Con Carrasquilla regresan las dudas sobre la independencia del BanRep

El Banco de la República se hizo viral en este Gobierno, otra vez. 

En la madrugada de hoy, el sopor que usualmente acompaña a la autoridad monetaria del país, volvió a desaparecer porque el presidente de la República, Iván Duque, anunció que nombraría a su exministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, en la junta del Banco de la República.

La razón por la cual puede hacerlo es que una de las codirectoras del banco (así se les llama a los miembros de su junta directiva), Carolina Soto, decidió renunciar porque su esposo, Alejandro Gaviria, se lanzó a la presidencia de la República. Como el reglamento del Banco no le permitía hacer proselitismo político, dejó su cargo.

Esto le permitió a Duque llenar la vacante con Carrasquilla, convirtiéndose así en el primer presidente en haber nombrado a seis de los siete miembros de la junta directiva del Banco (después de César Gaviria que nombró la primera junta tras la nueva Constitución).

Con esta movida el presidente se mantiene fiel a su estilo de mover de un lado a otro a los funcionarios de su Gobierno. También hace un gesto temerario ante los millones que acompañaron al paro, pues Carrasquilla fue el autor de la reforma tributaria que los sacó a las calles en primer lugar.

Pero sobre todo pone de nuevo un manto de duda sobre la independencia del Banco de la República.


La junta de Duque

El nombramiento de Carrasquilla, quien viene del Gobierno actual, es solo una de las movidas que han despertado las alarmas sobre la puesta en riesgo de esa independencia del Banco de la República.

La junta del banco está conformada por siete miembros: el gerente, nombrado por toda la junta, el Ministro de Hacienda (nombrado por el Presidente) y cinco miembros independientes.

Aunque la Constitución dice que cada presidente puede nombrar dos miembros independientes de junta, Duque ha puesto a los cinco que están hoy (incluyendo a Carrasquilla): puso a tres en reemplazo de otros que renunciaron, a los otros dos porque le correspondía en derecho. 

Es decir, seis de los siete miembros de la Junta Directiva actual fueron designados por el Presidente Duque.

La situación atípica, en la que cuatro codirectores del Banco renunciaron por razones personales, ha levantado dudas sobre el diseño institucional que permitió que esta situación se diera. Dudas que para el economista de la Universidad de los Andes Leopoldo Fergusson representan un riesgo para la independencia del banco en particular por cómo las ha manejado este mismo Gobierno.

Por ejemplo, Fergusson critica que, siendo ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla se postuló a la gerencia del Banco de la República, con la venia del Presidente. Una puerta giratoria, que, como el mismo Carrasquilla criticó en el pasado, es riesgosa para la independencia del Banco de la República.

Además, cuando el Presidente hizo el nombramiento de los dos miembros de junta que le correspondía, decidió reemplazar a dos codirectores que habían sido nombrados por Juan Manuel Santos, Ana Fernanda Maiguashca y Gerardo Hernández.  Esto sin considerar que uno de los que él había nombrado previamente, Arturo Galindo, había presentado su renuncia al cargo. En otras palabras, si el presidente hubiera querido, no habría reemplazado a todos los miembros independientes de la junta.

A esto se le suman los cuestionamientos por la designación de Bibiana Taboada como codirectora, una economista con poca trayectoria en temas fiscales y monetarios, hija de la exministra de Duque, Alicia Arango. 

“(El Gobierno) lo que hizo fue dañar esa norma no escrita de que ese tipo de cosas no se hace porque hay que cuidar la independencia del Banco de La República. Entonces, al siguiente gobierno no le va a dar vergüenza, por decirlo más coloquialmente, le va a dar menos asco hacerlo”, dijo a La Silla Leopoldo Fergusson.

“Pueden surgir dudas pero no en cuanto al nombramiento de Carrasquilla, sino porque las reglas que están planteadas hicieron que un solo presidente terminara nombrando a todos los codirectores. Eso sí es un elemento para pensar”, dijo a su vez Felipe Campos, director de investigaciones económicas de la comisionista Alianza Valores.

“Es un nombramiento impecable desde el punto de vista de preparación técnica y experticia para el cargo, políticamente muy controversial (...) La puerta giratoria del ejecutivo al Banco tiene riesgos institucionales como el propio Alberto (Carrasquilla) anotaba”, dijo a su vez el economista Marc Hofsteter, profesor de la Universidad de los Andes.

A pesar de la preocupación generalizada de los especialistas en el tema, el Banco ha logrado hasta el momento reafirmar su independencia.

Ayer, por ejemplo, y a pesar de que la mayoría de la junta ha sido nombrada por Duque, anunció la decisión de no pasarle directamente al Ministerio de Hacienda la plata que mandó a Colombia el Fondo Monetario Internacional para financiar la crisis ocasionada por la pandemia, sino comprarle unos bonos a la Nación que vencen hasta 2033, es decir le prestó la plata en vez de dársela.

Hace un año, durante la elección de gerente del Banco de la República, eligió como jefe a Leonardo Villar, en lugar de Carrasquilla que se había postulado. En ese entonces tres de los siete miembros de la Junta habían sido nombrados por Duque. 

A esto se le suma el perfil del ministro Carrasquilla, como hemos contado en La Silla, aún cuando estaba en el Ejecutivo actuaba en ocasiones de manera independiente al presidente Duque. O en palabras de un exfuncionario de Palacio “si no le hacía caso siendo ministro, en la junta menos”.

“Si tú me preguntas cuántos traders internacionales me preguntaron por el nombramiento, la respuesta es ninguno”, dijo a La Silla José Ignacio López, Jefe de Investigaciones de Corficolombiana. 

Además del mal precedente, las preocupaciones inmediatas de la llegada de Carrasquilla son otras.


El efecto político

Carrasquilla es uno de los economistas más influyentes de su generación, y también ha sido uno de los ministros de Hacienda más impopulares de la historia reciente.

“En el mercado no tienen tantas preocupaciones y de hecho creo que se celebra la llegada de Carrasquilla, por sus capacidades técnicas. Hay más preocupación por el efecto político”, dijo a La Silla, Felipe Campos.

Y es que la cruzada del exministro por poner a pagar más impuestos a la clase media alta y unificar las tarifas del IVA, un objetivo que todas las comisiones de expertos en tributarias han recomendado, y lo convirtieron en la bandera de las movilizaciones en contra del Gobierno de mayo del año pasado.

Por eso que Duque lo trajera de nuevo, ahora al Banco, fue visto por algunos sectores como una afrenta:

El nombramiento también echa para atrás los mínimos avances que se lograron en el Gobierno anterior por tener una junta con mayor equidad de género, de tener dos mujeres el Emisor pasó a tener solo una en su junta, que además tiene el sambenito de ser la hija de la exministra Arango.


Aún no es claro el efecto político de esta oleada de críticas en las redes sociales. Pero luego de una jornada lánguida del paro, la semana pasada, las movilizaciones programadas para el futuro tendrán, de nuevo, a Carrasquilla como bandera. Y ahora, además del Gobierno Duque, será el Banco de la República el impactado frente a un sector de la opinión. 

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