Con sus codirectores del Banco de la República, Duque confirma que nombra gente como él

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Menores de 40 años, con poca experiencia con relación al cargo e hijos de políticos. Estos son los nuevos codirectores del Banco de la República.

Hoy el Presidente de la República, Iván Duque, presentó a los dos nuevos codirectores que designó en la Junta Directiva del Banco de la República, una de las entidades más importantes para la economía del país. 

Los nombres sorprendieron y no cayeron muy bien a algunos economistas porque Duque terminó poniendo personas con poca trayectoria y con vínculos políticos en lugar de macroeconomistas expertos y de larga carrera. Es decir, gente similar a él.

 

Los nuevos codirectores son los economistas Bibiana Taboada Arango y Mauricio Villamizar, ambos egresados de la Universidad de los Andes, de menos de 40 años, y que si bien no han hecho política, son hijos de políticos. Similares al Duque de 2013, antes de entrar a la política activa.

Su nombramiento fue el último chance de Duque de definir el futuro del Banco, ya que a diferencia de lo usual pudo nombrar a casi toda su junta.

Eso porque aunque la Constitución prevé que cada Presidente nombra a dos de los cinco codirectores independientes que tiene la Junta (los otros dos miembros son el Ministro de Hacienda y el gerente del Banco, que elige el resto de la Junta) Duque tuvo la oportunidad de nombrar cuatro. 

No porque se haya reelegido, como su antecesores, sino porque renunciaron dos: José Antonio Ocampo, que aceptó un puesto en la Universidad de Columbia en Nueva York, y Juan Pablo Zárate, que se fue de viceministro Técnico de Hacienda.

Probablemente podrá nombrar otro pues, según conoció La Silla, en diciembre el codirector Arturo Galindo (elegido por Duque) presentó su renuncia por motivos personales, así que podrá de nuevo llenar ese cupo. 

Al poder designar a la mayoría de la Junta, Duque tuvo la oportunidad de transformar o fortalecer la banca central, que es clave en la economía pues define cuántos billetes se emiten, a qué interés se endeudan los bancos y debe evitar que el costo de vida se descontrole.

Pero sus nombramientos terminaron dejando una sombra de duda sobre una de las instituciones más sólidas e independientes del país.

Los nombramientos

Taboada fue subdirectora general para la superación de la pobreza del Departamento de Prosperidad Social entre octubre de 2018 y julio de 2020, a cargo de Susana Correa, y trabajó en el BID al tiempo con el Presidente, en la oficina de cumplimiento, que es la que se debe encargar de que el banco pueda evaluar la efectividad de las inversiones que se hacen con la plata que presta. 

Pero es más conocida por ser hija de la exministra del Interior y hoy embajadora en Suiza, Alicia Arango, una de las personas más cercanas a Duque y quien gerenció su campaña presidencial.

Profesionalmente, Taboada ha trabajado en temas de pobreza, educación y desarrollo social y no con política monetaria, la principal función del Banco, ni del sector financiero.

En el pasado ha habido codirectores también reconocidos por sus trabajos en otras áreas, como Carlos Gustavo Cano, experto en temas agrícolas, pero tenía una trayectoria consolidada: había sido ministro de Agricultura y ocupado cargos importantes gerenciales y gremiales.

O el mismo Gerardo Hernández, que aunque no es economista, sino abogado, fue gerente del Banco por ocho años y venía de supervisar el sector financiero al frente de la Superintendencia Financiera que dirigió por siete años.

Taboada también es amiga personal de María Paula Correa, la mano derecha de Duque en Palacio y quien es cercana a Alicia Arango.

Su nombramiento resonó, además, porque medios como Portafolio habían dicho que estaba en la baraja con cuatro candidatas con más peso y trayectoria:

  • Marcela Meléndez, economista jefe para América Latina y el Caribe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y doctora de la Universidad de Yale 

  • Marcela Eslava, decana de economía de Los Andes y doctora en Economía de la Universidad de Maryland

  • Claudia Numa, ingeniera, que lleva 14 años trabajando en el Ministerio de Hacienda en el área presupuestal y es la actual directora de Presupuesto Público Nacional

  • María Victoria Angulo, economista y actual Ministra de Educación, que aunque tampoco es experta en macroeconomía, tiene un perfil con más peso que el de Taboada

A diferencia de Taboada, Villamizar tiene trayectoria en temas macroeconómicos: tiene un doctorado en Georgetown, trabaja en el Banco desde 2014 y desde julio de 2018 es su subgerente de estudios económicos.

Seis personas que tienen referencias de él porque lo conocen o han leído su trabajo lo calificaron como una persona inteligente y juiciosa, lo que se evidencia en su producción académica. 

Dos de ellas coincidieron en que fue muy cercano al anterior gerente del Banco, Juan José Echavarría, con quien escribió varios artículos académicos; y ha trabajado con José Antonio Ocampo.

El nuevo codirector también fue especialista en economía en Usaid y fue asesor en temas económicos del delfín liberal Simón Gaviria cuando éste era representante a la Cámara por Bogotá en 2006, algo que Gaviria recordó hoy en Twitter.

A ese vínculo político se suma que Villamizar es hijo de Rodrigo Villamizar, un liberal quien fue embajador en Japón y luego Ministro de Minas de Ernesto Samper, cargo del que salió en medio de un escándalo de corrupción conocido como el “miti-miti”

Su mamá también es conocida: es hijo de Miriam Villegas, quien fue directora del Incoder de Santos y mano derecha del padre Francisco de Roux en el Programa de Desarrollo y Paz del Magdalena Medio (y es hermana del político conservador Germán Villegas, quien fue Gobernador del Valle del Cauca, entre otras).

Pese a sus credenciales y buenas referencias, cuatro fuentes que saben porque trabajan en el sector financiero le dijeron a La Silla que Duque lo escogió por encima de candidatos con mayor trayectoria como el del gerente técnico del Banco, Hernando Vargas, a quien otros codirectores nominaron para ser gerente del Banco en diciembre pasado.

“Si querían escoger a alguien del staff del banco había muchos a los que no les faltaba un hervor, o dos. Lo cual lo hace a uno pensar que el nombramiento no es por ser “técnico del banco”, y causará escozor en las filas meritocráticas de la institución”, nos dijo una fuente cercana al Banco.

El legado de Duque en el Banco

La sorpresa no fueron solo los nuevos nombramientos, sino el recambio.

Eso porque los codirectores independientes tienen un período de 4 años que terminó el 31 de enero de este año para todos, pero se puede renovar hasta dos veces para sumar 12 años, y hasta hace poco lo usual era que lo hicieran, así había estabilidad en las decisiones del Banco.

En parte por eso, los entendidos del tema esperaban que Duque solo reemplazara a Arturo Galindo.

Más porque tras los ruidos por la fallida candidatura del ministro Alberto Carrasquilla a la gerencia del Banco, mantener el resto de la junta era un chance para mandar un mensaje de que respeta la independencia y desea la estabilidad del Banco, algo particularmente deseable en medio de la búsqueda de la reactivación económica para salir de la crisis causada por la pandemia.

En cambio, Duque sacó a dos exfuncionarios del Gobierno de Juan Manuel Santos: Ana Fernanda Maiguashca, quien fue viceministra técnica de Hacienda y Directora de Regulación Financiera y Hernández, quien fue Superintendente Financiero durante casi todo su mandato.

Esto le puede dar puntos en su partido que, como hemos contado, le reclama tener santistas en puestos clave (en la junta queda Carolina Soto, quien fue viceministra de Hacienda y Alta Consejera Presidencial para la Competitividad de Santos).

Pero esos mismos nombramientos, y en especial el de Taboada, pusieron de nuevo a la Junta en el ojo del huracán, porque las reacciones críticas no se han hecho esperar. 

De hecho, analistas, periodistas y políticos que no son antiuribistas han criticado la decisión.

Encima, sus cambios mantienen la homogeneidad de la junta en origen social, corriente de pensamiento, ciudad de origen (4 de 5 son de Bogotá) e incluso universidad (todos son egresados de Los Andes).

La junta renovada y con sello duquista tendrá en sus manos decisiones estratégicas para la reactivación económica: no solo decidir si sube o baja las tasas de interés, como todas las juntas, sino si crean nuevos mecanismos para mantener la estabilidad de los bancos cuando tienen más clientes que no pueden pagar. 

Pero, sobre todo, tendrá encima muchas miradas que se preguntan desde ya si el Banco mantendrá la independencia frente al Gobierno que buscó darle la Constitución de 1991 y que ha ayudado a la estabilidad económica en estos 30 años.

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