Echeverry inaugura las firmas como trampolín para hacer campaña en la centro derecha

Echeverry inaugura las firmas como trampolín para hacer campaña en la centro derecha
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Foto cortesia de Camilo Monsalve

Juan Carlos Echeverry eligió para arrancar su campaña a la Presidencia una fábrica de radiadores en el barrio Restrepo, en el corazón de la pequeña industria bogotana. En medio del ruido de las máquinas que por momentos no dejaban escuchar sus palabras, el exministro de Hacienda de Juan Manuel Santos, y expresidente de Ecopetrol, sentó las bases del proyecto político con el cual aspira a recoger más de un millón de firmas. Gira en torno a recuperar la economía y las empresas que quebraron tras año y medio de pandemia, pero con ideas más modernas que las de otros candidatos de derecha.

A su derecha, durante todo el evento, lo acompañó Sylvia Escovar, una de las empresarias más reconocidas de Colombia que, por 18 años, fue presidenta de Terpel. “Como empresaria creo que lo que más necesita el país es la reactivación económica. Juan Carlos es de las pocas personas con la capacidad de convertir las crisis en oportunidades. Es el candidato que nos llevaría a la reactivación”, dijo.

Escovar, que es su amiga desde la universidad, fue la primera en darle su firma.

Con su aspiración, Echeverry se mete a competir por los votos de la centro derecha que están diluidos entre coaliciones que siguen sin despertar y otros candidatos que, como él, planean lanzarse por firmas. Entre ellos están el exalcalde de Bogotá Enrique Peñalosa y el excomisionado de Paz Miguel Ceballos.

Pero Echeverry es el primero en empezar a recogerlas, y con su discurso de hoy dio muestras de querer convencer a votantes con ideas más modernas que suelen ser asociadas al liberalismo

El economista conservador con una plataforma más moderna

“Si no escogemos bien en el 2022, esto puede ser una escalera en descenso. El país necesita a alguien que siga construyendo. Las crisis son trampolines que pueden llevarnos a un mejor futuro, si se saben manejar”, dijo y luego explicó su experiencia en el manejo de crisis.

Echeverry es economista con un doctorado en Economía de la Universidad de Nueva York y tiene una larga trayectoria en el sector público. Trabajó como director de Programación Macroeconómica e Inflación del Banco de la República y de ahí pasó al Departamento Nacional de Planeación (DNP). 

Allí entró como técnico en 1998 y pasó a ser subdirector cuando Mauricio Cárdenas fue nombrado director al año siguiente. Lo reemplazó a mediados de 2000 y estuvo en el cargo hasta el final del Gobierno de Andrés Pastrana.  

Estos son los años que Echeverry utiliza ahora para argumentar que tiene experiencia en el manejo de tiempos difíciles, pues cuando estuvo en el DNP, en 1999, Colombia pasó por la crisis económica y financiera más profunda en su historia. Hasta que llegó el coronavirus.

“En la Presidencia, tiene que haber alguien que sepa de economía”, aseguró.

Aprovechó los instantes en que las máquinas de la fábrica lo dejaban hablar para lanzarle una puya a Gustavo Petro y su propuesta de gravar solamente a las cuatro mil personas más ricas del país. Se refirió a ella sin mencionarla directamente: “No se puede solucionar el déficit fiscal con argumentos banales”.

Como candidato de derecha (aunque él alega que no quiere caer en esas denominaciones), su visión de la reactivación económica está ligada a las empresas y su potencial para dinamizar la economía. Para mostrarlo, dio como ejemplo la empresa de radiadores en donde celebró la rueda de prensa.

Según contó, esa compañía de los hermanos Ojeda, llamada Comercializadora & Fabricante de Radiadores S.A.S, se convirtió este año, en medio de la pandemia, en una de las principales exportadoras de radiadores del país; es decir, pudo convertir la crisis en una oportunidad.

“Yo quiero mostrarles que esto no solo puede pasar en el barrio Restrepo en Bogotá. Esto puede pasar en todo el país”, dijo. Y explicó que  debe darse de manera descentralizada: “De Nariño tiene que salir la riqueza para salvar a Nariño, del Cauca tiene que salir la riqueza para salvar al Cauca”.

Desde que llegó el covid, la economía se ha convertido en uno de los principales problemas de los colombianos, por encima del virus, como ha mostrado en estos meses la encuesta Gallup .

Aunque Echeverry es militante del Partido Conservador (tiene carné y ocupó cargos públicos en representación de la colectividad), su plataforma aspira a ir más allá del conservatismo tradicional.

Por ejemplo, dijo estar a favor de la implementación del Acuerdo de Paz firmado con las Farc, la JEP, un potencial proceso de paz con el ELN e incluso repensar la guerra contra los drogas. Aseguró que la solución de fondo al problema de la cocaína es legalizarla, pero que Colombia no puede hacerlo por sí misma, sino que debe liderar una iniciativa para que lo haga todo el mundo.

Argumentó que, en el corto plazo, la lucha debe dejar de centrarse en la destrucción de los cultivos (la principal estrategia del Gobierno de Iván Duque), pues no es eficaz. En efecto, como hemos contado, el país ahora produce más cocaína, a pesar de haber una reducción en los cultivos. Por eso, expertos y la misma ONU han dicho que la estrategia contra la cocaína no puede centrarse en erradicar hectáreas de coca.

Antes de lanzarse por firmas, Echeverry venía compitiendo con Mauricio Cárdenas y Juan Carlos Pinzón por el aval de los conservadores que, para el año entrante, no quieren quedarse sin candidato. No ha desistido de su intención de recibir en noviembre el apoyo del partido en el cual milita. Pero su aspiración con firmas le sirve para empezar a figurar, más allá de si logra recoger todas las 586 mil válidas que la Registraduría le exige para postularse. 

Mientras a la izquierda y el centro el panorama está más depurado, con dos coaliciones, a la derecha hay muchos votos sin un candidato, coalición o mecanismo aún claros. Muchos están explorando y Echeverry inaugura esa búsqueda con una planilla de firmas. Tiene hasta el 13 de noviembre para completarlas.  

Por ahora, empezará a recorrer el país tratando de convencer a un millón de personas de que puede hacer con Colombia lo que los hermanos Ojeda hicieron con su fábrica de radiadores.

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