Colombia Humanitaria hizo agua con la segunda ola invernal

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El fenómeno de La Niña dejó miles de damnificados a comienzos de este año y a ellos se suman los que está dejando esta temporada invernal. Pero para muchas familias el drama ha permanecido durante todo el tiempo porque nunca han recibido atención y el agua no ha salido de sus casas.                                           

Foto: Julian Lineros.

Hasta el viernes en el país habían muerto 104 personas por el invierno, se contaban más de 300 mil familias afectadas y se habían registrado 682 eventos diferentes entre inundaciones, deslizamientos y avalanchas. Prácticamente todo el país está afectado por la segunda temporada de lluvias de una forma casi calcada con lo ocurrido en la primera ola invernal. Y esto, a pesar de que a principios de año Juan Manuel Santos creó Colombia Humanitaria y dijo que el país iba a disponer de entre 12 y 14 billones de pesos para mejorar sus condiciones de vida.

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos creó Colombia Humanitaria, en medio de la Emergencia económica y social que decretó en diciembre pasado. Su esposa María Clemencia Rodriguez de Santos fue la encargada de recoger fondos, Jorge Londoño fue nombrado presidente de la Junta Directiva y  Everardo Murillo el gerente.

Colombia Humanitaria fue creada como una campaña a finales de 2010 -en plena crisis invernal- para facilitar la asistencia de los damnificados y prevenir nuevas tragedias relacionadas con la ola invernal. Santos nombró como presidente de la Junta Directiva a Jorge Londoño, ex presidente de Bancolombia, por su alta capacidad de liderazgo. Y como director, a Everardo Murillo, ex director del Forec, que atendió la reconstrucción después del terremoto del Eje Cafetero.

Santos dijo que Colombia Humanitaria "una alianza público-privada, como la que hicimos con tanta eficacia con la tragedia de Armero, para que el sector privado y el sector público, el Gobierno, podamos trabajar en forma unida en pro en este caso de los damnificados de los damnificados por el invierno".

Pero menos de un año después, las críticas a Colombia Humanitaria llegan desde todos los lados. La Contraloría dijo que hoy todavía hay 97 municipios afectados por la primera ola invernal que no han recibido ayudas y el senador Antonio Guerra aseguró en un debate en el Congreso la semana pasada que de los 7.1 billones de pesos recaudados por Colombia Humanitaria solo se han girado 5.1 billones.

Everardo Murillo, director de Colombia Humanitaria, defiende su gestión. Asegura que “se puede apreciar el trabajo desarrollado en muchos de los municipios que no han sido afectados por la segunda temporada de lluvias por las obras que se realizaron en cada uno de ellos”.

Y advierte que “el país está altamente vulnerable por el fenómeno de la Niña pero que las obras realizadas obedecían a la atención y rehabilitación y que debe continuarse con el trabajo de la reconstrucción”.

Según Semana, en los últimos tres meses tras aplicar un plan de choque, lograron aprobar para mitigación de los efectos de las lluvias 4.250 obras - 1,65 billones- de las cuales 400 ya están terminadas, 680 están a punto de terminar y la inmensa mayoría llevan más de la mitad del trabajo.

Pero la verdad es que en la mayoría del país esos resultados son ampliamente insuficientes.

La conclusión de cinco expertos consultados por La Silla Vacía es que Colombia Humanitaria se ahogó en el intento y por eso la tragedia se ve ahora igual o incluso peor que la de la pasada ola invernal.

Una de los principales fallas es que Colombia Humanitaria fue armada como una oficina centralizada que maneja todo desde Bogotá y que desconoció no sólo la realidad de las poblaciones afectadas por el invierno sino de sus mandatarios y de la experiencia con que se contaba hasta ahora.

Eso ocurrió, por ejemplo, en el sur del Atlántico, donde varios municipios quedaron completamente inundados en diciembre pasado y las familias solo recibieron ayudas de emergencia entre enero y febrero. Jorge Londoño viajó a la zona y “se le perdieron los alcaldes”, según él mismo contó en su momento. Como la forma en que Colombia Humanitaria aprueba los desembolsos es con base en proyectos presentados por las Alcaldías, a los municipios de la zona no se les ha girado ningún recurso porque Colombia Humanitaria y los alcaldes no lograron ponerse de acuerdo en los proyectos que debían ser priorizados. La comunidad todavía está bajo el agua, cada vez más, sin atención preventiva y sin ayudas básicas.

“De ninguna manera pedimos que en ocho o diez meses se mejorara el nivel de desarrollo de los municipios pero con esa plata sí se podía contribuir a la disminución de la vulnerabilidad, sobre todo de los municipios siniestrables, es decir de esos que reproducen los desastres todos los años”, le dijo a La Silla Vacía Ómar Agudelo, el director del Centro de Estudios para la Prevención de Desastres de la Universidad Nacional.

La razón de la crítica de los expertos es que el invierno sí llegó intenso pero no se compara con la intensidad de las lluvias durante el fenómeno de La Niña de hace un año. Sin embargo, las consecuencias de las lluvias que se ven ahora son parecidas o peores a las de finales del año pasado.

El invierno de hoy es muy parecido en términos de pluviosidad al que sufrió el país entre 2007 y 2008. En esa ocasión sufrieron más los departamentos de Sucre, Córdoba, el Sur de Bolívar y alrededor de La Mojana, con dos millones 300 mil damnificados. Fue una crisis gigantesca, pero que solo sucedió en La Costa y por eso no hubo tanta atención mediática. Sin embargo, sí hubo una experiencia acumulada que para Agudelo, Colombia Humanitaria desconoció.

En concreto, Colombia Humanitaria desconoció la experiencia del Sistema Nacional para la Prevención y Atención de Desastres que funciona desde 1988 en el Ministerio del Interior.

Colombia Humanitaria decidió que era mejor manejar todo centralizadamente y no se apoyó en la capacidad logística que ya existía a través de los centros de atención regionales y locales de prevención y atención de desastres que funcionaba en las gobernaciones y alcaldías.

Adicionalmente, Colombia Humanitaria se llevó el Fondo Nacional de Calamidades, que es el que maneja todos los recursos de atención de desastres. Con esto, le quitó el brazo económico al Sistema Nacional de Prevención de Desastres y con ello se perdió la capacidad operativa del sistema.

Y por eso este invierno parece peor de lo que es. Muchas comunidades que eran atendidas inmediatamente por los comités regionales o locales hoy no lo pudieron ser porque no existía un presupuesto y todas las ayudas están centralizadas en el Palacio de Nariño. Y dado que la urgencia afectó a 800 municipios muchos se quedaron sin atención mientras llamaban la atención de Bogotá.

Mucho del dinero del Fondo de Calamidades que maneja ahora Colombia Humanitaria estará orientado a mejorar el  nivel de desarrollo de esas comunidades y eso es alabado por las oficinas de prevención de desastres. Pero también tiene que existir el dinero para atender lo urgente, como la atención hospitalaria. Y no lo hay. En Tumaco, los hospitales no recibieron la adición para atender a los damnificados, por ejemplo.

Y por eso a los damnificados ahora se les suman quienes protestan por la poca o nula gestión de Colombia Humanitaria.

En septiembre los alcaldes del Meta se rebelaron contra Colombia Humanitaria por la demora en los desembolsos de los dineros que les aprobaron para las obras de emergencia causadas por el invierno del comienzo de año. Para ese momento la denuncia de la Federación Colombiana de Municipios fue que de cuatro proyectos prometidos por municipio solo les aprobaron dos y para ese momento solo les habían girado el dos por ciento de lo aprobado.

Y para esta semana está programado un paro y un cierre de la Troncal del Magdalena, que une al centro con el norte del país, porque más de cinco mil familias de Sabana de Torres dicen que Colombia Humanitaria solo les envió comida a comienzos de año pero no les han entregado nada más, ni les aprobado ninguno de los proyectos que han presentado para contener el río Lebrija, que es el que los tiene inundados. 

Murillo no respondió a La Silla Vacía sobre este caso.Pero dijo que “en términos generales no ha existido ningún obstáculo en el trabajo que formuló con los en los diferentes municipios alcaldes de todo el país para la atención de los damnificados, en la para la atención a los damnificados de la ola invernal, en la propuesta e implementación de proyectos que garantizaran la atención humanitaria y rehabilitación del país, en un corto tiempo”.

Murillo dice que parte del problema es que existía una baja capacidad de coordinación interinstitucional en el Estado y que a Colombia Humanitaria le ha tocado construirla trabajando con los ministerios y las entidades técnicas en la atención de emergencias.

Buena nómina pero poco práctica

En julio de este año, el presidente de la junta directiva de Colombia Humanitaria, Jorge Londoño, anunció que ya la primera fase de atención de emergencias había terminado y que ahora sí se podrían dedicar a la fase de reconstrucción y prevención.

Pero nada más contrario a ese objetivo que las imágenes que estamos viendo a través de los noticieros de televisión todos los días. Cientos de familias otra vez sin casa por cuenta de las inundaciones, 28 vías cerradas en todo el país y más damnificados que se suman a las listas que no se habían cerrado de la pasada temporada de lluvias.

Este es un ejemplo de una de las críticas más grandes que se le ha hecho a Colombia Humanitaria y es que esté a cargo de una persona cuya vida ha transcurrido tan alejada de las realidades de la ‘Colmbia profunda’ donde están los damnificados.

La ex ministra y ex directora de Planeación  Nacional, Cecilia López Montaño, lo había advertido desde hace un tiempo. En abril, dijo en una columna de El Tiempo que Colombia Humanitaria no estaba siendo capaz de solucionar los problemas originados por el invierno porque pese a tener una excelente nómina de empresarios, son personas que no conocen el país.  “Una cosa es ser un empresario exitoso y otra cosa es ser un funcionario público exitoso”, dijo, criticando el liderazgo de Londoño.

Aunque López no cree que se vaya a perder un solo peso y piensa que los empresarios tuvieron la mejor voluntad de ayudar, considera que Santos debió mezclar ese grupo con uno de personas que sí hayan lidiado con los funcionarios públicos y con el sistema. “El problema no es ponerse botas pantaneras, es mandar gente y amenazar a quienes no son operativos o se roban  la plata de que los van a mandar a la cárcel, pero para eso falta liderazgo”, aseguró.

Murillo dijo que las personas que fueron contratadas tienen perfiles de alta calidad técnica y muchos sí han trabajado en algún momento en el sector público y que es necesario que el país reconozca que en muchos casos el sector privado resulta más eficiente que el sector público.

Lo que debió haber hecho Londoño

El consultor y académico Juan Manuel Moreno, experto en Geociencia, cree que el principal error de Colombia Humanitaria fue de gestión: creó tantos procedimientos para girar los dineros y tomar las decisiones que se demoraba mucho en ejecutar.

La tragedia en  muchas zonas del país es inmensa. Pueblos completos bajo las aguas como consecuencia de la mala planeación.

Fotos: Colombia Humanitaria

Con él coinciden otros técnicos consultados por La Silla Vacía. Creen que el tiempo se fue en trámites administrativos que pueden ser necesarios pero que no son los más eficientes para que las obras sean una realidad. Sobre todo cuando los problemas se originan –en su mayoría- en acciones producidas por el hombre al construir donde no se debía.

Consideran que tanto a Londoño como a Murillo les faltó liderazgo para darse la pela y tomar decisiones que el largo plazo serán más efectivas y menos costoas como el traslado de poblaciones. Optaron por la construcción de obras puntuales que permiten mitigar temporalmente esas reacciones naturales pero a altísimos costos o de manera muy transitoria como sucedió en La Mojana. Allí Colombia Humanitaria ha hecho pequeñas obras de contención pero que han resultado meros pañitos de agua tibia.

El Gerente de Colombia Humanitaria asegura que lo importante es evaluar claramente cada caso y ver que “la gestión de riesgo es un trabajo interdisciplinario, corresponsable y descentralizado”. Y admite que en algunos casos la solución puede ser la reubicación, pero no es necesariamente la solución más económica.

Lo hecho hasta ahora, sin embargo, no fue ni lo uno ni lo otro. Sólo se adelantaron obras que mitigaron algunos daños pero que no tuvieron la consistencia para aguantar el invierno siguiente. Y eso fue lo que ocurrió con muchas de las vías que volvieron a colapsar. Por ejemplo, la vía Barranca- Bucaramanga o la Cúcuta-Pamplona, a las que Colombia Humanitaria les metió mucha plata pero que ya hoy están nuevamente cerradas por los derrumbes.

Nadie niega que a Colombia Humanitaria le tocó una labor titánica y que la tragedia tiene muchos responsables y desde mucho antes de que se creara esta entidad. Pero el invierno no ha terminado y cada día de lluvias suma una tragedia más y hasta ahora esta entidad no ha cumplido con las expectativas que Santos generó cuando anunció su creación.

Nota de la editora: Una semana después de publicado el artículo, Colombia Humanitaria respondió completo el cuestionario que le habíamos enviado con anticipación. Inicialmente, respondieron solo algunos de los interrogantes. Si quiere conocer las respuestasa completas puedo verlas aqui

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