Con Lizcano en el empalme, Petro tiende más puentes con la clase política

Con Lizcano en el empalme, Petro tiende más puentes con la clase política
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Oscar Tulio Lizcano, Wilder Escobar, Gustavo Petro y Mauricio Lizcano, el día que adhirieron a Petro.

Para su empalme con el gobierno de Iván Duque, el presidente electo Gustavo Petro armó un equipo con decenas de personas bajo cuatro coordinadores. Entre ellos un político que no viene de la izquierda: Mauricio Lizcano, exsenador caldense de La U. 

Esa designación es otra muestra de los puentes que Petro está tendiendo con la clase política que no viene de la izquierda y estuvo en el uribismo o el santismo, y en partidos tradicionales.

Si bien inició esa estrategia hace más de un año con la llegada de Armando Benedetti, la fue profundizando durante la campaña, en la que Lizcano apoyó a Petro en la recta final, y la reforzó después de ella, no solo al reunirse con rivales como Rodolfo Hernández, Germán Vargas y Álvaro Uribe, sino al preferir al exsenador Roy Barreras sobre Gustavo Bolívar o María José Pizarro para ser el presidente del Senado por su bancada.

Entre primera y segunda vuelta Petro dijo en entrevista con La Tele Letal que Lizcano es un político que “cultivó su conocimiento y no sólo se quedó en la política”, haciendo alusión a que el exsenador hizo recientemente una maestría en administración pública en Harvard y fue investigador en MIT en temas de tecnología.

Lizcano le aseguró a La Silla Vacía que llegó a la coordinación del empalme por sus conocimientos técnicos, que el empalme es puramente técnico y que está totalmente alejado de los temas políticos.

Sin embargo, el exsenador impulsó una lista propia a la Cámara en su natal Caldas que eligió un congresista en marzo (Wilder Escobar); y fue una aliado clave del electo senador Guido Echeverri.

El aterrizaje de Lizcano

“Me enteré por Twitter que iba a ser el coordinador del empalme de Gustavo Petro, confirmé la noticia con gente de la campaña y efectivamente Petro lo había mencionado en una reunión. Lo único que hice fue escribirle a darle las gracias por la confianza”, le contó Lizcano a La Silla Vacía.

Coordinar un empalme es un encargo transitorio, que tiene mucho de administrativo, pero es una posición de confianza desde la que se puede tirar línea sobre muchos temas, ayudar a organizar las relaciones políticas y la visión de un gobierno, y conocer a muchos de sus futuros altos funcionarios. Por ejemplo, en 2018 ese papel lo tuvo Alberto Carrasquilla, quien luego fue Ministro de Hacienda y uno de los hombres fuertes del gobierno en sus primeros dos años.

Que Petro y Lizcano coincidan en el mismo lado político es algo nuevo, pues mientras el nuevo presidente es caracterizadamente de izquierda, Lizcano viene de la política tradicional y fue uribista.

En agosto de 2000 las Farc secuestraron a su papá, Oscar Tulio Lizcano, quien era representante a la Cámara por el Partido Conservador. Duró 8 años secuestrado, hasta que logró escapar.

Ese secuestro marcó la vida política de Mauricio, quien estaba a 9 días de cumplir 24 años. Se dedicó a buscar la liberación de su padre, ganó visibilidad, y en 2002 Germán Cardona, que había sido elegido alcalde de Manizales por un movimiento cívico que tenía apoyo de varios políticos pero era el rival de la llave entre el liberal Víctor Renán Barco y el conservador Omar Yepes que dominaban Caldas, lo nombró Secretario de Tránsito.

Lizcano se acercó al poder nacional y en 2003 pasó a ser asesor de Fernando Londoño, entonces ministro del Interior de Álvaro Uribe. Y se convirtió en uribista hasta el punto de que el expresidente fue el padrino de su primer matrimonio.

Para las elecciones de 2006, Uribe lo animó a recuperar la curul de su papá en el recién fundado Partido de La U. Ganó gracias a la visibilidad por la campaña para liberar a su padre, a los apoyos del lizcanismo al impulso del entonces poderoso uribismo.

Saltó al Senado en 2010 y pasó a formar parte del ala santista de La U, en choque con los uribistas que se fueron con Óscar Iván Zuluaga. Reelegido en 2014, como presidente del Senado en 2016 -2017 fue clave en la legislación para aterrizar temas clave del Acuerdo de Paz.

Luego se alineó con el vicepresidente Germán Vargas y sus críticas al Acuerdo y, por ejemplo, ayudó a tumbar la reforma política. Para 2018 no buscó la reelección para ayudar a Vargas en su fallida campaña presidencial fue su candidato para dirigir la Federación de Departamentos.

Aunque allí se fue a Boston a estudiar, se mantuvo vigente en la política: en las elecciones de 2019 su grupo impulsó a varios concejales electos y, sobre todo, al gobernador Luis Carlos Velásquez. Y en 2021 renunció a La U y creó Gente en Movimiento, con el que este año eligió uno de los cinco representantes de Caldas, Wilder Escobar, y apoyó a Guido Echeverri.

Es una trayectoria similar a las de Barreras y Benedetti, sus antiguos copartidarios de La U que fueron uribistas, santistas, vargaslleristas y ahora están con Petro.

Así se lo explicó Lizcano a La Silla: “Empecé a darme cuenta que esto iba a girar hacía la izquierda y que los partidos iban a perder la relevancia”.

Este año le pidió una cita a Alfonso Prada, jefe de debate de Petro y quien también viene de la política tradicional, y 15 días antes de la primera vuelta tuvo una reunión de dos horas con el hoy presidente electo. Según cuenta Lizcano, no lo conocía mucho a pesar de que estuvieron al tiempo en el Congreso de 2006 a 2010, y eso porque venían de orillas políticas opuestas.

Según Lizcano, en la reunión solo hablaron de impulsar temas de tecnología basado en lo que había aprendido en el MIT. Al salir de la reunión, anunció su apoyo a la candidatura.

Para segunda vuelta, con otros líderes políticos de Caldas, no aliados de Lizcano pero que apoyaban a Petro desde antes, como el electo representante verde-Pacto Histórico Santiago Osorio (primo del alcalde de Manizales), organizaron que Petro fuera a una finca cafetera en Anselmo, donde había perdido en primera vuelta, como parte de la estrategia de campaña de mostrar a Petro en situaciones cercanas a la gente.

Lo siguiente que supo Lizcano de Petro, cuenta, fue su nombramiento como coordinador del empalme.

Un político en el empalme

Aunque Lizcano dice que Petro se interesó en él por sus conocimientos técnicos, las ocho personas con las que hablamos para esta historia consideran que su designación en el empalme fue una movida política con la que Petro da otro paso a armar sus mayorías en el Congreso.

“Creo que la relevancia de Lizcano es por razones políticas, porque tiene su movimiento tiene una estructura muy bien organizada y tiene Senador”, le dijo a La Silla una congresista del Partido de La U que conoce muy de cerca a Lizcano y pidió no ser citada.

Para el estratega Camilo Rojas, la llegada de Lizcano es una muestra más de que Petro busca acercarse a la clase política tradicional, además de agradecerle a Lizcano su apoyo en campaña sin tener que prometerle un ministerio o un cargo similar.

Además de esa lógica general, el gesto de Petro con Lizcano, sobre todo si luego se concreta en un cargo u otras formas de alianza a largo plazo, abre la puerta a que fuerzas cercanas al nuevo Gobierno tengan victorias electorales en 2023 (para los políticos profesionales esas elecciones, que definen los poderes locales, ya están en el horizonte).

“Con Lizcano, Petro tiene la puerta de entrada a una clase política que en Caldas le fue esquiva. Lizcano le puede ayudar a seguir consolidando su bancada así como enviarle un guiño a Germán Vargas Lleras”, explica el estratega político Carlos Suárez.

Justamente, para dos políticos caldenses de partidos diferentes, el interés de Petro por Lizcano tiene un elemento electoral, pues Caldas es un departamento que perdió con Rodolfo Hernández, en el que no logró crecer tanto en votación (pasó de 127 mil votos en 2018 a 187 mil este año) pero en el que políticos independientes pueden tener espacio, como el alcalde verde de Manizales. 

Lizcano le dijo a La Silla que su trabajo es dejar organizado el empalme y plantear metas para los primeros 100 días de Gobierno. Cuando conversamos con él ayer estaba saliendo de una reunión con la bancada a la Cámara del Pacto Histórico y luego se iba a reunir con indígenas del Cauca que habían llegado a Bogotá para meterse en el empalme.

“La gente cree que esa lista que salió de los organizadores del empalme son los nuevos ministros y eso los rebotó. Por eso me tocó reunirme con los congresistas para explicarles que eso no era así, lo mismo a los indígenas. Esto es un gobierno popular, las cosas cambiaron y el pueblo quiere participar en todo”, explicó Lizcano a La SiIla Vacía.

Es decir, Lizcano reconoce que en el empalme tiene una función de puente entre el futuro gobierno y algunas de las bases del petrismo. Algo que es usual que haga un político profesional entre sus electores y un gobierno, pero no tanto con electores ajenos. Y que muestra que la relación de Petro con políticos tradicionales no se limitó a las elecciones.

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