Cinco luchas internas del partido Verde en las elecciones regionales

Cinco luchas internas del partido Verde en las elecciones regionales
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El partido Verde está en un bucle de peleas internas. Desde las elecciones pasadas no ha logrado la unión entre las facciones que lo integran, un ala más de izquierda, cercana al gobierno Petro, y otra de centro. Eso se refleja en su liderazgo. Tiene tres copresidentes, uno muy poderoso, Carlos Ramón González, que sueña con un largo periodo de gobiernos progresistas en el que el partido Verde es un elemento más, y Antonio Navarro y Antanas Mockus, que buscan posicionar el Verde como fuerza política propia de centro.

Además de esta división, en 2023 se medirán con su pasado exitoso. En 2019 el partido Verde fue uno de los grandes ganadores de las elecciones regionales. Consiguieron alcaldías en Bogotá, Cali, Cúcuta y Manizales. Se ganaron también la gobernación de Boyacá, y coavalaron a los candidatos que llegaron a las gobernaciones de Antioquia, Córdoba, Magdalena y Caldas. Sin contar su éxito en concejos, donde el partido pasó de 1,3 millones de votos en 2015 a 1,8 en 2019.

Pero repetir ese éxito será difícil. No solo por la mala imagen de gobernantes muy visibles, como Claudia López, Jorge Iván Ospina y Carlos Marín de Manizales. También porque las tensiones internas fundamentales crean conflictos que no se han solucionado en varias regiones estratégicas para el partido.

Así se ven estas tensiones en cinco en plazas clave para la Alianza Verde:

1. En Bogotá: entre un candidato propio o una alianza con el petrismo

El Verde tiene el reto inicial de elegir a un candidato y evaluar qué tan fuerte es para enfrentarse al petrismo o unirse a él. Según dice Antonio Navarro están evaluando si hacen consenso, encuesta o consulta popular. “Aún no se ha decidido cuál de ellas usar”, asegura.

“El partido debe tener una candidatura única. Es inconcebible que no nos vayamos en conjunto. Eso no es lógico, no permite medir nuestra fuerza”, dice el concejal Julián Rodríguez Sastoque, quien es delegado de la alcaldesa López en el directorio nacional del Verde. En la misma línea, el presidente del partido Antonio Navarro le dijo a la Silla que en Bogotá, por ejemplo, sí debe haber una candidatura propia del Verde.

Pero Carlos Ramón González, el otro presidente, mucho más cercano a Petro, ha venido trabajando por conformar un frente amplio. Y en esa cruzada lo acompañan figuras como el senador Inti Asprilla y la representante Katherine Miranda, la más votada en la ciudad.

El pulso entre estas dos tendencias se medirá con la fuerza de sus respectivos precandidatos. El exgobernador de Boyacá Carlos Amaya es el candidato del ala claudista. Tiene la ventaja de haberse medido en la consulta del centro de las presidenciales, donde sacó 116 mil votos en Bogotá.

Luego aspiran los concejales verdes María Fernanda Rojas, Lucía Bastidas, Diego Cancino, Martín Rivera y Luis Carlos Leal, quienes son menos conocidos. Especialmente los que promueven acercarse más al Pacto Histórico, como Cancino y Leal.

Detrás de este pulso hay un enfrentamiento de líderes nacionales poderosos. La posibilidad de unión se rompe por la relación tensa que tienen la alcaldesa Claudia López, líder del Verde, y el presidente Gustavo Petro, jefe del Pacto. No han podido conciliar sus diferencias sobre el metro de Bogotá, y el petrismo le hace una férrea oposición a la mandataria en prácticamente todas sus banderas. Una que además es apoyada por algunos verdes.

La facción claudista, y más de centro, ya le está apostando a la candidatura de Amaya , quien ha dejado ver sus diferencias con Petro y quiebra la posibilidad de una alianza con el petrismo. La unión también se hace inviable ante la posible candidatura de Gustavo Bolívar, a quien el ala claudista no apoyaría por las críticas constantes que le lanza a López. Por ahora el único candidato bisagra es Guillermo Alfonso Jaramillo, exsecretario de Petro, que no es muy visible.

2. En Medellín: entre el centro o el quinterismo

El aval del partido Verde en Medellín se lo disputan dos concejales que han estado en polos opuestos frente a la administración de Daniel Quintero.

Uno es Daniel Duque, opositor acérrimo, y cercano a figuras nacionales del partido como Claudia López y Angélica Lozano. El otro es Jaime Cuartas, que hace parte de la coalición de Quintero y tiene cuotas en la administración. Cuartas ha hecho campaña junto a León Fredy Muñoz, exrepresentante verde por Antioquia y actual embajador de Colombia en Nicaragua.

Los dos representan las grandes tendencias que dividen al partido. Duque la del centro, crítica del petrismo, y Cuartas representa otra que está abierta a pactar con el quinterismo y el petrismo.

Y los encontronazos han empezado por la falta de definición de un mecanismo para elegir entre los dos el candidato del partido. “Seguir aplazando eternamente estas decisiones nos quita poder de negociación”, dice Duque, quien ha estado en conversaciones con otros precandidatos como Juan David Valderrama, Luis Peláez y Luis Bernardo Vélez para conformar un bloque de centro antiquinterista.

Cuartas les baja el tono a los reclamos de Duque. “El partido se toma su tiempo y toca ser pacientes”, dice. El concejal quinterista no descarta armar una coalición con Juan Carlos Upegui, el candidato oficial de Independientes, el movimiento del alcalde. Incluso Upegui lo mencionó a él y al exconcejal Albert Corredor, aliado de Quintero, para hacer una consulta interpartidista.

Ayer el copresidente Carlos Ramón González estuvo en Medellín dirimiendo la pelea interna del partido, pero no tomó decisiones definitivas y la disputa sigue abierta. Sin embargo, en la mesa quedó la discusión sobre si seguir o no en la coalición de Quintero en el Concejo y la posibilidad de hacer una encuesta para medir la popularidad de los precandidatos.

Frente a la Gobernación, las apuestas de los verdes son más débiles. Por ahora, solo tienen como precandidato al diputado Camilo Calle, de la línea del concejal Duque. Calle no piensa alinearse con los dos grandes bloques electorales que se han venido formando, el de los barones Julián Bedoya y Carlos Trujillo y el bloque antipetrista de políticos más tradicionales.

3. En Cali: una lucha por sobrevivir

Es tan precaria la situación del partido que la lucha es contra la desaparición. Los verdes arrastran con la impopularidad del alcalde Jorge Iván Ospina, elegido con su aval, y quien se ha convertido en un encarte para los candidatos progresistas de la ciudad. “Debemos asumir una responsabilidad política frente a sus múltiples cuestionamientos y su bajísima aceptación”, dice Duvalier Sánchez, el único representante verde a la Cámara por el Valle.

El lastre Ospina ha llevado a que los verdes no tengan, por ahora, ningún precandidato a la alcaldía, y que esté sobre la mesa la idea de no avalar a nadie. Incluso los líderes del partido críticos del gobierno Petro ven como necesaria una alianza con el Pacto. “Planteamos que el verde no tenga candidato en Cali y llegue a un acuerdo con el Pacto”, dice el excandidato presidencial Carlos Amaya

Pero la izquierda caleña tiene problemas para traducir en lo local la fuerza del petrismo en la ciudad.“El Pacto no ha podido organizarse, y eso nos golpea a todos los alternativos”, dice la concejala verde María Isabel Moreno.

Frente a la Gobernación, el dolor de cabeza de los verdes en el Valle es cómo posicionarse frente a una eventual candidatura de la baronesa Dilian Francisca Toro, exgobernadora y aliada del gobierno Petro.

“De la coalición de gobierno no se desprende un otrosí para también juntarse y ganar el poder local y regional”, dice el representante Sánchez, quien se opone a pactar con el partido de la U, que controla Toro.

Pero en la gobernación, como en la alcaldía, los verdes están al compás del Pacto. Y tras la decisión del senador Alexander López Maya de no lanzarse, aumentan las posibilidades de que el petrismo llegue a la campaña de Toro. “Uno no puede desfigurarse políticamente creyendo que con tal de ganar poder todos los aliados son buenos”, dice Sánchez.

4. En Bucaramanga: entre pactar o no con Rodolfo Hernández

En Bucaramanga los verdes se sienten fuertes y consideran que pueden tener candidaturas propias para competir contra clanes familiares como el de los Aguilar, los Saavedra y los Tavera. Tienen la ventaja de que por ahora no se ven candidaturas fuertes del petrismo, que podrían montarse en las apuestas de los verdes.

Entre las bases, a la alcaldía de Bucaramanga aspira el concejal Carlos Parra, quien tendrá que competir con Giovanni Leal, diputado y hermano de Luz Dana Leal, directiva en el Sena y esposa del influyente copresidente del Verde Carlos Ramón González, exmilitante del M-19.

Los seis concejales de Bucaramanga quieren que el partido apoye a Ferley Sierra, diputado de Santander, en su aspiración a la gobernación de ese departamento. Pero Carlos Ramón está en conversaciones con el excandidato presidencial Rodolfo Hernández para construir un frente amplio. Esto implica coavalar a Rodolfo para la alcaldía de Bucaramanga o para la gobernación.

En las bases verdes algunos no están de acuerdo con unirse con Rodolfo. “Creemos que el partido ya tiene suficiente crecimiento, hemos competido con él y no tenemos las mismas convicciones y formas que Rodolfo”, dice el representante Cristian Avendaño.

Pero la influencia de Carlos Ramón en Santander, su tierra, es muy importante y su poder de convencimiento ya quedó probado en las elecciones presidenciales. En 2022 les ganó el pulso a figuras como Antonio Navarro y Angélica Lozano para que el Verde terminara apoyando a Gustavo Petro.

5. En Cúcuta: entre el continuismo de Yáñez y los tradicionales

En Cúcuta le apuestan a la continuidad del proyecto del alcalde Jairo Yáñez, que en 2019 y con el aval verde les ganó sorpresivamente a los clanes políticos de la ciudad. El nombre más opcionado es el de Sergio Maldonado, exsecretario de Desarrollo Social. “El presidente del partido, Carlos Ramón, ha manifestado que la candidatura está en mi nombre”, le dijo Maldonado a La Silla.

Maldonado, sin embargo, enfrenta la oposición del concejal Jair Díaz, uno de los mayores electores del partido. “Las directivas nacionales no permiten llegar a un consenso. Y tenemos un alcalde verde que afecta al partido con su mala imagen”, dice Díaz, quien empezó su carrera política de la mano del exgobernador William Villamizar y es cercano a Sandra Ortiz, exsenadora verde.

Todo esto mientras la ciudad enfrenta una crisis de seguridad que golpea la imagen de la alcaldía, y las maquinarias políticas tradicionales prenden sus motores para evitar una nueva derrota. 

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