¿Cuáles quíntuples? Fajardo no juega

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El cuento de hadas de cinco independientes que un día unieron sus caminos para ser el palo de las próximas elecciones y ser felices para siempre, es más producto del deseo que un hecho real. Sergio Fajardo no está dispuesto a jugársela por ningún candidato distinto a él.

En un mes se sabrá que pasará con los quíntuples. Es casi imposible que Sergio Fajardo ceda a la posibilidad de una campaña presidencial en conjunto. No le conviene.

El cuento de hadas de cinco independientes que un día unieron sus caminos para ser el palo de las próximas elecciones y ser felices para siempre, es más producto del deseo que un hecho real. Sergio Fajardo no está dispuesto a jugársela por ningún candidato distinto a él.


Aunque este lunes los quíntuples se dieron un plazo de 30 días para llegar a una fórmula que les permita escoger candidato único a la Presidencia, ni ellos mismos creen que lo lograrán. Pues aunque durante la reunión Fajardo se mostró abierto al diálogo, es casi imposible que ceda a la posibilidad de una campaña presidencial en conjunto. No le conviene.

Fajardo ha dejado claro que no va a participar en una consulta interpartidista. Tampoco le gusta una eventual encuesta donde el más popular sea el que se lance con el apoyo de los otros. Él no quiere arriesgarse aunque los otros siguen tratando de convencerlo que con esta fórmula todos ganarían porque él encabezaría seguro y el grupo como tal quedaría legitimado. Ha dicho que está abierto a oír otras fórmulas. Pero no hay más.

Sea cual sea la fórmula para elegir candidato único, Fajardo sale perdiendo pues le toca poner al servicio de otros los 19 meses que ya lleva en campaña y su popularidad en las encuestas en las que sale punteando, después de Juan Manuel Santos. Y lo que recibe a cambio es muy poco.

Fuera de los votos potenciales que Antanas Mockus, Lucho Garzón, Enrique Peñalosa tienen en Bogotá, tienen sus campañas en pañales. La única que ha avanzado es Marta Lucía Ramírez.

Mockus aún nada en la indecisión. No sabe si se lanza o no y no tiene equipo de campaña, solo amigos ansiosos de ayudarle.

Peñalosa no está pensando en la Casa de Nariño sino en el Palacio Liévano, por lo que no tiene más que las redes que han construido sus representantes David Luna y Simón Gaviria en Bogotá.

 

Fajardo tiene una campaña estructurada y encabeza las encuestas, los otros no.

 

Garzón tampoco tiene mucho fuera de Bogotá. Aunque se ha empeñado en organizar la casa, poniendo a su hijo Eduardo como director de campaña, sólo hasta hace un mes comenzó a visitar otras ciudades. Ya estuvo en la Costa, en el Valle, en Antioquia y la próxima semana va para el Tolima. Tiene un equipo de asesores conformado por ex miembros de su gabinete como Enrique Borda y Edgar Ruiz y otros como Armando Novoa y Jorge Iván González.

La única que está montando campaña es Marta Lucía Ramírez. Ha recorrido 70 municipios, tiene 22 personas trabajando a sueldo y 300 voluntarios. La ex Ministra y ex Senadora se ha puesto las pilas con su página web y espera atraer jóvenes a la campaña a través de Facebook y Twitter. En su equipo dicen que tienen 12.445 simpatizantes en las redes sociales. Pero no despega en las encuestas.


Lo que tiene Fajardo

 

Por el lado del matemático y ex alcalde de Medellín las cosas son de otro calibre. Fajardo ha visitado 30 departamentos y 110 municipios. La campaña dice que cuenta con 6.300 hogares trabajando en la recolección de firmas, 128 personas en todo el país vinculadas a la campaña con tareas específicas (aproximadamente 40 con sueldo) y 660 voluntarios. Tiene sedes alquiladas por la campaña en Bogotá, Medellín y Cali, y sedes armadas por los simpatizantes en Ocaña, Norte de Santander, y en Tuluá, Pradera y Yumbo, en el Valle.

Estos números y los de las encuestas muestran una candidatura ya armada que anda sola. Por eso a Fajardo no le conviene igualarse a los demás quíntuples.

Fuera de eso, Fajardo no puede decirle a la gente que desde hace más de un año se le unió bajo la convicción de que es candidato, que apoyen a otro. Si en algo ha sido claro es en que él va con su candidatura hasta el final. “Voy el 30 de mayo a la Presidencia, con Uribe, sin Uribe, sigo en la tarea de recolección de firmas y construyendo el programa”, le dijo Fajardo a La Silla Vacía.

 


Su fórmula

 

Desde un principio, Fajardo ha pensado que los quíntuples deben estar unidos pero para lanzar listas conjuntas al Congreso.

Garzón, Ramírez, Mockus y Peñalosa comenzaron a hablar cuando Fajardo los llamó a principio del año para proponerles que construyeran la “Selección Colombia”: que juntos escogieran tres candidatos de opinión en cada región para armar una lista al Senado y señalaran figuras de este mismo perfil para Cámaras en algunos departamentos.

De estas llamadas nació la idea de ir juntos al Capitolio a protestar por una reforma política, que con el artículo del transfuguismo y la amenaza del aumento del umbral al 3 por ciento, afectaba las aspiraciones políticas de los cinco. Ahí los medios les tomaron la foto famosa y los bautizaron. Y nació el deseo de que se unieran alrededor de la candidatura de uno de ellos a la Presidencia. Un deseo, que al parecer, sólo se cumplirá si todos se le adhieren a Fajardo.

¿Para qué es entonces este mes? Para fijarse un límite para convencer a Fajardo de que se iguale a los demás, cosa que no va a suceder. O para que cada uno encuentre su puesto (por debajo de Fajardo). A Lucho o a Marta Lucía les puede sonar la Vicepresidencia, a Mockus la cabeza del Senado y a Peñalosa, la Alcaldía.

Conclusión, uno de los cinco no es como los otros. O por lo menos no quiere serlo.

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