Con refuerzos uribistas, la revocatoria se le crece a Quintero en Medellín

Con refuerzos uribistas, la revocatoria se le crece a Quintero en Medellín

El martes pasado Andrés Guerra, el candidato del Centro Democrático a la Gobernación de Antioquia en 2019 y hoy diputado, inauguró un nuevo modelo de mensajería: las #Rappiplanillas. Él mismo está llevando planillas a domicilio para recoger firmas para la revocatoria del alcalde de Medellín, Daniel Quintero.

No es el único político que se montó a la revocatoria, tras la entrega de las planillas el pasado 18 de junio. Después de varios meses de peleas legales sobre las medidas de bioseguridad para recoger las firmas, el viernes pasado la Registraduría le dio vía libre a los dos comités revocatorios para que recojan las firmas para intentar sacar a Quintero antes de que termine su periodo.

Ahora los comités tendrán 6 meses para recoger 91.000 firmas –un tercio de la votación con la que Quintero ganó la alcaldía–. De conseguirlas, habría unas elecciones en las que el requisito para revocar al alcalde es que participe más del 40 por ciento de los votantes totales del día en que se eligió el funcionario, y que la opción de sacarlo del cargo gane por mayoría simple. 

Ninguna revocatoria en una ciudad grande ha prosperado en Colombia, pero la entrega de planillas revivió el entusiasmo por un proceso que llevaba meses congelado. Además, destapó a varios políticos que antes prefirieron estar en segundo plano, pero ahora salieron de frente a hacer campaña.

Entre ellos, además de Guerra, está el excandidato a la alcaldía por el movimiento Todos Juntos, Juan David Valderrama, cercano a los grandes empresarios de Medellín, y quien comenzó a repartir planillas en los barrios con su equipo político. Valderrama es primo de Sergio Fajardo, aunque en 2019 este tuvo su propia candidata a la alcaldía: Beatriz Rave. Fajardo, quien ha sido crítico de Quintero, ha dicho que no apoya la revocatoria.

También mostraron su apoyo a la revocatoria varios congresistas del uribismo, incluso algunos que no votan en Medellín, como la senadora María Fernanda Cabal

Sin embargo, el martes, bajó el entusiasmo por una medida cautelar que detuvo otra vez la recolección de firmas. Fue en respuesta a una tutela que argumentaba que el encargado de evaluar los protocolos de bioseguridad —el viceministro Juan Pablo Díaz Granados, designado como alcalde ad hoc para la revocatoria— no se había posesionado.

Un día después, el jueves, Díaz Granados asumió oficialmente su cargo. Con su posesión, los comités promotores esperan que se desbloquee de nuevo la recolección de firmas y ya se lo solicitaron al juez.

Pero más allá de ese obstáculo, el breve comienzo de la revocatoria mostró un cambio en el panorama político alrededor de la revocatoria. Hace seis meses, como contamos, era apoyada por figuras de segunda línea del uribismo y amplificada sobre todo por el propio alcalde, quien la usaba como plataforma para su estilo confrontacional.

Ahora, con la cercanía de las elecciones del 2022 y el desgaste de la figura de Quintero por varios escándalos que han cuestionado su bandera de independencia, ambas partes modificaron su estrategia. Los políticos opositores a Quintero entraron de frente a la campaña. Mientras que el alcalde ha optado por delegar la voz y agradecer la defensa de su gestión a terceros, que son sus subordinados o sus aliados políticos.

De actores de reparto a protagónicos

Hace ocho meses, en octubre de 2020, Alejandro Posada, uno de los promotores del comité Pacto por Medellín, le dijo a La Silla que lo habían llamado al menos ocho políticos que querían sumarse a la revocatoria. “Excandidatos a la Alcaldía, un exalcalde, concejales actuales y anteriores, pero a todos les hemos cerrado la puerta. O de pronto se les deja ajustadita, porque luego pueden ser importantes”. 

Y ahora la puerta se abrió.

Juan David Valderrama, excandidato a la alcaldía en 2019 y ahora promotor de la revocatoria, le contó a La Silla que los comités han citado a un par de reuniones con políticos, “para ver cómo estamos”. Valderrama dijo que a esas reuniones han invitado a varios sectores críticos del alcalde, como el uribismo, el fajardismo, y el sector del exalcalde Federco Gutiérrez, aunque no todos han aceptado.

Su versión contrasta con la de los otros promotores. Andrés Rodríguez, uno de los líderes de la revocatoria, le dijo a La Silla que los encuentros han sido por iniciativa de los políticos. Independientemente de quién ha sido el anfitrión y quién el invitado, ambos lados coinciden en que el excandidato a la alcaldía Alfredo Ramos, el concejal Simón Molina, del equipo de la senadora Paola Holguín, y el diputado Andrés Guerra han hablado con miembros de la revocatoria.

El concejal del Centro Democrático Gabriel Dib Díaz Granados también se sumó esta semana a la revocatoria y puso a su equipo del Concejo en ese trabajo. “Estoy repartiendo planillas en mi portería. Contraté a personas que en moto me reparten planillas. Tengo a mis hijos y a todo el mundo. Tengo a mi grupo de trabajo, que son contratistas. Mi equipo es prorrevocatoria”, dijo.

La participación de Ramos es más silenciosa. Dice que “personalmente, como ciudadano, creo que hay una necesidad de sacar a Quintero. Políticamente no me voy a meter. Hay que dejar que sea ciudadano”. Pero Ramos no solo ha sido uno de los concejales más críticos de Quintero, también se ha reunido con los promotores de la revocatoria, su papá, Luis Alfredo Ramos, invitó a firmar las planillas y su esposa, Juliana Hernández, se ha metido de lleno en la difusión de los lugares donde las personas pueden acercarse a firmar.

De los sectores no uribistas, el principal apoyo político a la revocatoria ha sido Valderrama. 

Valderrama fue funcionario de Federico Gutiérrez y luego aspiró a la alcaldía en 2019 con la financiación de empresas del Grupo Empresarial Antioqueño (GEA), como Bancolombia y el Grupo Argos. Como contamos, ese sector empresarial ha sido la piedra angular del matrimonio público-privado en Medellín con el que Quintero rompió. Pese al respaldo del GEA, Valderrama obtuvo solo 22 mil votos, menos del 3 por ciento del total.

El excandidato fue señalado de estar con la revocatoria desde septiembre del año pasado. Estuvo en los chats de Whatsapp y Telegram en los que comenzó a planearse esa campaña, pero en ese momento le dijo a La Silla que fue agregado por los promotores y que en cuanto supo de qué se trataba se salió de los chats.

“Como perdedor, no me sale estar en ese cuento”, le dijo a La Silla entonces.

Pero su posición cambió. Esta semana, al igual que Guerra y el concejal uribista Dib, ha apoyado la revocatoria con su firma y ha repartido planillas con su equipo político.

“Me ofrecí a ayudarles con mi capacidad logística, con la gente que conozco en Medellín en los barrios. Repartí unas 3.000 planillas así. Y personalmente contraté a un mensajero y envié unas 180 planillas a gente que me las pidió”, dijo. 

Su plan, después, es salir a las calles. “Quiero ir a recogerlas a los barrios, para ver cómo está el ambiente. Yo soy más tradicional en eso, me gusta hablar con las personas”.

Dos fuentes de sectores políticos distintos, que pidieron no ser citadas para hablar con más libertad, le dijeron a La Silla que Valderrama busca volver a aspirar a la alcaldía y Andrés Guerra se perfila para la gobernación.

La precampaña del uribismo para el 2022

Pero no todos los que están montados en la revocatoria están pensando en el panorama regional. Varios están pensando en las presidenciales de 2022. Como contamos, la pelea entre el uribismo y Quintero refleja una disputa más grande de la derecha por asegurar su bastión electoral.

Pese a que en enero el expresidente Álvaro Uribe, líder del Centro Democrático, se desmarcó de la revocatoria y dijo que al acudir a ese mecanismo “se corre el riesgo de rutinizarlo”, varios de los precandidatos de su partido se han alineado a favor de sacar a Quintero de su cargo.

Entre ellos: las senadoras María Fernanda Cabal, Paola Holguín y el precandidato Rafael Nieto.

El equipo de Holguín es el que está más directamente involucrado. El representante Juan Espinal le dijo a La Silla: “Nos van a ver en la calle recogiendo firmas, impulsando la revocatoria”.

A la pelea por el 2022 también han llegado refuerzos fuera del partido. En concreto el abogado Hollman Ibáñez, del colectivo de abogados De La Espriella Lawyers, quien está apoyando como voluntario a los promotores del Comité Medellín te pertenece, el segundo que se creó.

Ibáñez, quien ha sido abogado del expresidente Álvaro Uribe y de policías en líos legales, tiene además una carrera en revocatorias. 

Apoyó el proceso contra el alcalde Gustavo Petro en 2013 en Bogotá y estuvo en la defensa del también exalcalde Enrique Peñalosa cuando quisieron sacarlo de la alcaldía. También ha liderado varias peleas legales vinculadas a la política. Fue él, por ejemplo, quien instauró la queja disciplinaria contra Petro en abril del año pasado por su viaje a Cuba.

Según le dijo a La Silla, ve la revocatoria en Medellín como una causa. “Lo que pase en Medellín va a pasar en Colombia en el 2022”, dijo.

La llegada de figuras como Ibáñez y de políticos de peso a la revocatoria ha transformado lo que comenzó como un movimiento promovido por uribistas con poca relevancia. Ese nuevo panorama obligó a Daniel Quintero a cambiar su propia estrategia. 

Quintero deja que lo defiendan contratistas y aliados

Cuando se anunció la revocatoria, el alcalde Quintero fue uno de los que más la mencionó. El 1 de enero, poco después de anunciarse, publicó un tuit con el mensaje: “El futuro se parece a nosotros. Medellin ya no les pertenece. Colombia ya no les pertenece”. Pero ahora que toma fuerza, dejó los esfuerzos para sacarlo del cargo dejaron de  estar entre los temas del alcalde. La última mención que hizo en redes del tema fue hace más de un mes, el 12 de mayo.

Parte de la gasolina del movimiento de revocatoria partió de las propias palabras de Quintero. De hecho, el segundo comité promotor se nombró a partir de su tuit del 1 de enero: “Medellín sí nos pertenece”.

La atención que Quintero le dedicó a la revocatoria a comienzos de este año, cuando no habían comenzado a recogerse las firmas, contrasta con la que le ha puesto esta semana cuando comenzó formalmente el proceso.

En los primeros 12 días de enero el alcalde le dedicó al menos un tuit diario al tema. Desde que entregaron las planillas el viernes pasado, en cambio, se ha dedicado a retuitear mensajes de sus funcionarios y de aliados políticos apoyando su gestión.

A inicios de esta semana fue tendencia el numeral #MiAlcadeEsDanielQuintero. Lo replicaron varios de los secretarios de despacho de la Alcaldía y contratistas.

Quintero también replicó un video con alta producción –canción original y tomas panorámicas con dron– que elogia su gestión. El video fue compartido desde la cuenta de Walter Manuel Salas, un excontratista de la Personería de Bello quien será la fórmula a la Cámara del representante verde León Fredy Muñoz, de Bello, quien le dijo a La Silla que aspirará al Senado.

Muñoz, quien es aliado de Quintero y tiene varias cuotas en la administración, le dijo a La Silla que el video partió de su equipo político. “Me lo regalaron unos muchachos muy inquietos que trabajan conmigo, y yo se lo compartí a Walter y a varias personas porque me pareció muy bonito”, dijo. 

Aunque el alcalde Quintero relegó de su discurso el tema de la revocatoria ahora que tomó más fuerza, el escenario de esta primera semana de recolección de firmas muestra que los apoyos políticos pesarán en los dos bandos.

A un año de las elecciones, en una ciudad clave para las presidenciales tanto para el uribismo como para la izquierda, la revocatoria se perfila como un tema cada vez más influyente. Atrás quedaron tanto la soledad de los promotores originales, como las burlas del alcalde a la poca fuerza del proceso. Ahora ambos sectores comienzan a usar sus fichas en una disputa que, desde ya, convierte a Medellín en una ciudad en campaña.

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