Clara intenta reparar las fisuras en el Polo

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Clara López arrancó el 2015 con un cambio en su discurso, aprovechando la calma de fin de año para hacer una ronda por muchos medios y comenzar -antes de que se caliente la carrera por la Alcaldía de Bogotá- a coser las fisuras que dejó dentro del Polo Democrático su apoyo abierto a Juan Manuel Santos en la segunda vuelta.

Clara López arrancó el 2015 con un cambio en su discurso, aprovechando la calma de fin de año para hacer una ronda por muchos medios y comenzar -antes de que se caliente la carrera por la Alcaldía de Bogotá- a coser las fisuras que dejó dentro del Polo Democrático su apoyo abierto a Juan Manuel Santos en la segunda vuelta.

Por ahora Clara no se ha reunido con ninguno de los sectores del Polo que han sido críticos con sus posturas recientes. Pero ocho de sus contradictores, de grupos diversos, le dijeron a La Silla que -aunque aún deben dar muchas discusiones internas en calma- sienten un cambio notorio en la atmósfera y en la actitud de su candidata.

“Indiscutiblemente se siente la distensión. Es claro que es mejor ir con un partido unido, sobre todo cuando los apoyos externos son inciertos. Que no haya confrontación y división nos favorece a todos”, dice uno de sus críticos el año pasado, quien -como la mayoría de las fuentes consultadas- prefirió omitir su nombre para no fijar una posición públicamente antes del congreso del partido en mayo.

El problema de Clara es que, aunque arranca como temprana puntera en las encuestas para volver al Palacio de Liévano, lo hace con un partido que viene de una profunda división. Como a las tensiones por sus cuñas y actos de campaña con Santos se sumó la fuerte pelea intestina por cómo organizar el congreso del partido, para que López pueda perfilarse como candidata viable de la izquierda a la Alcaldía le conviene ir ordenando las cosas en casa.

Sobre todo ahora que los partidos de la Unidad Nacional comienzan a cerrar filas en torno a una candidatura única de Rafael Pardo, alejando así la posibilidad -polémica dentro del Polo pero nunca admitida públicamente por sus protagonistas- de que Clara reciba algún apoyo del santismo. Por lo menos desde un principio.

El nuevo antisantismo de Clara

En varias entrevistas, López ha venido poniendo el acento en tres puntos: el proceso de paz, su distancia con Santos en todos los temas aparte de La Habana y la importancia de que la izquierda llegue unida a las elecciones de octubre.

Aunque en principio son sus banderas naturales, es una postura que le ayuda a despejar algunos de los fantasmas que ha generado su candidatura. Porque, pese a que cosechó 500 mil votos bogotanos en la primera vuelta, varios sectores dentro de su partido -liderados por el senador Jorge Robledo- veían con nerviosismo el espaldarazo que le dio a Santos.

Especialmente polémicas fueron las cuñas pro Santos en que ella resaltó que “vamos a seguir avanzando [con la reelección] para lograr los cambios que soñamos” en temas más allá de la paz como la salud, la educación, el pleno empleo y el desarrollo en el campo.

Es decir, cuatro áreas en las que precisamente el Polo ha centrado buena parte de su control político y su movilización social contra Santos, como lo mostraron los debates de Robledo en el Congreso o los paros agrarios y estudiantiles que el partido apoyó.

Ahora, Clara se muestra más crítica del Gobierno y haciendo guiños a Robledo al hacer énfasis en la política económica de Santos, que es el blanco principal de las críticas del senador del Moir y la izquierda más económica.

“[Santos y Zuluaga] defienden exactamente los mismos postulados privatistas, defienden los tratados de libre comercio, tienen la misma concepción mental y la misma concepción de la sociedad”, dijo en Confidencial Colombia hace dos semanas.

“Nosotros tenemos un modelo alternativo, especialmente en materia económica, distanciado del que representa Juan Manuel Santos y todos los gobiernos que le han antecedido”, le dijo a La Nación huilense hace tres.

“Nuestro apoyo a la paz no es obstáculo sino complemento programático de la oposición que hemos decretado a Santos por su insistencia en avanzar dicho modelo económico que buscamos reemplazar por uno propio, adecuado a las necesidades de la justicia social y la sostenibilidad ambiental”, volvió a reiterar en su mensaje de comienzos de año a los militantes del Polo.

Esas posturas, sumado a que el congreso del partido quedó fijado para mayo y no para enero como el sector de Clara quería imponer, han suavizado los ánimos. La tensión era tan grande que en octubre pasado, en la primera reunión del comité del partido tras las elecciones, la mitad se retiró de la sede en protesta por esas diferencias.

Tras la primera disputa con Robledo y el Moir, que insisten en que el Polo debe ser 'nini' (ni santista, ni uribista), fueron mostrando su incomodidad otras figuras polistas como el ex candidato presidencial Carlos Gaviria, el senador Alexander López (el tercero más votado del Polo) y el ex representante Wilson Arias.

Luego lo hicieron integrantes del mismo Polo Social de Clara, como el ex ministro Carlos Bula o los ex congresistas Wilson Borja, Alba Luz Pinilla, Jesús Bernal Amorocho y Hernando Hernández, que le escribieron una dura carta.

Desde entonces esos sectores se han venido reuniendo para discutir sus posturas, en lo que uno de ellos describió como un “espacio informal en el espíritu de coordinarse entre coincidentes”. A esas reuniones ha ido, por un lado, el muy homogéneo Moir y, por otro, personas de varias tendencias.

Entre estos están los disidentes del Polo Social que -con Alexander López- formaron un nuevo grupo  llamado 'Nueva Tendencia'. Y también han asistido independientes como Rodolfo Arango. Esta tarde se reúnen de nuevo en la casa de Wilson Borja.

A todos ellos Clara les está tendiendo ahora, al menos en público, un ramo de olivo. En vez de insistir en que Robledo -su mayor crítico desde la segunda vuelta- la “retó a pelear”, ahora Clara habla de que sus diferencias “son subsanables”. (También habló favorablemente de Petro, elogiando su política del mínimo vital de agua y lanzándole el guiño de que -en vez de tener tres precandidatos propios- el petrismo debería pensar en una candidatura única de izquierda).

Los polistas sienten que caló la idea de que, con un enfrentamiento abierto, todos pierden. Aún así, muchos dudan de si se trata de un cálculo hecho con pragmatismo político o de una convicción. “La pregunta es: listo, esto elimina los roces, ¿pero puede resolver el problema de confianza y de credibilidad que tiene ella en varios sectores?”, dice un líder polista.

“Todo esto es parte de la diplomacia de Clara. Falta ver si se traduce en una nueva manera de dar las discusiones dentro del Polo”, dice otro.

El sector más cercano a Clara dice que no ve ningún cambio sustancial y que, por lo tanto, no habría tal cálculo.

“Clara tiene una posición coherente y la sigue manteniendo. Dijo que el Polo no sería parte de la Unidad Nacional y así ha sido. Reiteró que no se dejaría de ser oposición y eso se ha mantenido”, dice el senador Iván Cepeda, el mayor defensor del proceso de paz dentro del Polo. Sin embargo, sí reconoce que la “discusión se está dando de manera más serena y tranquila, como debería ser”.

Todos coinciden en que la verdadera discusión se dará en el congreso de mayo, donde se darán debates ideológicos claves como si el Polo se mantiene en oposición, si abre la posibilidad de hacer coaliciones y en qué términos, y cómo se preparará para una eventual entrada en política de las Farc (si se firma un Acuerdo final en La Habana).

“Yo no le temo a las escisiones ideológicas dentro del Polo, que se pueden superar, pero sí a las ofensas personales. Creo que ahora podremos dar todas esas discusiones en mayor calma”, dice Carlos Gaviria.

Para ello el primer pulso será la elección en abril de los 756 delegados del Congreso, para la que los sectores reticentes a Clara están considerando presentar listas conjuntas (una decisión que se podría dar tan pronto como hoy). De quiénes quedan escogidos en esa elección abierta -ya que cualquier ciudadano podrá votar en la consulta- se resolverá, como dice un polista, “el pulso por quién se queda con el partido”.

Allí se sabrá finalmente si las asperezas quedaron limadas y si el Polo rodea en pleno a López, como tampoco estaba claro en las presidenciales en 2014 pero terminó ocurriendo. Porque, sin su partido unificado en torno a ella, podría llegar a la recta final desgastada en peleas intestinas.

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