Después de su derrota, a Rodolfo se le complica una nueva campaña en Santander

Después de su derrota, a Rodolfo se le complica una nueva campaña en Santander
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Con todo y los 10 millones de votos que sacó a la Presidencia (870 mil en Santander), el propósito de Rodolfo Hernández de renunciar al Senado para lanzarse a la Gobernación de su región no está garantizado.

Le juega en contra la desilusión de muchos seguidores porque no ha hecho oposición tras la derrota y el hecho de que volvió su partido político una empresa familiar. Además, hace unos meses, entre la clase política santandereana había consenso en que nadie podría competirle. Pero ahora Fernando Vargas, un empresario como él, está construyendo un frente amplio, que incluye al Pacto Histórico y los partidos tradicionales, que podría complicarle el camino.

Los golpes a la imagen de Rodolfo en Santander

Anoche Libia Mosquera, la ex cónsul de Colombia en Washington y quien es la delegada de mujeres en el partido Liga de Gobernantes Anticorrupción, hizo una primera reunión virtual con potenciales militantes mujeres.

La convocatoria fue a través de los grupos de Whatsapp y Facebook que Rodolfo utilizó para campaña y que sobrevivieron la desbandada tras la derrota. Ayer se conectaron 90 mujeres vía Zoom de distintas ciudades del país.

En tono de reclamo, más de una manifestó su inconformidad con lo que ha pasado en los últimos meses con el movimiento de Rodolfo.

“Somos muchos por todo el país, los que nos sentimos lastimados. No nos sentimos tenidos en cuenta”, dijo una mujer que aseguró haber sido voluntaria en Magdalena. Por su parte, la propia Mosquera reconoció que existía ese sentimiento:“Yo se que hay quienes se sienten traicionados y en reuniones regionales lo hablaremos”.

Hace unas semanas, el administrador de esos grupos, Andres Cabrera (quien fue el estratega de voluntarios durante la campaña) difundió una encuesta hecha en Google para medir la percepción sobre Rodolfo. Varias de las preguntas y posibles respuestas apuntaban justamente al golpe de imagen:

“La reunión entre Petro y el ingeniero a usted le dejó un sentimiento de:”. Entre las posibles cinco opciones había tres negativas: “que Petro se aprovechó del estado de ánimo del perdedor”, “que esa reunión nunca debió realizarse” y “que el ingeniero perdió la compostura y se excedió en efusividad”. 

Mientras el 30 por ciento de los encuestados dijo que era un acto de caballeros y el 19 por ciento que fue encuentro de personas decentes, el 21 por ciento dijo que la reunión no debió darse, el 20 por ciento que Rodolfo perdió la compostura y el 9 por ciento que Petro se aprovechó de él. 

Pero tal y como nos dijeron tres personas del equipo de Rodolfo Hernández, empezaron a sentir rechazo hacia “El Ingeniero”, una vez perdió en segunda vuelta por 700 mil votos.

Según esas fuentes, muchos votantes les reprocharon no haber pedido reconteo de votos. Luego, cuando se tomó la foto abrazado con Gustavo Petro, otros lo llamaron traidor y empezó a moverse la idea de que nunca quiso ser presidente y de manera premeditada decidió hacer mala campaña las tres semanas de segunda vuelta (cuando cometió más errores). 

Y desde que su partido político vio la luz, las críticas se han incrementado. Tal y como La Silla reveló,  la conformación de ese partido inició en completo hermetismo. Junto a su esposa Socorro Oliveros, lideró una pequeña reunión en un hotel en Bogotá para crear los estatutos del partido.

Fue tan pequeña que solo incluyó al círculo cercano de Socorro y al equipo de la fórmula vicepresidencial y hoy representante a la Cámara, Marelen Castillo. Sin embargo, resultó siendo una reunión de forma, porque luego de eso no hubo más socialización sobre los estatutos y finalmente Rodolfo los presentó al Consejo Nacional Electoral sin mostrarselos a nadie. 

El resultado fue, tal y como reveló La Silla, en el que Rodolfo es el único que tiene voz y voto. Según los estatutos, él es el presidente fundador y lo será de manera vitalicia. Solo él tiene la última palabra para entregar o negar avales en cualquier rincón del país. Encima, la junta directiva la conforman su esposa, su hijo menor Rodolfo José y dos empleados suyos (su secretaria y su abogado).

Con esos estatutos de fondo, empezó la desbandada. Marelen Castillo ya no trabaja con Rodolfo. Además de que no tuvo ninguna figuración en los cuadros del partido, una fuente cercana a Castillo y otra cercana al partido le dijeron a La Silla que se distanciaron porque una vez posesionados en el Congreso, Rodolfo empezó a cobrarle la plata que le pagó durante los meses que lo acompañó como fórmula (tenía honorarios de 20 millones de pesos). 

“Usted sabe cómo es él. Cualquier día la insultó diciéndole que le tenía que pagar la hijueputa plata que le había prestado, cuando el acuerdo no fue ese”, le dijo una fuente amiga de Castillo. En efecto, cuando la escogió como fórmula, llegaron al acuerdo de que él le pagaba un sueldo durante la campaña como el que ella tenía en la Universidad Uniminuto donde trabajaba. Solo si ganaban, ella le devolvía el dinero.

A principios de septiembre, los únicos dos representantes a la Cámara que se eligieron con el apoyo de Rodolfo Hernández en Santander, dijeron públicamente que no hacían parte del partido porque nunca los invitaron, aunque ellos sí querían.

A los pocos días, Óscar Jahir Hernández, quien fue el director político del movimiento de Rodolfo y figuraba en los estatutos como veedor del partido, renunció. Argumentó que no compartía la manera gerencial con la que se estaba construyendo el partido. Pero La Silla supo que detrás había una profunda inconformidad por la manera en que se van a elegir avales para 2023.

Lo que están planeando al interior del partido es que hasta noviembre haya una pre inscripción de candidatos y que entre esa fecha y febrero de 2023, una firma cazatalentos verifique “seguridad e idoneidad” de las hojas de vida de los candidatos por todo el país. En marzo de 2023 el comité directivo del partido (la familia de Rodolfo) revisará los nombres y escogerá candidatos, con el visto bueno de Rodolfo, en los primeros días de abril.

Un proceso que no solo centraliza avales de todo el país en Bucaramanga, sino en el mismo Rodolfo, al mismo tiempo que él está pensando en lanzarse a la Gobernación de Santander. 

La gobernación puede estar peleada

La fecha límite para que Rodolfo renuncie al Senado si se quiere lanzar a la Alcaldía de Bucaramanga o la Gobernación de Santander es el a finales de octubre. Cuando le preguntaron, en una entrevista en Caracol Radio en agosto si lo haría, dejó entrever que era una posibilidad fuerte.

“Si lo estoy pensando porque no me siento a gusto en el Congreso, no soy parlamentario. No tengo esa virtud, no tengo esa paciencia”, dijo.

Desde hace años Rodolfo ha manifestado públicamente su desprecio por la actividad legislativa  y hasta ahora su paso por el Senado ha pasado desapercibido. Justo porque no ha liderado una oposición férrea como la que sí le hizo Petro a su antecesor Iván Duque, es por lo que también ha desinflado a muchos simpatizantes.

Dos fuentes amigos de él y un senador le dijeron a La Silla que la decisión estaba tomada y sí se lanzará a la Gobernación.

Y aunque hace unos meses, cuando su campaña presidencial parecía no despegar, los políticos en Santander hacían cuentas de que si él se lanzaba nadie le competiría, hoy no la tiene tan fácil.

Sumado a los golpes que ha recibido, el exalcalde de Bucaramanga Fernando Vargas ya está encampañado y con posibilidades de aglutinar a la mayoría de fuerzas políticas del departamento.

Vargas es un empresario, dueño de la Universidad de Santander, Udes, que llegó a la Alcaldía de Bucaramanga en 2008, con un discurso similar a la de Rodolfo: un outsider de la política carismático que se metía a la política por querer ayudar. La diferencia es que sí contó con respaldo de la clase política, (avalado por el liberalismo) y en su administración todas las casas políticas tuvieron participación burocrática. 

Justo por eso los políticos lo ven con buenos ojos.

“Fernando tiene la plata para meterse y le da garantías a todos porque ya fue así en la Alcaldía entonces sí los une”, le dijo a La Silla un político local cercano al clan Aguilar, que con todo y la maquinaria de la Gobernación a su disposición, ya decidieron que no tendrán candidato propio.

Por un lado, por los líos jurídicos que enfrentan con el papá parapolítico Hugo condenado y el exgobernador y exsenador Richard preso, investigado por corrupción.

Por otro, porque saben que un candidato de sus entrañas es carne fresca para la política confrontacional de Rodolfo Hernández.

Por eso, tanto a los Aguilar, como a la casa Tavera (del exgobernador y director de la Federación de Departamentos, Didier Tavera), les suena Vargas. También a Fredy Anaya, otro barón electoral de la región que quiere lanzar a su esposa, la exrepresentante Nubia López, a la Alcaldía de Floridablanca (municipio del área metropolitana de Bucaramanga).

Con todos, tal y como nos dijo una fuente cercana a Fernando Vargas y políticos locales que están en medio tendiendo puentes, ya ha habido acercamientos.

Pero quizá el potencial más relevante de Vargas hoy radica en el respaldo del Pacto Histórico.

Fernando Vargas respaldó a Gustavo Petro en Santander en segunda vuelta. Tanto económicamente, financiando logística de la campaña local, como públicamente. La última semana antes de elecciones invitó a la vicepresidenta Francia Márquez a un conversatorio en su universidad.

Además, tiene comunicación directa con las senadoras del Pacto Histórico por Santander, Sandra Jaimes y Gloria Flórez, así como con el senador Roy Barreras y con el consejero para las regiones Luis Fernando Velasco.

El lado flaco de Vargas y por el que podría atacarlo Rodolfo, es que no terminó su Alcaldía porque fue destituido por la Procuraduría e inhabilitado por 10 años por irregularidades en la contratación de un parque extremo. Aunque Rodolfo también tendrá que lidiar con su investigación por el caso Vitalogic que ya pasó a la Corte Suprema de Justicia pero una vez renuncie, volverá a ser resorte de la Fiscalía. Ahí ya va en audiencia de pruebas.

Entonces, Rodolfo pondrá a prueba nuevamente el teflón de su discurso anticorrupción. Aunque esta vez, por primera vez, con el lastre de su individualidad encima. 

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