Char deja al Equipo por Colombia dividido sobre la entrada del uribismo

Char deja al Equipo por Colombia dividido sobre la entrada del uribismo
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"No estoy de acuerdo con la llegada del candidato del Centro Democrático a esta coalición". En su primera entrevista como candidato de centro-derecha de la coalición Equipo por Colombia el exalcalde de Barranquilla, Alex Char, le cerró las puertas al candidato de Uribe, Oscar Iván Zuluaga. Una declaración, en una entrevista a María Isabel Rueda en El Tiempo, que también agitó las aguas de la alianza de exgobernadores y exalcaldes.

El No a Zuluaga de Char dejó en tablas las posiciones dentro del grupo de políticos de centroderecha en torno a recibir al candidato uribista, quien desde que ganó la aspiración del partido en noviembre, buscó aterrizar en esa alianza. Ese acercamiento parecía cada vez más posible, por el cabildeo del partido Conservador y un cambio de postura de Enrique Peñalosa. Pero sorpresivamente Char, un aliado de vieja data del uribismo, deja el tablero con tres integrantes a favor y tres en contra de aceptar al Centro Democrático.

Un empate que se definirá este jueves, según le dijeron dos de las campañas de la coalición a La Silla, en una reunión de los integrantes donde decidirán el futuro de Zuluaga en esa coalición. De las campañas consultadas, todos dijeron que las posturas podían cambiar. "Nada está decidido aún", dijo Dilian Francisca Toro, directora de La U, uno de los partidos de esa alianza.

En papel Zuluaga tiene un mes antes de que pueda entrar formalmente a una coalición, según los tiempos estipulados por el Consejo Nacional Electoral. Pero la dificultad para conseguir un tiquete de entrada a la coalición contrasta con la invitación que hizo hoy el Equipo por Colombia al Mira, un partido cristiano, para "seguir proponiendo soluciones a los problemas de los colombianos". Su entrada será confirmada en la reunión de pasado mañana.

Mientras tanto, el candidato del uribismo está a la espera de una decisión, a pesar de un intenso cabildeo en el que, según tres fuentes, ha participado directamente el presidente Iván Duque buscando abrirle espacio a Zuluaga.

Dentro del Centro Democrático varias voces dicen que no están "en pánico", como dice el ex senador Everth Bustamante, de la campaña de Zuluaga. Sin embargo, ya algunos proponen otras posibles alianzas, que, en este punto, serían difíciles de sacar adelante.

La centro derecha pone al uribismo en lista de espera

La declaración de Char fue todo un golpe mediático y político. Por un lado, 24 horas antes, la Registraduría había anunciado que él y sus compañeros de alianza, Juan Carlos Echeverry y Federico Gutiérrez tenían el aval por firmas, siendo Char el que más recogió con 2.5 millones de firmas. Y su entrevista en El Tiempo de esta mañana fue su estreno como aspirante presidencial en firme.

Y por el otro, porque dentro del uribismo y la campaña de Zuluaga no se esperaba un rechazo público, porque Char no lo había hecho. "No entendemos por qué dice él que polarizamos", nos dijo Bustamante, compromisario de la campaña de Zuluaga.

La casa Char tiene una estrecha relación con Álvaro Uribe, padrino político de Zuluaga y del presidente Iván Duque. Éste a su vez es cercano a Alex: además de ofrecerle puestos en el gabinete una vez Char salió de la Alcaldía en 2019, le dio cuotas propias en el gabinete, como lo fue en su momento la exmintic, Karen Abudinen.

Según nos dijeron dos fuentes enteradas (una de Cambio Radical del ala charista y otra dentro del Equipo por Colombia), Char no había hablado en las reuniones de la coalición de la entrada de Zuluaga.

¿Qué cambió en Char? Las siete fuentes consultadas, incluida una charista, dijeron que su opinión, como las demás de los aspirantes, es personal y que la decisión final la tomarán en conjunto.

"Soy respetuoso de la decisión del grupo", dijo Char a El Tiempo.

Sus declaraciones mostraron que existen, de todos modos, dos grupos en un equipo que se había mostrado unido hasta el momento.

Al No de Char se suman los de Toro, la baronesa electoral de La U y de Echeverry, el exministro de Hacienda del primer gobierno de Juan Manuel Santos. La postura de los tres es similar: tener al uribismo en tarima, en estos momentos, generaría un peso innecesario para una coalición que busca no mostrarse como de extremos.

"El objetivo nuestro es trabajar por temas de país y sobre todo no polarizar", dijo Toro a La Silla. "Y la entrada de Oscar Iván puede hacer eso". En un tono similar habló Echeverry: "lo aprecio, pero creo que debemos competir con él en primera vuelta".

Es una jugada que, de todos modos, resulta compleja en la realidad electoral. El uribismo dice tener 2 millones de votos, un case electoral que hasta ahora ninguno de los aspirantes de la coalición tiene asegurados.

"Los votos del Centro Democrático claro que son atractivos", señaló Toro. "Pero cada cual saldrá a ganar y ese tema es uno de los factores que discutiremos (con los otros en la coalición el jueves)".

Justamente en la campaña de Gutiérrez, exalcalde de Medellín y también candidato por firmas, consideran que los votos del uribismo sirven para tener una coalición fuerte. Más aún cuando el mismo día medirán fuerza electoral en las consultas los aspirantes de centro-derecha (Equipo por Colombia), la centro-izquierda (Centro Esperanza) y la izquierda (Pacto Histórico de Gustavo Petro).

Los votos uribistas y poder sumar a más fuerzas que le hagan peso a la aspiración de Petro, son las razones que desde la campaña de Fico nos dieron para justificar su apoyo al candidato del Centro Democrático.

"Lo más importante es el futuro de Colombia y no las ambiciones políticas personales", dijo Gutiérrez en una declaración pública. Él, de todos modos, es visto por un sector uribista como "un gallo tapado" del Centro Democrático por si la aspiración de Zuluaga no cuaja del todo.

Esa idea de sumar fuerzas similares la comparte el senador y candidato por los conservadores, David Barguil, uno de los congresistas más cercanos a Palacio y con puentes con el uribismo. Su postura no sorprendió al grupo, ya que desde diciembre el Directorio Conservador ha venido pidiendo pista para Zuluaga en la coalición.

A favor de Zuluaga también se sumó a última hora Enrique Peñalosa, quien cambió la postura que había defendido hace solo unas semanas. El exalcalde de Bogotá no completó las firmas para inscribir su aspiración y está a la espera de un aval de La U, que dirige Toro. "Nosotros tenemos que ver cómo sumamos, cómo crecemos, cómo nos fortalecemos", dice ahora Peñalosa en Caracol Radio.

Su postura en noviembre era distinta: "En este momento hay demasiada polarización en Colombia. Lo ideal sería hacer una coalición donde no hubiera participación de grupos que generen tanta resistencia", le respondió a El Colombiano una pregunta sobre la llegada de Zuluaga. Además, su nueva posición se contraría con la de Toro, quien de todos modos nos dijo que esa declaración no le impide seguir peleando por el aval del Partido.

Mientras tanto, en el uribismo, la sorpresa de la división de la coalición ha sido recibida con cautela y buenos modales, a la espera de una decisión favorable. Además, algunos ya piensan en un plan b.

Duque hace fuerza por Zuluaga

El equipo de campaña de Zuluaga está pendiente de tener una reunión en las próximas horas para revisar la situación. Uno de sus miembros, el exsenador uribista, Everth Bustamante, indicó que además revisan posibilidades para entrar a la coalición y que ésta sea más amplia.

"No debe haber vetos, sino una discusión abierta de cara al país", dijo Bustamante. "Zuluaga estará en una coalición en marzo", dijo con optimismo el senador Ernesto Macías, uno de los duquistas del Centro Democrático.

El apoyo a que Zuluaga entre se extendería hasta la Casa de Nariño. Según tres fuentes enteradas (un congresista uribista, un directivo del partido y una fuente de Equipo por Colombia) el presidente habría pedido a políticos de esa coalición un cupo para Zuluaga. De todos modos, en las campañas consultadas nos negaron esta versión.

"Está por definirse con quién y cuáles", dijo Macías. "Una coalición sin el Centro Democrático está condenada al fracaso", dijo el representante Gabriel Vallejo. "Y viceversa: la candidatura de Zuluaga necesita sí o sí llegar a una coalición para enfrentar el populismo".

Dentro del partido hay quienes consideran, como Macías, que el uribismo es necesario para la coalición de centro-derecha si quiere sumar y tener con qué pisar fuerte para la primera vuelta.

Sin embargo, esta apuesta los enfrenta a la posibilidad de quedarse por fuera de la alianza hasta después de las consultas de marzo. Si esto sucede el uribismo tendrá que enfrentar el dilema de tener que hacer una adhesión antes de primera vuelta o arriesgarse a dividir el bloque de la derecha con el nombre de Zuluaga y del candidato del Equipo por Colombia en el mismo tarjetón.

"Por eso proponemos apertura y unión en la coalición donde están gente que queremos mucho como Fico y Char donde existe una relación duradera", dijo el representante paisa Juan Espinal, del grupo de la senadora Paola Holguín, quien ha hecho guiños a los dos exalcaldes para unir fuerzas en marzo.

Otros piensan en planes alternos. "Respetamos y valoramos el esfuerzo de quienes integran la coalición pero eso no significa que haya límite en la coalición", dice Bustamente.

Puntualmente, al movimiento Salvación Nacional (que revivió su personería jurídica) del inmolado Álvaro Gómez Hurtado y partidos cristianos como Mira o Colombia Justa Libres. Así mismo, dos directivos uribistas, por aparte, hablaron de intentos "a motu propio" de tender puentes con políticos cristianos y hasta con el exalcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández.

Son posibilidades que, por ahora, no han cuajado y tienen pocos visos de que lo hagan. Por ejemplo, Hernández ya dijo que llegará solo a primera vuelta. Y los cristianos del Mira hoy recibieron la oferta de todo el Equipo por Colombia -en un comunicado firmado por los seis integrantes- de entrar a esa alianza, donde podrían pujar porque llegue Zuluaga.

Más allá de las conjeturas será el jueves que se destape el camino para Zuluaga. A pesar de marcar bien en las encuestas llega con la pesada carga del descenso del uribismo que lo tiene ya, antes de las definiciones, como el último escogido del Equipo de la centro derecha. 

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