Detector: las vacunas de ARNm no modifican los genes de quienes la reciben

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 El video tiene argumentos falsos.

Desde hace unos días está circulando en Facebook un video que habla de las vacunas de ARN mensajero. 

El texto que acompaña el video dice: 

Según el Dr Wolfgang Wodarg y el profesor y científico Alemán, director del Instituto de farmacología y toxicología experimental.Dr Stefan Hockertz dice que esta vacuna cambia genéticamente a la persona que es vacunada. Nos estamos molestando por las plantas y animales modificados genéticamente ahora vamos a ser genéticamente modificados miles de millones de personas, esto es completamente irresponsable con una vacuna producida en tan poco tiempo. esto es hacer negocios.

(Comparte antes que censuren)”.

Como usuarios de Facebook calificaron el video como falso, le pasamos el Detector de Mentiras y encontramos que sus argumentos son en efecto falsos. Las vacunas de ARNm no modifican el ADN y son seguras. 

Así se ve la publicación que circula en esa red social:

Verificamos cada uno de los puntos que el video toca y esto fue lo que encontramos: 

1. Wodarg y Hockertz sí dijeron eso

El video y el texto que lo acompaña hacen referencia al médico y exparlamentario Wolfgang Wodarg y al inmunólogo y toxicólogo Stefan Hockertz

El video cita a Hockertz diciendo que las vacunas de ARNm suponen una modificación genética de los humanos, y que se corre el riesgo de que afecten óvulos y espermatozoides. Indica que el inmunólogo lo dijo en el sitio clubderklarenworte.de.

Una búsqueda dentro de la página condujo a la transcripción de una entrevista de julio de 2020 en la que, en efecto, hizo tales declaraciones.

2. ... pero sus argumentos no son ciertos. Las vacunas de ARNm no modifican genéticamente a quien las recibe

El ARN mensajero (ARNm) es una molécula muy parecida al ARN y al ADN, que son códigos genéticos que contienen información. Las vacunas de Pfizer y Moderna, por ejemplo, utilizan ARNm.

Lo que se está inyectando con las vacunas son las “instrucciones” (ARNm) encapsuladas en “cajitas” o nanoburbujas de grasa que se fusionan con células musculares en nuestro cuerpo, y allí entregan el mensaje.

El ARN mensajero lleva la receta molecular para que las células fabriquen la proteína viral que el sistema inmune pueda reconocer, y así dan “instrucciones” al cuerpo para que el sistema inmunológico enfrente la enfermedad con esa proteína. 

En este video explicamos de manera gráfica cómo funcionan estas vacunas. 

Pero eso no implica que la vacuna “modifique” el ADN humano, como dice el video.

“La modificación genética implicaría la inserción deliberada de ADN ajeno en el núcleo de una célula humana, y las vacunas sencillamente no hacen eso. Las vacunas funcionan entrenando al sistema inmunológico para que reconozca a un patógeno cuando intenta infectar el cuerpo”, dijo a Reuters el profesor visitante del grupo Alianza para la Ciencia de la Universidad de Cornell, Mark Lynas.

Según Lynas, el ADN que se encuentra en las vacunas de ARN mensajero no se integra en el núcleo de la célula del receptor y por eso no hay una modificación genética.

Eso mismo dice la Asociación Colombiana de Genetistas en un comunicado sobre las vacunas basadas en tecnología genética. 

“• Las vacunas basadas en RNA transportado en vesículas de grasa NO cambian el material genético de nuestras células, NO producen mutaciones que causen enfermedades genéticas o malformaciones, NO se pueden transmitir a las siguientes generaciones. 

• No hay evidencia experimental, ni teórica que indique que las vacunas basadas en adenovirus causen infertilidad, enfermedades neurodegenerativas, cáncer o ceguera.”, dice la Asociación Colombiana de Genetistas. 

3. Las vacunas contra el covid sí se hicieron más rápido de lo usual, pero eso no quiere decir que no sean seguras

El video plantea preocupaciones sobre la seguridad de las vacunas por el tiempo en que fueron producidas. 

Pero, según expertos, el hecho de que se hayan producido más rápido de lo normal no afecta su eficacia.

Según Claudia Milena Cuéllar, directora encargada de Promoción y Prevención del Ministerio de Salud, la creación de una vacuna sí puede demorar entre 10 y 15 años.

Pero dice que se puede lograr un resultado más rápido y eficiente si hay un trabajo conjunto entre Gobierno, entidades científicas y organizaciones privadas, como está pasando con el covid.

Según la Universidad Nacional, para desarrollar una vacuna se siguen seis fases:

  1. Exploratoria: que usualmente toma entre 2 y 4 años.

  2. Preclínica de ensayos in vitro: 1 a 2 años.

  3. Estudios clínicos en humanos: en grupos sanos, grupos que pueden incluir personas en riesgo y un grupo control.

  4. Aprobación oficial.

  5. Producción de la vacuna.

  6. Vigilancia posterior.

Diego Mejía, biólogo con énfasis en Genética, doctor en Ciencias Biomédicas y profesor de la Nacional indicó que, ante una emergencia, el tiempo de desarrollo de una vacuna para que salga al mercado es de alrededor de un año y medio, teniendo en cuenta que los ensayos preclínicos duran entre cinco y seis meses; y los clínicos, un año.

Es decir: aunque la producción de una vacuna es demorada, en emergencias las fases se acortan.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) también indica que todas las vacunas para el covid deben completar las tres fases de estudio (o ensayo clínico) antes de que puedan ser aprobadas para su uso en la población.

“Las vacunas que se están desarrollando contra la COVID-19 están siguiendo estas mismas fases, pero en algunos casos las fases se solapan o aceleran cuando se dispone de información suficiente. Una vez que las vacunas contra la COVID-19 se aprueban para su uso en la población general, el monitoreo de la seguridad continúa”, dice la OPS. 

Por lo anterior, calificamos el video que circula en Facebook como falso. 

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