De dominar la política, La U pasa a las maromas para mantener la relevancia en 2022

De dominar la política, La U pasa a las maromas para mantener la relevancia en 2022

En poco menos de cinco meses arranca la inscripción de candidatos para las elecciones de Congreso 2022. Y el partido más poderoso de este siglo en Colombia, el de La U, está nervioso.  

La U nació para que Álvaro Uribe se reeligiera en 2006. Reinó ocho años de la política colombiana, con Juan Manuel Santos. Ahora, viene de capa caída. De ser la colectividad más votada del país en 2010, con 75 congresistas, y mantener ese poderío en 2014 con 58, pasó a sacar 39 en 2018. 

Además, durante esta legislatura perdió a dos de esos senadores, Roy Barreras y Armando Benedetti, quienes se salieron del partido para hacerle oposición al gobierno de Iván Duque y meterse a la campaña presidencial de Gustavo Petro. Eso, y el hecho de que otros senadores no van a aspirar más, tiene al partido y a su directora Dilian Francisca Toro haciendo maromas para armar una lista fuerte. 

Toro asumió el control del partido en noviembre pasado. La médica, exgobernadora del Valle del Cauca, nacida en Guacarí, se echó al hombro la responsabilidad de mantener viva a esa colectividad y montar unas listas al Congreso que sean competitivas. Y para eso ha hecho varias movidas que van desde intentar cambiar las reglas de juego electorales, montar concursos para encontrar candidatos, hasta sacarle ganas a los representantes a la Cámara para que den el salto al Senado.

Sobre sus hombros recae el peso de mantener la relevancia de un partido fundamental para el trámite de varias de las reformas políticas que han definido al país en los últimos años. Desde la reelección, en el 2005, luego su prohibición, en el 2015, hasta el Acuerdo de Paz, en 2016.  

Ahora, dependerá de qué tan robusta queden esas listas para lidiar con una escasez de candidatos. Y que la apuesta presidencial de Toro se consolide. Porque las elecciones de Congreso se harán con las de consultas presidenciales donde ella le apuesta a una coalición de centro-derecha. Como dice su antecesor en la presidencia de la U, Aurelio Iragorri, “el que no aspira, expira”. Toro aspira para que La U no expire, encima de varias maromas más.   

Arranque en déficit 

El partido va a llegar a las elecciones de Senado del 2022 con un déficit de unos 600 mil votos en comparación con lo logrado en las elecciones del 2018. 

Ese número sale de restar los votos de Roy Barreras y Armando Benedetti, que se salieron del partido, y de la decisión de senadores como Roosvelt Rodriguez y Ritter López de no intentar reelegirse. Además de que no van a aspirar políticos que se han movido por encima de los 30 mil votos ayudando a empujar la lista. 

En ese grupo están Eduardo Pulgar, preso pero que buscará elegirse en cuerpo ajeno con su esposa posiblemente en la lista del partido Liberal, Ángel Custodio Cabrera (actual el ministro de Trabajo), Jimmy Chamorro, que no va a aspirar; Carlos Eduar Osorio del Tolima que se metió al Centro Democrático; o Hernán Penagos, que es magistrado del Consejo Nacional Electoral. 

Ese déficit puede crecer ante la duda de otros senadores de no aspirar si ven que la lista no es fuerte. 

Por eso, las señales de que en La U hay preocupación para el 2022 arrancaron en marzo. 

La bancada de ese partido radicó un proyecto de ley para intentar cambiar las reglas de juego de las elecciones a su favor. Plantearon reformar un artículo de la Constitución para que se le permitiera a los partidos más grandes hacer coaliciones y montar superlistas para el Congreso en el 2022. 

Actualmente la ley solo autoriza alianzas de ese tipo entre los movimientos más pequeños, que juntos no sumen más del 15 por ciento de los votos en las anteriores elecciones. En las elecciones de 2018, La U sacó 12 por ciento de los votos al Senado y por eso necesitaba eliminar esa restricción para pensar en alianzas con otras bancadas. 

Como contamos en esta historia, la directora Dilian Francisca Toro se movió para que otros partidos como el Liberal se sumaran a esa iniciativa. Pero al final, el proyecto se hundió en Comisión Primera de Cámara con 17 votos contra 13 por el ruido que hizo la oposición y porque no a todos los partidos grandes les sonó la idea de aliarse en regiones.  

El camino para cambiar las reglas de juego con leyes no paró ahí. 

Hace dos semanas la bancada de La U radicó otro proyecto que puede impactar las elecciones porque le apunta a cambiar la Constitución para bajar la edad de las personas que quieran aspirar a Senado y Cámara. Y así atraer al partido a los jóvenes.

Esa iniciativa propone que para ser candidato al Senado no sea necesario tener más de 30 años como lo es ahora, sino 25. Y para Cámara bajar de 25 años a los 18. “Con eso los jóvenes tendrían un argumento menos para protestar”, dice la autora del proyecto la representante Norma Hurtado.  

Hurtado ha buscado que el Gobierno, a través del Ministerio del Interior, le dé el apoyo al proyecto para que se tramite rápido y entre en vigencia en las elecciones del 2022. Por ahora no lo ha logrado.  Pero la estrategia de mostrarse en sintonía con el paro, especialmente con los jóvenes, es complementada por otra movida para reclutar candidatos y votos. 

Al estilo reality

Hace una semana La U abrió un concurso en redes sociales para encontrar candidatos a Senado y Cámara. La convocatoria, que ha sido pautada para que tenga mayor alcance,  dice que los escogidos serán premiados con los avales, financiación económica y asesorías políticas y mediáticas.

Recibirán postulaciones hasta octubre y los ganadores serán escogidos por un jurado y la votación de un público.  Una movida curiosa, al estilo de concursos, porque ya no se trata de que las personas busquen cupo en un partido, sino que el partido los pesque. 

La directora Toro dice que se trata de una apuesta de ampliación política más que una estrategia desesperada por conseguir nombres para la lista . “Nosotros estamos trabajando para hacer las listas además de un proceso de inclusión llamado líderes para confiar que busca que puedan aspirar diferentes organizaciones o personas en la lista al Senado”, le dijo a La Silla. 

Las movidas por cambiar las reglas de juego, y atraer liderazgos con promesas de financiación y asesoría política, Toro las está complementando con guiños de gente que ya se ha hecho contar.

Echar mano de la Cámara

Hay al menos unos cuatro representantes, cercanos al Gobierno, que están casi listos para tratar dar el salto al Senado. El grupo lo encabeza Alfredo Deluque de La Guajira, quien es presidente de la Comisión Primera. 

Deluque le dijo a La Silla que ya está encampañado. Parte con una caudal de 50 mil votos, y el poder de tener gobernador aliado, Nemesio Roys Garzón. “Esperamos consolidar una lista fuerte”, le dijo a La Silla. 

Además de su poder regional, tiene cómo crecer en otras zonas. Por ejemplo, es cuñado del exsenador conservador del Huila, Carlos Ramiro Chávarro .

Otra carta fuerte para reforzar la lista al Senado es la representante de Córdoba, Sara Piedrahita Lyons. Ella se dio a conocer a nivel nacional en 2014 cuando sacó más de 100 mil votos y se convirtió en la representante más votada en el país, a pesar de que antes no había participado en unas elecciones.

Como contamos, la base electoral de Piedrahita en esas elecciones se sustentó en el equipo político de su primo Alejandro Lyons, exgobernador de Córdoba entre 2012-2015, condenado por corrupción.

Aunque ella lo niega y dice que su votación es el resultado de su lucha contra temas claves de la región como Electricaribe, cuando Lyons quedó por fuera del ruedo su votación bajó: en las elecciones de 2018, Piedrahíta bajó a 55 mil votos.

Pero Piedrahita también tiene un fortín burocrático para sustentar su campaña. Su papá, Rafael Piedrahita, fue nombrado por el gobierno de Iván Duque como gerente de Urrá S.A,  una de las principales generadoras de energía eléctrica en el norte del país. 

Tres fichas más para reforzar la lista del Senado vienen de las entrañas de Toro. Por un lado está la representante Norma Hurtado del Valle, quien sale con un case de 62 mil votos. Pero con la disposición de la maquinaria política de la Gobernación del Valle en manos de Clara Luz Roldán. 

Hurtado ha acompañado a Toro en las giras nacionales que está haciendo para mover las bases del partido. La apuesta de Toro es poner a disposición parte de su estructura, así como lo hizo en 2018 con Roosvelt Rodríguez.  

El representante de Cauca, John Jairo Cárdenas, también va a dar el salto. Su base es de 26 mil votos, pero también tiene la bendición de Toro para crecer en el Pacífico. 

Y seguir en las regiones

El trabajo de reclutamiento de Toro viene desde el año pasado cuando arrancó giras por el país para avivar a las bases de La U. Tras ese recorrido logró meter en la carpeta de potenciales candidatos a Senado a gente que se hizo contar en las regionales de 2019. 

En el listado aparece la excandidata a la Gobernación de Santander, Ángela Hernández (sacó 215 mil votos); el exdiputado del Meta, Oscar Apolinar, o el excandidato al Senado de Cundinamarca, Alfredo Molina.

Y una apuesta especial del equipo de Toro: el diputado del Valle, Juan Carlos Garcés, quien sorprendió con 75 mil votos en las elecciones regionales. “En las cuentas entre lo que perdimos y los que entran, solo nos faltan más o menos 130 mil votos para mantener nuestra curules”, le dijo Toro a La Silla. 

“Y tengo otros dos nombres que son importantes, pero no me han autorizado a decirlo. Con ellos podemos sumar más”, añadió la exgobernadora del Valle.

Con esas cuentas, Toro ha tratado de calmar las aguas en el partido para que los actuales senadores se mantengan y busquen reelegirse, y a los que no para que no le dividan. 

“Hay partidos, ejemplo los Verdes, Centro Democrático, Polo, que en el próximo debate electoral ya no van a tener las grandes figuras (Uribe, Petro, Mockus, Robledo) que tuvieron en las anteriores elecciones. A nosotros se nos fueron dos, pero muchos están llegando. Cómo no vamos a crecer si en las elecciones pasadas circunstancia el partido sólo inscribió 40 candidatos,  esta vez estoy seguro que se inscribirán 100”, le dijo a La Silla el senador Berner Zambrano, quien buscará repetir. 

“Estamos tratando de armar una buena lista con algunas personas nuevas en las regiones y compañeros que darán el salto de Cámara a Senado”, nos comentó por su parte el senador paisa Juan Felipe Lemus, otro que intentará reelegirse. 

“Como dice la Presidenta del partido de la U: unos se van y otros llegan. Seguramente habrá suficientes aspirantes para reemplazar a quienes se van”, nos dijo el senador Rodríguez quien anunció que se retira de la política electoral. 

Tratar de mantener la calma en La U también es clave para Toro cuando corren rumores de posibles salidas como la del senador costeño David Name o el paisa Germán Hoyos. O del plan de unos senadores por proponer una escisión como la que hizo el senador Jorge Robledo para salirse del Polo y montar su propio partido Dignidad. 

Toro negó que la propuesta de dividirse estuviera en la mesa. “A veces no es necesario hacer mucho ruido sino trabajar”, remató. Un trabajo que hoy es por mantener relevancia, cuando sus antecesores hacían planes para el dominio político. 

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