Clientelismo, salud y traición en el reajuste de puestos en Malambo, Atlántico

Clientelismo, salud, y traición en el reajuste de puestos en Malambo, Atlántico

En campaña, el senador Laureano Acuña y el hoy alcalde de Malambo, Rummenigge Monsalve. Foto:Notibarranquila.com

La manera en la que los hospitales públicos en Colombia se convierten en fortines burocráticos de políticos locales saltó a la vista en Malambo, Atlántico. Y detrás, además de poder, se abre una ventana a cómo se mezcla la política, la familia, y el cambio en el balance de poder entre congresistas y los alcaldes y gobernadores que ayudaron a elegir. 

La gerente de la ESE Hospital Local de Malambo, Eimy Camargo, denunció pública y penalmente que en la Alcaldía del municipio la hicieron renunciar forzosamente a su cargo, al que llegó por concurso. Camargo le dijo a La Silla que, el año pasado cuando estaba por asumir su cargo, la jefe de Talento Humano de la Alcaldía le pidió firmar una “carta de renuncia protocolaria”. 

La semana pasada, en la Alcaldía de Malambo utilizaron la carta protocolaria, y “renunciaron” a Camargo. Además del clientelismo en la salud, las fricciones anticipan los intereses y movimientos que se calientan a medida que se acercan las elecciones del 2022, cuando cientos de senadores y representantes se juegan su reelección.  

El viernes la Alcaldía de Malambo designó al médico Heger Buelvas como gerente encargado para el hospital. Sin embargo, un fallo de tutela, con fecha del mismo viernes, ordena a la Alcaldía suspender el decreto en el cual le aceptan la supuesta renuncia de Camargo. 

Más allá del tema jurídico, el escándalo tiene una pelea de políticos detrás, y su cambio de alineación para las elecciones. La ruptura es entre el polémico senador conservador, Laureano “el Gato Volador” Acuña, y quien era su ahijado político, el alcalde de Malambo, Rummenigge Monsalve. El hospital de Malambo, que es de primer nivel (atención preventiva) y tiene ingresos de 14 mil millones de pesos anuales. Es el principal fortín burocrático de El Gato en el municipio y con la salida de Camargo lo perdería de cara a las elecciones a Congreso, donde los puestos se traducen en votos.

El alcalde Monsalve desmintió la versión de Camargo y señaló que ella le pidió que dejaran encargado a alguien de su resorte. 

Una fuente del grupo de Acuña y un exfuncionario de la Alcaldía le dijeron a La Silla que la pelea surge por quién será la fórmula en Cámara de Acuña. El alcalde Monsalve esperaba que fuera su hermana y ex primera dama. Acuña, según le contaron a La Silla fuentes de su grupo, cambió de opinión. En retaliación, se está quedando sin sus puestos en Malambo. 

El senador ya había perdido burocracia en la Alcaldía de Monsalve y con la salida de la gerente Camargo las situación llega a un punto límite. 

La tensa relación

Como hemos detallado, Laureano “El Gato Volador” Acuña inició su carrera política como mochilero de la casa Gerlein, ayudándolos a concretar votos a cambio de lo que cargan en la mochila, usualmente plata. Con el tiempo Acuña se ha vuelto un político experto en conseguir votos a punta de favores, como regalar materiales de construcción a los pobres, y en las últimas elecciones regionales se convirtió en el senador conservador más poderoso del Atlántico. 

Por su forma de hacer política es conocido como “el mejor comprador de votos” y está salpicado en el caso de corrupción por el que fue condenada la senadora Aída Merlano. Es una de las 17 personas que la Corte pide investigar por posiblemente estar relacionadas con una red criminal de compra de votos.

En las elecciones de 2018 sacó 82 mil votos al Senado, y en 2019 puso cinco alcalde en en municipios del Atlántico y fue clave en la polémica elección del alcalde de Soledad, Rodolfo Ucrós. 

Pero su Alcaldía más importante fue la de Malambo, un municipio de más de 100 mil habitantes. Allá el candidato de Acuña, Rummenigge Monsalve, sacó 21 mil votos. Monsalve es un político de origen popular, que se había quemado en sus aspiraciones al Congreso y Asamblea. Con el respaldo de Acuña llegó finalmente a la Alcaldía. 

De entrada, Monsalve nombró varias cuotas de Acuña. La jefa de la Oficina Jurídica, Yerlis Molina; la coordinadora de la Oficina de Juventudes, Deily Pión; a la coordinadora de Familias en Acción Alexa Ospina;  y a la Secretaria General Lorena Barandica, uno de los cargos más importantes porque se encarga de la contratación. 

Sin embargo, las cuatro salieron de la administración y Acuña no tiene burocracia en la Alcaldía. Una fuente del grupo de Acuña le dijo a La Silla que las Órdenes de Prestación de Servicio (OPS), los contratos a personas del grupo del Senador, tampoco fueron renovadas. 

Además de supuestos incumplimientos del alcalde Monsalve con Acuña, la razón principal de la disputa se da por el candidato a la Cámara que acompañará al senador. Según nos dijeron dos fuentes que lo hablaron con Acuña, el alcalde le pidió que apoyara la candidatura de su hermana y ex primera dama, Ana Monsalve. 

De hecho, Monsalve ya empezó a recorrer el departamento con el Movimiento de Integración Social del Caribe (Misca), y le apostaría a participar por uno de los curules afros.

Sin embargo, Acuña iría con Edinson Maza, ex secretario de Secretario de Desarrollo Territorial de Puerto Colombia. 

Pese a estos rifirrafes internos, hasta marzo Acuña y Monsalve habían aparecido públicamente. No obstante, la salida de Camargo de la gerencia del hospital parece ser una ruptura definitiva.

Previo a su salida, la gerente denunció amenazas de muerte a través de mensajes de textos. 

La gerente Camargo no hace parte del corazón del grupo de Acuña, pero tras llegar al cargo si ha seguido la línea del senador. Una líder barrial de Acuña le dijo a La Silla que ella y varias personas del movimiento de Acuña tuvieron contratos en el hospital y que Acuña tramitaba necesidades de la gente con la gerente del hospital. 

“Aunque no la conocíamos en el movimiento, sabemos que tiene el visto bueno del senador porque hemos visto buenas relaciones entre ellos dos. Si había que hacer un trámite para un vecino que necesitaba algo, él nos decía que ‘ya le escribo a Eimy (la gerente) para que te colabore’ ”, nos dijo la fuente. 

Asimismo, aunque la Silla no encontró contrato en el Secop, Camargo le confirmó a La Silla que Carlos Mario Acuña, hermano del senador, tenía contrato de prestación de servicios en el hospital. Camargo se negó a hablar de su relación con el senador. 

El clientelismo y la pelea de poder se da en medio del proceso de vacunación de covid, que en el Hospital de Malambo ha sido cuestionado. Concretamente porque el cantante vallenato Rafa Pérez y su esposa se vacunaron, supuestamente, antes de que les tocara su turno. La Procuraduría abrió una indagación preliminar. 

Camargo manifestó que fue el mismo secretario de salud de la Alcaldía quien la denunció y sostuvo que el proceso se hizo de acuerdo a lo establecido en la norma. 

Después de varios meses de presiones para sacarla, Camargo salió del cargo forzada por el alcalde de Malambo, con la carta que había firmado cuando la nombraron. Un protocolo que hace parte de la caja de herramientas del clientelismo, con la que los alcaldes mantienen el control de las fichas y fusibles de su administración.  

Uno que se gastó por un desplante político y familiar. Y que abre una ventana a cómo fluctúa el poder con el calendario electoral. Ayer, entre un candidato apadrinado por un poderoso senador, hoy entre un alcalde con poder sobre su nómina y un candidato a la reelección en el senado. Más allá de quien gane este pulso, el hospital de Malambo empieza y termina como perdedor. 

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