De Pereira para el mundo: la red científica que la rompió en pandemia

Html
20211125-lancovid-colaboracion-cientifica.jpg

Investigadores de la red latinoamericana para la investigación del covid-19, Lancovid

Esta historia hace parte de la Sala de redacción ciudadana, un espacio en el que personas de La Silla Llena y los periodistas de La Silla Vacía trabajamos juntos.

Historia apoyada por:

La colaboración científica tuvo un boom durante la pandemia, en Colombia y en el mundo entero. Los investigadores empezaron a trabajar con más frecuencia con otros grupos de investigación, de distintas ciudades y países, y formaron redes de colaboración más amplias de lo que nunca había habido.

“La pandemia nos puso contra la pared. Un efecto del covid fue darnos cuenta de que o colaboramos o perecemos”, dice Jaime Cardona, investigador y director del programa de medicina de la Fundación Universitaria Autónoma de las Américas, en Pereira (cuyo nombre cambió recientemente a Institución Universitaria Visión de Las Américas).

Esto mismo reportan los datos del Observatorio de Ciencia y Tecnología (OCyT), que se dedica a medir, caracterizar y analizar la actividad científica en Colombia. Entre 2020 y 2021 las redes de colaboración de los investigadores colombianos se multiplicaron, así como la cantidad de documentos publicados y las citaciones que tuvieron, las cuales son una medida para determinar el impacto de una publicación.

El boom de la colaboración científica trajo consigo, además, cambios en el ecosistema de producción científica en Colombia. “Emergen dentro del sistema de investigación unas instituciones y organizaciones que trabajan fuertemente en red, y que entran a posicionarse como actores claves desde el punto de vista de la producción científica. A punta de colaboración se volvieron muy prominentes”, dice Efrén Romero, director del área de bibliometría del OCyT, y experto de la Red Llena.

Se refiere específicamente al caso de Pereira, cuyos investigadores, desde la Fundación Universitaria Autónoma de las Américas y en conjunto con una red latinoamericana de investigadores coordinada desde esta ciudad, publicaron casi 100 documentos científicos que fueron citados más de 1.100 veces, según los datos del OCyT.

Esta universidad se posiciona en el primer lugar de las instituciones colombianas con más producción científica en la pandemia. Una hazaña considerable, teniendo en cuenta que, en los rankings del OCyT para el periodo de 2009 a 2018, no estaba ni entre las primeras 20. Además, compite con otras universidades como Los Andes, la Javeriana y la Nacional. 

Pereira tomó la iniciativa

A principios de febrero de 2020, cuando el covid ya recorría Europa pero aún parecía muy lejos de América Latina, y todavía no había sido declarado una pandemia por la OMS, el profesor Alfonso Rodríguez Morales, investigador senior de la Fundación Universitaria Autónoma de las Américas, decidió prepararse para su llegada. Para él ya era inminente.

Él y varios de sus colegas ya habían trabajado con otras epidemias: dengue, chikungunya, zika y más. Por esta experiencia previa, identificaron inmediatamente el riesgo de diseminación global del virus. “Ya desde que lo vimos surgir en China dijimos ‘esto viene para acá, vamos a ir preparándonos’”, cuenta el doctor Alberto Paniz Mondolfi, director de microbiología molecular en el hospital Mount Sinai, en Estados Unidos, y colaborador cercano de Rodríguez Morales en temas de enfermedades emergentes.

En ese momento no existían revisiones sistemáticas que analizaran en conjunto los hallazgos de la literatura sobre las características del virus en los pacientes, radiografías y pruebas de laboratorio, claves para guiar las decisiones médicas. El profesor Rodríguez Morales le propuso a su grupo de colaboradores cercanos en Pereira hacer esta revisión.

“Me dijo: ‘Jaime, vamos a tener que hacerle monitoreo a esta situación, hagamos una revisión sistemática de la literatura. Estoy esperando a que tengamos un número suficiente de casos y estudios, hay que estar atentos porque inmediatamente tenemos que sacarlo adelante’”, cuenta Jaime Cardona, de Las Américas. “Y dijimos: ‘hay otros países que vienen enfrentando esto unos meses antes de lo que nos va a tocar a nosotros, aprovechemos y trabajemos juntos’”.

Contactaron a Ranjit Sah, el médico que vio el primer caso importado de China en Nepal, uno de los primeros casos que hubo por fuera de China. A expertos en Japón, Indonesia e India, países donde llegaron rápidamente los casos importados. Incluso trabajaron con un médico de China. También invitaron a investigadores de Estados Unidos y varios países de Latinoamérica —Perú, Bolivia, México, Venezuela, Panamá, Honduras y más. Aunque no tenían experiencia con casos de covid, eran expertos en enfermedades infecciosas y enfermedades emergentes, y tenían experiencia en elaborar revisiones sistemáticas.

“Era un momento donde no había un compás que guiara las decisiones médicas. La información que estaba saliendo de China no era completa, la literatura de los casos de Italia y de India empieza a salir a flote, y había que aplicar herramientas estadísticas con la poca información que teníamos”, explica el doctor Paniz Mondolfi.

La revisión la hicieron en tiempo récord. A pesar de estar en 13 países diferentes, con husos horarios a veces completamente opuestos, sacaron adelante el trabajo en apenas una semana. “Me acuerdo que era tanto el afán que a las 8 de la noche en un café me tocó encontrar un computador para poder revisar el trabajo y enviarlo esa misma noche a ser sometido y publicado”, cuenta Cardona.

La prepublicación estuvo en línea el 20 de febrero y fue publicada el 13 de marzo en la prestigiosa revista Travel Medicine and Infectious Diseases. Fue la primera revisión sistemática publicada para covid, y a la fecha ha sido citada más de mil veces en artículos científicos y documentos de política pública de todo el mundo. “Muchos aspectos que hoy son escritos en piedra para el diagnóstico del covid están ahí”, señala Paniz Mondolfi.

Ese fue apenas el comienzo.

Se consolida Lancovid, la red latinoamericana para la investigación del covid

“Esta no es la primera vez para nosotros colaborando, tenemos una larga tradición de colaboraciones internacionales para enfermedades infecciosas de importancia en salud pública: chikungunya, zika, malaria”, explica el profesor Rodríguez Morales, quien también es el presidente de la Asociación Colombiana de Infectología.

“Antes de la llegada del covid desde Pereira se logró activar de manera muy rápida esas redes de colaboración que ya existían, para dar una respuesta rápida a la pandemia desde la investigación”, dice Jaime Cardona.

Fue sobre el insumo de estas redes formadas en epidemias previas que se consolidó la red latinoamericana para la investigación de covid, llamada Lancovid por sus siglas en inglés.

De hecho, los investigadores consideran que Lancovid es la continuación de la red de colaboración en zika, que a su vez fue una continuación de la de chikungunya. “Es una estructura que se ha ido fraguando de epidemia en epidemia, con cada agente infeccioso se ha reinventado. Alfonso (Rodríguez) ha servido como un imán, como un catalizador manteniendo un eje”, explica Paniz Mondolfi.

Lancovid nació casi en simultáneo con la llegada del covid a Latinoamérica. El día que llegó el primer caso a Brasil, a finales de febrero, Rodríguez Morales convocó a colegas de ese y otros países para elaborar un documento sobre las implicaciones de la llegada de este caso, y lo que podía suceder con el comportamiento del covid en América Latina. Poco después harían otra publicación hablando sobre los patrones del covid, y sobre la iniciativa de formar una red latinoamericana para la preparación de estos países frente al coronavirus.

Empezaron a documentar todos los casos de importancia que surgieron en Latinoamérica. Publicaron el primer caso de covid en una mujer embarazada en la región; uno de los primeros análisis sobre la filogenética del virus y su relación con las manifestaciones clínicas; una de las revisiones más importantes sobre los hallazgos histopatológicos en autopsias; la primera cohorte por fuera de Europa de casos con pérdida del olfato y el gusto; análisis de factores de riesgo y modelamiento de la pandemia, y más.

“A través de esos lazos no solo se identifican las necesidades, sino también cómo enfrentarlas”, dice Jaime Cardona. “Cada vez que surge algo se da un intercambio vía WhatsApp o correo: ¿ustedes allá en Bolivia, Brasil, Venezuela, están viendo esto? ¿Estos síntomas, este comportamiento de la enfermedad? Se empiezan a identificar fenómenos conjuntos y diferencias, y generalmente eso termina en un documento”, explica Paniz Mondolfi, quien además de su trabajo en Mount Sinai dirige un grupo de investigación en Venezuela.

A la fecha, Lancovid ha publicado 157 artículos en revistas indexadas, que han sido citados más de 4 mil veces. El más citado sigue siendo la revisión sistemática que publicaron en febrero de 2020, cuando apenas empezaba todo. Y el trabajo no ha terminado.

“La red continúa”, nos dijo con certeza el profesor Rodríguez Morales. Cardona coincide: “Nunca son flores de un día. En la ciencia, una vez usted forma un lazo, es un lazo que tiende a perdurar. Y el equipo que trabaje solo está condenado a desaparecer en el tiempo”.

Compartir
0