Duque gana un norte con el covid, mientras el uribismo copa el resto de la agenda

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Tomada de Presidencia

Durante los dos meses de cuarentena el Presidente ha logrado por fin gobernar sin el temor de incomodar a su partido

Ayer se cumplieron dos meses desde que Iván Duque decretó la cuarentena, durante los cuales el Presidente ha logrado por fin gobernar sin el temor de incomodar al Centro Democrático. Paradójicamente, durante el mismo período, la agenda no Covid ha estado cada vez más ligada a los temas centrales del uribismo tradicional.

“Esta pandemia fue con lo que Iván Duque pudo ser lo que es”, dice el analista político Diego Corrales, una percepción compartida por varios de los entrevistados.

Como lo analizó La Silla Vacía en marzo, el coronavirus ha creado un espacio favorable para que Duque gobierne, pues es uno de los pocos temas que no está polarizado en Colombia; que no tiene que ver con la agenda del Centro Democrático; que no tiene pasado ni en los gobiernos de Uribe ni de Santos; y que representa un enemigo potente contra el que se puede unir todo el país.

A pesar de que todavía no ha cumplido sino a la mitad sus propios anuncios, la pandemia ha mostrado un gobierno técnico, no personalista, que cree en la información científica, y que toma decisiones acorde con eso y en general responsables, sobre todo, cuando se le compara con presidentes como Trump, Bolsonaro o López Obrador. 

Además, Duque consiguió una bandera que es central para las preocupaciones de los ciudadanos y un norte claro para todos. 

“En términos de liderazgo, Duque ha logrado instalar el relato de en dónde estamos y para dónde vamos”, dice el analista Héctor Riveros. “Posicionar el relato de que de ésta salimos juntos porque somos unos berracos, es un logro muy importante en este momento”.

Ese relato optimista, reiterativo en las transmisiones diarias del Presidente, ha permeado a muchos colombianos, según la última Encuesta Gallup, a pesar de los difíciles momentos que viven muchos hoy y de la debacle económica que se acerca. 

Los resultados

El balance de resultados concretos del Presidente frente al manejo de la pandemia es menos favorable.

Como demostró una investigación de La Silla Vacía la semana pasada, los tres objetivos de alistamiento en salud para los cuales el Presidente decretó el encierro de la mayoría de los colombianos todavía no se han cumplido ni a la mitad y tampoco hemos podido bajar la curva de contagio. 

Hoy hay tres veces más camas UCI que hace dos meses, pero no hay ni la mitad de las que el ministro de Salud había dicho que tendríamos listas en abril; estamos haciendo la tercera parte de las pruebas que se había propuesto el gobierno para esta época; y aunque el gobierno excedió su meta en la compra de respiradores, para finales de mayo solo habrá recibido 192 de los 2100 que dijeron que se necesitaban.

La lentitud para llegar a las metas se explica, según el gobierno, en la dificultad que hay para encontrar reactivos, comprar respiradores y adecuar camas UCI cuando todos los países están compitiendo por comprar las mismas cosas al tiempo. 

Sin embargo, otros países de la región, como Perú, Panamá, Ecuador y Chile, que en principio enfrentan los mismos desafíos para comprar reactivos, por ejemplo, nos duplican en número de pruebas diarias per cápita (aunque algunos de ellos inluyen pruebas rápidas, mucho menos preicsas, y por eso no es sencillo comparar).

Y en el punto que no depende del contexto internacional, pero que también es crucial para alistar el sistema de salud, que es la plata para los hospitales, el Gobierno también está quedado. La semana pasada giró un poco menos de la mitad de los 1,1 billones que ofreció transferir a hospitales a principio de la cuarentena.

Estos atrasos implican que para el 1 de junio, cuando se supone que se acaba el aislamiento obligatorio para todos menos los mayores de 70 años, el país va a seguir sin cumplir las tres condiciones que Duque se impuso hace dos meses para una apertura responsable.

Durante los próximos 30 días, y ya con las metas ajustadas frente a las proyecciones iniciales, el Gobierno tendrá que duplicar las camas UCI, triplicar las pruebas y desembolsar la otra mitad de la plata a los hospitales si queremos estar listos para enfrentar el pico del contagio que el ministro de Salud ha identificado para el 26 de junio. 

Este panorama general esconde ciertas particularidades que representan verdaderos desafíos, como el de Leticia y Cartagena. Y, particularmente, el de las cárceles, que depende totalmente del Gobierno.

En las cárceles, los contagios ya sumaban la semana pasada el 8 por ciento del total de contagiados del país, como mostró esta columna de La Silla Llena, y están creciendo rápidamente, sin que el Presidente tome cartas en el asunto.  

Esto, pese a que las vidas de los presos y los guardianes están bajo su custodia y de las indemnizaciones por demandas que seguramente tendrá que pagar la Nación en el futuro por no haberlos cuidado adecuadamente.

En esta fase viene el reto de la reactivación de la economía, para la cual, las medidas del gobierno durante estos dos meses han sido mucho menos ambiciosas que los de países de la región, como mostró La Silla en esta historia, y hasta los economistas más ortodoxos están presionando al Presidente para que las medidas económicas sean mucho más agresivas.

Aún con esos lunares y retrasos, la crisis de salud se ha mantenido bajo control así como las ayudas básicas para los más pobres. Y, según lo han mostrado varias encuestas, el Presidente ha logrado ganar un mayor espacio entre los colombianos durante la pandemia y quitarse de encima la idea de ser un mero títere de Álvaro Uribe.  Incluso, en el tema del fútbol ayer el gobierno tomó una decisión contraria a la que proponía Uribe.

 

La agenda No-covid

Paradójicamente mientras en los temas Covid Duque es más él, por fuera del Covid, la agenda tradicional del uribismo en los últimos dos meses ha recuperado su protagonismo en la agenda mediática.   

Como contamos, en campaña Duque reflejó que si bien era el vehículo del uribismo para regresar al poder, tenía una agenda más ligada al futuro como las energías renovables, la digitalización de muchos sectores, el emprendimiento y la economía naranja. Todos temas que han quedado relegados frente a los temas que ocuparon la agenda durante los gobiernos de Uribe o que vuelven a poner al país a hablar de temas parecidos a los de esa época.

El más reciente es el fallo de la Corte Constitucional concediéndole al exministro de Uribe Andrés Felipe Arias el derecho a impugnar su condena para tener una doble instancia le da luz verde a Sabas Pretelt, María del Pilar Hurtado y Jorge Noguera para que sigan el mismo camino. 

Si lo hacen, en los próximos meses escándalos del gobierno de Uribe, que ya habían sido cerrados con fallos condenatorios de la Corte Suprema como Agroingreso Seguro, la Yidispolítica, las chuzadas ilegales y los montajes del DAS, resucitarán para ser evaluados por segunda vez.

Por los mismos días del fallo, el ministro de Defensa Carlos Holmes Trujillo volvió a plantear en un debate de control político en el Congreso la conveniencia de hacer cambios al Acuerdos de Paz con las Farc, reviviendo un tema  central para el uribismo que después de la debacle de las objeciones a la JEP ya parecía superado.

También durante estos dos meses, el gobierno presentó el borrador de un decreto de sometimiento individual a la justicia con la que le abre la puerta a los miembros de las bandas criminales, del Eln y de las disidencias de las Farc para que se desmovilicen a cambio de beneficios individuales. 

Un esquema similar fue muy exitoso durante el gobierno de Uribe para decimar a la guerrilla, pero ignora los derechos que las víctimas han ganado en los últimos años a la verdad, la justicia y la reparación (aunque muchas de ellas las siguen esperando de los que firmaron el Acuerdo de la Habana).

Por último, está la situación cada vez más tensa con Venezuela por la incursión contra Maduro, que se planeó desde territorio colombiano por parte de asilados venezolanos y con el conocimiento de la Dirección Nacional de Inteligencia; y el regreso del tema de las chuzadas ilegales a opositores políticos, periodistas nacionales y extranjeros, y otros militares que han denunciado la corrupción al interior de las Fuerzas Militares. Ambos escándalos han ocurrido durante el gobierno de Duque, y aunque no vienen del gobierno de Uribe y reflejan que Duque sabía o no controla los organismos de inteligencia ni el Ejército, tanto los hechos, como la respuesta del gobierno, parecen un dejavú.

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