Cinco retos económicos que le esperan al Gobierno de Petro

Cinco retos económicos que le esperan al Gobierno de Petro
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Foto: Juan Carlos Hernández, La Silla Vacía.

La semana pasada el ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, presentó en una rueda de prensa el Marco Fiscal de Mediano Plazo con un mensaje para el próximo presidente de Colombia.

“Es un marco fiscal que logra demostrar cómo se ha organizado la casa, luego de haber enfrentado el peor momento de la historia económica del país (…) Es la entrega de la posta al siguiente gobierno”, dijo, sin tener claro en ese momento que a quien se la entregaría sería Gustavo Petro.

El documento muestra que el primer gobierno de izquierda de Colombia llegará con el viento de cola de una economía reactivándose: un crecimiento esperado de 6,5 por ciento para este año —un punto y medio mayor a lo proyectado hace un año—, unos precios del petróleo por encima de los US$ 100, un recaudo de impuestos $ 19 billones mayor a lo esperado y una deuda pública que ya no será de 67, sino de 56,5% del PIB.

El optimismo frente a esas proyecciones contrasta con el panorama gris que anticipa una posible recesión en Estados Unidos luego del incremento de las tasas de interés en la Reserva Federal. Ante este panorama el gobierno de Petro tendrá que resolver varios chicharrones económicos, además de enviar señales de tranquilidad ante mercados e inversionistas nerviosos por la llegada de un gobierno de izquierda. Estos son los cinco retos más complicados, según varios analistas consultados.

1. La inflación

El problema de la inflación se traduce en una frase popular en estos días: “todo está muy caro”. Al cierre de 2021 el índice de precios del consumidor, que calcula el Dane, y que es un indicador de qué tanto aumenta el costo de vida, se ubicó en 5,6 %. Este año —a mayo— ya va en 6,55 % y, según analistas encuestados por Fedesarrollo, 2022 cerrará en cerca de 8 %.

Casi la mitad de esta disparada de los precios de la canasta familiar se explica por el aumento de los precios de los alimentos, presionados al alza por el incremento en los precios de los fertilizantes.

El actual gobierno prevé que el próximo año habrá menores presiones inflacionarias, y que el índice de precios se ubicará por el orden de 5,6 por ciento del PIB, hay analistas que coinciden en que a nivel global el próximo año podremos ver menos inflación. Pero esto depende de una serie de variables inciertas, como la guerra en Ucrania, la devaluación del peso y los precios del petróleo.

El gobierno Duque ha bajado aranceles a 200 productos importados, principalmente insumos agropecuarios y fletes de transporte terrestres, mientras que el Banco de la República ha aumentado 3 puntos su tasa de interés para frenar el consumo y, por esa vía, el alza de los precios. Pero el efecto de estas medidas todavía no se refleja en menores precios.

De acuerdo con la doctora en Economía y coordinadora de proyectos de la Fundación Fescol, María Fernanda Valdés, la inflación será, en efecto, uno de los principales aspectos económicos que deberá enfrentar el próximo gobierno, principalmente porque es una variable económica que tiene un gran impacto en las personas más pobres y vulnerables.

Petro ha anunciado como una de sus primeras medidas un programa de compra de cosechas para entregar comida barata. “Se pueden hacer convenios entre el Gobierno Nacional y las instituciones públicas departamentales. Podrían darnos el aparato para resolver problemas de compra y venta de cosechas y entrega a sectores populares”, le dijo Petro a La Silla Vacía.

Según el Dane, si bien a mayo la canasta familiar en promedio para los colombianos se ha encarecido 6,5 %, para el mercado de las personas pobres (compuesto mayoritariamente por comida) la inflación se trepó a 7,5 %. Esto conecta con el segundo chicharrón.

2. La pobreza

En Colombia, el 39,3 % de la población vive con menos de $ 359.000, es decir fue catalogada por el Dane como pobre en su medición de 2021. Y si bien este dato es mejor al de 2020 —en plena pandemia la pobreza llegó a 42,5 % de los colombianos—, sigue siendo la tercera cifra más alta de la última década.

Un informe publicado por la Cepal la semana pasada estima que en 2022 Colombia será el país donde la pobreza aumente más en América Latina, justamente por el incremento en los precios de los alimentos, que se ha visto este año.

Para la economista y excodirectora del Banco de la República, Carolina Soto, los datos revelados en el marco fiscal no dejan mucho espacio al gobierno nuevo para ampliar programas sociales que se requerirán precisamente para sacar más personas de la pobreza.

“Ingreso solidario, por ejemplo, va hasta diciembre de este año. Debió pensarse en un desmonte gradual, pero va hasta diciembre de este año. El próximo gobierno deberá solucionar cómo financiar este programa”, dijo Soto a La Silla.

Ingreso solidario es un subsidio que se creó en la pandemia y beneficia a 4 millones de hogares con un giro mensual entre 200 y 210 mil pesos. El candidato Gustavo Petro prometió en su plan de Gobierno unificar los programas sociales del Estado para entregar a los hogares más pobres una renta básica de $ 500.000 mensualmente.

Esto implica que en el presupuesto, que podrá modificar una vez sea gobierno, o en una eventual reforma tributaria que puede radicar una vez se posesione, deberá concretar esta propuesta si quiere utilizarla para frenar en algo la pobreza en lo que queda de 2022.

3. La gasolina

Con la trepada de los precios del petróleo y del dólar el gobierno actual abrió un hueco en el Fondo de Estabilización de Precios de la Gasolina para evitar subir el precio de los combustibles que se pagan en Colombia.

El Fondo en esencia opera un subsidio a la gasolina y el Acpm, que compensa a productores como Ecopetrol vender en Colombia a un menor precio combustibles que con el precio internacional les produciría más ganancia si los vendieran en el exterior. El problema es que cuando baja el precio internacional el Gobierno no tiene cómo ahorrar en ese Fondo, por lo que termina siendo como un subsidio que se paga con plata del presupuesto.

Si el Fondo no existiera en Colombia la gasolina estaría por los 11.600 pesos, y el diésel, por los 8.100 pesos.

Este año el déficit del Fondo va a cerrar por los 25 billones de pesos, y la hoja de ruta que dejó planteada este gobierno actual para cerrarlo implica el giro de 14,1 billones de pesos de Ecopetrol a la Nación para cubrir parte del saldo acumulado a corte del primer trimestre del año. Pero para terminar de cerrar el hueco fiscal propuso un incremento del precio de la gasolina y del Acpm de 200 pesos en junio y en julio, 250 pesos en agosto y un aumento gradual desde septiembre hasta que haya paridad entre el precio internacional y el nacional.

“Esto implica que en 12 a 18 meses habría un incremento considerable en el precio de la gasolina, un plan que ni este gobierno podría cumplir. El plan es desconocer una realidad política”, dice Soto.

La idea de eliminar los subsidios de la gasolina va en la línea de un proceso acelerado de descarbonización de la economía como el que propuso Petro en campaña, pero dado su efecto en el costo de vida de los colombianos, y de paso en la pobreza, el cálculo de esa decisión irá más allá de sus implicaciones ambientales y financieras.

4. La promesa tributaria

De acuerdo con el actual ministro de Hacienda, José Manuel Restrepo, con la gestión del actual gobierno, la reactivación de la economía y el aumento en los precios de las materias primas que exporta Colombia, el gobierno entrante ya no necesitará una reforma tributaria para cuadrar cuentas. Eso sí, tendría que mantener una política de austeridad en el gasto que implicaría sacrificios, como pueden ser no extender ingreso solidario o subir el precio de la gasolina.

Para la economista en jefe de BBVA Colombia, Juana Téllez, que esto sea así depende de que los ingresos tributarios de Colombia sigan aumentando como lo han hecho hasta ahora. “No es claro que siga así porque la aceleración económica de este año no la vamos a ver el próximo, no al mismo ritmo”, dijo la experta.

Sin embargo, sí coincide con Restrepo en que hay un mayor compás de espera para una reforma tributaria, dado que el crecimiento de precios del petróleo de este año juega en favor de los ingresos que tendrá el Gobierno en 2023 por cuenta de los dividendos de Ecopetrol.

“Creo sin embargo que sí hay una necesidad de mejorar la estructura tributaria y aumentar el recaudo, eso es un tema crucial”, advierte Téllez.

La reforma tributaria ha estado en el corazón del programa económico de Petro, quien justamente ha dicho que quiere una reforma que recaude 55 billones de pesos, por cuenta de cobrarle más impuestos a las 4.000 personas más ricas del país y modificar el impuesto de renta empresarial, para que se calcule sobre las utilidades y no sobre los ingresos menos deducciones.

Además, como apunta el profesor de Macroeconomía de la Universidad Javeriana, Juan Felipe Bernal, las necesidades de gasto del programa de gobierno de Gustavo Petro son tan altas que, aun con un mejor precio del petróleo, con menos déficit y una reforma tributaria de ese tamaño, no van a cuadrar.

Más cuando en el escenario internacional, con el aumento de las tasas de interés de la Reserva Federal de los Estados Unidos el costo de la deuda en Colombia puede aumentar.

5. Los sospechosos de siempre

Adicional a los chicharrones anteriores, el Gobierno deberá atender problemas estructurales de la economía colombiana que durante años han sido diagnosticados por múltiples comisiones de expertos y por organizaciones como el Consejo Privado de Competitividad.

El rezago en infraestructura, que incrementa los costos logísticos de los empresarios, que pesan un 14 por ciento en el total de sus costos operativos, según cálculos del Departamento Nacional de Planeación, es uno de ellos. La comisión de expertos en infraestructura de transportes convocada por este Gobierno dijo en 2019 que se necesitaban inversiones por 256,8 billones de pesos (un cuarto del PIB anual del país) para poner al día el rezago en infraestructura del país.

El mercado laboral también tiene el lapo de no ofrecer condiciones de formalidad a la mitad de los trabajadores del país. Una reforma laboral que flexibilice las condiciones de contratación en Colombia ha sido recomendada por misiones de empleo y académicos, pero políticamente ha mostrado ser inviable.

El sistema pensional también tiene el problema de que pensiona a muy poca gente. Solo el 25 por ciento de los trabajadores accede a una pensión. La propuesta de Gustavo Petro para corregir este problema es un subsidio de 500.000 pesos mensuales para los adultos mayores que no alcanzaron a pensionarse, además de un nuevo modelo pensional, de pilares, que obligue a las personas que coticen hasta 4 salarios mínimos a poner su pensión en Colpensiones. Esa propuesta que deberá pasar en el Congreso.

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