El centro llega a su cónclave sin el camino despejado para la unión

El centro llega a su cónclave sin el camino despejado para la unión
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Betancourt y De la Calle serán los facilitadores del encuentro en Bogotá

En la carrera de las coaliciones presidenciales el centro político va de último en organización. “Es como manejar una guardería”, dice un asesor de uno de los precandidatos presidenciales. 

“Esta es la coalición de la desesperación”, apunta otro político que ha participado en las discusiones internas “eternas”, y pide no ser mencionado, como casi todas las fuentes consultadas para este artículo, que expresaron cautela extrema para no dañar un acuerdo.

Este domingo se reunirán de nuevo. Será en La Candelaria en Bogotá, y con Humberto de la Calle e Ingrid Betancourt como facilitadores. Durante los últimos días los compromisarios de todos los candidatos han trabajado en un esquema básico de tres puntos ya acordado: primero, reglas para la competencia; segundo, acuerdo programático; y tercero, reglas tras la victoria de alguno en la consulta.

El encuentro llega luego de que la centroderecha y la izquierda ya armaron sus coaliciones, y tras un intento fallido el 15 de noviembre. Desde entonces el obstáculo principal para la unión, el apoyo de César Gaviria a Alejandro Gaviria se cayó tras la pelea que tuvieron ambos. Pero el camino no está despejado. 

Hay dos visiones contrarias que se deberán resolver en esa reunión, especialmente sobre el primer punto, según fuentes de tres campañas. Por un lado, hay quienes buscan que haya reglas de la coalición alrededor de un apoyo conjunto a las listas al Congreso de la Coalición de la Esperanza. Por esta visión se inclinan Juan Fernando Cristo, Jorge Robledo, Carlos Amaya y Sergio Fajardo.

Por otro lado, Juan Manuel Galán y Alejandro Gaviria, apuntan a dejar por fuera el tema de las listas al Congreso y enfocar la unión solo en la coalición presidencial con una mirada de centro más amplia. Esto abriría las puertas a que Gaviria, aún tras su ruptura con el presidente del partido Liberal, recibiera apoyos de algunos congresistas afines a él de ese partido y de otros grupos.

Además, a último momento, se sumó otro elemento que agrega tensión. La confirmación de la sanción de la Contraloría a Sergio Fajardo, y otras 25 personas y empresas, por el detrimento patrimonial al Estado causado por la crisis de Hidroituango. Esto golpea a Fajardo, quien más allá de no tener impedimentos legales para aspirar, recibe un cuestionamiento serio por su gestión como gobernador de Antioquia.

La labor de De la Calle y Betancourt, en este contexto, será clave para llegar a definiciones que los sectores con los que el centro compite ya lograron.

Centro o Coalición de la Esperanza

Alejandro Gaviria ha sido la pieza difícil de encajar en la coalición de centro que ya venía trabajando desde abril bajo la sombrilla de la Coalición de la Esperanza desde abril. Para él debería haber una unión del centro más amplia.

“Mi idea es unificar eso que en Colombia se llama el centro, que incluye al Nuevo Liberalismo, algunos sectores del Verde, otros del liberalismo y demás”, dijo Alejandro en una de sus primera salidas regionales en San José del Guaviare

“La clave será definir que el centro no es la Coalición de la Esperanza. De eso se trata el cónclave”, dice una persona del círculo de Gaviria.

En ese sentido, como agrega esa fuente, “como Alejandro no tiene listas, él apoya a quien lo apoye”. Esto puede incluir a varios liberales, y aspirantes del partido Verde, del sector de Juanita Goebertus y Angélica Lozano, quienes han impulsado su candidatura. Se trata de votos que pueden ser definitivos en una consulta interna de centro, donde otros candidatos fuertes, como Fajardo y Galán, tendrán sus respectivos apoyos de aspirantes al Congreso.

Galán, por ejemplo, confirmó ayer que planea lanzar una lista separada de la Coalición de la Esperanza con su partido, el Nuevo Liberalismo. Dijo que será cerrada y en cremallera, “una lista única con sentido, identidad, unificada, de pertenencia al partido”, afirmó en un debate. Con esto Galán, que había participado en la Coalición de la Esperanza desde el inicio, separa las dos contiendas, la legislativa y la presidencial.

No lo ven así Robledo, Cristo y Fajardo, que ya tiene candidatos buscando votos de manera abierta  dentro de la Coalición. Según una persona que ha participado en discusiones internas del grupo, “si Alejandro dice que va a apoyar a sus amigos del partido liberal eso es un problema. Tampoco le pueden hacer esas concesiones”.

Especialmente del lado de Robledo ya se anuncia una resistencia. Otra persona enterada afirma que el senador de Dignidad dice que “pide exigirle a Gaviria que entre a la Coalición, que respalde el programa y las listas, que entre arrodillado. Y Fajardo está en esa misma línea”.

Pero Fajardo, Robledo y Cristo están lejos de poder ofrecer una lista consolidada dentro de la Coalición para apoyar. Además de la salida del Nuevo Liberalismo, la llegada de los congresistas del partido Verde, muchos de ellos apoyando al Pacto Histórico de Petro, es un reto enorme. Ni siquiera Humberto De la Calle ha confirmado que aceptará encabezarla, mientras no se decida que será cerrada, como, según dos fuentes internas, está pidiendo, lo que destrabaría la llegada de la lista del Nuevo Liberalismo.

Por eso, dentro del círculo de Gaviria hay optimismo de que estas diferencias se puedan superar. En especial porque “si le ponen más vetos, el mensaje sería que no quieren que esté en la coalición”, según dice una persona enterada. Sobre todo porque Gaviria ya sacrificó un apoyo importante para estar ahí.

Gaviria aterriza sin el César vetado

Según un congresista liberal que venía reuniéndose con Alejandro Gaviria, tras la pelea entre los Gavirias la situación “quedó como un problema personal con César Gaviria. Una tirada de teléfono no es menor cosa. No le veo por dónde pueda arreglarse”. Aunque César no ha sacado un comunicado oficial, ni ha aceptado hablar con medios para detallar su molestia y reafirmar su ruptura con Alejandro, en la bancada dan por sentado que la situación es irreversible.

“Ya nadie le recoge firmas, eso apenas se estaba activando con las reuniones con Alejandro que fueron la semana antes de la colgada de teléfono. Eso muere”, añadió el congresista.

Otros dos congresistas liberales consultados que sí habían alcanzado a recoger firmas dijeron que no sabían qué hacer. Uno dijo que buscó vía whatsapp a Alejandro para preguntarle cómo se las hacía llegar y que el exministro no le contestó. “Ahí tengo la evidencia si me llegan a decir algo. Es imposible llegarle a Alejandro”, nos comentó el congresista.

Que los liberales llamados por César se hayan frenado no quiere decir que Alejandro haya perdido oportunidad de llevarse a unos porque, aún entre las voces disidentes del liberalismo, hay quienes creen que tenía el derecho de ir a la reunión de la Coalición.

“No era grave, ir a la reunión no era grave, todo mundo está buscando coaliciones y era lo más normal. Era coger tendencia, la reacción de César fue desafortunada y desproporcionada”, señala el senador Guillermo García Realpe, quien aún no define a quién va a apoyar.

Y por eso, según García Realpe, el partido Liberal y César Gaviria deberían contemplar la posibilidad de dejar en libertad a la militancia para que elijan a qué candidato y coalición quieren pertenecer. Similar a lo que hizo la Alianza Verde. 

“Encuadernar el partido lo veo difícil, decretar libertad. Yo pediría libertad, cada uno coja la coalición que quiera. Dejar en libertad porque la gente está repartida”, añade.

La libertad que plantea García la comparten públicamente otras voces como la de Horacio José Serpa, y en un tono menor algunos representantes que siguen unidos a la campaña de Alejandro y otros que han recibido llamadas de Gustavo Petro y Federico Gutiérrez.

Esa propuesta coincide con los nuevos planes de César Gaviria de no tener candidato, según lo expuso el exgobernador de Antioquia, Luís Pérez, quien dijo que se lo escuchó directamente a César.

Pérez ha tratado de tender puentes para meter al liberalismo en el Pacto Histórico con un guiño de Gustavo Petro. “No encontré en el presidente César Gaviria una disposición de esta propuesta. Gaviria ha manifestado que no tiene interés en tener ningún candidato presidencial y que su interés esencialmente es en buscar el mayor número de congresistas para Colombia”, dijo. 

Las movidas de Pérez y las voces que reclaman libertad en el partido, confirman el panorama en el liberalismo es de dispersión.

El impacto del fallo de la Contraloría sobre Fajardo

El panorama legal de Fajardo tras el fallo de la Contraloría no lo baja de la contienda política. Lo que sigue, en palabras de su abogada Aracelly Tamayo, es “un litigio que puede demorar muchos años” y que se dará en paralelo a las elecciones de 2022.

Una sanción fiscal como la que tiene encima Fajardo no inhabilita a una persona para ejercer cargos públicos en principio. Solo la inhabilita si está en firme y el sancionado no paga. Pero para que quede en firme hay un proceso largo.

Después de que la Contraloría notifique el fallo contra Fajardo y los otros implicados, el caso irá al Consejo de Estado, que por ley debe hacer control automático de la decisión. Es decir, revisarla y emitir decir si es correcta. Pero el Consejo de Estado no está aplicando ese control automático por un debate legal que expuso en junio de este año.

Ahí el proceso puede quedar en un punto muerto de meses. Luego le seguirían las decisiones en primera y segunda instancia del Consejo de Estado, más otros recursos que interponga la defensa de Fajardo como tutelas y petición de medidas cautelares internacionalmente.

Un espejo del caso de Fajardo es el de Gustavo Petro, quien también tiene procesos en la Contraloría por el manejo de plata cuando fue alcalde de Bogotá. Desde 2016 la Contraloría Distrital sacó tres fallos contra Petro, pero su proceso se alargó y ahora tiene medidas cautelares que suspenden la sanción y le permiten seguir participando en política.

Aunque la maraña legal garantiza que la campaña de Fajardo puede seguir el fallo sí tiene consecuencias políticas en la reunión del domingo. Fajardo llegará a las elecciones de 2022 cuestionado por sus decisiones como gobernante local, similar a como le pasó a Petro en 2018. En el caso de Petro, su estrategia fue encauzar esos procesos para reforzar el discurso de que estaba siendo perseguido por la institucionalidad.

Fajardo tiene ese guión a la mano. Varias fuentes consultadas plantean que el momento en el que salió la decisión de la Contraloría, justo antes del cónclave del centro, hace pensar en que no es una coincidencia. Sin embargo, el talante de Fajardo es distinto al de Petro, quien cobra vida cuando está bajo ataque.

“Hay prevención porque Fajardo va a llegar de mal genio”, dice alguien de una de las campañas que ha vivido sus interacciones directamente.

En lo político “esto cambia el tablero”, afirma un líder con intereses en la Coalición. “El escenario de consulta tiene que tener a Alejandro Gaviria, además de Galán. Porque si Fajardo no llega a estar, y quedan solo Cristo y Robledo, se desmorona la competencia”.

Por lo pronto, Fajardo ha recibido el apoyo de todos los miembros del grupo de precandidatos de centro. Él ha pedido tiempo para estudiar el fallo, y ha dicho que “la verdad y la decencia saldrán adelante aunque se demoren”.

Por ahora, el tiempo corre en contra, no solo de Fajardo, sino del centro político, que tras su muy anunciado cónclave del domingo tiene la presión encima para llegar a definiciones.  

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