguen otras alternativas económicas.

“Es una zona que vive hace muchos años en la ilegalidad. Calculamos que el 96 por ciento de la economía en Argelia se sustenta en la coca y ellos han tenido los referentes de autoridad en la guerrilla o en quien les cuide la economía ilegal”, nos dijo una alta fuente estatal que conoce del tema.

Hasta hace poco fue un negocio controlado por el frente 60 de las Farc, pero, con su salida, quedó a manos de los campesinos que la comercializan con carteles.

Según ha dicho el secretario de Gobierno del Cauca, Ricardo Cifuentes, a esa zona están llegando carteles mexicanos que son los que estarían comprando la coca y el ELN ha intentado entrar a esa zona central de Argelia, aunque no lo ha logrado.

De hecho, en julio aparecieron ocho cuerpos en las afueras del casco urbano, y, según nos dijeron fuentes en terreno en ese momento, todo apuntaba a que era una ‘advertencia’ del ELN para entrar en la zona.

A esto se suma que allí haría presencia el frente Stiven González, una disidencia de las Farc que nació en Policarpa, Nariño y que, como hemos contado en historias recientes, estaría tendiendo nexos con Gentil Duarte, el disidente del Sur que quiere revivir el proyecto guerrillero y que lidera la única disidencia que reconoce la Farc.

Pero según nos dijeron las tres fuentes con las que hablamos en terreno, en la zona conocida como El Plateado, en la Argelia rural, aún no hay una disputa por el control del territorio.

Por eso es que el alcalde de Argelia, Diego Aguilar, pide una atención inmediata al municipio con alternativas a las economías ilegales e inversión social, antes de que la violencia crezca.

El concejal de Argelia, Disney Ulises Gallardo, que conoce la problemática de la región y ha impulsado el programa de sustitución de cultivos (Pnis) en el municipio, detalló que justamente este tema de la sustitución es otro de los ingredientes del conflicto social.

”Hasta que no haya avance en Pnis, no van a dejar erradicar”

Concejal de Argelia

“La posición de los campesinos es que ante tanto no haya un avance en los Pnis, no van a dejar ingresar a las fuerzas militares para erradicar, fumigar o hacer operativos”, le dijo el Concejal a La Silla. “La gente blinda el territorio porque no tienen otra alternativa económica y para presionar por el cumplimiento de los acuerdos de sustitución”.

El problema es que el Pnis allí no sólo no avanza, sino que además está parado por orden de Duque (Argelia es el segundo municipio con más coca del Cauca, luego de El Tambo, con 1.956 hectáreas).

Según nos dijo el coordinador del Pnis en Cauca, Luis Gabriel Rojas, el acuerdo colectivo, en el que los cocaleros manifiestan su intención de ingresar al programa, apenas se firmó en marzo con 11.400 familias y por la orden presidencial de no hacer vinculaciones individuales al programa, no han avanzado.

En cuanto a Patía, aunque sufren la misma violencia, ésta tiene allí algunas particularidades y además no viven tan fuerte el problema de la sustitución (hay apenas 350 hectáreas de coca y funciona más bien como parte de la ruta de la droga).

La zona donde ocurrieron los hechos que es cercana al Tambo (el municipio con más cultivos de coca del departamento con 6.661 hectáreas) fue controlada hasta hace poco por el frente octavo de las Farc, y no había una presencia histórica del ELN.

Pero lo ocurrido muestra que el ELN estaría entrando a la zona, según nos dijo el alcalde, Francisco Arias.

La Silla no pudo hablar con fuentes en terreno de allá más allá de la gubernamental, porque según nos dijo un periodista de la región temen hablar por el contexto en el que viven.

El Gobierno se reafirma frente a la protesta social y la tensión crece

Con su reacción de mano dura, el Gobierno se reafirma en las posiciones que frente a la protesta social ya había dejado ver el jefe de la cartera de Defensa. Sin embargo, esta vez lo hace con la particularidad de que ya son varios los sectores sociales manifestando molestias en las regiones y el asunto podría terminar calentándose aún más.

La molestia de los campesinos cocaleros no es exclusiva del Cauca. Como contamos la semana pasada, en otras zonas productoras como Catatumbo y Caquetá ya estaban movilizándose en contra del Gobierno.

Incluso, mientras el fin de semana ocurrían las asonadas, en Popayán corrían rumores de un posible bloqueo en la Panamericana por parte de estos grupos sociales de campesinos, indígenas y estudiantes (que vienen liderando sus propias manifestaciones).

Mientras, por ahora, el Gobierno responde como se preveía, la tensión permanece.

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