Con la salida de Pacho Santos, Uribe pierde su más fuerte aliado en los medios

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El viernes, cuando Francisco Santos tuvo su última emisión de noticias de RCN radio, el uribismo se quedó sin uno de sus espacios mediáticos más preciados.

El viernes, cuando Francisco Santos tuvo su última emisión de noticias de RCN radio, el uribismo se quedó sin uno de sus espacios mediáticos más preciados. Con los cambios en El Colombiano, en Cablenoticias, y con el arriendo de las frecuencias de Súper a RCN que podría dejar a la Hora de la Verdad en el aire, el expresidente Uribe y sus seguidores se están quedando sin medios de comunicación afines a sus ideas y sin un amplificador a la oposición que le hacen al gobierno Santos.
¿Por qué se fue Pacho Santos? 

 

Fancisco Santos fue Vicepresidente durante los ocho años de gobierno de Álvaro Uribe Vélez, y luego de ello fue, hasta la semana pasada y durante dos años, el director del programa Noticias de la Mañana de RCN. 

Aunque Yolanda Ruiz es la directora informativa de la Cadena y seguirá siéndolo, el peso del programa Noticias de la Mañana, que se transmitía de 6 a.m. a 10 a.m. es tal que la presencia de Pacho había marcado la emisora radial desde su entrada.

Aunque hay varias versiones sobre su salida, la principal, como dijo el periodista, fue corporativa. El rating del programa estaba por el piso, con Caracol triplicándolo con creces en su audiencia.

Cuando la baja del rating comenzó a golpear el P y G de la emisora, Pacho entró en contradicción con Fernando Molina, el presidente de RCN Radio, que sentía que el programa de la mañana estaba afectando comercialmente a la emisora. No solo tenía un rating muy malo, que se traducía en poca pauta, sino que tenía un impacto negativo sobre el resto de la programación de la cadena que normalmente se aprovecha del arrastre de la mañana.

Con Pacho Santos, los Ardila Lulle le habían apostado a un modelo noticioso estilo Fox News, que parte de una posición política clara, y que le apostaba a sintonizarse con un público mayoritariamente uribista. El problema con esta apuesta es que si bien Pacho venía de tener una trayectoria periodística muy respetada, su paso por la Vicepresidencia lo convirtió en un político y no fue fácil para él recuperar su antigua ‘identidad’ una vez llegó al la emisora.

Le pasó, además, algo curioso y es que si bien aunque en el segundo tiempo del gobierno de Uribe el Presidente le quitó el protagonismo que había tenido en su primer mandato, una vez Santos asumió el gobierno Pacho se convirtió en uno de los defensores más acérrimos de la obra del expresidente y en uno de los principales críticos de su primo hermano doble.

Su rol, sin embargo, fue más allá del observador crítico. Pacho siguió jugando un papel político activo cerca del expresidente y de su movimiento Puro Centro Democrático. Cuando se trasladaba a las regiones para emitir el programa por fuera de Bogotá las personalidades políticas locales pasaban por su máster y, por lo menos en un caso que conoció de cerca La Silla, entre entrevista y entrevista Pacho buscaba apoyos para el expresidente.

Este doble rol al final terminó perjudicando su labor periodística, a la que además, se sumaba que como nunca había trabajado en radio, no manejaba bien los ritmos ni las lógicas propias de este medio. El equipo con el que arrancó, integrado también por personas sin experiencia en radio, tampoco funcionó.

Cuando empezó el proceso de paz y Pacho filtró el Acuerdo Marco al que había llegado el Gobierno con las Farc -algo que seguramente habrían hecho la mayoría de periodistas en su lugar- en el Gobierno hubo gran molestia. No porque no fuera verdad lo que estaba revelando Pacho sino porque su publicación prematura puso en riesgo todo el proceso. Dentro de las Farc los jefes guerrilleros necesitaban un tiempo para socializar el Acuerdo con sus miembros y que algunos supieran del Acuerdo por los medios antes del plazo convenido con el Gobierno podría haber echado todo por la borda. Por eso, esa ‘chiva’ fue interpretada como una forma de boicotear el Acuerdo.

Desde Casa de Nariño se hizo saber de la molestia del Presidente a los Ardila Lulle, lo que es posible que haya fortalecido la decisión de terminar su contrato.

De esta manera, el uribismo se quedó sin uno de los espacios de debate y de crítica al Gobierno más poderosos que tenían.

Otros frentes

Durante los ocho años del Gobierno de Uribe hubo cierta transformación de la élite, tanto empresarial como política, que también se reflejó en lo mediático. A los grandes medios entraron -por iniciativa del Gobierno Uribe que se quejaba de la sobrerepresentación del antiuribismo en las páginas editoriales- más columnistas de derecha, afines al uribismo. Así, columnistas como Saúl Hernández, Ernesto Yamhure y José Obdulio Gaviria obtuvieron espacios en diarios como El Tiempo y El Espectador.

Durante los ocho años del gobierno de ÁLvaro Uribe Vélez (arriba), éste logró ejercer una fuerte influencia en los medios de comunicación a partir de columnistas y lineas editoriales afines en los diarios más importantes del país.
Con la salida de Ana Mercedes Gómez (abajo) de la dirección de El Colombiano cambió la línea editorial de este diario, después de que éste fuera un aliado incondicional del expresidente.
El Colombiano, el diario más influyente de Antioquia, se convirtió en el bastión ideológico del uribismo, con su directora Ana Mercedes Gómez a la cabeza, como lo documentó en su momento La Silla.

Pero incluso allí, en este diario, ha habido cambios recientes que han ido matizando el uribismo y acercandolo al presidente Santos.

Aunque conserva columnas de opinión del exministro Fabio Valencia Cossio, de Álvaro Uribe Vélez, y de un grupo de columnistas uribistas, la salida de Ana Mercedes de la dirección del Periódico, una aliada incondicional del expresidente, llevó al diario a revisar su línea editorial.

Inicialmente se rumoró que llegaría el ex jefe de prensa de Uribe y exembajador de Colombia en el Vaticano, César Mauricio Velásquez, como Director. Pero finalmente se definió que volvería a la dirección Juan Gómez, más de línea conservadora y menos uribista que su hermana.

También que habría un consejo editorial con él, Martha Ortiz, sobrina de Gómez que pasó a ser la subdirectora y Luis Miguel de Bedout (gerente del periódico desde hace muchos años), Jaime Orozco Abad (presidente de la junta directiva) y el ex senador Jorge Hernández (quien fue gerente del períodico hace más de 20 años).

La entrada de Hernández llamó la atención porque darle al ex senador una voz en lo editorial cambió la relación entre las dos familias dueñas del diario, los Gómez y los Hernández, en la que los primeros se ocupaban de lo editorial y los segundos de lo administrativo. También fue interpretado como una señal de que el principal periódico de Antioquia sería en adelante menos uribista ya que los Hernández abogaban por un diario menos distante del presidente actual y menos cercano al ex presidente.

Por otra parte, en Cable Noticias, con la llegada de Álvaro García en marzo de 2012 a la Dirección se tomó la decisión de cancelar dos programas que representaban la voz directa del uribismo. El del ex asesor presidencial José Obdulio Gavíria y 'La Barbería', de William Calderón.

José Obdulio conserva su columna en El Tiempo pero habrá que ver durante cuánto tiempo, ahora que Luis Carlos Sarmiento compró todas las acciones del diario y que ya sin Francisco Solé, presidente para América Latina del Grupo Planeta, se quedó sin su padrino directo dentro del periódico.

La otra voz reconocida que le queda al uribismo en los medios es la del exministro Fernando Londoño. Pero su programa la Hora de la Verdad también se encuentra amenazado.

Después de que el 28 de agosto, el presidente de RCN Radio y Álvaro Pava Camelo, presidente de la Cadena Súper de Colombia, concretaron una alianza estratégica para operar diferentes estaciones AM, de propiedad de los accionistas de Súper, lo más probable es que la Hora de la Verdad se quede sin su espacio habitual.

La Alianza entre RCN y Súper es de riesgo compartido, en la que Súper mantiene la propiedad de sus emisoras pero se las alquila a RCN para que transmita su contenido.

Según supo La Silla Vacía de una fuente confiable, Súper le sugirió a RCN mantener la Hora de la Verdad, ya que tiene una audiencia significativa y le va bien comercialmente, pero el grupo Ardila habría rechazado la oferta.

La Silla Vacía consultó a Fernando Londoño al respecto, quien dijo que nadie le había dicho nada sobre su programa y que él seguiría transmitiendo la Hora de la Verdad desde ese espacio o desde cualquier otro.

Si efectivamente RCN decide no transmitir su programa a partir del primero de noviembre, la Hora de la Verdad tendrá que buscar otra emisora. Pero la radio es un medio de costumbre y es fácil perderse en el dial.

Es cierto que así como desaparecen unos espacios, han surgido otros para el uribismo. Por ejemplo, en Medellín, hace cuatro meses se creó en internet la revistaposición, dirigida por Federico Hoyos, un politólogo de 26 años, con ideas afines al uribismo. Es un espacio de información y de opinión que ha crecido rápidamente con una posición crítica del gobierno y más en línea con el pensamiento de Uribe.

Con el proceso de paz dominando la agenda mediática de ahora en adelante, es claro que el uribismo también seguirá teniendo una voz importante, que sin duda, contará con un espacio en los medios tradicionales además de la tweetemisora de Uribe, que de por sí cuenta con un 1,5 millones de seguidores.

Pero una cosa es seguir siendo una fuente de opinión y otra, tener el control informativo de un medio. Puede ser que en la opinión pública Uribe le siga ganando al Presidente, como lo demuestran las últimas encuestas. Pero en los medios tradicionales, esa pelea ya la ganó Santos.

Nota de la Editora: en la historia inicialmente publicada, se decía que Pacho Santos tenía un contrato por dos años, que vencía en septiembre. Esta información es errada según le dijo el ex vicepresidente a La Silla. El contrato era indefinido. Ofrecemos disculpas por este error.

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