Detector: las nuevas vacunas no modifican genéticamente el ADN humano

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La publicación mezcla información falsa con una imagen sin contexto. 

Desde hace unos días está circulando en Facebook una publicación que presenta supuestos datos sobre las futuras vacunas contra el covid. 

Según la publicación las vacunas modifican el ADN y esterilizan al hombre, entre otras. La imagen está acompañada de un titular que dice: “Muere un médico de 28 años que participaba en un ensayo de la vacuna Covid que ha comprado España”.

Como usuarios de Facebook calificaron la publicación como falsa, le pasamos el Detector de Mentiras y encontramos que es falsa porque mezcla datos falsos con una imagen sin contexto. 

Así se ve la imagen que circula en esa red social:

Verificamos la publicación por puntos y esto fue lo que encontramos:

1. Un médico no falleció por la vacuna del covid porque nunca se la puso

La publicación replica el titular de una nota del portal El Español publicada el pasado 22 de octubre que dice que el médico "participaba en un ensayo", no que se puso la vacuna. 

La publicación la comparte sin explicar qué pasó. 

João Pedro Rodrígues era un médico de 28 años que participó como voluntarios en los ensayos en Brasil de la vacuna que están desarrollando la Universidad de Oxford y el laboratorio AstraZeneca. 

Como el diario brasileño O Globo reportó, Rodrígues no recibió una vacuna sino un placebo.

Según la Sociedad Estadounidense del Cáncer (ACS, por su siglas en inglés), un placebo es una sustancia inactiva que tiene la misma apariencia y se administra de la misma forma que el medicamento o tratamiento activo que se está probando.

Se usa para comparar los efectos del medicamento o tratamiento con los del placebo, y así medir su eficacia.

Es decir, el voluntario no recibió la vacuna de AstraZeneca.

Sin embargo, ni la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria brasileña (Anvisa), ni la Universidad de Oxford, ni AstraZeneca han explicado por qué murió, algo que als tres confiurmaron el mismo 21 de octubre. 

AstraZeneca le dijo al portal de factchecking Maldita que no pueden comentar “casos individuales del ensayo clínico en curso de la vacuna de Oxford” por adherirse “estrictamente a la confidencialidad médica y a las regulaciones de los ensayos clínicos”. Pero dicen “que se han seguido todos los procesos de revisión requeridos”. 

Las directivas de la Universidad Federal de Río de Janeiro (Ufjr) publicaron un comunicado en el que indican que el médico, que hizo su pregrado allí, murió por  “complicaciones de la COVID-19”. 

2. Las nuevas vacunas no modifican genéticamente el ADN humano

La publicación de Facebook dice que las vacunas de ARNm modifican el ADN. Eso es falso.

Como contamos en este detector, las vacunas ARN mensajero usan parte del material genético del virus, pero no modifican el del paciente.

Esta tecnología es la que utiliza la vacuna candidata de la empresa Moderna y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (Estados Unidos).

El ARN mensajero lleva la receta molecular para que las células fabriquen la proteína viral que el sistema inmune pueda reconocer, como explica Efecto Cocuyo, y así dan “instrucciones” al cuerpo para que el sistema inmunológico enfrente la enfermedad con esa proteína. 

Pero eso no implica que la vacuna “modifique” el ADN humano, como dice la publicación.

“La modificación genética implicaría la inserción deliberada de ADN ajeno en el núcleo de una célula humana, y las vacunas sencillamente no hacen eso. Las vacunas funcionan entrenando al sistema inmunológico para que reconozca a un patógeno cuando intenta infectar el cuerpo”, dijo a Reuters el profesor visitante del grupo Alianza para la Ciencia de la Universidad de Cornell, Mark Lynas.

Según Lynas, el ADN que se encuentra en las vacunas de ARN mensajero no se integra en el núcleo de la célula del receptor y por eso no hay una modificación genética.

3. No hay indicios de que las vacunas esterilicen a los hombres

Como contamos en este detector, un estudio preliminar de la Universidad de Miami encontró que el covid puede invadir los testículos. 

Eso después de analizar el tejido testicular de las autopsias de seis hombres que murieron por infección de covid, y de un paciente asintomático recuperado de la enfermedad. 

Si bien el estudio sugiere que el virus puede estar en los testículos, no estudió cuánto hay en el semen, para saber si peude ser detectado o contagiado por esa vía. 

La investigación indica que se necesitan más estudios para evaluar "cómo responde el tejido testicular al virus y lo que eso podría significar para la fertilidad masculina y la transmisión sexual".

Por su parte, la genetista Gisela Castro indicó a AFP que “La vacuna va a tener un lugar de aplicación en células musculares y va a lograr un efecto sobre las células del sistema inmune. Estas células son las únicas que pueden responder a los antígenos que se están introduciendo con una vacuna, y no es posible que lleguen a los testículos e incidan en la producción de espermatozoides”.

Es decir, por ahora no hay ninguna prueba de que las vacunas esterilicen a los hombres. 

4. Las creación de una vacuna usualmente toma tiempo pero en casos de emergencia las fases se acortan

La publicación de Facebook dice “toda vacuna tiene que pasar por un proceso de 8 a 10 años, para comprobar su validez, esta no ha pasado ni un año!”. 

Según Claudia Milena Cuéllar, directora encargada de Promoción y Prevención del Ministerio de Salud, la creación de una vacuna sí puede demorar entre 10 y 15 años. Pero dice que se puede lograr un resultado más rápido y eficiente si hay un trabajo conjunto entre Gobierno, entidades científicas y organizaciones privadas, como está pasando con el covid.

Según la Universidad Nacional, para desarrollar una vacuna se siguen seis fases:

  1. Exploratoria: que usualmente toma entre 2 y 4 años.

  2. Preclínica de ensayos in vitro: 1 a 2 años.

  3. Estudios clínicos en humanos: en grupos sanos, grupos que pueden incluir personas en riesgo y un grupo control.

  4. Aprobación oficial.

  5. Producción de la vacuna.

  6. Vigilancia posterior.

Diego Mejía, biólogo con énfasis en Genética y doctor en Ciencias Biomédica y profesor de la Universidad Nacional indicó que ante una emergencia, el tiempo de desarrollo de una vacuna para que salga al mercado es de alrededor de 1 año y medio, teniendo en cuenta que los ensayos preclínicos duran entre 5 y 6 meses, y los clínicos 1 año.

Es decir, que aunque la producción de una vacuna es demorada, en emergencias las fases se acortan. 

Calificamos la publicación de Facebook como falsa porque mezcla datos falsos con una imagen sin contexto. 

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