Divididos entre Petro y Fajardo, los Verdes consideran dejar en libertad a sus líderes

Divididos entre Petro y Fajardo, los Verdes consideran dejar en libertad a sus líderes

El lunes en la mañana a los chats de los congresistas, directivos y los seis precandidatos presidenciales de la Alianza Verde (Carlos Amaya, Jorge Eduardo Londoño, Iván Marulanda, Sandra Ortiz, Camilo Romero y Antonio Sanguino) llegó un mensaje citando a una reunión “MUY” importante. Será el próximo viernes a las 10 de la mañana. El tema, de nuevo su estrategia para enfrentar las elecciones del 2022.

El mensaje lo envió Antonio Navarro, uno de los tres copresidentes del partido. El énfasis en mayúscula tiene que ver con el afán de resolver cuál va a ser el mecanismo para destrabar la selección del candidato presidencial Verde. 

El tema, que estuvo en el congelador durante el paro y que ocasionó que los Verdes se quedaran, por ahora, fuera de la Coalición de la Esperanza, volvió al debate por cuenta de un cruce entre la senadora Angélica Lozano, aliada y pareja de Claudia López, y el precandidato Camilo Romero, el ex gobernador de Nariño, sobre qué opción es mejor. 

El Verde aún rasgado entre Petro y Fajardo

La propuesta de Lozano, en la que coinciden en líneas generales los precandidatos Carlos Amaya, Sandra Ortiz y Antonio Sanguino, es escoger en septiembre el candidato único con un mecanismo que mezcle una encuesta y una votación interna. Y así evitar que sectores externos, como el petrismo, influyan en la selección. “Que el Verde escoja Verde”, dijo Lozano.

“Que se analice la posibilidad de citar a un congreso nacional del partido en septiembre, que escoja ese candidato único y defina qué rumbo debemos tomar. Y que quienes pierdan se comprometan a cumplir. Esa es mi propuesta, retomar la esencia verde partiendo de las bases”, dice Carlos Amaya, ex gobernador de Boyacá. 

Romero no va en ese bus. El político nariñense lidera la visión dentro del Verde de que el partido debería aliarse con Gustavo Petro. Amaya, cercano a la senadora Lozano y la alcaldesa López, se inclina por la coalición de Fajardo, Juan Manuel Galán, Humberto de la Calle, Jorge Robledo y Juan Fernando Cristo. Los demás precandidatos, se da internamente por descontado, están realmente interesados en impulsar sus campañas al Congreso desde la plataforma de precandidatos presidenciales.   

Romero piensa que con una elección interna perdería la pelea. Por eso, plantea que los 6 precandidatos deben ir a una consulta abierta en marzo del 2022, cuando se hacen las elecciones de Congreso. En esa misma fecha harían sus consultas aparte la coalición de Petro, el Pacto Histórico, y la de Fajardo, la Coalición de la Esperanza. 

Un camino que él ya conoce porque en las elecciones de 2014 hizo parte de una consulta interpartidista con Enrique Peñalosa y Jhon Sudarsky. Aunque perdió con Peñalosa, Romero sacó unos 700 mil votos que lo dejaron catapultado para ganar la Gobernación de Nariño en 2015. 

“Vamos a lo más democrático que es la ciudadanía, vamos a marzo. En marzo no podrían votar colados”, dijo Romero. 

“Estoy listo para consolidar al Verde y consolidar la Coalición”, dice Amaya, quien esta semana lanzará oficialmente su campaña con un video que grabó desde la vereda El Pozo en Socha, Boyacá. 

“Del 2018 debimos aprender que los alternativos no podemos ir a la Presidencia divididos. Si se trata de evitar dispersión, entonces juntemos a todos los sectores. En la Coalición hay vetos, desde antes de primera vuelta”, respondió Romero, en un debate en Zona Franca, el programa político del canal Redmas. 

Ante ese distanciamiento, en el Verde se está empezando a abrir paso una fórmula ya conocida cuando no logran consenso. 

Un Verde que se cura en salud

Ante desacuerdos similares en un partido que une a facciones diversas -- desde mockusianos centristas, hasta exmilitantes del M-19-- en el pasado han optado por dejar a los militantes y políticos en libertad para que apoyen a quien quieran, siempre y cuando coincida, a grandes rasgos, con sus postulados.  

Así lo hicieron en la segunda vuelta de 2018, cuando unos verdes como Claudia López o Antanas Mockus se fueron con Gustavo Petro, y otros, como Iván Name y el ala que apoyó a Sergio Fajardo lo hicieron con el voto en blanco.

O como pasó en la elección de la Alcaldía de Bogotá de 2015, cuando unos se fueron con Clara López del Polo, otros con Enrique Peñalosa, y los demás con el liberal Rafael Pardo.  

Esa idea de dejar en libertad a la gente les suena a directivos como Carlos Ramón González Merchán, o Rodrigo Romero.  También a un sector de la bancada en el Congreso, como los senadores José Aulo Polo o Juan Luís Castro y los representantes Inti Asprilla y León Freddy Muñoz. Todos han pedido mantener los puentes con el Pacto Histórico. El precandidato presidencial Jorge Londoño, cercano a la coalición de Fajardo, dice que hay que analizar la propuesta sin afanes.   

El senador Iván Name, uno de los fundadores del partido, dice que la opción “ tiene posibilidades”. Pero advierte que “ debemos tomar un camino que no nos lleve a fraccionarnos”. 

A otros no los convence. El senador y precandidato Antonio Sanguino cree que es una opción errada. “Sería presenciar una diáspora en varias opciones contradictorias”, trinó.

En esa línea se identifica el senador Jorge Eliecer Guevara, quien además hace parte del directorio nacional del partido, pero que pide depurar el listado de precandidatos. 

“Que definan los elegidos del Verde y que todos jalemos por una candidatura única con vocación de poder. Eso sí, hay que facilitar las cosas, que del grupo de seis se definan los que en realidad están pensando en repetir Senado o en las regionales y dar el paso a un lado”, comentó Guevara. 

Más allá de las posturas y de cómo se van a digerir en la reunión, que la idea de dejar en libertad a su dirigencia se esté empezando a contemplar vuelve a dejar en evidencia que al Verde le cuesta mucho tomar decisiones y avanzar. 

En marzo, la Dirección Nacional había aprobado una hoja de ruta con un panorama diferente. Habían decidido unirse a la Coalición de la Esperanza y llevar sus seis precandidatos a la consulta. El partido incluso había definido, de manera atípica, que si el candidato que pasaba a segunda vuelta era Petro, lo apoyarían.

Cuatro meses después, están arrancando de ceros y no hay nada decidido. 

“Llegamos a este punto por falta de organización, porque no se dejaron reglas de juego claras desde el principio. Las discusiones internas se volvieron públicas”, lo explica el representante a la Cámara, Fabián Díaz. 

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