El camino de rosas y espinas en la relación de Claudia y Petro

El camino de rosas y espinas en la relación de Claudia y Petro
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“Yo cuento con él y él cuenta conmigo”, dijo en redes sociales la alcaldesa de Bogotá, Claudia López. El mensaje iba acompañado de una foto en la que aparecía ella sonriente y abrazando al nuevo presidente Gustavo Petro, que también se veía feliz.

La noche anterior habían tenido una conversación telefónica en la que la alcaldesa le propuso el encuentro para conversar de Bogotá. En respuesta, Petro invitó a López y a su esposa, la senadora Angélica Lozano, a desayunar a su apartamento. El encuentro duró dos horas. Sólo estuvieron los tres.

La escena sería apenas el encuentro lógico entre el presidente electo y la mandataria de la ciudad más importante del país, sino fuera porque se trata de dos políticos que vienen de tres años de duros enfrentamientos: rencillas, críticas y la oposición del petrismo a Claudia, después de haber sido aliados.

Claudia López y Gustavo Petro terminaron de fumarse la pipa de la paz que había comenzado hace unos meses con un pacto de no agresión, que dio fin a sus discusiones y ataques públicos.

“Fue una reunión bonita, amable, celebrando tanto la lucha de la vida de todos por este momento”, dijo Lozano sobre la reunión. Recordó que también celebraron que la capital puso 700 mil votos a favor de Petro, que fueron claves para derrotar hace ocho días a Rodolfo Hernández, su contrincante por la Casa de Nariño

Esta foto se enmarca en el Acuerdo Nacional que ha planteado Petro y augura una relación fluida entre el Gobierno Nacional y el de Bogotá, que será determinante para sacar adelante proyectos como el metro de la capital, los regiotram y el sistema del cuidado. De mantenerse y tener éxito, podría incluso incidir en la posibilidad de seguir haciendo camino hacia gobiernos alternativos e incluso en una futura aspiración presidencial de Claudia.

Del amor a la oposición

Claudia López y Gustavo Petro son dos políticos que habían coincidido en el pasado, en su época de parlamentarios, en luchas como las denuncias de la parapolítica, y en su trabajo en paralelo por Bogotá.

En 2018, después de haber sido fórmula vicepresidencial de la fallida candidatura de Sergio Fajardo, aún con reservas López decidió abrazar la candidatura de Petro, mientras su ex fórmula se fue a ver ballenas.

“Mi corazón divino, aquí alguien va a ganar. Yo en blanco no voto”, dijo en aquel momento en privado López. Aunque la propuesta de Petro a los verdes (el partido de López) les parecía “extremista”, la preferían frente al continuismo del uribismo que representaba el hoy presidente saliente Iván Duque.

Petro perdió esas elecciones y a los meses Claudia decidió lanzarse a la Alcaldía de Bogotá. Se daba por descontado que Petro le iba a devolver el favor apoyándola. Pero finalmente le dio su bendición al petrista Hollman Morris, quien atravesaba un escándalo por maltrato intrafamiliar.

La razón fue que nunca se pudieron poner de acuerdo en que Claudia se comprometiera a reversar el metro elevado de Enrique Peñalosa, uno de los mayores rivales políticos de Petro en Bogotá, y que en cambio reviviera el proyecto que éste último dejó cuando fue alcalde: el metro subterráneo.

En vez de ser aliados, Petro se convirtió en la voz más fuerte y más crítica de López, quien sin su apoyo llegó al Palacio de Liévano.

Las espinas

Petro hizo oposición directamente y a través de las cuatro concejales de la Colombia Humana. Ellas han criticado que Claudia le diera continuidad a las troncales de Transmilenio de Peñalosa, que no frenara las obras en los humedales, y, aunque apoyaron algunos proyectos, como el Plan de Desarrollo, no dejaron de señalarla y criticarla en redes sociales .

Uno de los episodios más fuertes de enfrentamiento lo vivieron durante la pandemia del covid. En abril de 2020, cuando en Bogotá preocupaba la escasez de camas de cuidados intensivos, Petro levantó una de las banderas que los ha tenido enfrentados por meses: el Hospital San Juan de Dios, un complejo hospitalario de 22 edificios, que él compró cuando era alcalde, y que quería reabrir en su gobierno pero no alcanzó y Peñalosa reversó esos planes.

Entonces, Petro le dijo a Claudia por Twitter: “Ponga camas de cuidados intensivos en el San Juan de Dios que está listo para ello”.

No era cierto que estuviera listo por lo que la alcaldesa le recordó también por Twitter: “Lo dejaste sin un solo servicio ni cama”.

Las diferencias públicas entre los políticos arreciaron durante el paro nacional del 2021. En junio de ese año, cuando la protesta ya llevaba tres meses, el abuso de autoridad, los desmanes, y el vandalismo eran pan de cada día. La alcaldesa le echó la culpa al petrismo.

"Yo sí le quiero hacer un llamado a Gustavo Petro a que, por favor, no incendie más a Colombia”, dijo la alcaldesa en una entrevista a RCN en junio del 2021. Era una respuesta a la iniciativa de Gustavo Bolívar, senador petrista, de hacer una colecta para proveer a jóvenes de la primera línea, los que se enfrentaban con el Esmad.

Después de esas declaraciones, Petro respaldó a Bolívar. “El ataque de Claudia contra Bolívar es electoral y trapero”, dijo. Agregó que Bolívar “no le quita los ojos a los jóvenes. No destruye humedales y no le regala el dinero público a los operadores privados de TransMilenio”.

La pelea terminó en que tanto Petro como sus cuatro concejalas demandaron a la alcaldesa por injuria y calumnia. Dejaron la independencia al gobierno de Claudia y se declararon en oposición.

Las rosas

A principios de noviembre de 2021, el Polo Democrático, que era partido de gobierno de Claudia López y al mismo tiempo hacía parte del Pacto Histórico de Gustavo Petro, empezó a considerar la posibilidad de separarse de la líder verde.

Al final eso no pasó, pues no era conveniente para los cálculos en las elecciones.

“Era una estupidez de Petro pelear con Claudia cuando sabía que necesitaba los votos que ella le podía poner en segunda vuelta”, dijo un miembro del Comité Ejecutivo del Polo.

El Polo entonces se prestó para ser bisagra en esa relación y, en ese camino, el senador Iván Cepeda jugó un papel clave para la reconciliación.

“Con los dos he tenido una relación cordial y de amistad hace años. Cada vez que podía insistía en que aunque había diferencias, también había consensos en muchos temas importantes”, dijo Cepeda a La Silla.

Esos esfuerzos también los acompañó el copresidente del Verde, Carlos Ramón González, muy cercano a Petro y quien desde el inicio presionó para que ese partido apoyara a Petro.

“Yo le decía a Claudia que no valía la pena pelear con alguien tan popular en Bogotá”, recordó González. En cambio, la impopularidad de la alcaldesa supera el 65 por ciento.

En diciembre finalmente se logró una reunión entre Petro y Claudia, en la que también participó Luis Ernesto Gómez, ex jefe de gabinete de la Alcaldía de Bogotá, y la senadora Lozano.

“Se llegó a la conclusión que era necesario un cese de hostilidades”, bromeó Cepeda. “Era importante que el trato fuera cordial, respetuoso, y que las diferencias no se tramitaran por Twitter, sino en diálogo directo”.

Llegar a eso tomó todo un año.

En medio ya de su campaña a la presidencia, entonces Petro dejó de atacar públicamente a Claudia López. Por ejemplo, no se opuso al Plan de Ordenamiento Territorial (POT) con el que sus concejales tenían reparos.

Pero sus concejales siguieron haciendo oposición a Claudia. “No podíamos parar de hacer oposición de un día para otro. Era raro con los electores que representábamos”, explicó una de ellas.

Días antes de las elecciones, la senadora Angélica Lozano dijo a La Silla que se sentía en la dicotomía de votar por un amigo como Rodolfo Hernández y un “difamador” como Petro. Pero al final apoyó a Petro. Explicó a medios que tenía más coincidencias ideológicas con él que con Rodolfo, quien “desconoce el Estado”.

Otras personas fieles a Claudia como su exjefe de gabinete Luis Ernesto Gómez; el concejal Julián Rodríguez Sastoque y el senador electo Ariel Ávila, estuvieron en las calles repartiendo la hoja de vida de Petro para apoyarlo en las urnas. Hasta la mamá de la alcaldesa votó por el líder del Pacto.

Después de que se conocieron los resultados, la alcaldesa de Bogotá saludó la victoria de Petro: “Al fin ganamos”, trinó.

La victoria de Petro y su reconciliación con la alcaldesa de Bogotá podría ayudar a concretar algunos proyectos importantes para la ciudad. De hecho, en la reunión que tuvieron mencionaron, además del metro, el POT, el relleno de Doña Juana y la economía circular.

Si la alianza da resultado y se mantiene en el tiempo, podría cimentar el camino para más gobiernos alternativos e incluso para una eventual aspiración presidencial de López, un asunto que algunos dan por descontado. Habrá que ver si en el camino de estos dos líderes seguirán rosas o saldrán más espinas.

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