Cuando a Prieto no le daban susto las "mafias" de Córdoba

Silla Caribe
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Manifestación santista en Lorica, a mediados de mayo de 2014, en la que estuvieron Sergio Díaz-Granados, Zulema Jattin (investigada por parapolítica), Roberto Prieto, Sara Piedrahíta Lyons y Martín Morales (en juicio por narcotráfico, nexos con autodefensas y homicidio).

En medio del escándalo de Odebrecht, el exgerente de la campaña de reelección santista dijo que en ese departamento hay una mafia "tenebrosa". Eso no le importó cuando viajaba allá a conseguir votos. 

“Yo tengo mucho susto pues esa mafia de Córdoba es tenebrosa”, declaró en La W Roberto Prieto cuando el Fiscal General reveló que el exsenador cordobés Otto Bula había dicho que a través de un tercero le mandó 900 mil dólares de la corrupta empresa Odebrecht a Prieto. Como no dio nombres en concreto, la generalización le valió al exgerente de la campaña reeleccionista de Santos críticas en ese departamento: el senador uribista Daniel Cabrales le pidió respeto y el Concejo de Montería le exigió una rectificación pública. Más allá de eso, el hombre fuerte de todas las campañas del Presidente no hablaba de “mafias” cuando viajaba a esa región a pedirles a los políticos locales los votos para su jefe.

 

Esos encuentros se vieron especialmente antes de la primera vuelta presidencial (que fue el 25 de mayo de 2014), cuando en su calidad de gerente Prieto fungía como uno de los principales líderes del proyecto de reelección.

Para ese momento, Santos tenía de tinieblos a varios alfiles regionales sobre los que pesaba algún tipo de sombra. Entre ellos, dos principales: los senadores más votados de su coalición, Bernardo ‘el Ñoño’ Elías y Musa Besaile, ambos cordobeses y de La U, a quienes debido a la polémica de la mermelada el Presidente no montó en tarima en sus visitas al departamento durante esa primera parte de la campaña.

Por ello, aunque sobre todo se entendía con los jefes departamentales de la iniciativa reeleccionista, Roberto Prieto tuvo visibilidad en lo local al tener que encabezar también reuniones públicas y visitas a medios con congresistas.

(Ese papel tuvo un cambio radical cuando el santismo perdió la primera vuelta frente al uribista Óscar Iván Zuluaga. Entonces, en el proyecto del Presidente endilgaron parte de la responsabilidad a Prieto, quien para segunda vuelta quedó disminuido mientras el timón de la campaña en el Caribe fue entregado al hoy vicepresidente Germán Vargas Lleras, que movió las maquinarias prometiendo recursos y sacando los tinieblos del closet).

Una de las manifestaciones más copiosas en Córdoba, mientras estuvo Prieto al frente, ocurrió en el pueblo de Lorica a mediados de mayo.

Los anfitriones fueron los exsenadores de La U Zulema Jattin (investigada por parapolítica desde 2007) y su heredero Martín Morales (hoy en juicio por narcotráfico, nexos con autodefensas y homicidio).

Junto a ellos y luciendo por momentos un sombrero vueltiao como si fuera un cordobés más, Prieto se paseó por parte del municipio en el que nació Zulema y tiene sede su fortín político para promocionar la reelección.

Todo el tiempo lo acompañó el entonces presidente de La U Sergio Díaz-Granados.

La correría cerró con un encuentro de líderes del jattinismo, congregados alrededor de una tarima en la que los líderes santistas compartieron micrófono con la representante de La U Sara Piedrahíta Lyons (prima del exgobernador cordobés de ese partido, Alejandro Lyons, y fórmula de Martín Morales).

Horas antes, el mismo día, Prieto y Díaz-Granados habían estado reunidos por aparte con los senadores Ñoño y Musa, y varios de los principales jefes departamentales de sus respectivos movimientos, también para procurarle apoyos a Santos II.

Con Ñoño, su fórmula a la Cámara Joche Tous y sus líderes se reunieron en la finca Calle Larga de Sahagún, propiedad del fallecido exsenador Joche Ramón Elías Náder (padre político del Ñoño).

Con Musa, su fórmula Raymundo Méndez Bechara y los simpatizantes musistas, la cita fue en Villa Mile, la finca de Besaile y su familia, también en Sahagún, el pueblo en el que nacieron los dos legisladores.

En ambos casos, según una fuente que lo sabe de primera mano, tanto Prieto como Díaz-Granados hablaron de la importancia de reelegir a Santos y pidieron a los asistentes esforzarse “al máximo” para ponerle al Presidente la misma cantidad de votos que sacaron esos congresistas en Córdoba.

Esa tierra, sin embargo, no fue el único departamento en el que el gerente Prieto buceó votos sin hablar de “mafias” como ahora.

En el vecino Sucre, apenas a 45 minutos de Sahagún, el estratega le había abierto las puertas de la campaña de reelección de Santos al cuestionado exrepresentante Yahir Acuña (quien entonces ya tenía investigación abierta por parapolítica y además era conocido por haber sido cercano a la exempresaria condenada por homicidio Enilce López ‘La Gata’).

Sucedió exactamente el jueves festivo 1° de mayo en el restaurante La Casona de Sincelejo.

Allí Prieto se reunió ese día con congresistas como Nicolás Guerrero (La U), Mario Fernández (liberal), Antonio Correa (del viejo PIN) y varios alcaldes, diputados y concejales sucreños, para hablar de la campaña reeleccionista.

Aunque aún no estaba formalmente en esa iniciativa, hasta allá llegó también Acuña, quien se tomó la palabra para enlistar las alcaldías que en ese momento tenía en el departamento y ofrecer esos votos a la causa santista.

Como ya lo habíamos contado, todo eso mientras Roberto Prieto tomaba atenta nota en una agenda.

Cuatro días después, la alianza del santismo con el yahirismo se concretó en un evento en el Coliseo de Ferias de la ciudad, a donde Yahir llevó a un gran grupo de mototaxistas para que escucharan a la entonces fórmula vicepresidencial Germán Vargas Lleras en campaña.

Así es que si bien ahora Prieto, en el ojo del huracán por cuenta de las revelaciones de Otto Bula, asegura tener "susto" por las "mafias" de Córdoba, seguramente en ese momento su mayor miedo era perder la reelección sin la ayuda de la maquinaria, que en ese departamento fue clave para poner 376.174 votos en segunda vuelta.

Eso es casi el 20 por ciento de los dos millones de apoyos que en esa otra ronda electoral logró Santos en el Caribe, la región que le dio la victoria al contrarrestar los respaldos uribistas de Antioquia.

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