‘Don Y’, el disidente de las Farc que azota a Tumaco

Silla Pacífico
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'Don Y' le dijo a la comunidad de la costa norte de Tumaco que ya no es Farc y no se piensa desmovilizar. Foto tomada de Caracol Radio.

En plena renegociación del acuerdo con las Farc, un guerrillero disidente aterroriza a las comunidades

 

Mientras avanza la renegociación del acuerdo con las Farc, en el último mes un disidente de esa guerrilla se ha erigido en el nuevo terror de las comunidades que viven en las zonas más alejadas del norte de Tumaco.

El ex guerrillero del frente Daniel Aldana de las Farc es conocido como ‘Don Y’, o Yeison Segura Mina, y según dos fuentes que conocen la región ha conformado un grupo de farianos que no se quieren desmovilizar.

Yeison y su hermano David, segundo al mando, operan en un grupo de poblaciones pequeñas entre manglares que quedan a casi dos horas del casco urbano de Tumaco, donde la lancha es el único medio de transporte y los esteros y bocanas los únicos caminos.  

Allí está el consejo comunitario afrocolombiano Veredas Unidas, integrado por Pital de la Costa, que es el centro más poblado; Firmes de los Coimes y Guachal de la Costa. Además de las veredas de San Juan, San Sebastián y Nidia Quintero. En esta última, ‘Don Y’ tiene su centro de operaciones, según un conocedor de la situación.   

El frente Daniel Aldana controlaba en esta zona la salida de la coca desde 2013 y los hermanos hacían parte de la estructura hasta la firma del Acuerdo de Paz en agosto.

Una vez el frente se replegó, los disidentes empezaron a intimidar a la población y asesinar personas para demostrar su control, según confirmaron tres fuentes de distintos sectores.

Una denuncia le adjudica por lo menos nueve homicidios, entre ellos la masacre de una familia, en la que murieron tres adultos y dos niños de 9 y 4 años, acusados todos por ‘Don Y’ de ser unos “sapos”. Todo esto ocurrió en las últimas dos semanas de octubre.

La Silla Pacífico consultó al coronel Carlos Castellanos, comandante de la Policía en Tumaco, sobre estos disidentes, quien negó tener conocimiento sobre ellos.

Sin embargo, otras tres fuentes confirmaron los crímenes en esta zona costera y se los atribuyeron a  ‘Don Y’.  Dijeron que tiene a los habitantes aterrorizados con sus amenazas de muerte.

“Están paniquiados, si hablamos nos jode”, manifestó una fuente que reserva su nombre por seguridad. Ese mismo temor lo expresaron siete personas consultadas para esta nota.

Farc o no Farc    

‘Don Y’ es una rueda suelta del frente Daniel Aldana, que ha controlado sectores de Tumaco por la última década.

Sobre él se dice que tiene un diente de oro, que es tumaqueño y que consume droga, una característica, que lo hace incontrolable.

“Es un descompuesto, un problema para cualquiera que lo reclute, pues no tiene escrúpulos ni sigue órdenes”, dijo una fuente. Otras dos tenían la misma percepción.

Yeison presionó a la comunidad de estos veredas para que no votaran el plebiscito, según una denuncia que conoció La Silla.

Así se demostró abiertamente en contradicción con el discurso pro-Acuerdo del jefe del frente, alias ‘Leonel Páez’ , que no solo replegó a sus subalternos después de la firma en La Habana, sino que también escribió en julio una carta pública en reacción a la disidencia del Frente Primero, en la que juzgó esa desobediencia a las órdenes del Secretariado de las Farc como “una locura aberrante”.

Sin embargo, un mes después de haber escrito la carta, ‘Don Y’ y otros guerrilleros -La Silla Pacífico no pudo establecer cuántos- hicieron su propia disidencia ante los ojos de Páez, presumiblemente para ocupar el lugar del Frente que dejará las armas.

Esta fue la hipótesis lanzada por el coronel Castellanos en septiembre, cuando frente al aumento de los homicidios en julio y agosto en Tumaco comentó que a las Farc se le habían quedado por fuera algunos hombres, un tipo de gente que para seguir en el mercado de la droga se vende al mejor postor.

“Una cosa son las Farc como base, con su ideología, y otras son las redes de apoyo al terrorismo. Esa diferencia ha sido producto de la maldición del narcotráfico porque hacen un outsourcing criminal, donde los milicianos se prestan a cualquiera que tenga capacidad económica para pagarles, a cambio de extorsionar, amenazar o traficar a su nombre”, declaró a comienzos de septiembre a Verdad Abierta.

Esta declaración la hizo a raíz de los llamados de atención de la Alcaldía de Tumaco y la Pastoral Social al Gobierno por el incremento de homicidios durante el cese unilateral de las Farc y que se mantuvieron en pleno inicio de la tregua bilateral después de la firma en La Habana.  

Durante esos meses también se habló de la llegada del Clan del Golfo, que al parecer apoya la conformación de nuevas bandas en el casco urbano, que ya generaron pánico con la circulación de planfletos amenazantes y controles nocturnos. 

En la línea de lo que dijo el Coronel, varias de las fuentes consultadas creen que el objetivo de Yeison también sería dominar el apetecido mercado de la cocaína, por lo menos en los esteros de la costa norte.

Este implica el control de las rutas hacia el extranjero, la entrada de insumos para los laboratorios y la siembra y circulación de la mata de coca.

El negocio se mantiene muy lucrativo, pues Nariño ha incrementado el número de cultivos desde los últimos tres años, cuando pasó de cerca de 13 mil hectáreas en el 2013 a unas 29 mil en el 2015 y concentra el 31 por ciento de la producción en el país.

Específicamente, la zona costera es la puerta de salida para la droga del Putumayo y Caquetá, según en el informe sobre cultivos ilícitos 2015 de la Oficina de las Naciones Unidas contra el Delito y las Drogas (UNDOC).

Con este botín entre manos, y sin Dios ni ley, ‘Don Y’, le ha dicho a las comunidades que ya no pertenece a las Farc, que no se piensa desmovilizar y que va a montar su propio negocio, como lo corroboraron dos fuentes.

El ripio en el zapato    

En el 2013, ‘Óliver’, alto mando del frente Daniel Aldana de las Farc abatido por el Ejército el año pasado, reclutó jóvenes traquetos que habían trabajado para Los Rastrojos y otras bandas de narcos para ampliar su control en el Pacífico sur, según el Ejército.  ‘Don Y’ fue uno de ellos, según lo que pudo averiguar La Silla Pacífico.

“Si usted quiere entender estos muchachos escuche el Niche Panda del cantante Junior Jein”, le dijo una fuente a La Silla Pacífico. El video tiene 500 mil vistas en youtube y ha sido un éxito del género urbano en los municipios de la costa.

“Nosotros somos niche panda, nos gusta las rumbas, los lujos, los culos, por eso buscamos la plata”, dice la primera estrofa de la canción que describe a esos jóvenes marginados que solo buscan ser narcos.  “La gente del monte me llama, para colaborar con la causa, les mando fusiles, 500 millones y cajas de buchanans”, recita el Niche Panda.    

‘Oliver’ los integró en lo que las autoridades llaman las redes de apoyo al terrorismo (RAT), y con ellos dominó la extorsión, el secuestro, los homicidios y las rutas del narco en Tumaco.  

Este tipo de militancia se mantuvo hasta hace poco, según lo constatamos con los recientes informes de la Policía sobre constantes capturas de miembros RAT.

Las Farc llama a estos jóvenes ‘el ripio’, guerrilleros que a la hora del Acuerdo de Paz eran muy lejanos a los objetivos políticos del grupo.

Por eso, antes de iniciar el cese al fuego, el Frente Daniel Aldana hizo una purga interna -los mató o los dejó sueltos-, según concluye un conocedor del conflicto que relaciona esta expiación de militantes ‘incómodos’ con el aumento de homicidios entre julio (17 muertos) y agosto (19 muertos), con respecto a los dos meses anteriores de este año. En lo que va del año estos serían los meses más violentos, según el reporte de la Policía.   

Hasta este mes han ocurrido 120 homicidios en Tumaco, cuando en el mismo periodo del 2015 fueron 98, así que el cese de las Farc no representó menos muertos y una explicación para ello es el accionar de estos disidentes.

Tres fuentes corroboraron que ‘Don Y’ asesinó a dos jóvenes lancheros el pasado 13 de octubre y dejó los cadáveres flotando entre los esteros del consejo comunitario Veredas Unidas para que la comunidad los viera.

En sus cuerpos tenían escrito “Sapos. No tocar”.

“La gente buscó ayuda, pero ni la Fuerza Pública se atrevió a moverlos”, dijo una fuente, en concordancia con otra que también conoció el caso. Solo los familiares tuvieron el valor de sacarlos de la lancha y sepultarlos.

Otra persona reportó que este mes, ‘Don Y’ también encañonó a un líder para llevárselo en una lancha y luego matarlo, para demostrar su poderío sobre las organizaciones locales. La víctima se aferró con todas sus fuerzas a un poste, recibió una golpiza, pero salvó su vida y se pudo desplazar. Yeison amenazó con volver y matar a más líderes.

“Silenciosamente la gente se ha ido desplazando”, agregó la fuente.

El Ejército declaró a ‘Don Y’ objetivo de alto valor estratégico, según un especialista en conflicto.

Incluso La Silla supo que las comunidades han recurrido a las Farc para que frene al disidente, pero la incertidumbre sobre el futuro del proceso de paz y el suspenso de la dejación de armas tiene maniatados a los comandantes, revelaron dos fuentes.

Frente a los abusos de “los ripio”, las Farc ha sugerido a las poblaciones que recurran a la Comisión de Garantías de Seguridad.

Es una instancia acordada en La Habana para, entre otras cosas, recibir las denuncias de rearmes, formación de nuevos grupos armados y sus actividades criminales.

Está en cabeza de Juan Manuel Santos y contará con los ministros del Interior, de Defensa, Justicia, el  fiscal general y el defensor del Pueblo. También estarán presentes los comandantes de las Fuerzas Militares y dos representantes del nuevo movimiento político que integren los desmovilizados de las Farc. Mientras dejan las armas estarán el ex ministro de salud y presidente de Indepaz Camilo González Posso y Jaime Caycedo, secretario general del Partido Comunista Colombiano.

Sin embargo, Jaime Caycedo le informó a La Silla que con la incertidumbre del Acuerdo no se han activado los protocolos de denuncias. Por lo pronto, están recolectando información, pero no habían recibido el caso de ‘Don Y’ ni sabían de esta disidencia en Tumaco.

“Si estos grupos fueron, son o desertaron de las Farc es una aclaración que hay que exigirle a la guerrilla como su aporte a la verdad”, manifestó un líder local.

Pero mientras se renegocia el Acuerdo con la guerrilla y llega ese día, en Tumaco seguirán padeciendo a personajes como ‘Don Y’ y a los nuevos que aparezcan.

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